viernes, 22 de junio de 2012

TERRIBLES SECUELAS DE LOS ABUSOS A NIÑOS POR SACERDOTES Y DE LA POLÍTICA DE IMPUNIDAD

La primera vez de Marie Collins
Fue abusada por un sacerdote a los trece años de edad. Es la primera víctima que dio testimonio de su tragedia en un congreso oficial de la Iglesia. Se inauguró en Munich un Centro internacional para la protección de los niños
por Sandro Magister
http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350168?sp=y

"LOS DEDOS QUE ABUSABAN MI CUERPO ERAN LOS MISMOS QUE ME OFRECÍAN LA SAGRADA HOSTIA LA SIGUENTE MAÑANA..."
"EL MAL MANEJO DE MI CASO POR LIDERAZGO DE LA IGLESIA LLEVÓ A UN COLAPSO TOTAL DE MI CONFIANZA Y RESPETO EN ELLOS Y EN MI IGLESIA"

ROMA, 11 de febrero de 2012 – Por primera vez en una asamblea oficial de la Iglesia Católica, tomó la palabra una víctima del escándalo, la irlandesa Marie Collins, abusada sexualmente por un sacerdote cuando ella tenía trece años de edad.
Una "primera vez" todavía más significativa en cuanto está ligada a la que se ha convertido para la Iglesia en la acción prioritaria absoluta frente a este escándalo: el acercamiento a las víctimas.
Marie Collins relató su vida, signada por esa herida, el 6 de febrero, día de la apertura del foro internacional titulado "Hacia la sanación y la renovación", promovido por la Pontificia Universidad Gregoriana y que contó con la participación de altas autoridades vaticanas y de representantes de 110 conferencias episcopales y de otras 30 órdenes religiosas.
El objetivo del simposio no era preparar nuevas normas para reprimir los abusos. Éstas ya existen y han sido formuladas con más rigor todavía en estos últimos años, gracias sobre todo al impulso de Joseph Ratzinger, antes y después de su elevación al papado.
El objetivo era pasar de las normas jurídicas a la práctica extendida. Es decir, llevar a la Iglesia Católica de todo el mundo a poner en acción todos esos comportamientos concretos que son necesarios para "curar" y "renovar" en profundidad y en forma preventiva, también allí donde el escándalo no ha explotado todavía en toda su virulencia, sino que arde bajo las cenizas, como en Asia, África y en América latina.
Es por esto que el simposio no concluyó simplemente con la indicación de lineamientos. Estos, más bien, deben ser preparados país por país por las conferencias episcopales, como les ha pedido hace un año la Congregación para la Doctrina de la Fe, con plazo de entrega para el 31 de mayo próximo.
Lo que el simposio produjo más bien ha sido un "Centro para la protección de los niños", cuya sede está en Munich (Baviera), pero cuyo horizonte es el mundo entero.
El Centro funciona de hecho como una fuente de aprendizaje a distancia, a través de Internet y en varios idiomas, de todas las competencias que son necesarias para afrontar y prevenir los abusos sexuales contra los menores.
Para saber más sobre los promotores y dirigentes del Centro, sobre su misión y visión, sobre su estructura, sobre sus contenidos formativos y sobre sus destinatarios, ésta es su carta de identidad difundida el día de la inauguración, el 9 de febrero:
Centro para la Protección de la Infancia: http://thr.unigre.it/vescovi2012/Portals/0/Documenti/9_Giovedi/CenterforChildProtection_Spanish.pdf
Por su parte, éste es el link a las actas, en varios idiomas, del simposio celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana:
Hacia la Curación y la Renovación: http://thr.unigre.it/vescovi2012/es-es/%C3%A1reap%C3%BAblicaprensa/prensa/documentos.aspx

De gran interés son sobre todo los discursos del cardenal William J. Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; de monseñor Charles J. Scicluna, promotor de justicia de la misma Congregación; del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich (Baviera). También los textos de la liturgia penitencial celebrada la tarde del 8 de febrero en la iglesia romana de San Ignacio, con la homilía del cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos.
A continuación presentamos el testimonio de Marie Collins, cuya intervención se puede encontrar de todos modos en la página web del simposio, junto a la de la psiquiatra Sheila Hollins, quien expuso junto con ella.

2 comentarios:

mary dijo...

¿cómo proceder para no caer en pecado al juzgar su comportamiento? ¿Qué los hace actuar de esa manera?

Padre Horacio dijo...

Mary:
¿Por qué considera Usted que juzgar como malo un comportamiento malo, está mal? Eso es algo bueno. Es llamar malo a lo que está mal. Es la verdad y la verdad es buena.
Si no pudiéramos decir que un comportamiento malo es malo, se acabaría la teología moral católica.
Es lo que hace el Señor en todos sus mandamientos y enseñanzas. Nos enseña lo que está bien y lo que está mal.

Lo malo es malo y quien lo comete voluntariamente es culpable de hacerlo. Para que se le perdone la culpa debe arrepentirse. Y aún así, lo que se perdona es la culpa, pero no las penas en que incurre y merece se le apliquen por la culpa cometida.
Las penas no se deben perdonar porque son pedagógicas para el pecador, pertenecen a la medicina de la misericordia con él. Pero además, las penas tienden a proteger a otros, cuando consisten en apartar al mal sacerdote de su ministerio.
Como acaba de hacer la Iglesia con el obispo indigno Fernando María Bargalló en Argentina. A pesar de que, según se dice, luego, otros obispos lo alabaron por ser amigos suyos.
P. Horacio