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martes, 25 de diciembre de 2012

BENEDICTO XVI NOS EXPLICA EL MISTERIO


"Si María y José llamaran a mi puerta"

"Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre. Entonces, ya no es la imagen de Dios, que debemos honrar en cada uno, en el débil, el extranjero, el pobre". La homilía del Papa en la noche de Navidad

por Benedicto XVI




Queridos hermanos y hermanas

Una vez más, como siempre, la belleza de este Evangelio nos llega al corazón: una belleza que es esplendor de la verdad. Nuevamente nos conmueve que Dios se haya hecho niño, para que podamos amarlo, para que nos atrevamos a amarlo, y, como niño, se pone confiadamente en nuestras manos. Dice algo así: Sé que mi esplendor te asusta, que ante mi grandeza tratas de afianzarte tú mismo. Pues bien, vengo por tanto a ti como niño, para que puedas acogerme y amarme.


Nuevamente me llega al corazón esa palabra del evangelista, dicha casi de pasada, de que no había lugar para ellos en la posada. Surge inevitablemente la pregunta sobre qué pasaría si María y José llamaran a mi puerta. ¿Habría lugar para ellos? Y después nos percatamos de que esta noticia aparentemente casual de la falta de sitio en la posada, que lleva a la Sagrada Familia al establo, es profundizada en su esencia por el evangelista Juan cuando escribe: «Vino a su casa, y los suyos no la recibieron» (Jn 1,11).


Así que la gran cuestión moral de lo que sucede entre nosotros a propósito de los prófugos, los refugiados, los emigrantes, alcanza un sentido más fundamental aún: ¿Tenemos un puesto para Dios cuando él trata de entrar en nosotros? ¿Tenemos tiempo y espacio para él? ¿No es precisamente a Dios mismo al que rechazamos?


Y así se comienza porque no tenemos tiempo para él. Cuanto más rápidamente nos movemos, cuanto más eficaces son los medios que nos permiten ahorrar tiempo, menos tiempo nos queda disponible. ¿Y Dios? Lo que se refiere a él, nunca parece urgente. Nuestro tiempo ya está completamente ocupado. Pero la cuestión va todavía más a fondo. ¿Tiene Dios realmente un lugar en nuestro pensamiento? La metodología de nuestro pensar está planteada de tal manera que, en el fondo, él no debe existir. Aunque parece llamar a la puerta de nuestro pensamiento, debe ser rechazado con algún razonamiento. Para que se sea considerado serio, el pensamiento debe estar configurado de manera que la «hipótesis Dios» sea superflua. No hay sitio para él. Tampoco hay lugar para él en nuestros sentimientos y deseos. Nosotros nos queremos a nosotros mismos, queremos las cosas tangibles, la felicidad que se pueda experimentar, el éxito de nuestros proyectos personales y de nuestras intenciones. Estamos completamente «llenos» de nosotros mismos, de modo que ya no queda espacio alguno para Dios. Y, por eso, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros.


A partir de la sencilla palabra sobre la falta de sitio en la posada, podemos darnos cuenta de lo necesaria que es la exhortación de san Pablo: «Transformaos por la renovación de la mente» (Rm 12,2). Pablo habla de renovación, de abrir nuestro intelecto (nous); habla, en general, del modo en que vemos el mundo y nos vemos a nosotros mismos. La conversión que necesitamos debe llegar verdaderamente hasta las profundidades de nuestra relación con la realidad. Roguemos al Señor para que estemos vigilantes ante su presencia, para que oigamos cómo él llama, de manera callada pero insistente, a la puerta de nuestro ser y de nuestro querer. Oremos para que se cree en nuestro interior un espacio para él. Y para que, de este modo, podamos reconocerlo también en aquellos a través de los cuales se dirige a nosotros: en los niños, en los que sufren, en los abandonados, los marginados y los pobres de este mundo.


En el relato de la Navidad hay también una segunda palabra sobre la que quisiera reflexionar con vosotros: el himno de alabanza que los ángeles entonan después del mensaje sobre el Salvador recién nacido: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace».


