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viernes, 25 de mayo de 2012

BENDICIÓN PARA UNA NIÑA

Que el Señor te bendiga con todas las bendiciones de las Santas mujeres:
Que seas amada por tu esposo como Sara lo fue por Abraham; e inteligente como Rebeca para apreciar las Promesas de Dios.
Que seas fecunda y madre tierna como Lía; afable y encantadora como Raquel.
Que sepas inculcar en tus hijos el amor y el sentido de pertenencia al pueblo de Dios, como la madre de Moisés y la Madre de los mártires Macabeos.
Que seas fuerte y decidida como Débora. Que ames y defiendas al pueblo de Dios como la Reina Ester y que seas valiente para salvarlo como Judith.
Que seas hacendosa y próspera en todas tus obras y empresas como la Mujer fuerte.
Que el Señor te haga dócil a su voluntad como la Virgen María, para que seas su servidora como tu Madre celestial.
Que estés siempre abierta y receptiva a las inspiraciones del Espíritu Santo como Santa Isabel y que sepas reconocer la presencia de Jesús como la profetisa Ana
Que seas tan amiga de Jesús como Marta y María y que el Señor encuentre siempre hospitalidad en tu casa.
Que Jesús resucitado se te manifieste como a la Magdalena para que como ella puedas anunciarlo a tus hermanos
Que esperes su Aparición Gloriosa con la lámpara encendida como las Vírgenes prudentes.
Que seas misericordiosa con los pobres y necesitados como las santas reinas cristianas.
Que el Señor te haga buena esposa y buena madre y te colme de los dones del Espíritu Santo y de todas sus bendiciones.
Y que nunca olvides que la Iglesia está entera en ti, pues fuiste llamada a ser hija de Dios Padre y verdadera Esposa de Jesucristo Dios y hombre verdadero. Amén
Amén.

martes, 15 de mayo de 2012

EL NOVENO SACRAMENTO: LA SONRISA - Hugo Wast (2ª de 2)

Infinitamente profunda y consoladora es, como hemos dicho, la afirmación del Padre Faber que hace del dolor el octavo sacramento.

Pero ¿no hay en el mundo algo que valga tanto o más que el dolor y que pueda ser llamado el noveno sacramento?

Revoloteando alrededor de esas cosas sublimes, que devoran mi pequeño pensamiento como devoraría la llama de un volcán a una aturdida mariposa que se aproximara al cráter, he llegado a pensar que si, que hay algo que vale más que el dolor, porque siendo de su propia esencia, tiene un grado más de perfección, y que puede ser llamado el noveno sacramento.


[La imagen a la derecha: El Cristo de la sonrisa, del Castillo de la familia de San Francisco Javier. En él se unen el Dolor y la Sonrisa, el octavo y noveno mandamientos]

Y eso es la sonrisa.

Si mi pobre cabeza supiera penetrar sin extraviarse en el reino de lo abstracto y mi pluma tuviera costumbre de tratar de estas cosas altas, pienso que lograría escribir muchas páginas buenas y útiles porque me imagino que se puede hablar largamente sobre el valor teológico de la sonrisa.

Incapaz de hacerlo así, me limitaré a apuntar ideas sencillas, que me rondan hace tiempo, confirmadas por la reciente lectura de un libro delicioso, la vida de Santa Teresita del Niño Jesús, que es la santa de la sonrisa.

Creo innecesario advertir que no me refiero en ninguna forma a la risa, manifestación de sentimientos de naturaleza bien distinta y que muchas veces, por desgracia, suele ser un indicio de esa alegría estrepitosa, que vive separada de la muda desesperación, apenar por un delgado tabique, según lo advierte Ruskin.



Menos aún me refiero a la venenosa sonrisa de Voltaire, renovada en nuestros días por ese pobre Anatole France, que después de haber sonreído elegantemente de todas las cosas sublimes y santas, para disimular la úlcera del ocio que lo roía, ha muerto abominando de su ironía, desesperado y maldiciéndose, porque esa sonrisa no es signo de indulgencia sino un lamentable disfraz de la intolerancia burlona, y un anticipo del "stridor dentium" [el rechinar de dientes], de que habla el Evangelio.


