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miércoles, 5 de abril de 2017

SANTO TOMÁS MORO. SU ELECCIÓN MATRIMONIAL

Amas a la mujer a la que quieres hacer el bien. Y amas menos o menos puramente a la que quieres buscando tu propio bien. 

Tomás Moro había hecho amistad con un tal Maister Juan Colte, un caballero de Newhall, Essex, cuyo hija mayor, Juana, se casó con él en 1505.

Roper, el autor de la biografía de este santo, escribe estas líneas acerca de la opción de santo Tomás Moro: "si bien su mente se dirigía hacia la segunda hija de Roper, pues la consideraba más agraciada y hermosa, consideró que eso causaría un gran pesar y algo de vergüenza a la mayor, al ver que su hermana menor era preferida como esposa antes que ella, por lo que, con gran pesar, empezó a dirigir su mente hacia ella", es decir, hacia la mayor de las tres hermanas. Este matrimonio resultó ser sumamente feliz; tuvieron tres hijas, Margarita, Isabel, y Cecilia, y un hijo, Juan.


Los santos nos iluminan. Amar es querer el bien del otro. Y Tomás Moro quiso el bien de la hermana mayor. Esa elección de santo Tomás Moro fue el principio del amor para ambos. 

La iniciativa amorosa del varón aún contraria a la inclinación del sentimiento y la atracción fisica fue el cimiento de un amor matrimonial duradero y feliz. 
Era más puro el amor generoso por la mayor evitándole un disgusto y buscando su bien, que la atracción natural hacia la hermana menor. Y eso fue el mejor cimiento de un buen matrimonio. 
Amas a la mujer a la que quieres hacer el bien. Y amas menos o menos puramente a la que quieres buscando tu propio bien.

El sentimiento no está en nuestra mano pero la voluntad sí, y puede gobernar, para bien, al sentimiento. 

El segundo matrimonio de Tomás Moro demuestra que el segundo matrimonio es, o debe serlo cuando es bueno,  más racional y por motivos racionales. 
Apenas al mes de haber fallecido su primera esposa (10 años menor que él) contrajo matrimonio. No le importó tanto la opinión de la gente cuanto la necesidad de sus hijas huérfanas. Se casó casi inmediatamente, para proveer de madre a sus hijas. Eligió para ello una mujer de clase alta, viuda, rica, menos dócil y más directiva que la primera esposa, pero más capaz como educadora de las niñas de la primera. Miralo en este link
Eso no obstó para que también este segundo matrimonio fuese armonioso aunque naturalmente distinto que el primero.

De este tema me he ocupado antes en este blog respondiendo a "Sonia" acerca de si "Amar está en mi mano". Véalo en :
http://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2009/08/amar-esta-en-mi-mano-1.html
O en:
http://www.es.catholic.net/jovenes/150/2843/articulo.php?id=54989
También recomiendo el comentario de Mariana en la entrada en que responde a Sonia:
http://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2009/08/un-interesante-testimonio-en-relacion.html

Y he retomado esta entrada y otra de Mariana sobre el mismo tema en mi libro: "El Buen amor en el noviazgo" (Editorial Lumen, Buenos Aires - México 2011 páginas 9 a 22)

Véase también: "Qué es enamorarse" en este enlace

viernes, 20 de noviembre de 2015

LOS DEMONIOS DEL DESENCUENTRO
QUE SIEMBRAN LA SOLTERÍA

¿POR QUÉ NO SE ENCUENTRAN 
TANTOS BUENOS VARONES SOLTEROS 
CON TANTAS BUENAS MUJERES SOLTERAS?

“Cuando te vi por primera vez, no quería fijarme en vos. En realidad, en nadie. Llegué a buscarte por una remota posibilidad de que fueras vos la mujer que el Señor quería darme. 
Encerrado en mis ideales, en mi burbuja, era incapaz de ver la Voluntad de Dios. 
Mi orgullo se volvía contra mí mismo. Y ninguna mujer pasaba el filtro de la perfección que yo esperaba encontrar”

Anónimo dijo...
Padre Horacio
Me ha gustado el blog del Buen Amor. Es muy cierto que debemos poner a Dios primero que todo, buscar su Reino que lo demás por añadidura llegará. En mi caso, soy hombre, soltero y católico. Me encantaría encontrar a la mujer de mi vida y formar una familia como Dios manda pero en lo que llega sirvo felizmente al Señor. No se desesperen, los tiempos de Dios no son los nuestros.