Dios es glorioso. Dios es luz pura, esplendor de la verdad y del amor. Él es bueno. Es el verdadero bien, el bien por excelencia. Los ángeles que lo rodean transmiten en primer lugar simplemente la alegría de percibir la gloria de Dios. Su canto es una irradiación de la alegría que los inunda. En sus palabras oímos, por decirlo así, algo de los sonidos melodiosos del cielo. En ellas no se supone ninguna pregunta sobre el porqué, aparece simplemente el hecho de estar llenos de la felicidad que proviene de advertir el puro esplendor de la verdad y del amor de Dios. Queremos dejarnos embargar de esta alegría: existe la verdad. Existe la pura bondad. Existe la luz pura. Dios es bueno y él es el poder supremo por encima de todos los poderes. En esta noche, deberíamos simplemente alegrarnos de este hecho, junto con los ángeles y los pastores.


Con la gloria de Dios en las alturas, se relaciona la paz en la tierra a los hombres. Donde no se da gloria a Dios, donde se le olvida o incluso se le niega, tampoco hay paz. Hoy, sin embargo, corrientes de pensamiento muy difundidas sostienen lo contrario: la religión, en particular el monoteísmo, sería la causa de la violencia y de las guerras en el mundo; sería preciso liberar antes a la humanidad de la religión para que se estableciera después la paz; el monoteísmo, la fe en el único Dios, sería prepotencia, motivo de intolerancia, puesto que por su naturaleza quisiera imponerse a todos con la pretensión de la única verdad.


Es cierto que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia. Es verdad que una religión puede enfermar y llegar así a oponerse a su naturaleza más profunda, cuando el hombre piensa que debe tomar en sus manos la causa de Dios, haciendo así de Dios su propiedad privada. Debemos estar atentos contra esta distorsión de lo sagrado. Si es incontestable un cierto uso indebido de la religión en la historia, no es verdad, sin embargo, que el «no» a Dios restablecería la paz. Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre. Entonces, ya no es la imagen de Dios, que debemos honrar en cada uno, en el débil, el extranjero, el pobre. Entonces ya no somos todos hermanos y hermanas, hijos del único Padre que, a partir del Padre, están relacionados mutuamente.


Qué géneros de violencia arrogante aparecen entonces, y cómo el hombre desprecia y aplasta al hombre, lo hemos visto en toda su crueldad el siglo pasado. Sólo cuando la luz de Dios brilla sobre el hombre y en el hombre, sólo cuando cada hombre es querido, conocido y amado por Dios, sólo entonces, por miserable que sea su situación, su dignidad es inviolable. En la Noche Santa, Dios mismo se ha hecho hombre, como había anunciado el profeta Isaías: el niño nacido aquí es «Emmanuel», Dios con nosotros (cf. Is 7,14). Y, en el transcurso de todos estos siglos, no se han dado ciertamente sólo casos de uso indebido de la religión, sino que la fe en ese Dios que se ha hecho hombre ha provocado siempre de nuevo fuerzas de reconciliación y de bondad. En la oscuridad del pecado y de la violencia, esta fe ha insertado un rayo luminoso de paz y de bondad que sigue brillando.


Así pues, Cristo es nuestra paz, y ha anunciado la paz a los de lejos y a los de cerca (cf. Ef 2,14.17). Cómo dejar de implorarlo en esta hora: Sí, Señor, anúncianos también hoy la paz, a los de cerca y a los de lejos. Haz que, también hoy, de las espadas se forjen arados (cf. Is 2,4), que en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que sufren. Ilumina la personas que se creen en el deber aplicar la violencia en tu nombre, para que aprendan a comprender lo absurdo de la violencia y a reconocer tu verdadero rostro. Ayúdanos a ser hombres «en los que te complaces», hombres conformes a tu imagen y, así, hombres de paz.


Apenas se alejaron los ángeles, los pastores se decían unos a otros: Vamos, pasemos allá, a Belén, y veamos esta palabra que se ha cumplido por nosotros (cf. Lc 2,15). Los pastores se apresuraron en su camino hacia Belén, nos dice el evangelista (cf. 2,16). Una santa curiosidad los impulsaba a ver en un pesebre a este niño, que el ángel había dicho que era el Salvador, el Cristo, el Señor. La gran alegría, a la que también el ángel se había referido, había entrado en su corazón y les daba alas.