En vez de definir cuál es la sonrisa que tiene para mi los caracteres de un sacramento, que purifica y fortaleza e imparte la gracia, voy a poner un ejemplo de ella.


Refiere Santa Teresita, en su autobiografía, que había en su comunidad una religiosa que tenía el don de desagradarla en todo. Luchando para no ceder a la antipatía que aquella su hermana le inspiraba, procuraba hacerle cuantos favores podía, y cada vez que se encontraba con ella, si la asaltaba la tentación de responderle de un modo desagradable, se daba prisa a dirigirle una amable sonrisa.


“Muchas veces, cuando el demonio me tentaba violentamente, y me podía esquivar sin que ella advirtiera mi lucha interior, huía como un soldado desertor…. En esto, díjome ella un día con aire de gozo: “Hermana Teresita del Niño Jesús, ¿quiere decirme lo que la atrae tanto hacia mi? No la encuentro ni una sola vez sin que me dirija la mas graciosa sonrisa” - ¡Ah, lo que me atraía era Jesucristo oculto en el fondo de su alma! Jesús que dulcifica lo más amargo” (Historia de un alma, capítulo noveno)


[La imagen a la derecha: La Virgen de la sonrisa. Imagen desde
la cual la Virgen sonrió a Santa Teresita siendo niña]


No necesito explicar más, ésa es la sonrisa de que hablo, y que vale más que el dolor aceptado como una expiación, porque es el dolor vencido y transformado en caridad y alegría. Es la virtud, en grado heroico.

sábado, 12 de mayo de 2012

RODOLFO JULIO MENDOZA Prof. Dr. IN MEMORIAM

IN MEMORIAM DEL DR. RODOLFO JULIO MENDOZA


En el día de su fallecimiento 
11 de mayo, año del Señor 2012 en Mendoza
Por Fr. Aníbal Fosbery O.P.


Nació el 19 de diciembre de 1941 en la ciudad de Mendoza.
Fue un intelectual de fuste, alumno en la Universidad Nacional de Cuyo, del Profesor Rubén Calderón Bouchet.
En esa Universidad se graduó de Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales.
En el año 2001 obtuvo el Doctorado en Ciencias Políticas, con una tesis sobre la secularización y la modernidad en Augusto Del Noce.


Cultivó fervorosamente, desde sus años de juventud, el pensamiento de Romano Guardini, a quien consideraba como uno de los más importantes testigos de la fe contemporánea.
En los primeros tiempos de su quehacer intelectual, escribió una Introducción a Romano Guardini, aún no publicado.
Nos conocimos en los años 60, cuando la Orden me envió a Mendoza como Rector del Colegio Santo Tomás de Aquino.
Comienza Rodolfo, aún no recibido, a incursionar en el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, y eso permitió
que nuestra amistad tuviera siempre un tono de común inquietud metafísica, teologal y cultural.
Lo incorporé como profesor al colegio y prontamente se transformó en un referente de la verdad católica entre los alumnos.
Conoció en este entonces a la incipiente fundación de FASTA (= Fraternidadad Apostólica Santo Tomás de Aquino) y se incorporó jubiloso para acompañar estos primeros pasos fundacionales, y ya nunca se separaría de ella. Los milicianos no olvidarán sus charlas formativas en tantas jornadas, campamentos y cursos de formación. Sin duda era el formador doctrinal de la Fraternidadad Apostólica Santo Tomás de Aquino.


Por esos años fue Ministro de Educación de la Provincia de Mendoza y volcó una inteligente labor formativa en gremios de ese estado provincial y del país.


Su aporte intelectual siempre iluminó una visión acorde con la cultura fundacional católica de la argentinidad, y allí nutrió su visión política.
Fue investigador del CONICET y, a partir de 1970 se incorporó, a mi pedido, como profesor de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, de la que yo era su Rector, y asumió tareas de asesoramiento en la conducción de esa casa de altos estudios de la Orden Dominicana.
Dotado de un rico talento especulativo y una memoria que le permitía hacer mención, con acabada precisión, de los más importantes pensadores de todas las épocas, pudo, con esos recursos propios de su personalidad, hacer hondos y luminosos análisis filosóficos, políticos, religiosos, con los cuales iluminaba su entorno de seguidores y amigos, entre los que siempre me contaba.


