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martes, 30 de noviembre de 2010

SI SE ACABA EL AMOR SE ACABA LA VIDA

Tierra e hijos son una bendición de Dios. Así nos lo revela el capítulo 18 del libro del Levítico.
Los pueblos que se apartan de Dios entregándose a una lujuria que esteriliza al sexo poniéndolo al servicio del placer y no de la paternidad, se quedarán sin tierra y se extinguirán sin hijos. Es esto lo que estamos viendo.

El Apocalipsis nos habla de dos tipos de mujeres: la madre y la prostituta.
Ellas simbolizan dos culturas.
Pero ¿qué está sucediendo con el pueblo "católico"?
¿Cuál es la tasa de natalidad de los esposos bautizados?
¿Cuál es la opinión dominante incluso entre muchos de sus pastores?
Pensemos en la resistencia que levantó la Encíclica "Humanae Vitae" del Papa Pablo VI no solamente entre muchos esposos bautizados que viven de espaldas a su fe, sino en enteras Conferencias Episcopales.
¿Son conscientes estos "líderes espirituales" de lo que su ceguera significa para el futuro del pueblo que guían?
¡Ni piensan que su mal consejo o su silencio complaciente, empuja al rebaño que se les ha confiado a la extinción demográfica!