Vayamos allá, a Belén, dice hoy la liturgia de la Iglesia. Trans-eamus traduce la Biblia latina: «atravesar», ir al otro lado, atreverse a dar el paso que va más allá, la «travesía» con la que salimos de nuestros hábitos de pensamiento y de vida, y sobrepasamos el mundo puramente material para llegar a lo esencial, al más allá, hacia el Dios que, por su parte, ha venido acá, hacia nosotros. Pidamos al Señor que nos dé la capacidad de superar nuestros límites, nuestro mundo; que nos ayude a encontrarlo, especialmente en el momento en el que él mismo, en la Sagrada Eucaristía, se pone en nuestras manos y en nuestro corazón.


Vayamos allá, a Belén. Con estas palabras que nos decimos unos a otros, al igual que los pastores, no debemos pensar sólo en la gran travesía hacia el Dios vivo, sino también en la ciudad concreta de Belén, en todos los lugares donde el Señor vivió, trabajó y sufrió. Pidamos en esta hora por quienes hoy viven y sufren allí. Oremos para que allí reine la paz. Oremos para que israelíes y palestinos puedan llevar una vida en la paz del único Dios y en libertad. Pidamos también por los países circunstantes, por el Líbano, Siria, Irak, y así sucesivamente, de modo que en ellos se asiente la paz. Que los cristianos en aquellos países donde ha tenido origen nuestra fe puedan conservar su morada; que cristianos y musulmanes construyan juntos sus países en la paz de Dios.


Los pastores se apresuraron. Les movía una santa curiosidad y una santa alegría. Tal vez es muy raro entre nosotros que nos apresuremos por las cosas de Dios. Hoy, Dios no forma parte de las realidades urgentes. Las cosas de Dios, así decimos y pensamos, pueden esperar. Y, sin embargo, él es la realidad más importante, el Único que, en definitiva, importa realmente. ¿Por qué no deberíamos también nosotros dejarnos llevar por la curiosidad de ver más de cerca y conocer lo que Dios nos ha dicho? Pidámosle que la santa curiosidad y la santa alegría de los pastores nos inciten también hoy a nosotros, y vayamos pues con alegría allá, a Belén; hacia el Señor que también hoy viene de nuevo entre nosotros. Amén.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

UNA SOCIEDAD QUE APRUEBA EL ABORTO
¿DE QUÉ ESTÁ ENFERMA?
DIAGNÓSTICO DEL FILÓSOFO JULIÁN MARÍAS

LA ACEPTACIÓN JURÍDICA Y SOCIAL DEL ABORTO 
VISTA POR UN FILÓSOFO:

Si las relaciones de maternidad y paternidad quedan abolidas, si la relación entre los padres que­da reducida a una mera función biológica sin per­duración más allá del acto de generación, sin ningu­na significación personal entre las tres personas implicadas, ¿qué queda de humano en todo ello? Y si esto se impone y se generaliza, si a fines del si­glo xx la humanidad vive de acuerdo con estos principios, ¿no se habrá comprometido, quién sabe hasta cuándo, esa misma condición humana?
Por esto me parece que la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acon­tecido en este siglo que se va acercando a su final.

Dr. Julián MARÍAS
Doctor en Filosofía, Miembro de la Real Academia Española y de la Real Academia de Bellas Artes, Miembro del Consejo Internacional Pontificio de Cultura y Doctor Honoris Causa en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de cincuenta libros y uno de los más prestigiosos filósofos del siglo XX. 
Tomado de su obra: Sobre el Cristianismo, Planeta, Barcelona, 1997, pp. 100-108.

