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viernes, 22 de abril de 2016

MI EXPERIENCIA CON LA UNIÓN LIBRE
EL TESTIMONIO DE MARGA



¿MIEDO AL MATRIMONIO? 
¡DEBIERAMOS SENTIR MUCHO MÁS MIEDO 
A LA UNION LIBRE!

En mi testimonio no les extrañe o impaciente ver constantemente la palabra Miedo.
Bueno para comenzar quiero hacer un llamado a padres de familia que traten de dar un buen ejemplo Cristiano a sus hijos varones o mujeres, nunca quejarse de haberse casado o dar la impresión de que el matrimonio es una mala decisión, como si la Buena vida termina con el matrimonio y los hijos, volviéndose una carga muy pesada y decepcionante. Eso se queda en las mentes de los niños y aunado a ello el mundo termina por confirmarles esa idea y venderles la idea del egoísmo y cuantos peligros más.
Yo nací y fui criada dentro de un matrimonio católico, por desgracia era solo de nombre, por tradición y no éramos muy apegados a la iglesia, solo cumplimos con tener sacramentos a duras penas, pero jamás una formación religiosa, únicamente "no hagas esto porque es pecado" o "haz esto otro porque parece ser que lo manda la iglesia", por cumplir y la mayor de las veces ni eso.
Bueno crecí con miedo al matrimonio, al compromiso y las responsabilidades y a la vez miedo a no llegar a casarme debido ese mismo miedo al matrimonio. Tenía miedo a relacionarme con los demás, pero quería conocer a alguien especial como vemos o leemos en las novelas, nunca invite a Dios a ser mi guía, para mí Dios era distante, y talvez ni siquiera existía, a menos que estuviera yo en una necesidad entonces rezaba y repetía las pocas oraciones que aprendí en la Doctrina.
Me fui envolviendo en el mundo buscando encontrar sentido a la vida en todo lo material, me mudé a vivir a Estados Unidos, admiraba todo lo que el país ofrece, dinero, oportunidades, libertad, y si antes estaba perdida en el mundo sin saber a dónde dirigirme, bueno, aquí creí haber encontrado mi lugar y felicidad, cuando en realidad iba cayendo más y más en la oscuridad.
Conocí finalmente a la persona especial, un buen hombre al que dentro de mi ignorancia y desesperación lo eleve al nivel de perfección, el no pertenece a ninguna religión aunque decía creer en Dios, en lo que dice la biblia, a mí no me pareció un problema grave porque dentro de mis ideas modernistas que tome durante mi tiempo de estudios universitarios, formé una opinión de que lo que importa es la persona y no la religión.
 La etapa de noviazgo que fue muy corta me pareció idílica, yo era muy feliz, pero siempre muy egoísta, esperaba que él iba a hacer muchas cosas por mí, creo que casi quería que me adorara, que su vida tuviera un solo sentido YO. Empezamos a tener relaciones sexuales sin haber siquiera un compromiso serio entre los dos, esto me dañó mucho, aunque quería dar la impresión de ser una mujer independiente, segura y decidida, la realidad era que el miedo y la inseguridad seguían en mí y comenzaron a regresar fuerte, causando mucha desestabilidad.
Aun así un día que él me propuso matrimonio acepte, pero sin meditarlo, sin preguntar a Dios o a mi familia su opinión. El miedo y la inseguridad no desaparecieron al comprometernos, y mis temores y recuerdos de la infancia repentinamente me hablaban todo el día.
Mi prometido tuvo que mudarse a una gran distancia por cuestiones de trabajo y no nos veíamos mucho, otra vez sentí miedo, la gente me auguraba que terminaríamos nuestro compromiso porque la distancia era mucha, se nos ocurrió que viviéramos juntos para poder estar cerca todo el tiempo, ninguno de los dos menciono el compromiso del matrimonio que ya teníamos, creo que en el fondo el empezaba a dudar si se apresuró en su proposición y el miedo seguía creciendo en mí, miedo a Todo, lo que se te ocurra...me causaba miedo. Con todo ese miedo empezamos a vivir juntos, empezamos a conocernos como somos realmente, me volví celosa, irritable, posesiva, y despegada a la vez, caprichosa, en fin un mundo de inmadurez. El tiempo paso y cada vez que mencionábamos que debíamos planear nuestra boda,(él estaba de acuerdo con una boda en mi Iglesia) pero peleábamos cada vez, el ponía pretextos para no hacerlo y si no, yo buscaba pretextos también para culparlo de todo y en el fondo pensaba que no quería casarme, de esa forma en cualquier momento podía regresar con mi familia y empezar de Nuevo, talvez encontrar otra pareja, ni siquiera me ponía a pensar en la posibilidad de tener hijos, pensaba que era agregar más pecado a mi situación; pero era que no quería tal responsabilidad, no me sentía capaz de formar una familia, miedo a no saber criar a mis hijos y miedo a perder comodidad.
