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viernes, 30 de noviembre de 2012

DE SI PUEDE HABER LUJURIA DENTRO DEL MATRIMONIO (1 de 2)

JUAN PABLO II 
CATEQUESIS SOBRE LA PUREZA DEL CORAZÓN 
15 de octubre 1980 
La concupiscencia de la mirada y la pureza interior 
El adulterio en el corazón puede suceder entre esposos.


[En la foto: Juan Pablo II, enfrentando vientos opuestos]

 “El adulterio ‘en el corazón’ se comete no sólo porque el hombre mira ‘así’ a la mujer que no es su esposa, sino precisamente porque mira ‘así’ a una mujer. Incluso si mirase ‘de ese modo’ a su propia esposa, cometería el mismo adulterio ‘en el corazón’” 

 1 Quiero concluir hoy el análisis de las palabras de Cristo sobre el “adulterio y sobre la “concupiscencia” y, en particular, el último elemento de la frase que define la “concupiscencia de la mirada” como “adulterio cometido en el corazón”.

 Ya hemos dicho que esas palabras se entienden ordinariamente como deseo de la mujer de otro – según el espíritu del noveno mandamiento del decálogo -. Pero esta impresión restrictiva puede y debe ser ampliada a la luz del contexto global. Parece que la valoración moral de la concupiscencia, del “mirar para desear”, a la que Cristo llama “adulterio cometido en el corazón”, depende, en gran parte, de la misma dignidad personal del hombre y de la mujer; lo cual vale, tanto para aquellos que no están unidos en matrimonio, como – y quizás más aún – para los que son marido y mujer.

 El análisis hecho hasta ahora de Mateo 5, 27-28 – “Habéis oído que se dijo: no adulterarás. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón” – muestra la necesidad de ampliar y profundizar la interpretación desarrollada antes, referente al sentido ético de este enunciado.

Nos detenemos en la situación descrita por el Maestro, según la cual quien “comete adulterio en el corazón”, por un acto interno de concupiscencia expresado por la mirada, es el varón. Resulta significativo que Cristo, al hablar del objeto de ese acto, no subraye que es “la mujer de otro”, o la mujer que no es la propia esposa, sino que dice genéricamente: la mujer.

El adulterio cometido “en el corazón” no se circunscribe a los límites de la relación interpersonal que permite individuar el adulterio cometido “en el cuerpo”. No son éstos los límites que deciden exclusiva y esencialmente el adulterio cometido “en el corazón”, sino la misma naturaleza de la concupiscencia, expresada, en este caso, por la mirada, por el hecho de que el hombre – a quien Cristo toma como ejemplo – “mira para desear”.

El adulterio “en el corazón” se comete no sólo porque el hombre mira así a la mujer que no es su esposa, sino precisamente porque mira “así” a una mujer. Incluso si mirase de ese modo a su propia esposa, cometería el mismo adulterio “en el corazón”.

 3. Esta interpretación considera de modo más amplio lo que ya hemos apuntado sobre la concupiscencia y, en primer lugar, sobre la concupiscencia de la carne como elemento permanente del estado de pecabilidad del hombre (status naturae lapsae ).

La concupiscencia que, como acto interior, nace de esta base – ya indicado en el anterior análisis -, cambia la intencionalidad misma de la existencia de la mujer “para” el hombre, reduciendo la riqueza de la perenne llamada a la comunión de personas, la riqueza de la profunda atracción entre masculinidad y feminidad, a una mera satisfacción de la “necesidad sexual” del cuerpo – a lo que parece corresponder mejor el concepto de “instinto”-. Una reducción tal, hace que la persona – en este caso, la muer – se convierta para la otra persona – para el varón – en posible objeto de satisfacción de la “necesidad sexual”. Se deforma así el recíproco “para”, que pierde su carácter de comunión de personas en aras de la función utilitarista.

El hombre que “mira” de ese modo, como escribe Mateo 5, 27-28, “se sirve” de la mujer, de su feminidad, para saciar el propio “instinto”. Aunque no lo exteriorice, en su interior ya ha asumido esta actitud, decidiendo, interiormente respecto a una determinada mujer. En esto consiste precisamente el adulterio “cometido en el corazón”.

Este adulterio “en el corazón” puede cometerlo incluso el hombre con su propia esposa, si la trata solamente como objeto de satisfacción de su instinto.

