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viernes, 9 de diciembre de 2011

TRISTE, ENOJADA, DESILUSIONADA Y ESCÉPTICA: Una respuesta

Carta a una hija triste, enojada y escéptica
Querida hija

Me escribes con el alma lastimada y me dices que has leído mi libro "¿Qué le pasó a nuestro amor?" porque querías ver qué te pasa por dentro. Me dices que lo único que te viene a la cabeza es "ya no creo en estas cosas". Es decir, ¿no crees en la sabiduría revelada por Dios que encuentras expuesta en el libro? ¿No crees en esa verdad universal porque ella no se ha verificado – a tu parecer – en tu vida, y no ha sido capaz - según sientes - de brindarte el amor que siempre has deseado y nunca llegó a tu vida?

Me dices, también, que a pesar de haber recibido dócilmente la formación religiosa en tus tiempos de estudiante “nunca logré ni siquiera ponerme de novio”. Y agregas que has visto también que aún llevas dentro el recuerdo de las peleas de tus padres y de ellos contigo y con tus hermanos “como desahogos de sus broncas”. Y concluyes, como resultado de tu introspección, que “no logro superar el escepticismo en creer que algo de esto se pueda dar en mi vida”. Por lo que has encontrado dentro de ti: “enojo y escepticismo”.

Querida hija mía. Tu carta me preocupa. Temo que ese enojo