Mencioné que pensaba que tener un hijo sin estar casados iba a aumentar el pecado en nuestras vidas, empezaba a darme cuenta de mi error, muchas situaciones de enfermedades y situaciones tristes se fueron dando en mi familia. Situaciones que hicieron a mis padres "sufrir" una conversión spiritual y volver al camino de Dios, incluso mi padre que yo nunca hubiera soñado que se volviera un hombre entregado a Dios y a la iglesia, lo ha hecho, Dios es misericordioso.
 Los años se vinieron encima y yo empiezo a sentir un cambio en mí, quiero acercarme a Dios a Jesucristo, me interesa todo lo que viene de Él, no solo voy a la iglesia, rezo el Rosario, leo literatura católica... quiero hacerlo, siento una necesidad de Dios, ahora empiezo a encontrarlo a sentirlo y con gran tristeza veo el desastre que he hecho de mi vida, que creía sentirme independiente y feliz y era una mentira, pudo haber sido tan diferente si hubiera estado fundada en la roca, si hubiera buscado primero el reino de Dios, quiero cambiar para bien, para Gloria de Dios, me arrepiento y pido perdón a Dios, me siento muy bendecida y agradecida por este cambio que el está haciendo pero que me tiene en una etapa de mas confusión. Rezo, Leo, Voy a Misa a pesar que mi "prometido" nunca va conmigo, dice que siente que algún día va a volverse a Dios pero que todavía no. ¡Vaya discernimiento! pienso yo.
Pero el mío no es mucho mejor que eso. Todavía estamos juntos después de poco más de 10 años, me apena decirlo, y es todavía mas difícil decidir qué hacer. Son muchos años juntos pero sin el compromiso de entrega, me dolería terminar ahora, y me duele vivir como vivimos. No sé si debería seguir, le pregunto a Dios, a veces siento que debo terminar y volver a mi país con mi familia que dejé por tanto tiempo. Y otras veces siento que estoy huyendo en vez de enfrentar y tomar responsabilidad por mis actos, estaría demostrando mas inmadurez.
En cuanto a él, no es mucho más maduro que yo, es igual, y como no es católico siento que no le preocupa en gran medida nuestra situación. Me ha dicho que lamenta que no hayamos hecho las cosas bien como planeábamos en un principio, y que debemos seguir adelante y casarnos, pero me da temor de que sólo esté diciendo lo que yo quiero escuchar sin sentirlo verdaderamente en su Corazón.
Yo lo amo, pero ahora estoy empezando a aprender a amarlo como Dios quiere que amemos, sin intereses personales de por medio, me interesa saber por qué es como es; su pasado. Trato de entender cómo ha sido influido por éste y el porqué de sus actitudes egoístas, soberbias, codiciosas.
Porque ahora estoy entendiendo o descubriendo que yo misma he sido esclava de estos males (situaciones que debí haber meditado durante el noviazgo). Sin embargo no veo en él un interés por crecer de esta forma, no veo que se interese por entender el matrimonio, la vida desde la perspectiva Cristiana, dice que quiere, pero... ¡Y esa duda despierta el miedo en mí!
 
Como ven mi experiencia con la Unión Libre ha estado llena de decepciones, no hay dicha ni nada "cool" en la unión libre;  sólo te llena de más miedos, inseguridades, confusión y te deja a merced del demonio que es el que nos habla constantemente para perdernos más y más en el pecado, por tener miedo a la Gracia de Dios, por no confiarnos y poner nuestras vidas en manos del Todopoderoso.
Se me ocurre esta frase: Miedo y Desesperación, segura Destrucción.
Busquemos primero el Reino de Dios, le ruego a Nuestro Señor Jesucristo y pido María Santísima su intercesión por todos los jóvenes que están en el noviazgo y por toda persona en situación parecida a la mía que haga nuestros corazones dóciles a la conversión y el llamado de Dios, que siempre está dispuesto a recibirnos en su Sagrado Corazón.
Marga