No es posible llegar a esta segunda interpretación de las palabras de Mateo 5, 27-28, si nos limitamos a la interpretación puramente psicológica de la concupiscencia: es necesario tener en cuenta lo que constituye su específico carácter teológico, es decir, su relación orgánica entre la carne, entendida como, por decirla de alguna forma, disposición permanente derivada de la pecabilidad del hombre. Parece que la interpretación puramente psicológica - o sea, sexológica – de la “concupiscencia” no constituye una base suficiente para comprender este texto del sermón de la Montaña. En cambio, si optamos por la interpretación teológica – sin infravalorar lo que aquella tiene de válido – ésta se nos presenta más completa. En efecto, gracias a ella se esclarece el significado ético del texto clave del sermón de la Montaña, que nos abre la adecuada dimensión del ethos del Evangelio. […]

 Como es evidente, la exigencia que, en el sermón de la Montaña, Cristo propone a todos sus oyentes actuales y potenciales, pertenece al espacio interior en que el hombre – el que escucha – debe redescubrir la perdida plenitud de su humanidad y ansiar recuperarla. Le plenitud en la mutua relación de las personas del hombre y la mujer, la reivindica el Maestro en Mateo 5, 27-28, pensando sobre todo en la indisolubilidad del matrimonio, pero también en toda otra forma de convivencia de los hombres y las mujeres: la que forma la pura y sencilla trama de la existencia. La vida humana, por naturaleza, es “coeducativa”, y su dignidad y equilibrio dependen, en cada momento de la historia y en cada punto geográfico, de “quién” será ella para él y él para ella.

[Tomado de: Juan Pablo II, La Redención del Corazón. Catequesis sobre la pureza cristiana, Ed. Palabra, Madrid 1996. El texto que reproducimos es tomado de las páginas y reproduce el texto de la Catequesis impartida por S. S. Juan Pablo II en la Audiencia General del 15 de octubre de 1980]

viernes, 23 de noviembre de 2012

CUANDO LA NOVIA DUDA DEL AMOR

El alma de una novia que por temor a ser engañada no goza de ser amada. 
Y el talento espiritual y psicológico, la capacidad de comprensión del alma femenina, de un novio que es capaz de diagnosticar el mal, entendiéndola y ayudando a su novia a entenderse a sí misma.  

“Mis palabras no llegan a tu corazón. Las detiene casi siempre esa coraza de duda que te reviste y que te hace inaccesible... al ver que no puedo desarraigar esa duda que te obsesiona me desespero... Esa duda, más que amor traduce amor propio hasta el punto de que tú, más que ser amada deseas no ser engañada” 

 Adorada mía:
 Te escribo. Tal vez pienses, ahora, que yo no dejo de recordarte puesto que por lo menos, mientras te escribo debo pensar en ti. Y yo pienso que si una carta me acercó a ti otra carta puede acercarme aún más haciendo que tú creas un poco más lo que te digo.

Los latinos decían: Verba volant, scripta manent. Las palabras vuelan, los escritos quedan. Parece que tú piensas como los latinos porque, y esto me ha sido tan doloroso comprobarlo como me es doloroso decirlo, mis palabras no llegan a tu corazón. Las detiene casi siempre esa coraza de duda que te reviste y que te hace inaccesible y además yo carezco de esa persuasión que podría ablandar tu esquiva reserva.
Yo sé que dudas. Me lo has dicho muchas veces, tantas, que

martes, 20 de noviembre de 2012

¿ÉXITO EN EL MATRIMONIO? (3)

Padre:

Lo que dice el comentario, que me mandó es cierto , querer el bien en perfección hace que te metas en un mundo muy exigente, donde uno se pide a si mismo y pide a los demás  y los juzga porque empezás con el dedito a poner tic o cruz, esto se hizo esto no.

Y no nos damos cuenta que la religión es para exigirnos a nosotros mismos, no a los demás
Es como que entramos a lidiar con el fariseísmo, que nos creemos de las 99 ovejas, que no necesitan ser rescatadas.

Y en lo matrimonial, también se da esta relación espiritual de desubique de uno con respecto a Dios, a las cosas y a los demás. Juega la humildad que cada uno tenga y en la medida que tenga.

¿EXITO EN EL MATRIMONIO? (2)

Querido padre:

Leí lo que colocó en El Blog del  B uen Amor y me gustó mucho: cuando la chica dice: "No sé el grado de sinceridad que hay en algunos testimonios"..."Si pensamos en el “éxito” como un logro personal, diría que estamos equivocados, pero habría que redefinir la palabra “éxito”.

La persona humilde no habla de “éxito” pues vive sin grandes expectativas, más bien son buenos deseos, Asume con serenidad los resultados porque ha sido moderado.

Creo que el éxito real es fruto del esfuerzo continuo y esperanzado de alcanzar una meta, y esto es bendecido por Dios." Es tan cierto esto... pensaba que causa en el alma de una "la resonancia de..¡es la Verdad".

 Es lo que en otra oportunidad le había comentado... cuando uno va a un retiro para matrimonio y se dan los testimonios tan hermosos de algunos de ellos, tan perfectos (que parecen irreales) el demonio usa esto como arma para poner a la mujer contra su esposo (o sus hijos) porque no son como para "un cuadro".... ¿porque quién no desea un "matrimonio perfecto"?...¿una familia perfecta?.

