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jueves, 5 de marzo de 2009

LA SUPREMA EPIFANÍA DE DIOS:
LAS RELACIONES INTERPERSONALES (1)

PORQUE DIOS ES AMOR, TODO AMOR ES DE ORIGEN DIVINO
POR LO TANTO SANTO O SAGRADO
Dije antes que Mircea Eliade reconoce que no hay dimensión de la naturaleza o del cosmos que no haya sido o no pueda ser considerada, en un momento u otro, por uno u otro grupo humano, como una epifanía, como una manifestación de la divinidad, de su dynamis o de su gloria. Dios se revela ubicuamente.
Quiero someter ahora a su consideración un hecho: cómo la hierofanía más perfecta se da en las relaciones interpersonales. Con lo que, mostrándose Dios en lo que el hombre vislumbra que es la gloria del amor, comienza a revelar Su esencia divina como Amor, para culminar, por la encarnación del Verbo, invitando al hombre a sumergirse en Dios por una comunión de Amor.

Reenlazo, pues, ahora mi discurso con aquellas afirmaciones iniciales sobre el carácter religioso de la familia en la religión del Antiguo y del Nuevo Testamento, y quisiera fundamentarlas, a continuación, en una ulterior presentación de la revelación de Dios como Dios pariente, Go’el en hebreo, y finalmente como Dios Padre de Jesucristo y nuestro. Aspiro así a mostrar que, primero la santidad y por fin la sacralidad del matrimonio y la familia, son las característica de la religión católica y su fundamento.
Por el mismo hecho, queda de manifiesto que la así llamada profanación y trans-sacralización de la sociedad y la familia, no es otra cosa que idolatría del hombre, y que destruye por su base el fundamento religioso del matrimonio y la familia bíblica desde su origen a su culminación.