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viernes, 13 de enero de 2017


YO ME CASÉ CON UN DIVORCIADO



"Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando"

Lo que piensa Antonia sobre las alegrías del amor matrimonial

Yo Padre me casé con un divorciado a quien luego le fue anulado su matrimonio.  Sin embargo, con el tiempo, me he dado cuenta de que las causales (inmadurez y falta de libertad de conciencia de él) fueron así en su primer matrimonio; y siguen siendo así en su matrimonio conmigo.  

Por tanto pensé hoy que Dios sólo me regalo la posibilidad de que Jesús viva en mi y yo en el, y no un matrimonio pleno sino una misión para santificarnos ambos.

Cuando yo creí que me bendecía con el matrimonio eclesiástico, Él se encargó, de manera contundente, de que me diera cuenta que no iba por ahí la cosa.
Pero aceptó mi ofrenda de 22 años mortificada.

Hoy escribí en face esto:

   Ustedes son mis amigos ...si hacen lo que yo les mando. ( Jn 15:10-14) .

Ser divorciado vuelto a casar,y no poder confesar ni comulgar, para un católico, es cruz.
Es sufrimiento, porque condiciona a no poder tener la gracia de los sacramentos.
Pero también es hacerse responsable de nuestras decisiones.

En esas circunstancias, la humildad para asumir el sufrimiento siendo obediente a Dios, permaneciendo en El y ofreciendo la cruz es más agradable a Dios.
Y también es más coherente que, ir contra la Palabra Divina y hacer la propia voluntad.

Si uno quiere estar en comunión con Dios tiene que hacer como Él dice y eso lo sabemos todos bien, porque no hay nada, ni nadie por encima de las Sagradas Escrituras.

Antonia

martes, 3 de enero de 2017

EL GRAN REGALO DE LOS MAGOS DE ORIENTE



E P I F A N I A
Meditación

Día de Reyes magos, seis de enero.
De niño es preguntar: ¿Qué me trajeron?
De adulto comprobar: ¿Qué me dejaron?
Y es de viejos, incrédulos y avaros:
sospechar que los Reyes les robaron.

Yo considero estos zapatos míos
y los encuentro llenos de...vacío.
Mas ya sólo tenerlos es regalo,
en los tiempos que corren, nada malo.

Así que: ¡gracias por estos zapatos!
Y mientras me los pongo y me los ato,
descubro otro regalo y me enmimismo:
¿no es don poder calzarse por sí mismo?

Y al ir desenvolviendo reflexiones
crece mi gratitud por tantos dones.
Caigo en la cuenta, con sorpresa mía,
de que es un día de Reyes cada día.

Porque al calzarse cada día los pies,
recibe el hombre, en don, cuanto hace y es.
Y lo que da la vida, aunque parezca malo,
es, bien mirado, todo de regalo.

Encuentro al despertarme... de mi engaño,
que es corona de gracias todo el año.
Y que la Epifanía manifiesta
que toda nuestra vida es día de fiesta.

Que nadie el Don de Dios, por tanto, mida
por los puntos que calza en esta vida.
Cuando regala, Dios tiene por norma
rebosar de abundancia toda horma:

deja lo mismo en la alpargata rota
que en los charoles y en las finas botas.
¿No vale más la vida que el vestido?
Descalzos nacen reyes y mendigos.

Fueron los Reyes Magos los primeros
en saberse, sin Cristo, pordioseros;
y en deponer ante los pies del Niño
su ofrenda de fatiga y de cariño.

Los primeros también que comprendieron
que Tú dejabas a estos hijos ruines
colmados de Jesús los escarpines.     

Horacio Bojorge

viernes, 23 de diciembre de 2016

MARÍA SACERDOTAL:
LO OFRECIÓ SOBRE UN PESEBRE



“lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre”
                                                        Homilía para Navidad                    

            En el pesebre se pone el forraje para los animales. ¿Qué hace Jesús allí? Nos dice: Esta es mi carne para alimento del mundo. Tomad y comed, porque mi carne es verdadera comida.
            María lo pone en el pesebre como quien da a su hijo en ofrenda para la vida del mundo.
Con un gesto sacerdotal y nutricio, lo pone entre el heno, como quien nos lo da para alimento.
También ella puede decir: "esta es mi carne" y con su gesto dice "tomad y comed, porque mi carne es verdadera comida", el alimento puro, carne inmaculada y sin pecado.
            Isaías había hablado del pasto y de la carne: "Toda carne es como el heno, y todo su esplendor como flor del campo. La flor se marchita, se seca la hierba en cuanto le da el soplo de Dios" (Isaías 40,6-7).
La imagen es proverbial en la Escritura: "No te exasperes por causa de los malvados, no envidies a los que hacen injusticias. Porque se marchitan pronto como el pasto, como la hierba tierna se secan" (Salmo 36(37),1-2).
"Tú al polvo reduces a los hombres, diciendo: `¡Volved hijos de Adán!'. Porque mil años son a tus ojos como un día, un ayer que pasó, una vigilia de la noche. Tú los arrebatas, no son más que un sueño, como la hierba que a la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca" (Salmo 89(90), 3-6).