Y al comparar lo que se escucha con el matrimonio de uno corre el riesgo de que entre el demonio de la acedia... como usted dice padre... la mujer peca por querer el bien en exceso y hacer usurpación de divinidad.

Y siento que en lugar de ayudar al común de los matrimonio que ni son perfectos...es más... tantas veces lejísimo de esto, pero que se esfuerzan (a veces una sola de las partes con muchísimo sufrimiento) para seguir recorriendo la vida juntos lo mejor que pueden.

 Y he pensado en esto que que dijo el Santo Padre: "El matrimonio constituye en sí mismo un evangelio, una Buena Noticia para el mundo actual, en particular para el mundo secularizado".

martes, 13 de noviembre de 2012

¿ÉXITO EN EL MATRIMONIO?

Amigas:

No sé el grado de sinceridad que hay en algunos testimonios pero...en lo personal me gustaría añadir mi experiencia de vida a este artículo:
 http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=24824

 Si pensamos en el “éxito” como un logro personal, diría que estamos equivocados, pero habría que redefinir la palabra “éxito”.

 La persona humilde no habla de “éxito” pues vive sin grandes expectativas, más bien son buenos deseos, Asume con serenidad los resultados porque ha sido moderado. Creo que el éxito real es fruto del esfuerzo contínuo y esperanzado de alcanzar una meta, y esto es bendecido por Dios.

 Es frecuente ver matrimonios “rengos”, frágiles vividos con fortaleza, con fe, con humildad . Y ver maridos o esposas que dejan mucho que desear, pero que han asumido su responsabilidad y ver que la buena semilla fue sembrada y que regada en el dolor, ha cosechado buenos frutos en los hijos buenos que Dios les ha dado y dar gracias a Dios por ello. A mi modo de comprender, esto es éxito matrimonial. Un triunfo sobre el amor propio, el triunfo del corazón, obediencia a Dios, Dios quien ha provisto la fortaleza, el consuelo, el amor pleno..

viernes, 9 de noviembre de 2012

CLUB DE FANS LA CASA SOBRE ROCA (7 de 7)

En los foros de Catholic net, específicamente en el foro de Solteros Católicos hemos abierto un tema especial para comentar algunos textos del libro 
La Casa sobre Roca escrito por el padre Horacio Bojorge. El tema se llama 
Club Fans La Casa sobre Roca y allí pueden encontrar el link a la a lectura del libro además de diversos aportes hechos por los foristas. 
Para ingresar y comentar basta con registrarse en el foro. La dirección del tema es: http://es.catholic.net/foro/viewtopic.php?f=187&t=17721 

Tema 7 
EL MATRIMONIO: SACRAMENTO DE SANACIÓN 
Texto: 
“La sabiduría de los refranes populares reconoce que el hombre pierde la cabeza por dos motivos: la ira y la lujuria. El varón se ciega, pierde la cabeza, de bronca o por una mujer. También se dice que se descontrola en la comida y la bebida. Frente a esta debilidad del varón para frenar sus instintos: ¿Qué tiene que hacer la joven? La joven se tiene que sentir capaz de formar a su novio para ser amigo, mediante una amorosa exigencia. No ha de temer pedir ella ¡a él! la prueba de amor: 'probá que me querés siendo casto, trátame como amiga'. Ella lo sanará fomentando la amistad primero.”

 Cielo:
Totalmente de acuerdo...yo estaría encantada de ser la maestra del hombre que quizás estará el resto de mis días a mi lado, no adelante, ni detrás sino al lado...como cuando Dios sacó a la mujer del costado del hombre y por supuesto hay que

viernes, 2 de noviembre de 2012

CLUB DE FANS LA CASA SOBRE ROCA (6 de 7)

En los foros de Catholic net, específicamente en el foro de Solteros Católicos hemos abierto un tema especial para comentar algunos textos del libro
 La Casa sobre Roca escrito por el padre Horacio Bojorge. 
El tema se llama Club Fans La Casa sobre Roca y allí pueden encontrar el link a la a lectura del libro además de diversos aportes hechos por los foristas. 
Para ingresar y comentar basta con registrarse en el foro. La dirección del tema es: http://es.catholic.net/foro/viewtopic.php?f=187&t=17721 

 Tema 6
 A lo que las hijas de Dios aspiran

 Cielo : 
“Estaba leyendo un poquito y de veras que es muy enriquecedor para nuestras vidas ya que todos los días se aprende algo nuevo y nunca se deja de aprender...que lindoooos!! estos temas.

Por ejemplo cuando el P. Horacio cuenta el diálogo con esa Señora por Radio Familia en Mendoza que le decía: "Mi hija se queja de que ella se siente mirada por los varones como si fuera una pata de pollo". Y comenta que se siente como que la miran así. Con un apetito que no es hacia una persona sino hacia una cosa.
¡Pues yo me siento identificadaaa!  Sólo que cuando me miran así,