          La espinosa cuestión del aborto voluntario, que en los últimos años ha adquirido una amplitud des­conocida, hasta convertirse en una de las cuestiones más apremiantes en las sociedades occidentales, se puede plantear de maneras muy diversas. Entre los que consideran la inconveniencia o ilicitud del aborto, el planteamiento más frecuente es el religioso. Por supuesto, es una perspectiva justificada y aceptable, pero restringida. Se suele responder que, para los cristianos (a veces, de manera más es­trecha, para los católicos), el aborto puede ser ilícito, pero que no se puede imponer a una sociedad entera una moral «particular» Es decir, los argumentos fundados en la fe religiosa no son válidos para los no creyentes.
            Rara vez se mira si los argumentos así propues­tos, aun procediendo de una manera cristiana de ver la realidad, no tienen fuerza de convicción in­cluso prescindiendo de ese origen, el hecho es que todo el que no participa de esa creencia se desen­tiende de ellos y considera que no le pueden decir nada. Y los hechos deben tenerse en cuenta.
            Hay otro planteamiento que pretende tener va­lidez universal, y es el científico Las razones bioló­gicas, concretamente genéticas, se consideran demostrables, enteramente fidedignas, concluyentes para cualquiera. Por supuesto esas razones tienen muy alto valor, y se deben tomar en cuenta, pero sus pruebas no son accesibles a la inmensa mayoría de los hombres y mujeres, que las admiten por fe (se entiende, por fe en la ciencia, por la vigencia que ésta tiene en el mundo actual)
            Hay otro factor que me parece más grave res­pecto al planteamiento científico de la cuestión, de­pende del estado actual de la ciencia biológica, de los resultados de la más reciente y avanzada inves­tigación. Quiero decir que lo que hoy se sabe, no se sabía antes. Los argumentos de los biólogos y gene­tistas, válidos para el que conoce estas disciplinas y para los que participan de la confianza en ellas, no lo hubieran sido para los hombres y mujeres de otros tiempos, incluso bastante cercanos.
            Creo que hace falta un planteamiento elemental, ligado a la mera condición humana, accesible a cualquiera, independiente de conocimientos científicos o teológicos, que pocos poseen. Es menester plantear una cuestión tan importante, de conse­cuencias prácticas decisivas, que afecta a millones de personas y a la posibilidad de vida de millones de niños que nacerán o dejarán de nacer, de una manera evidente, inmediata, fundada en lo que todos viven y entienden sin interposición de teorías (que en ocasiones impiden la visión directa y provocan la desorientación)
            Esta visión no puede ser otra que la antropológi­ca, fundada en la mera realidad del hombre tal co­mo se ve, se vive, se comprende a sí mismo. Hay, pues, que intentar retrotraerse a lo más elemental, que por serlo no tiene supuestos de ninguna ciencia o doctrina, que apela únicamente a la evidencia y no pide más que una cosa, abrir los ojos y no volverse de espaldas a la realidad.

martes, 18 de diciembre de 2012

TESTIMONIO DE MUJER QUE ABORTÓ


"En una ocasión, cansada de la vida, decidí entrara al templo y confesarle al sacerdote todo lo que me estaba ocurriendo. En ese momento me regresó la paz, porque el sacerdote me enseñó a perdonarme a mí misma".


Mi testimonio lo comparto con ustedes porque sé lo que es abortar y sé también lo que significa “no querer interrumpir un proyecto de vida”. Nací en provincia y a los 16 años viajé al DF para estudiar. Llegué a la ciudad de México con mi maleta llena de ilusiones y de sueños, con ganas de triunfar y de alcanzar el éxito. Me alojé con una tía que era lesbiana. Allí comencé a impregnarme de muchas ideas y empecé a experimentar un fuerte rechazo a la Iglesia a pesar de que mi familia es católica y soy bautizada. Con mi tía viví experiencias muy fuertes, incluso hasta llegué a tener dudas sobre mi sexualidad. Pero como buena emprendedora, quise reafirmar mi inclinación saliendo con varios hombres. Desde los 18 años comencé a tener relaciones sexuales y me ponía a pensar: “total, si me afecta o me embarazo, no pasa nada, aborto y ya”.
A los 21 años estudiaba la carrera de comunicaciones en la UNAM; era una mujer completamente alejada de Dios, liberal y altanera; continuaba con mis aventuras ya que había logrado que mi papá me comprara un departamento… Hasta que un día quedé embarazada. Cuando esto ocurrió, no me alteré ni espanté, recordé aquellas ideas liberales y pensé algo así como lo que hoy se dice: “no puedo tener un bebé ahora porque interfiere con mi proyecto de vida”… así que decidí abortar. Pero con mi bebé murieron también todas mis ilusiones… creo que ese día yo misma me asesiné; me hundí en un infierno de tristeza y vi mi proyecto de vida destruido.

Fueron 20 años de insomnio: iba a un psicólogo y a otro, eran unos momentos de histeria y pánico. Durante las clases en la facultad me salía del salón sin ningún motivo, me ponía muy nerviosa y corría a los jardines a buscar un lugar solitario para poder llorar. En la casa, sin saber porqué, no podía dormir en las noches y varias veces escuché el llanto de un bebé… me sentía terrible, era un dolor interminable y una tristeza espantosa. Tuve que dejar la carrera porque reprobé todas las materias, así que comencé a trabajar, pero no podía conservar un empleo por más de tres meses debido a las crisis que me atacaban.

