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lunes, 29 de diciembre de 2008

RESPONDO A UNA CONSULTA:
PADRES: NO EXASPERÉIS A VUESTROS HIJOS

Gabriela C. de Paraná, me pregunta qué significa la frase de San Pablo en Colosenses 3, 21: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados”.

Advertencias: Como este es un tema a la vez bíblico y familiar, lo subo a ambos blogs: “Toma y lee” y “El blog del Buen Amor”. La respuesta a la pregunta de Gabriela viene al final de mi exposición. El que no tenga tiempo de leerla entera, puede empezar por el final.

He aquí la pregunta de Gabriela C.:
“Hoy leímos con mi esposo una de las Cartas de San Pablo y nos quedó la duda acerca de su verdadero significado, le hago a Usted la pregunta, y tal vez sea una tema para tratar en el blog. San Pablo dice que los hijos obedezcan a sus padres y luego que los padres no "exasperen" a sus hijos sino que los eduquen en la disciplina y amonestación del Señor. Esa palabra "exasperar", ¿cómo se debe interpretar?”.

DESACRALIZACIÓN DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA (5) :
¿ACASO PUEDEN AMAR BIEN LOS ÍDOLOS?

Hemos desenmascarado a la desacralización y el secularismo como una cripto-religión; como una forma oculta de la antiquísima idolatría, tan combatida por los profetas y apóstoles. Y ha quedado claro que la desacralización del matrimonio y la familia equivalen a su abolición. Porque la idolatría del individuo, la idolatría de sí mismo, le impide vincularse generosamente con el otro. La idolatría encierra al ídolo en sí mismo y lo hace ciego para el bien del otro, encandilado como está en la búsqueda de su propia gloria, de su propio bienestar, de su propio bien.
Por eso, la idolatría lleva inevitablemente a la guerra entre los ídolos.

La Sagrada Escritura nos enseña que los ídolos y los que los fabrican son iguales. Leemos en el salmo 113: