Google+ Badge

martes, 31 de enero de 2012

NOVIAZGO Y MATRIMONIO: CARISMA Y MINISTERIO

El enamoramiento es un carisma.
Y los carismas los confiere el Espiritu Santo.
Los carismas son gracias que se dan sin atender a los méritos ni santidad del que los recibe, porque no son para su provecho sino para el de los demás. Así el novio recibe el carisma enamoramiento, aunque no sea santo ni bueno todavía, para el bien de la novia que reconoce como su futura esposa. Y la novia recibe el carisma de reconocer el enamoramiento en su novio y aceptarlo, para el bien de su futuro esposo.

El carisma del enamoramiento es una llamada al ministerio sacramental del matrimonio

El matrimonio es un sacramento del que los esposos son los ministros.
Los sacramentos los instituye y los imparte el Hijo hecho hombre, a través de los ministros del cada sacramento. En el sacramento del matrimonio, los ministros son los esposos que se administran el amor de Cristo el uno al otro, recíprocamente. En el el ministro de cada sacramento obre en su nombre.

El CARISMA del enamoramiento mueve los sentimientos y la inteligencia para reconocer al cónyuge.

El MINISTERIO matrimonial es el ejercicio del sacramento que se contrae con el sí de la boda y éste se ha de vivir renovándolo cada día, día a día en fe y fe y fe y fe. Su radicación está en la voluntad por encima y aún contra los sentimientos.

Explícaselo a tu esposo/a para que entienda que el carisma del enamoramiento no es todo el amor sino solamente el comienzo sensible que conmueve la sensibilidad y que ese dulce comienzo es lo que ha de dar esfuerzo para vivirlo después como ministerio, en la cruz, sabiendo que es una gracia que vino de Dios pero reclama nuestra cooperación esforzada y dolorosa.

martes, 24 de enero de 2012

¡BENDITO ACCIDENTE! A RAÍZ DE ÉL ENCONTRÉ A DIOS

De la importancia de conocer a Dios, para relacionarme bien conmigo, con Dios y con el prójimo.


Un testimonio:


Nacida de familia católica, sobre todo mi madre, una mujer de fe y muy piadosa.


Llegada a mi adolescencia, trabajaba y estudiaba, y quise "conocer" un poco más de cerca los distintos grupos de amigos que iba tratando en la universidad y en el ámbito de mi trabajo. Comencé a salir en grupos, a ir bailar, al cine, al teatro, a participar de largas charlas, que después me di cuenta no conducían a nada. Muy apasionada de las modas, de lo último, de lo mejor, me esforzaba para que me vean muy bien. (qué lejos estaba en esa época de saber qué es bien). Y así iba transcurriendo mi vida, en medio de las cosas vanas, superfluas. Ya vivía más de cerca estos ideales, que aquellos otros que había aprendido de muy niña, es verdad que luego de mi primera Comunión, hice muy poco para seguir alimentando mi fe.


Y así, alejada de la Verdad con mayúscula, vivía la verdad de este mundo. Conocí un muchacho, nos enamoramos, y apenas a los 3 meses de noviazgo nos casamos. Nos casamos, pensando que (por inercia) íbamos a estar toda la vida juntos, 

martes, 17 de enero de 2012

SOBRE EL BIEN DEL MATRIMONIO Y LA CONCUPISCENCIA - SAN AGUSTÍN

Recibí este testimonio que me hace pensar en la conveniencia de dar a conocer más esta obra de San Agustín:

Querido Padre,
Estoy leyendo el libro de san Agustin sobre "El Bien del Matrimonio y la Concupiscencia" ,que Ud me hizo llegar via mail, sobre el matrimonio, es sencillamente excelente, y sumamente imprescindible hoy en la enseñanza de Nuestra santa Madre Iglesia para todos aquellos que quieran prepararse bien al matrimonio.

Créame Padre, despues que leí sus libros, "La Casa sobre Roca", "¿Qué le pasó a nuestro amor" y ahora este de san Agustin, recién a esta altura de mi vida sé qué quiere Dios para mi bien.

Siento en el alma enterarme tan tarde de estas grandes enseñanzas y conocimientos. Lamento no haberlas conocido. Si hubiera sabido estas cosas hubiera actuado de otra manera.

Pero me alegra ser catequista y enseñar con estos grandes libros, que estoy incluyendo en mis futuras catequesis.
Gracias. MDC.

Los que tengan interés en leer "El Bien del Matrimonio y la Concupiscencia" pueden bajarlo gratuitamente de Internet en esta dirección
http://www.augustinus.it/spagnolo/nozze_concupiscenza/nozze_concupiscenza_2_libro.htm

También me pueden solicitar que se lo envíe por correo electrónico enviando un comentario con una dirección de correo electrónico
Cordialmente
Padre Horacio Bojorge

martes, 10 de enero de 2012

ESPOSOS UNIDOS HASTA EN LA MUERTE

MUEREN TOMADOS DE LA MANO A LOS 72 AÑOS DE CASADOS

Gordon y Norma Yeager eran la definición de almas gemelas. Tras 72 años de matrimonio, el matrimonio sufrió un accidente automovilístico y ambos fallecieron con una hora de diferencia, tomados de la mano mientras su vida se apagaba.
Los enamorados de Iowa se casaron el día que Norma se graduó preuniversitaria en 1939. Desde entonces rara vez se separaron y siempre fueron fieles al voto de "hasta que la muerte nos separe". "No puedo irme de este mundo antes que ella", decía Gordon. "Tengo que quedarme por ella". Y Norma sentía lo mismo. Así vivieron hasta el final.

Gordon era una persona sociable, amante de la diversión y la fiesta, mientras Norma era tímida, organizada y perfeccionista. Eran el uno para el otro. Según sus hijos, "papá era el alma de la familia" y "mamá la que los mantenía unidos".

Les sobreviven sus hijos, Donna y Dennis, 14 nietos, 29 bisnietos y un tataranieto.

Tras el accidente la pareja fue llevada de urgencia al hospital e internada en la misma habitación. Mientras yacían en terapia intensiva tomados de la mano, Gordon dejó de respirar. Pero el monitor de frecuencia cardíaca se mantuvo fuerte por los latidos de Norma. "Su corazón latía a través de él", dijo Dennis.
"Honestamente, tuvimos la suerte de que se marcharan juntos", dice su hija. "No imagino cómo hubiera sido si no". Norma, de 90 años, y Gordon, de 94, compartieron el mismo ataúd en su funeral tomados de la mano.

domingo, 1 de enero de 2012

ABORTO Y VIOLENCIA SOCIAL

La admonitoria experiencia mexicana
¿Queremos algo semejante para el Uruguay? Aquí ya tenemos un caldo de cultivo semejante.



Carta del Padre Juan Rivas
La violencia en México no va a acabar por el contrario va a aumentar.
Esto lo vengo diciendo desde el día en que México votó por el aborto, por la violencia contra gente débil e indefensa.
El problema de la violencia, ciertamente, tiene muchas cabezas, y trae cola. Pero la violencia nace en un caldo de cultivo social donde la sociedad no quiere saber nada de Dios o ya no tiene tiempo para Él.
Los narcos no se reproducen por esporas, sino en la nata de una sociedad pagana, materialista, atea, de familias descompuestas, madres golpeadas, hijos sin padre ni madre, avaricia, ambición, ambientes de los antros y los casinos y todas mis amigas y amigos de la infancia se excusan diciendo que tienen derecho a hacer con su dinero lo que les venga en gana. ¡Adelante! pero esto y mucho más, es parte del "cultivo", de la "sopa primordial" donde nace la violencia.