Precisamente por eso hace unos días me dio mucho coraje cuando leí la declaración de una mujer que decía: “Dejen que las mujeres aborten en paz”. ¡Que tontería! no saben a donde están aventando a las mujeres. Caí en todo: brujería, vacío, soledad… aún no encuentro las palabras para explicarlo. Años más tarde me casé y me fui a vivir a Cancún. A un costado de la casa donde habitábamos había una capilla, cuyo sonido de las campanas, los cantos, la Misa entraban por mi ventana. Pero mi dureza y miedo no me dejaron entrar ahí. Por mucho tiempo permaneció así. En una ocasión, cansada de la vida, decidí entrara al templo y confesarle al sacerdote todo lo que me estaba ocurriendo. En ese momento me regresó la paz, porque el sacerdote me enseñó a perdonarme a mí misma.

Poco a poco fui encaminando mi vida y en ese sentido mi esposo fue uno de mis pilares, nunca me juzgó ni me criticó, y sé que le duele también porque a él le gustaría que yo tuviera una paz plena.
Por lo que hice con mi bebé sé que no merecía tener un título, no merecía tener un hijo tan hermoso ni un esposo como los que ahora tengo. Cuando me casé no me podía embarazar, pero le pedí a Dios que me diera la oportunidad de tener una vida en mis manos y que esta vez no lo iba a defraudar.
Y Dios me concedió a mi hijo que actualmente tiene cinco años. Cuando regresé a México mi vida estaba cambiando, de la mano de Dios, porque gracias a Él encontré nuevamente el rumbo de mi vida y ahora pienso que el niño que no quise tener está en el cielo. He contado en mi parroquia este testimonio, pero quiero que más mujeres jóvenes lo escuchen, no quiero que nadie sufra la muerte humana -que yo viví- ni que pierdan la paz.

Testimonio narrado por  Laura Díaz de Gómez
Distrito Federal
México
Publicado en el portal oficial del Arzobispado de México - SIAME


lunes, 17 de diciembre de 2012

DESMANTELAR LA DICTADURA
BENEDICTO XVI
MENSAJE POR LA PAZ 2013


BENEDICTO XVI: 
TRABAJAR POR LA PAZ ES TRABAJAR POR LA VIDA. 
Fuente: VIS, 14-12-12.
Aborto, eutanasia, pseudo matrimonio homosexual son atentados contra la paz
Fuente: NOTICIAS GLOBALES, Año XV. Número 1065, 43/12. Gacetilla n° 1180. Buenos Aires, 16 diciembre 2012
En el Mensaje para la 46° Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2013, entre otros temas, el Santo Padre hizo referencia una vez más, a los principios no-negociablesque son las pautas que nunca se podrán derogar ni dejar a merced de consensos partidistas en la configuración cristiana de la sociedad, (Benedicto XVI, 30-03-06).