En la dedicatoria, que me hizo en el ejemplar oportunamente obsequiado de su libro “Nihilismo y despertar religioso”, fruto de su tesis doctoral, decía:
“No exagero en mi gratitud si confieso que estas páginas transmiten, en no poca medida, la herencia vocacional ligada al carisma que el Señor nos ha entregado por tu mediación sacerdotal y tomista”.
Cuando escribí “La cultura católica”, consultaba con él algunos temas, y siempre encontré una lúcida respuesta a mis requisitorias. Por eso cuando en 1999, me atreví a editar el libro, le encomendé un “Estudio preliminar” que introduce con hondura a su lectura y reflexión.
Cuando FASTA instaló su seminario para la formación de los futuros sacerdotes, Rodolfo Mendoza fijó aquí también su residencia y acompañó con su amistad afectuosa, la formación de nuestros primeros sacerdotes, a quienes también les brindaba el uso de su biblioteca, y muchas veces, con verdadera generosidad, regalaba sus libros.
La fundación de la Universidad de FASTA en Mar del Plata lo convocó, una vez más, como asesor del rectorado y, durante los primeros años, Director de Formación de la misma.


En estas funciones lo sorprendió su enfermedad que, poco a poco, lo obligó a apartarse de sus tareas y recluirse en su Mendoza natal, al cuidado de su familia.


Los últimos años no podía recibir a nadie. En FASTA rezaban por él.


Nos abandonó como “peregrino de esperanza” cuando cumplimos cincuenta años de fundación, mucho de los cuales lo tuvieron como protagonista y referente.


Que Dios Nuestro Señor, por intercesión de María Santísima, perdone sus pecados y loincorpore a la escuadra miliciana en los cielos.
Fr. Dr. Aníbal Fosbery OP Fundador y Presidente FASTA

RODOLFO JULIO MENDOZA Prof. Dr. IN MEMORIAM

DESDE URUGUAY
Un testimonio de gratitud al
Prof. Dr. Rodolfo Julio Mendoza
P. Horacio Bojorge S.J.

Destacaré algunos hechos entre muchos por lo que le debemos en Uruguay gratitud al Dr. Rodolfo Mendoza y entre otros yo en particular.

Uno de los motivos más destacables es que el Dr. Rodolfo J. Mendoza logró la fundación en Uruguay de una filial de la SITA (Sociedad Internacional Tomás de Aquino). Habiéndose conocido en los Congresos de Filosofía con la Prof. María Cristina Araújo Azarola (que iba a ser la primera directora de SITA en Uruguay), comenzó a viajar periódicamente a Montevideo para animarla a la fundación de SITA en este país. Había entre él y nuestra llorada primera directora de SITA Uruguay, un vínculo de amistad nacido de ideales comunes: intelectuales, de fe y apostólicos.

Entre ambos lograron reunir en Uruguay el primer grupo de interesados en el estudio de Santo Tomás de Aquino. Ese fue el grupo fundador de SITA en Uruguay. La reunión fundacional se llevó a cabo el día 20 de septiembre de 2001 en el domicilio de la Prof. María Cristina Araújo Azarola. Y pronto, en los dos años siguientes bajo el impulso de Cristina Araújo y de Rodolfo Mendoza comenzó sus actos anuales de los cuales destaco los de 2002 y 2003. 



Expositor en el 1er. Encuentro de Estudio que organizó SITA Uruguay en 2002:
Al año de fundada, el sábado 14 de setiembre de 2002, la sección Uruguay de la SITA realizó el primer Encuentro de Estudio suscitando la reflexión sobre el quehacer cultural a la luz de las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino.



El tema del encuentro fue “Santo Tomás y la crisis contemporánea”. La exposición del tema estuvo a cargo del Dr. Roberto J. Mendoza. Él accedió gustoso a visitarnos para dar el impulso inaugural a la incipiente SITA en Uruguay. Él dividió su exposición en cuatro brillantes conferencias:
1ª) La naturaleza de la cultura y la cultura católica;
2ª) La modernidad: fragmentación y secularización de la cultura;
3ª) El secularismo y la civilización inmanentista contemporánea;
4ª) Santo Tomás y la respuesta católica a la crisis religiosa ,cultural y política de nuestro tiempo.
Desde entonces nunca dejó de acompañarnos en las actividades de SITA Uruguay o de interesarse por seguir con interés nuestras actividades ordinarias y extraordinarias.