            El pasto y toda hierba verde es el alimento que Dios había dado desde el principio al hombre y a los animales: "Mirad que yo os he dado toda hierba de semilla que existe sobre el haz de la tierra y todo árbol de fruto con semilla: eso os servirá de alimento. Y a todo animal terrestre, a toda ave de los cielos y a todo ser animado que se arrastra sobre la tierra, les doy por alimento toda hierba verde" (Génesis 1,29-30).

            "Dime lo que comes y te diré quién eres". El hombre y los animales, "toda carne" como dice la Escritura, se alimentan de hierba y son transitorios como ella. Y aunque la hierba sea fugaz, la carne, los vivientes, no pueden subsistir sin ese alimento perecedero. De lo que es más perecedero que nosotros, recibimos permanencia los que somos fugaces.

            Por eso, la profecía de Isaías introduce una promesa y una esperanza inauditas, cuando - anunciando la Encarnación de la Palabra eterna de Dios - injerta sobre el pie de aquél melancólico proverbio bíblico, el alegre anuncio del Evangelio: "La hierba se seca, la flor se marchita (¡es verdad!), pero la Palabra de Dios permanece para siempre" (Isaías 40,8).

            ¿Qué pasa cuando, por el misterio de la Encarnación, la Palabra eterna, permanente y duradera de Dios, toma carne humana y entra en esta carne transitoria? Pasa - para decirlo con palabras de Pablo - que "esto mortal, se reviste de inmortalidad" (1 Corintios 15,54).
¿Cómo podrían, si no, heredar el Reino de los Cielos la carne y la sangre mortales, ni heredar la incorrupción lo corruptible?

            Esta carne del hijo de María, será pues alimento de inmortalidad, bajo las especies del alimento perecedero de la fugacidad: bajo las especies eucarísticas, preparadas desde el tercer día de la Creación, cuando dijo Dios: "brote la tierra verdor: hierbas de semilla y árboles frutales que den sobre la tierra fruto con su semilla dentro" (Génesis 1,11).

            Esto debía suceder como sucedió, al tercer día de la Creación. En ese día y "al comienzo", la Palabra de Dios, por la que todo es creado y viene a la existencia, se reveló como la Semilla de todas las semillas, semilla primordial de la que proviene toda hierba verde y todo árbol de fruto, entre ellos el trigo y la vid eucarísticos. Pan y vino para el sacrificio según el orden de Jesús.

            El Verbo, la Palabra de Dios, Semilla primordial, es el origen de todo alimento, y propiamente lo que vivifica: "No sólo de pan vive el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios" (Deuteronomio 8,3; Mateo 4,4). Todo escriba instruido en el Reino de los Cielos puede saber que la semilla de donde vino el Pan cotidiano y el Pan de Vida, fue un "Dijo Dios", es decir, una Palabra suya. Y que es sin duda por esto que Jesús tuvo predilección por compararse con la Semilla en sus parábolas.

            María, en cuya carne la Palabra se hizo carne, donde lo  corruptible comenzó a revestirse de incorrupción, es la que, en el pesebre: "nos da esta carne para vida del mundo" (Ver Juan 6,51).
Por eso, dicen los Santos Padres, al reclinar al Niño en un pesebre, ella ofrecía a su hijo como sobre un altar, como alimento, como pan del camino, puesto que tampoco nació en su hogar, sino en un albergue precario durante un viaje.
            San Beda el Venerable, comentando el pasaje "lo recostó en un pesebre", dice: "Aquél que es el Pan de los ángeles, está recostado en un pesebre, para poder fortificarnos como `animales' santos, con el trigo de su carne".
Y San Cirilo explica: "Encontró al hombre embrutecido en su alma, y por esto fue colocado en un pesebre como alimento, para que mudando la vida bestial, podamos ser llevados a una vida conforme con la dignidad humana, tomando, no el heno, sino el pan celestial, que es el cuerpo de vida".
            El mismo San Cirilo interpreta simbólicamente el pesebre como: "el altar, en el que durante la Misa, Cristo, por la consagración es como si naciese y se inmolase".
            San Gregorio, comentando el significado de la palabra Belén, que en hebreo se dice Beit- léjem, dice: "Nace convenientemente en Belén, que se interpreta Casa del Pan. Ya que él mismo dice de sí mismo: Yo soy el Pan Vivo que bajó del Cielo. El lugar donde nace el Señor, se había llamado antes `de pan', en previsión de que iba a aparecer allí en materia de carne, el que restauraría las mentes de los elegidos con una saciedad interior".
            El sabio intérprete Cornelio A Lápide, ve el pesebre como un púlpito desde donde nos predica y enseña el Verbo de Dios, no con palabras sino con hechos: "¿Qué hace un Dios tan grande metido en este poquito de carne yacente en el pesebre? Oigámoslo predicar a él mismo en la cátedra del pesebre, no con palabras sino con hechos, enseñando y predicando:`...me hice pequeño, hombre de carne y hueso como tú, para hacerte Dios. Yazgo en el pesebre entre el asno y el buey, porque tú vivías como un jumento y un animal, complaciéndote en la carne y la sangre. Eras como `el hombre rico e inconsciente, que es como el animal que perece' (Salmo 48(49),21) de quien dice también la Escritura: `no seáis como caballos y mulos cuyo brío hay que domar con freno y brida' (Salmo 31(32),9).
            “Asumí pues - prosigue Jesús - esta carne, para que comas mi carne, y la mía no es carne de jumento sino de Dios, para que uniendo mi carne a la tuya, boca con boca, mano con mano, pie con pie y cuerpo con cuerpo, como lo hizo el profeta Eliseo para resucitar a aquél niño muerto (2 Reyes 4,34), inspire en tí un hálito de vida celestial y divina”

Porque no había lugar para ellos en el albergue
            El pesebre es pues altar y púlpito, con lo que apunta a la Palabra hecha carne.
            Pero es también argumento que convence de pecado al pueblo que no le hizo lugar. María: "lo reclinó en el pesebre porque no había sitio para ellos en la posada" (Lucas 2,7). "Vino a su casa pero los suyos no lo recibieron" (Juan 1,11).
            María recuesta a su hijo en el pesebre donde pastan los animales, porque no ha habido lugar para él bajo los techos de los habitantes de Belén, ciudad de David  cuyo nombre se interpreta también Casa del Pan. El Pan vino a la Casa del Pan, pero no fue recibido.

            Ya antes, en el desierto, el pueblo de dura cerviz - como Dios le llama - murmuraba, incrédula y sacrílegamente, contra el maná: "estamos hartos de este pan miserable" (Números 21,5).
Nada extraño pues, que ahora el Pan de vida vaya a dar entre el forraje. También se leía esto entre líneas en los profetas: "Crié hijos hasta hacerlos hombres, pero ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño y el burro conoce el pesebre de su amo, pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne" (Isaías 1,2-3).

Por fin: lo sucedido es irreversible
            Por fin, lo sucedido aquella noche es algo que está en el tiempo para siempre y en forma irreversible: "El niño Dios ha nacido".
Dios niño ha nacido y está para siempre, como hombre y Dios, en el tiempo y en la eternidad, a la derecha del Padre. Por eso el que vino, viene, está viniendo siempre, está ahí, fiel a sí mismo, fiel a nosotros, fiel al Padre.
Está siempre, viene siempre, está como el que viene siempre y viene
como el que siempre está.
            Por eso su nombre es Emmanuel = Immanu-El = Dios está con nosotros, de nuestra parte, a favor nuestro. Dios de nuestra parte.
           
Y es ella, la Madre, la que nos lo entrega siempre. Tanto cuando lo recuesta en el pesebre, como cuando le está al lado a los pies de la Cruz, recibiendo a Juan como hijo, es decir a nosotros. La que nos entregó a su Hijo, es la que nos recibe de su Hijo como hijos.
              Y Jesús, El Hijo que salió del Padre para volver al Padre, salió del Padre a través del seno lleno de gracia de María. Y habiendo salido del Padre y del seno de María, que es sacramento del seno del Padre, no vuelve al Padre solo. Vuelve con Juan, el primogénito de todos nosotros.
            Al ponerlo en el pesebre, María lo muestra y lo expone, lo expone y lo arriesga, y arriesgándolo, lo ofrece y lo entrega, a la vez que lo contempla y lo adora. Ella que es el testigo único y privilegiado del misterio de la concepción virginal, guarda estas cosas en su corazón.

¡Madre, danos la gracia de tener parte en esa mirada tuya sobre este niño nacido de tus entrañas. De conocerlo como tú lo conoces y de participarnos algo de ese tesoro que guarda tu corazón. Reclina tu misterio en el pesebre de nuestros corazones llenos de pasto seco, de forraje, de cosas transitorias destinadas a ser devoradas por las bestias útiles y de la utilidad. Que nuestras comuniones eucarísticas pongan ante ti el pesebre de nuestros corazones, para que tú los consagres con la carne de tu Hijo.

Ahora te contemplamos mientras tú lo contemplas y queremos tomarte como Madre y Maestra de contemplación. En el silencio de la noche, en el silencio del Padre, también tu corazón contempla en silencio y en paz a ese hijo del prodigio y del milagro: Mira a tu hijo. Ahora él recibe tu mirada y la busca.

Un día, desde la Cruz, hecho Señor y Maestro de tu Corazón y de tu mirada, te invitará a mirarlo a Él en sus discípulos y te enseñará a vernos en él!. Amen.

JESÚS SE REVELA AL GRAN RABINO YIZJAK KADURI


Gran Rabino Yitjak Kaduri anuncia nombre del Mesias: Jeshua



jueves, 22 de diciembre de 2016

RECLINATORIO NAVIDEÑOAntonio Caponnetto

"Y llegándose a él un escriba,le dijo: 
-- "te seguiré adonde quiera que fueres". 
Jesús le respondió: 
-- "Las zorras tienen cuevas y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza"
Mateo 8,18-20

Te jura un escriba 
–que en tu comitiva
- donde fueres, marcha,
al llano o al monte 
–o en el horizonte
- con piedra y escarcha.

Le das la respuesta 
–toda sangre y gesta
- duro sacrificio:
seguirte es la serie 
–de sed e intemperie
- sin nunca armisticio.

Hay nidal y hay grutas 
–las visibles rutas
- con raposas y aves,
pero Tú no tienes 
-ni acaso lo ordenes
- refugios o naves.

Como en el comienzo –apenas un lienzo
- sobre paja y heno,
para que celebre 
–tu gloria un pesebre
mi Dios nazareno.

No hubo un cabezal –en aquel portal - ni camastro alguno,
tu madre fue lecho –yacija su pecho - tu pan el ayuno.

Pasaron centurias –con arduas penurias - de adviento y de espera,
ni en la misma Roma –ya sin la Paloma - aman tu testera.

¿Reclinas en dónde – si la Fe se esconde - si el Pastor va errante?
¿en qué sitio afincas –cuando el alma hincas - en ruego abrasante?

Tu pequeña grey –como hiciera el buey - quiere darte abrigo,
ladéate  Niño –que espada me ciño - por ser tu testigo.

Inclina esa frente –de siervo doliente - bendita cimera,
aquí en esta cuna –donde el tiempo aúna - la edad postrimera.

Tu cabeza escora –llegada es la hora - lo anuncia la luz,
te doy mi litera –mi antigua bandera - ¡Ven Señor Jesús!

ANTONIO CAPONNETTO

lunes, 28 de noviembre de 2016

ORANDO CON LOS NIÑOS



TESTIMONIO 1
MIS NIÑOS SE DUERMEN ESCUCHANDO COMPLETAS...


Querido Padre, le cuento que mis niños (8 - 6 - 3 años) se duermen escuchando completas. Un buen día mi alma necesitaba algo de Cielo, por lo que busqué en el tío Google:  "liturgia de las horas cantada". Así fue que encontré a Fray Nelson, de Colombia, que ha subido a internet   las Horas de toda la Liturgia, día por día. 


Sin querer imponerles mis prácticas de piedad, los niños comenzaron a sumarse de forma espontánea. Y descubrimos que les gusta dormirse escuchando las Completas, y cuando no se duermen, me piden que se las pase de nuevo. 

Nunca les hablé de la Liturgia de las Horas, seguramente algún día lo voy a hacer, ellos se sienten atraídos por la belleza de la música sacra, por el recitado de cánticos y salmos. Veo que les trae sosiego al alma, justo a la hora del sueño. Se duermen con el cielo en su corazón, pensando en Dios. Esto me llena el corazón de alegría. 

Realmente es una gracia que les gusta tanto, ahí confirmo que nuestros hijos,  son carne de nuestra carne y alma de nuestra alma. Y que por las gracias bautismales y por la misma vida de piedad de la familia, se sienten atraídos por la belleza, por  todo lo eterno, por las cosas de Dios. Hasta la chiquita de tres años, tira un sobre de dormir entre la cama de los hermanitos y se duerme ahí, como un angelito...

Aclaro que no lo hacemos todos los días, hay veces que ya llegan dormidos a la cama, pero sí varias veces a la semana. Lo hacen libremente, sin imposiciones. Igual que otras prácticas de piedad, como el Rosario, que no lo rezamos todos los días, el Buen Ángel, nos susurra cuándo.

Siento que todas estas gracias que vamos recibiendo los padres para hacer con nuestros niños, son como un depósito de gracia "a plazo fijo", que los fortalecerá en su juventud y vida de adultos, cuando el enemigo los ataque.
María


TESTIMONIO 2

Soy una madre de familia. Bueno ya se ve que no soy sacerdote. Yo solo rezo los laudes diariamente y los domingos lo hacemos en familia, preparando una pequeña mesa de altar con la cruz, los niños se encargan de adornar la mesa con las flores, y el padre (de la familia) cuando está, se encarga de encender el cirio. Me gusta este blog, creo que me va a venir muy bien para aumentar mi tiempo dedicado a la oración.



DICHOSA LA MUJER QUE HA CONSERVADO
Himno Oficio de Lectura

Dichosa la mujer que ha conservado,
en su regazo, con amor materno,
la palabra del Hijo que ha engendrado
en la vida de fe y de amor pleno.

Dichosas sois vosotras, que en la vida
hicisteis de la fe vuestra entereza,
vuestra gracia en la Gracia fue asumida,
maravilla de Dios y de belleza.

Dichosas sois vosotras, que supisteis
ser hijas del amor que Dios os daba,
y así, en la fe, madres de muchos fuisteis,
fecunda plenitud que nunca acaba.

No dejéis de ser madres, en la gloria,
de los hombres que luchan con anhelo,
ante Dios vuestro amor haga memoria
de los hijos que esperan ir al cielo. Amén.

viernes, 25 de noviembre de 2016

DIMAS ANTUÑA 1937 - EL CORO Y EL DECORO DEL PUEBLO EN LA MISA

Por el contrario, quitado el Coro, la Iglesia pierde el decoro. Roto el nexo entre el altar y el pueblo, se relaja el vínculo de la unidad, y, el pueblo (que insensiblemente ya no es pueblo sino público) pierde el sentido de la ceremonia.

Todos van a la Iglesia pero cada uno va a lo suyo. 

Cada uno tiene una intención privada, cada uno tiene una iniciativa, a cada uno se le ha ocurrido, una idea. Cuando toda esa multiplicidad hace su irrupción en la casa, ya no se trata de que  ésta sirva, toda ella, al fin espiritual que la especifica. 

No se trata ya de que sea como Bethania, casa de obediencia. Se trata simplemente de saber qué cantidad de cosas será posible meterle dentro para dar gusto a los ojos, y, hasta dónde, un edificio que después de todo es un espacio limitado, podrá seguir recibiendo los aportes de las iniciativas.

¡Ay del pueblo, si no está formado por el Coro! ¡Ay de la casa, si no recibe su ley de la oración! Asimilada al teatro, al club, a la sala de conciertos, ya no llevará el Nombre de Dios sobre los hijos, ya no será la nave maternal. De casa de oración ha parado en casa de distracción. O de competición, cuando empiezan los celos; o de audición, cuando se desata el órgano.

Dimas Antuña Córdoba 1937​
Tomado de: La Iglesia, casa de Dios






viernes, 18 de noviembre de 2016

CARMELITAS DESCALZAS EN ALEPO


Esta mañana, después del Ángelus, el Papa Francisco pronunciaba estas palabras:
"Por desgracia, siguen llegando informes de Siria de las víctimas civiles de la guerra, especialmente de Alepo. Es inaceptable que tantas personas indefensas -incluyendo muchos niños- tengan que pagar el precio del conflicto, el precio de la cerrazón del corazón y la falta de voluntad de paz de los poderosos. Estemos cerca con la oración y la solidaridad para con nuestros hermanos y hermanas sirios, y los encomendamos a la protección maternal de la Virgen María".
Hace un par de días, varios medios de comunicación vinculados a la Iglesia se hacían eco de una llamada de socorro de las carmelitas descalzas de Alepo ante la terrible situación que se vive en esta ciudad siria, en un momento en que los grupos rebeldes tratan de romper el cerco impuesto por el gobierno y hacerse así con el control de la misma. Aunque la noticia no ha aparecido en español, ofrecemos esta traducción:
Marta Petrosillo
Zenit, 5 agosto 2016
"La situación es complicada y estamos escuchando muchas historias contradictorias. La única verdad que sí sabemos es que la gente está sufriendo y muriendo ".
Son palabras de la hermana Anne-Françoise, una religiosa francesa de las Carmelitas Descalzas de Alepo, Siria. Ella habló por teléfono con la organización internacional católica de caridad "Ayuda a la Iglesia Necesitada" sobre la agonía de Alepo, la segunda ciudad más grande de Siria, donde los combates entre las fuerzas gubernamentales y rebeldes sirios se han intensificado considerablemente en las últimas semanas.
El convento de estas monjas está en las afueras de Alepo, una zona gravemente afectada por los combates. La monja relató: "Cuando el ejército sirio intenta evitar que la oposición y otros grupos entren en la ciudad, los disparos y los bombardeos llegan muy cerca de nosotros. Gracias a Dios, no nos han llegado aún, pero se están escuchando constantemente proyectiles que pasan sobre nuestras cabezas. "
Las monjas carmelitas, cuatro de los cuales son sirias y dos francesas, han acogido a familias de refugiados en un edificio contiguo su convento, mientras que también apoyan a otras familias con los pocos recursos a su disposición. "En estos momentos, solo las personas más pobres permanecen todavía en Alepo. Muchos cristianos han abandonado la ciudad durante estos años de guerra. No tenemos agua, ni electricidad, y la lucha continúa sin cesar. ¿Quién podría volver en estas condiciones", preguntó la hermana.
No hace falta decir que las seis monjas tienen miedo también, pero están determinados a estar cerca de la gente. La hermana Anne-Françoise dijo: "¿Cómo podemos abandonar a estas personas que sufren? El testimonio de nuestra presencia es importante para ellos. La oración nos da fuerza y valor; esta es nuestra protección. Las soluciones diplomáticas no han funcionado. Simplemente, roguemos al Señor que termine esta guerra ".
Después de años de lucha, y de un éxodo cristiano incesante, la hermana Anne-Françoise teme que aún más familias abandonen Alepo, una ciudad que ha sido un símbolo del cristianismo en Siria. Desde 2011, cuando la guerra civil siria comenzó-una población de 160.000 cristianos en la ciudad ha quedado reducida a unos 40.000.
"El Medio Oriente, la tierra de Cristo, ahora corre el riesgo de perder sus cristianos. Eso es impensable, y la situación es verdaderamente terrible. E incluso para los que se van, la crisis no termina. Se encuentran desarraigados de su suelo propio y, a veces, incluso, perder sus raíces espirituales ", dijo la hermana.
La llamada de las hermanas a la comunidad internacional y a todos los cristianos del mundo es la siguiente: "Por favor, tengan compasión de estos miles de vidas, desgarradas por la guerra. Por favor, no se olviden de nosotros. Necesitamos sus oraciones y su ayuda práctica! "
Quiero que todo sea de Jesús, porque me hace comprender que El únicamente es capaz de labrar mi perfecta felicidad. Todo será para El...¡ Todo !.
Santa Teresita del Niño Jesús





viernes, 28 de octubre de 2016

FEMINISMO E IDEOLOGÍA DE GÉNERO

https://youtu.be/Ud0y_RkX6Bk

Tema tratado: Feminismo e ideología de género.
Película emitida: "La gran aventura de Silvia" (1935), de George Cukor.
Fecha de emisión: 5 de noviembre de 2010.
Contertulios:
Carmen Sánchez Maillo, Santiago Mata, Jesús Trillo Figueroa y Benigno Blanco.
©2016 YouTube, LLC 901 Cherry Ave, San Bruno, CA 94066

jueves, 27 de octubre de 2016

Fray Rabieta: confesando a su marido


Fray Rabieta tenía experiencia en el confesionario, pero la mujer que se acercó a confesarse lo tomó enteramente por sorpresa. Sería de unos cuarenta y pico de años, más o menos, y Fray Rabieta la conocía bien.
– Ave María purísima… ¿cuánto hace que no se confiesa?
– Mucho.
– ¿Mucho, eh? ¿Y por qué?
– No lo sé.
– ¡Hmmm! ¿Qué clase de respuesta es esa? Pero, bueno, dejemos eso, y vayamos al grano que hay muchos en la fila por confesarse todavía… ¿qué la trae por aquí?
– Se trata de mi marido…
– No, claro, eso ya lo sabía. El 90% de las mujeres que se confiesan, en realidad acuden a “confesar” a sus maridos… ¿con quién la engaña esta vez?
– No, no es eso Padre.
– ¿Cómo que no es eso? ¿Sale de putas, entonces?
– Bueno, qué sé yo, pero no, creo que nunca me engañó con otra…
– Ajá. Un tipo raro, su marido, le voy a decir, señora. Espero que no sea de esos que cambian de gusto y empiezan a salir con hombres…
– ¿Cómo puede decir una cosa así?
– Es mi experiencia de confesor, señora, se sorprendería con la cantidad de casos que hay hoy en día.
– Bueno, pero en el caso de mi marido, nada que ver. Es muy heterosexual.
– Enhorabuena. Ahora bien, ¿no será de esos vagos que no proveen para el hogar, que no trabajan nunca, que se echan a la miseria?
– No.
– ¿Uno de esos que se meten en líos de plata, estafas con deudores que aparecen amenazando, gente siniestra que dicen que le van a romper los dedos?
– No es el caso, no.
– ¿Drogas entonces? ¿Marihuana, cocaína?
– No, nada que ver.
– Entonces, ¿no será de los que andan deprimidos todo el día, que siempre están melancólicos y tristes, que siempre están pum para abajo?
– Tampoco es el caso.
– Bueno, pero entonces, insisto, ¿qué la trae por acá?
– Es que le da por la botella…
– ¡Aahhh! Ahora sí vamos por terreno más familiar. Y dígame una cosa, cuando bebe, ¿le pega a usted, a los chicos?
– No, eso nunca.
– Ajá. Pero empieza temprano y bebe todo el día… un alcohólico, digamos.
– No.
– Bueno, pero entonces será de de los que se ponen agresivos, dice cosas feas…
– No, no es el caso.
– Pero entonces es que dice cosas inconvenientes, soeces…
– No. En general hace reír con las pavadas que dice entonces. Pero a mí no me hace reír, me da mucha vergüenza…
– ¿Y qué es lo que le da vergüenza, señora, si se puede saber?
– Bueno, que beba así… de más. Que se emborrache en público.
– ¡Qué raro! Pensé que usted era descendiente de irlandeses…
– Bueno, pero igual, verlo en ese estado a mi marido… sobre todo si es en público… como le digo me da vergüenza…
– ¿Y si es otro que está borracho? ¿Eso le da vergüenza también? ¿Otro alcoholizado que hacer reír, o que se tambalea un poco al caminar, eso le molesta?
– No me gusta, pero no me incumbe. Y sí, a veces otros me hacen reír. No, la verdad es que no me molesta. Pero verlo así a mi marido… No sé, por ejemplo, la otra vez en una reunión en casa, se quedó dormido.
– Su padre se quedaba dormido siempre en las reuniones sociales y ni siquiera tenía la excusa de haber bebido de más…
– Era insomne.
– Sí, pero no por eso su madre iba a dejar de recibir en su casa y organizar cenas…. pero, dejemos eso. ¿Qué más la trae aquí para confesar a su marido (como lo hacen el 90% de las mujeres)?
– No, nada más.
– ¿Cómo, “nada más”?
– No.
– Pero, dígame una cosa, tiene que haber más, veamos un poco: ¿flirtea con otras mujeres, es desatento, no le importan los hijos, ni los nietos, le da por el escolazo, el póker, el casino, los burros, el golf, se la pasa todo el día fuera de casa, no le presta atención, no le importan las cosas que Ud. sí?
– No. No es así.
– Bueno, entonces, ¿no será que es uno de esos que lo único que le importa es la plata? ¿No es uno de esos amarretes que no le da nunca nada?
– No exactamente, no, no es así.
– Entonces, ¿es pródigo, despilfarra, tira la plata?
– Tampoco, no es el caso.
– ¡Aahh, ya sé! No le habla, no le dirige la palabra casi nunca, no le cuenta sus cosas…
– Más bien al revés. Es más, hace poco empecé a retarlo porque hablaba mucho, todo el tiempo… por demás.
– Entonces, señora, no lo entiendo. La mayoría de las mujeres que vienen a “confesar” acá a sus maridos se quejan de que estos no les hablan… Entonces, ¿no será que es sucio, que no se lava las patas, que no usa desodorante, que tiene mal aliento?
– No.
– Entonces, será que siempre está de mal humor, que vive rabiando por una cosa o por otra, será que siempre anda criticando a todo el mundo, empezando por usted, por las cosas más nimias…
– A veces le da por criticar, no digo que no, pero no tanto, no rabiosamente, no así.
– No lo entiendo, entonces. Será que se olvida de usted, que nunca le compra cosas lindas, que nunca le compra flores, que nunca la invita a cenar, o es simplemente, ¿qué diré yo?, desatento.
– No.
– Bueno, pero… ¿será que no cumple con el débito conyugal?
– Si hay algo que no le puedo reprochar es eso, no precisamente.
– Entonces, señora, usted ha tenido suerte, parece tener un buen marido, mejor que el de muchas, y no alcanzo a ver qué la trajo por aquí…
– Ya se lo dije, toma de más. Y a veces en público. Y eso me pone mal, muy mal… es más fuerte que yo… me da vergüenza.
– Bien, y cuando eso pasa ¿usted qué hace?
– No le hablo durante una semana. Le pongo mi peor cara.
– ¿Y eso? ¿Qué gana con eso?
– Bueno, no sé, me sale así. Me da tanta bronca que tome así y se emborrache en público que reacciono como puedo. Y, como digo, me sale así. Primero me da vergüenza y después me da bronca.
– Y después de una semana de este castigo, para usted y para él, ¿qué pasa?
– Me angustio, me pongo cada vez peor.
– ¿Y él?
– Él se empeña en tratarme mejor que nunca, me compra cosas lindas, se pone especialmente atento, pero yo ya sé lo que quiere con eso…
– ¿Y qué es lo que quiere, si se puede saber?
– Quiere reparar la falta cometida, que admite, sino que es más fuerte que él… y no sabe qué más hacer.
– ¿Y usted?
– Yo ya no sé qué hacer con todo esto… la verdad que no sé qué hacer…
– Bueno, señora, pero con esa cantidad de hijos y nietos, vida social, lo que se llama vida social, no ha de faltarle…
– Eso es verdad. Pero me refiero a salir a comer con mi marido, o a recibir gente. Siempre corro el riesgo de que vuelva a hacer un papelón y yo no quiero eso, no lo aguanto más.
– ¿Por qué?
– ¿Cómo, “por qué”?
– Sí, sí, dígame por qué no aguanta ver a su marido en esas condiciones.
– Ya se lo dije, porque me da vergüenza. No está bueno que el marido de una ande haciendo papelones en público así.
– Hay mucha gente que no lo ve así…
– Me importa un belín. Yo lo veo así, es mi marido y detesto cuando se pone así… ¿Qué quiere que haga? Es más fuerte que yo.
– Hmmm… aquí hay dos lidiando con cosas más fuertes que ellos: su marido con la botella y usted con una vergüenza que… bueno… siendo irlandesa y todo… es difícil de entender… pero qué sé yo…
– Es más fuerte que yo.
– Sí, ya lo dijo antes. Pero redondeando un poco… ¿qué la trae por aquí?
– No sé, como le dije, no sé qué hacer.
– Y yo diría, como para empezar por algún lado, que le restaría importancia a todo este asunto… hay tantos asuntos de tanta importancia…
– ¿Cómo que le restaría importancia? ¿No le he dicho yo lo que me sucede cada vez que ocurre un lance de estos?
– A lo mejor eso le pasa porque le da más importancia a todo esto que lo que en realidad tiene, a lo mejor no tiene la importancia que usted le asigna… a lo mejor es una falta menor en su marido, quizás debiese poner en la balanza todas sus demás virtudes, mirar las cosas con otra perspectiva…