Del Mensaje, que lleva el título Bienaventurados los que trabajan por la paz, extraemos algunos los párrafos:
Desmantelar la dictadura del relativismo
“La ética de la paz es ética de la comunión y de la participación. Es indispensable, pues, que las diferentes culturas actuales superen antropologías y éticas basadas en presupuestos teórico-prácticos puramente subjetivistas y pragmáticos, en virtud de los cuales las relaciones de convivencia se inspiran en criterios de poder o de beneficio, los medios se convierten en fines y viceversa, la cultura y la educación se centran únicamente en los instrumentos, en la tecnología y la eficiencia. Una condición previa para la paz es el desmantelamiento de la dictadura del relativismo moral y del presupuesto de una moral totalmente autónoma, que cierra las puertas al reconocimiento de la imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia de cada hombre. La paz es la construcción de la convivencia en términos racionales y morales, apoyándose sobre un fundamento cuya medida no la crea el hombre, sino Dios: “El Señor da fuerza a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz”, dice el Salmo 29”, (n. 2).
“El camino para la realización del bien común y de la paz pasa ante todo por el respeto de la vida humana, considerada en sus múltiples aspectos, desde su concepción, en su desarrollo y hasta su fin natural. Auténticos trabajadores por la paz son, entonces, los que aman, defienden y promueven la vida humana en todas sus dimensiones: personal, comunitaria y trascendente. La vida en plenitud es el culmen de la paz. Quien quiere la paz no puede tolerar atentados y delitos contra la vida”.
El pretendido derecho al aborto
Quienes no aprecian suficientemente el valor de la vida humana y, en consecuencia, sostienen por ejemplo la liberación del aborto, tal vez no se dan cuenta que, de este modo, proponen la búsqueda de una paz ilusoria. La huida de las responsabilidades, que envilece a la persona humana, y mucho más la muerte de un ser inerme e inocente, nunca podrán traer felicidad o paz. En efecto, ¿cómo es posible pretender conseguir la paz, el desarrollo integral de los pueblos o la misma salvaguardia del ambiente, sin que sea tutelado el derecho a la vida de los más débiles, empezando por los que aún no han nacido? Cada agresión a la vida, especialmente en su origen, provoca inevitablemente daños irreparables al desarrollo, a la paz, al ambiente. Tampoco es justo codificar de manera subrepticia falsos derechos o libertades, que, basados en una visión reductiva y relativista del ser humano, y mediante el uso hábil de expresiones ambiguas encaminadas a favorecer un pretendido derecho al aborto y a la eutanasia, amenazan el derecho fundamental a la vida”.
Matrimonio: unión de un hombre y una mujer
También la estructura natural del matrimonio debe ser reconocida y promovida como la unión de un hombre y una mujer, frente a los intentos de equipararla desde un punto de vista jurídico con formas radicalmente distintas de unión que, en realidad, dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su papel insustituible en la sociedad”.
Estos principios no son verdades de fe
Estos principios no son verdades de fe, ni una mera derivación del derecho a la libertad religiosa. Están inscritos en la misma naturaleza humana, se pueden conocer por la razón, y por tanto son comunes a toda la humanidad. La acción de la Iglesia al promoverlos no tiene un carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, prescindiendo de su afiliación religiosaEsta acción se hace tanto más necesaria cuanto más se niegan o no se comprenden estos principios, lo que es una ofensa a la verdad de la persona humana, una herida grave infligida a la justicia y a la paz”.
La objeción de conciencia
Por tanto, constituye también una importante cooperación a la paz el reconocimiento del derecho al uso del principio de la objeción de conciencia con respecto a leyes y medidas gubernativas que atentan contra la dignidad humana, como el aborto y la eutanasia, por parte de los ordenamientos jurídicos y la administración de la justicia”.
Derecho a testimoniar la propia religión, anunciar y comunicar su enseñanza
Entre los derechos humanos fundamentales, también para la vida pacífica de los pueblos, está el de la libertad religiosa de las personas y las comunidades. En este momento histórico, es cada vez más importante que este derecho sea promovido no sólo desde un punto de vista negativo, como libertad frente -por ejemplo, frente a obligaciones o constricciones de la libertad de elegir la propia religión-, sino también desde un punto de vista positivo, en sus varias articulaciones, como libertad de, por ejemplo, testimoniar la propia religión, anunciar y comunicar su enseñanza, organizar actividades educativas, benéficas o asistenciales que permitan aplicar los preceptos religiosos, ser y actuar como organismos sociales, estructurados según los principios doctrinales y los fines institucionales que les son propios. Lamentablemente, incluso en países con una antigua tradición cristiana, se están multiplicando los episodios de intolerancia religiosa, especialmente en relación con el cristianismo o de quienes simplemente llevan signos de identidad de su religión”, (n. 4)
El papel decisivo de la familia
Deseo reiterar con fuerza que todos los que trabajan por la paz están llamados a cultivar la pasión por el bien común de la familia y la justicia social, así como el compromiso por una educación social idónea”.
Ninguno puede ignorar o minimizar el papel decisivo de la familia, célula base de la sociedad desde el punto de vista demográfico, ético, pedagógico, económico y político. Ésta tiene como vocación natural promover la vida: acompaña a las personas en su crecimiento y las anima a potenciarse mutuamente mediante el cuidado recíproco. En concreto, la familia cristiana lleva consigo el germen del proyecto de educación de las personas según la medida del amor divino. La familia es uno de los sujetos sociales indispensables en la realización de una cultura de la paz. Es necesario tutelar el derecho de los padres y su papel primario en la educación de los hijos, en primer lugar en el ámbito moral y religioso. En la familia nacen y crecen los que trabajan por la paz, los futuros promotores de una cultura de la vida y del amor”, (n. 6).
El Mensaje lleva fecha del 8 de diciembre de 2012. FIN, 16-12-12
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NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ;http://www.noticiasglobales.org ;
Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos contenidos en cada número del boletín.

viernes, 14 de diciembre de 2012

JESUCRISTO, ESPOSO DE MI ALMA

Testimonio de una mujer creyente que habiendo padecido la destrucción de su matrimonio ha encontrado, por el camino de la fe, una nueva relación esponsal con Cristo. 
Esto le permite seguir procurando en paz y con el alma serena, el bien espiritual del quien sigue siendo su marido por el sacramento del matrimonio, indisoluble, a pesar de la separación y el divorcio civil. 