Presentador de la SITA en el 1er. Simposio de Bioética en 2003
Los días 12 al 15 de mayo de 2003, se realizó en el salón auditorio de la Universidad Católica Dámaso A. Larrañaga, en Montevideo, el Primer Simposio Rioplatense de Bioética organizado por SITA Uruguaya, con la estrecha colaboración del Presidente de SITA Argentina. 
El Simposio reunió como disertantes a estudiosos de ambas márgenes del Río de la Plata y a numeroso público. Para el éxito de aquella convocatoria fue decisivo el prestigio académico y las vinculaciones del Dr. Rodolfo Mendoza, y de la Prof. Cristina Araújo.


Vinieron desde Argentina como expositores: el Dr. Alberto Caturelli, el Dr. Mario Caponnetto, el Dr. Héctor Hernández, el R.P. Domingo Basso O.P.


El Dr. Rodolfo Mendoza, tras los discursos del Sr. Arzobispo y del Rector de la Universidad, cerró el tramo inaugural del Simposio presentándole al auditorio, que en su mayoría era la primera vez que oía hablar de ella, la historia, la naturaleza y los objetivos de la SITA. 
Fue este acto póstumo que organizó nuestra llorada directora María Cristina Araújo Azarola. 
Habría más que decir del impulso que recibió nuestra SITA uruguaya de la comunicación permanente con el Dr. Mendoza. Pero no quiero abrumar con su enumeración. Pasaré a dar testimonio de algunos motivos míos de gratitud. 


Mi deuda de amistad personal con el Dr. Rodolfo Mendoza 
Uno de los frutos más estimables de nuestra relación espiritual, intelectual y apostólica fue el impulso que me dio para emprender el Informe Crítico sobre el pensamiento del jesuita uruguayo Juan Luis Segundo que se publicó con el título: "Teologías Deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto. Un Informe". Ed. Encuentro, Madrid 2000.


Durante la elaboración de este informe él fue el consultor de referencia al que acudí con frecuencia para pedir orientación en una tarea nueva para mí. Él me enseñó que el camino que espontáneamente había emprendido en mi presentación crítica del pensamiento de Juan Luis Segundo era del género académico del "Informe", por lo que tenía plena validez y fuerza argumental académica.
Me asesoró también en algunos trechos más difíciles de este estudio  crítico. Por ejemplo cuando llegó el momento de mostrar cómo Juan Luis Segundo no había entendido el sentido de la distinción que hace Santo Tomás de Aquino entre relación real y de razón, cuando el Angélico trata de la relación el Creador con las creaturas. Y por qué ese error de interpretación lo había llevado a Juan Luis Segundo a falsas conclusiones a la hora de evaluar la doctrina del Angélico y de la seriedad del vínculo amoroso entre Dios y el hombre.


Él me dio a conocer algunos estudios básicos sobre el fenómeno del secularismo que hasta entonces yo había padecido sin entender su verdadera naturaleza y su ubicación en la historia del pensamiento y de la cultrua . Entre ellas me remitió a la lectura del magistral estudio de Augusto Del Noce sobre el tema. Este estudio está a la base de todo el capítulo séptimo de Teologías Deicidas.


Pero más que estos auxilios intelectuales, el principal motivo de mi gratitud hacia él es y será siempre, el de haberme agraciado con su bondadosa amistad.
Y esto, su muerte, lejos de arrebatármelo me lo conserva y me lo devuelve glorificado y acendrado.


Hay, por fin, un don de Dios en este personaje tan querible que hoy recordamos. Un don de Dios que siempre percibí en él con asombro:
El Dr. Rodolfo Mendoza era un carismático de la amistad y de la comunicación con sus amistades. Fue un generoso sembrador de vínculos y comunicador de las personas.
Por mi vida y por la de tantos otros, "pasó haciendo el bien".


Que descanse en la Paz del Padre.


P. Horacio Bojorge

ENFERMO DE CÁNCER - Testimonio del Padre Daniel A. Loring S.J.

