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jueves, 22 de octubre de 2009

TENTADA CONTRA EL NOVIO (2º de 6)

LOS DILEMAS DE JACINTA:
INDECISA EN SU VOCACIÓN
¿FACUNDO , EL CONVENTO O EL SEMINARISTA?

2 abril; tercer mail de Jacinta:
En un breve segundo mail que no reproduzco, Jacinta me cuenta solamente que ha suspendido la fecha de compromiso que tenían fijada con su novio. Pero aún no se atrevía a plantear cuál era su problema, cosa que hizo en este tercer mail.

Recién ahora Jacinta logra vencer la dificultad que tiene para expresarme cuál es el problema que la atormenta. Se ha implicado afectivamente con un chico que es seminarista. Y eso la ha llevado a una crisis en su relación con Facundo y a una mayor confusión interior, volviendo a dudar acerca de su vocación. No sabe si debe entrar a la vida religiosa o seguir con Facundo . Porque experimenta en su piedad religiosa consolaciones sensibles que no encuentra en su noviazgo con Facundo . Y encuentra en el seminarista afinidad al mismo tiempo religiosa y sensible. Todo un nudo. Jacinta se confunde porque no distingue entre voluntad y sensibilidad. Y piensa que allí donde su sensibilidad se conmueve más es donde Dios la llama.


Estimado padrecito mío:
Te voy a contar cómo viene la mano, aunque sea raro, y me dé vergüenza.
Resulta que para abril habíamos quedado con Facundo , mi novio, que haríamos el compromiso formal con bendición y todo, y ver si en octubre del año que viene casarnos.

Facundo es hijo único, su padre falleció hace años y su mamá está inválida, por lo tanto se demoró nuestro matrimonio por esos temas.

Bueno, para navidad, Facundo me regala este retiro de silencio, porque mi alma, padre, estaba en agonía, y si bien Facundo no entiende nada de nada de mis dudas vocacionales, en mis ojos siempre se notó la tristeza, un dolor profundo. Siempre dudando si tengo vocación matrimonial o religiosa.

Voy al retiro el dos de enero al mediodía, entro en silencio ese día a las 19 horas. Apagué celular, apagué todo conexión con el mundo exterior, porque era mi oportunidad de reconciliarme con Dios, de encontrarlo, de reconocerlo como mi Padre amado, de sentirme amada.