Muy estimado varón anónimo:
No suelo responder mensajes anónimos pero voy a hacer una excepción con el suyo.
Aunque Usted no me pide ningún consejo me permito darle uno. 
Usted ha visto la cantidad de comentarios de mujeres solteras a esta entrada que Usted, raro comentarista varón, ha decidido comentar. Y termina su comentario, al parecer compadecido de ellas exhortándolas a no desesperar.
Es verdad. Esa es la entrada más comentada de las más de 700 del blog 
Nota: la entrada es la oración de Santa Ana pidiendo un buen esposo http://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2012/03/para-pedir-un-buen-esposo-oracion-de.html 

El 99% de los comentarios al pie, es de mujeres que están esperando que un varón las haga esposas y madres. 
Mi pregunta es ¿qué está pasando con los varones?
El Señor me ha dado una respuesta que intenté exponer resumidamente en esta entrada: http://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2015/01/la-cuerda-de-tres-hilos-dificilmente-se.html

Mi consejo para Usted y los varones en general, viene ahora y es el siguiente: déjese ya de buscar 'la mujer de mi vida' y empiece a buscar a 'la madre de mis hijos'. De esa manera encontrará, por añadidura, a su mujer.

Pero para encontrar a esa buena mujer, tiene que convertirse Usted primero en un buen varón. ¡No se me ofenda! Entiendo por buen varón a un varón según el corazón de Dios. 
Un varón justo. Y el varón es bueno y justo ante Dios, cuando se sabe llamado por Dios a ser padre y, tomándose en serio esa vocación, se empeña en cumplirla. Cuando vive así, ese varón deja de mirarse a sí mismo, para mirarse en su descendencia. 

De ese designio de Dios sobre ellos es lo que se han olvidado hoy los varones. Por eso a ellos se los engulle la ciénaga de la lujuria y la pornografía. Por eso ellas, a veces, sin darse cuenta, buscando ternura, los empujan a la ciénaga. 
Y así ni ellos ni ellas se encuentran mutuamente. Porque no viven a la luz del primer mandamiento-bendición y de la primera bendición-mandamiento: "Crezcan, multiplíquense y llenen la tierra". Por eso se quedan solos, porque se buscan uno al otro, pero cada uno para sí mismo. En una palabra porque no obedecen a Dios. 

Y ese olvido de la voluntad de Dios, del mandamiento-bendición que es bendición-mandato y consejo, es un fenómeno pura y netamente demoníaco. Un triunfo del príncipe de este mundo sobre la fe católica de bautizados y bautizadas.

Para que vea si tengo razón, mire el ejemplo contenido en estas otras dos entradas en este blog: 

Le aseguro que si empieza a mirarse, en fe, y a vivir en fe, como llamado por Dios a ser padre, se le iluminarán sus ojos para reconocer a la madre de sus hijos. Porque, quizás, la imagen ideal que se hace de 'la mujer de mi vida' le está impidiendo reconocer a la que el Señor puso, pone o pondrá antes sus ojos. 


Sacuda pues esa necedad de su cabeza que lo hace ciego, e instale en ella la sabiduría de Dios que le permitirá reconocer a la madre de sus hijos. Ella resultará ser, así: ¡la mujer de su vida!

En las próximas entradas me ocuparé de mostrar por qué hoy los varones no se miran como llamados a ser ante todo ¡padres! 
Y, cuando piensan en el matrimonio, a "pensar en la cuna tanto como en la cama, o aún más la cuna que en la cama". 
Entonces, también el lecho matrimonial se transfigura, porque la cuna lo ilumina. 