El 15 de enero de 1955 murió en Saint Louis, USA, el célebre Padre Daniel A. Lord S.J., jesuita norteamericano. Fue escritor notabilísimo: de su pluma salieron centenares de libros y folletos, así apologéticos como doctrinales. Organizó grandes empresas, dando extraordinario auge a las Congregaciones Marianas; y aún escribió varias obras teatrales sumamente estimadas y representadas con gran éxito.
Difícil es calcular los millones de personas que han leído sus amenos escritos.
En los últimos días de su vida no dejó de escribir a pesar de conocer la inminencia de su muerte, debida a un cáncer pulmonar. Es de gran interés conocer sus palabras cuando recibió la noticia de su enfermedad: no sólo muestran la grandeza y altura de su alma, sino que pueden consolar cristianamente a los afectados de una enfermedad como el cáncer.

- “Es cáncer”, me dijeron los médicos; “cáncer en los pulmones”.
Mi pregunta era inevitablemente:
- “¿Cuánto tiempo de vida me queda?”

viernes, 11 de mayo de 2012

EL OCTAVO SACRAMENTO: EL DOLOR - Hugo Wast (1ª de 2)

Presento este texto del famoso novelista y escritor católico argentino Hugo Wast (en la foto) porque es una hermosa reflexión sobre el sentido del dolor


"El santo y sabio teólogo ingles Padre Faber ha llamado al dolor el octavo sacramento.


No sé que nadie haya dicho nada más hermoso, profundo y cristiano acerca del instrumento inventado por Dios para salvar al mundo del exterminio.


Dios había creado al hombre concediéndole un don formidable, la libertad. Pareciera que el cántico de los cielos y de la tierra y de todas las criaturas que narran la gloria de Dios, Coeli enarrant gloriam Dei, no lo satisfacía, porque era un homenaje impuesto por la naturaleza de las cosas, no era una oración de un ser que pudiendo levantarse contra el e insultarlo, a pesar de esa tremenda facultad, lo reconociera y lo adorase.


Y ese era el hombre libre. Pero el hombre se corrompió y se rebeló contra Él y lo insultó, y adoró a dioses que fabricó con sus manos. Y Dios se arrepintió de haberlo creado, según la misteriosa expresión de la Biblia, y decretó su exterminio y el de toda carne que se movía sobre la tierra: “Exterminaré – dice el Génesis -, de la haz de la tierra al hombre que he creado, y desde el hombre a todos los animales, desde los reptiles hasta las aves del aire, porque me arrepiento de haberlos hecho.”


Pero Noé, que era justo, halló gracia ante los ojos del Señor, que salvó en él la especie humana y con él una pareja de todos los animales, mientras las aguas del diluvio devoraban todas las estirpes.


Volvieron los hombres a poblar la tierra y volvieron a rebelarse y a delinquir, y toda carne corrompió su camino.


La balanza de la eterna justicia quedó desequilibrada por la prevaricación de aquel ser tan débil por el cuerpo, pero tan poderoso por el espíritu de libertad que poseía y que podía hacer frente a su Creador, el cual se detenía sobrecogido delante de su criatura.


“¿Por ventura se levantará el barro contra el alfarero y la vasija contra su hacedor?” – se pregunta Isaías espantado. Y he aquí justamente que el barro se levantaba contra el alfarero.


viernes, 4 de mayo de 2012

¿EL FIN DEL ROMANTICISMO?

Por el Prof. Abelardo Pithod 
(Mendoza - Argentina)

Conversando con jóvenes, o simplemente observando sus conductas, me he preguntado a menudo si todavía verdaderamente se enamoran.

Suena extraño plantearse esta pregunta en un mundo hiper-sexualizado, en el que se supone que la experiencia del enamoramiento debe ser algo corriente. Pero las cosas no son siempre como parecen.


Han aumentado las relaciones sexuales, pero esto no significa que haya más amor.
¿Acaso Romeo y Julieta tuvieron una ‘relación’?”, se pregunta. El autor se indigna, y nosotros con él, porque el auténtico Eros
es hermano de la poesía y de los sentimientos elevados, y tiene poco que ver con prácticas sexuales banales, mecánicas, y sin corazón.
 