– ¿Otra perspectiva?
– Sí, otra mirada: eso le daría más paciencia para con él.
– Pero ya le dije. Es más fuerte que yo. No puedo. Primero me da una vergüenza de los mil demonios y luego una bronca que no te digo nada.
– Bueno, pero debería reflexionar un poco señora y aquí le voy a hablar objetivamente: la falta de su marido es menor y usted no tiene derecho a recriminársela como si fuera una cosa gravísima, o grave… simplemente porque no le es. Y aquí una cautela: fíjese que el diablo suele agrandar enormemente las faltas de los demás (así como empequeñece las propias): es una de sus trampas preferidas.
– No lo había pensado así.
– ¿Él le recrimina cosas, él le reprocha algo constantemente?
– No.
– Pero no será porque usted es irreprochable…
– No. Sino que me tiene paciencia.
– Bueno, pero usted también le puede tener paciencia… y sino ¿qué cosa es el matrimonio sino aprender a tenerse paciencia recíprocamente?
– …
– A lo mejor él también se vio tentado de agrandar desmedidamente alguna de sus faltas y luego supo reducirla a su exacta dimensión y lograr así ni mencionarla siquiera, porque hay otras cosas que tienen tanta importancia que no vale la pena detenerse en eso…
– No sé que haya hecho una cosa así.
– Bueno, no sé, pero ¿por qué no lo habla con alguien de su confianza, una amiga de verdad? Se sorprenderá usted, sobre todo si tuvo la desgracia de perder a su marido… le dirán una y otra vez que tiene usted suerte con el suyo (a pesar de todo, no crea)… que usted no sabe qué cosa es perderlo, quedarse sola…
– No sé, en este momento me cuesta mucho creer una cosa así…
– Porque está enfadada y eso no es bueno. Pero hay algo más… y esto es más difícil.
– ¿Qué otra cosa?
– Señora, tiene que pensar que Cristo concibió al matrimonio cristiano jerárquicamente: el marido es cabeza de la mujer…
– ¿Y entonces, eso qué tiene que ver con nada?
– Bueno, que aquí rige el mandato de San Pablo, ¿no?: “Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres han de estar sujetas a sus maridos en todo”.
– ¡Ah sí! ¿y tolerar cualquier cosa, y bancar lo que sea?
– Señora, no se enoje conmigo (y trate de no enojarse con Dios, que es palabra de Dios). El marido también tiene sus obligaciones, pero nunca ha de estar “sujeto” a la esposa… ¿me entiende?
– No estoy segura.
– Y bien, fíjese: no vaya a ser que con la excusa de corregir una falta de su marido quiera Ud. encaramarse en una posición de mando… en una posición subversiva… mire que el diablo es muy bueno en este juego. Y mire que San Pablo pide que las esposas “reverencien” a su marido. La palabra es de Dios, no mía. “Reverencien”… ¿se imagina usted?
– Yo a mi marido borracho no lo puede reverenciar ni nada. Eso no me lo puede pedir ni Dios.
– Pero a lo mejor su marido no es exactamente un “marido borracho” como dice usted. Quizás sea mucho menos que eso, muchísimo menos que eso. Y quizás, mucho más.
– Cuesta creerlo, me cuesta creerlo….
– Bueno, como usted quiera: pero yo tenía que expresar la cautela. Igualmente, por ahora no podemos seguir con esto. Ya le dije: hay varios en la fila para confesarse. Ahora, ya que usted lo “confesó” a su marido, dígale de parte mía que venga aquí a “confesarla” a usted, y así quedan empatados, ¿eh? ¡ja, ja! Mientras tanto, piense en lo que le digo, y repítase lo más que pueda, “no es para tanto”, “no es para ponerse así”. Háblelo con alguien de su confianza y le va a decir exactamente lo mismo. Y dígale a su marido, de vez en cuando, que trate de moderarse en la bebida, sobre todo cuando están en público. Pero en cualquier caso tenga, señora, un poco de paciencia, con él, con usted, y con todos. Ahora vaya en paz. Y la próxima vez, tráigame pecados suyos, ¿eh?, je, je. ¡Vaya, vaya en paz!


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