Creo que, en parte, se debe a que los padres (y en su defecto o quizás sobre todo las madres) de los varones no saben inspirarles desde niños, con el ejemplo y la palabra, el ideal de ser padres algún día... 
Y esto sucede ¡oh malvado círculo vicioso! porque en la generación anterior no reinaba el ideal de la bendición mandamiento consejo y consejo mandamiento y bendición. O porque el padre no vivía santamente su ser varón y padre. La desaparición de los modelos, ha cegado la fuente de la sabiduría, la cultura  de la fe vivida.

viernes, 30 de enero de 2015

SANTA GIANNA BERETTA MOLLA:
El Amor es una Elección

Santa Gianna Beretta Molla: El Amor es una Elección
https://www.youtube.com/watch?v=vgU7EDt-pok


Santa Gianna Beretta Molla (1922-1962) fue la décima de trece hijos, de una familia de clase media de Lombardía (al norte de Italia), estudió medicina y se especializó en pediatría, profesión que compaginó con su tarea de madre de familia. Quienes la conocían dicen que fue una mujer activa y llena de energía, que conducía su propio vehículo -algo poco común en esos días-, esquiaba, tocaba el piano y disfrutaba yendo con su esposo a los Conciertos en el conservatorio de Milán.

El marido de Gianna, el ingeniero Pietro Molla, recordó hace algunos años a su esposa como una persona completamente normal, pero con una indiscutible confianza en la Providencia Divina.

Según el ingeniero Molla, que falleció en el 2010, el último gesto heroico de Gianna fue una consecuencia coherente de una vida gastada día a día en la búsqueda del cumplimiento del Plan de Dios. "Cuando se dio cuenta de la terrible consecuencia de su gestación y el crecimiento de un gran fibroma -recuerda el esposo de Gianna- su primera reacción, razonada, fue pedir que se salvara el niño que tenía en su seno".

martes, 10 de marzo de 2009

¿PUEDE DESACRALIZARSE EL AMOR SIN ABOLIRLO?

GOEL:
EL DIOS PARIENTE POR ALIANZA:

ELECCIÓN, AMOR, MISERICORDIA, FIDELIDAD,
RELIGIÓN Y PARENTESCO
En todas las religiones y culturas el epos funda el ethos. El epos es la narración de los orígenes y del pasado, la teogonía, el relato de los orígenes, tiene una función de hermenéutica existencial, es decir cultural y pretende arrojar luz y decir algo significativo y orientador para el presente. Algo que inspira y orienta el obrar humano: ethos.
En la revelación que nos trasmiten las Sagradas Escrituras, el obrar de Dios, del Dios de la Alianza, es el fundamento, el modelo ejemplar y el precedente posibilitante a la vez, de la moral y de la cultura de la Alianza (ethos).
Ahora bien, esa conducta divina se define, en la revelación bíblica, por dos atributos divinos: Jen gracia y Jésed amor y misericordia. Por gracia y misericordia Dios elige, ama y se vincula. Jen y Jésed son las dos virtudes del antes y después de la Alianza, las virtudes del Dios de la Alianza.
Y como la Alianza debe perdurar y perpetuarse fielmente, otro de los atributos divinos que tienen su paralelo en el amor humano, cuando es puro, es su fidelidad, su ‘emuná.

El Nosotros divino-humano al que pertenece Dios con los hombres, como veremos, tiende a expandirse y universalizarse, por ejercicio de gracia y misericordia, primero dentro del pueblo mismo de la Alianza y después a nivel de toda la Humanidad. “En ti serán bendecidas todas las naciones” le anuncia Dios en el momento de elegir a Abraham[1].

Insisto en señalar que jen y jésed, gracia y misericordia, así como Go’el = pariente, ‘emunáh, fidelidad, son, en el ámbito de la religión y cultura bíblica que los acuña, términos que pertenecen a la vez al ámbito de las relaciones religiosas (es decir divino-humanas) y al ámbito de las relaciones familiares y sociales (es decir inter-humanas). Jen y jésed son atributos divinos tanto como virtudes esponsales que unen por elección y amor a los esposos, y son también las virtudes que han de regir todas las relaciones de parentesco nacidos de la alianza esponsal y entre los miembros de la tribu y del clan.