Si esto es así, si estamos en presencia de una desvalorización del amor, estamos también frente a un lamentable final del romanticismo, porque sin Eros no hay romanticismo ni romance. 

Será excitación, o como quiera llamárselo, según el modelo de los salones danzantes, popularmente llamados “boliches”. En ellos no se percibe gran cosa que pueda llamarse erótico ni romántico. Quienes por razones de edad hemos conocido a Eros en otros tiempos, y nos enamorábamos, somos hoy los testigos supérstites de su caída y por lo tanto del fin del romanticismo. Es cierto que romanticismo es un término polisémico, de variados sentidos. Se denomina romántico al período literario y social que abarca casi todo el Siglo XIX y entra en el XX. Llamamos también “romántica” a esa suerte de exaltación emocional que caracterizó a esa época, y que nos remite a personajes como Chopin y George Sand (al menos en la leyenda), al poeta aventurero Lord Byron (idem en cuanto a la leyenda) y a otras personalidades de aquel siglo, como el español Gustavo Adolfo Becquer, poeta intimista y paradigma del romanticismo literario español. Romántico es lo intuitivo, empático y emocional. Y si nos acordamos también del tango canción, que también es romántico, con un definido toque de tristeza, que es común aunque no necesario al romance.

Pero en sentido amplio el romanticismo se remonta muy lejos en el tiempo, más allá del lapso del Siglo XIX y parte del XX. De algún modo podemos calificar de románticos los amores de Heloísa y Abelardo, en la Edad Media; romántico y paradigmático fue el enamoramiento de Dante por Beatriz, a la que llegó a sublimar hasta colocarla en el Paraíso de su Divina Comedia; más tarde también lo fue el amor de los grandes amantes que tuvieron grandes narradores, como Romeo y Julieta, de Shakespeare. Aun encontraríamos romanticismo en muchos amores de héroes y heroínas de la antigua Grecia, como el paciente amor de la legendaria Penélope, que espera durante años el regreso de su esposo y resiste el asedio de sus numerosos pretendientes, que los tenía, porque ella era una de las mujeres más bellas de la Hélade.

Cuando hablamos aquí de Eros o del amor lo hacemos en un sentido mucho más trascendental que el de esas mediocres “relaciones” en que se han transformado las costumbres amatorias contemporáneas. Amor es un vínculo que se desarrolla a lo largo de dos vidas unidas de manera profunda y duradera, que tiene su decurso, sus etapas y transformaciones. La debilidad actual de ese vínculo, su transitoriedad, denuncia su pobreza. El libro de Bloom se titula Amor y Amistad porque se refiere al amor de amistad, el que Tomás de Aquino llamó amor de benevolencia, o de “bien querer”.

El querer bien es aquel que no mira solo a la propia subjetividad, al propio ego, sino al ser del otro. El buen amor tiene siempre algo de “platónico”, por ello puede durar mientras dure la vida de los amantes, aunque el sexo se haya extinguido. En tal amor los amantes se dicen, cabalmente, “me alegro de que existas”, no tanto que existas para mí, sino en ti mismo. Así lo señala Josef Pieper en su libro El Amor, excelente obra sobre el tema.

Cuando el joven Fedro viene a proponerle a Sócrates el ideal de una sexualidad sin amor, el Maestro lo reprende severamente: ¿No te das cuenta Fedro de lo vergonzoso que es eso? Y le explica lo que es el verdadero amor, en el que Eros une lo sensitivo con lo espiritual e incluso con lo divino. Es decir, para aquellos “paganos” el amor era algo divino, un don del cielo. Para los actuales paganos Eros ya no se sabe bien en qué vulgaridad se ha transformado. Sin verdadero Eros estamos condenados a sufrir el final del romanticismo, lo que es una pena. Por cierto que hablamos de un romanticismo asumido eminentemente por un amor de cuerpo y alma. Nosotros no hemos encontrado verdaderos amores sin algún modo de romanticismo. Pensamos en un romanticismo clasicista, como el que en música se atribuye a Brahms, o a Beethoven. 


Y con esto queremos decir con su dosis de sentimentalidad, de emoción, pero con la debida contención racional.
 

De pasión, sí, pero espiritualizada.
 

(Con autorización del autor: Prof. Abelardo Pithod; Mendoza)