"Le pedí a Jesús, que hoy, en mi situación de separada, que como Esposo de mi alma me enseñe más sobre receptividad, obediencia y servicio. Escucharlo, confiar en Él, obedecerle y servirle en mi realidad". 

Padre:
le envío este comentario al testimonio de Ana que Usted publicó en su último libro
“El Buen Amor en el matrimonio. Preguntas y respuestas” y que leo en las páginas 37 al 39.
Usted lo había publicado en el Blog del Buen Amor en una Entrada de fecha viernes 13 de agosto del 2010.

Paso a tratar de expresar lo que produjo un gran impacto en mi alma hoy, cuando leí el testimonio de Ana.
No sólo por la toma de conciencia que me ha producido, sino porque reconozco una gran verdad en sus palabras, porque así ocurría en un tiempo en mi matrimonio.

“Y cuando uno empieza a escuchar al esposo – escribe Ana-, empiezan a suceder cosas sorprendentes. Quizás la primera es que el marido empieza a sentirse escuchado. Y eso le trae un nuevo sentido de su responsabilidad espiritual hacia la esposa y la familia. Y de allí nace una fuerza nueva en el corazón del varón bueno, para sacrificarse en el trabajo, el estudio.”

Leyendo esto, primero sentí como una pena, porque en las buenas épocas de mi matrimonio, mi marido fue un luchador, en su trabajo, en el estudio, en tratar de salir para delante, hasta que se fueron desvirtuando las cosas, yo lo dejé de escuchar, quedé atada en mi rosca, centrada en mí misma, buscándome más que nada a mí. Los chicos, la casa el trabajo, el deporte, las amigas, estaban primero…

Y por supuesto que las conductas fueron cambiando, y la relación enfermando. Por supuesto que dejé de escucharlo a mi esposo y de hacerle caso a sus sugerencias, que hoy en el tiempo las veo que eran con sentido común…

 Pero hoy, leyendo el testimonio de Ana y pensando en mis errores pasados, me dije: “esto ya pasó, ya fue, no hay cambio, porque pertenece al pasado. Hoy no puedo reconstruir lo destruido ni modificar nada de lo que ya fue”.

Pero doy gracias a Dios porque en vez de quedarme sumergida en la tristeza de lo ocurrido, le pedí a Jesús que me ayudara en mi nueva situación de separada. Le di gracias porque me hizo tomar consciencia de mi error, de mi cuota parte en la separación. Y le pedí, que hoy, en las conversaciones que tengo cuando me encuentro con mi esposo, pueda ser más receptiva, pueda escuchar con más atención lo que me dice. Porque aunque estemos divorciados por lo civil y él vaya por la enésima pareja, seguimos teniendo que hablar con motivo de los hijos, la casa, la pensión alimenticia, el pago del colegio...

Le doy gracias a Dios porque me ha hecho comprender que sigue siendo mi esposo ante Dios y yo su esposa. Le doy gracias porque no me ha dejado engañar, como se engañan tantas, queriendo "reconstruir mi vida" con otro hombre.

Le pedí a la Virgen Madre, esposa de San José, que me enseñe a ser una buena esposa en esta situación de separación y de divorcio civil. La fui imaginado y contemplando en algunas situaciones difíciles: como ser en camino a Belén (con todo preparado para la venida de Jesús y el cambio de planes), camino a Egipto (país nuevo, con lengua extraña, sin conocidos), camino a Nazaret nuevamente (¡Vuelta a empezar!). La imaginé receptiva, atenta y obediente a su San José. Y pedí que me diera la gracia de poder imitarla.

También le pedí a San José la gracia para mi esposo de recuperar lo perdido…

En tercera instancia, le pedí a Jesús, que hoy, en mi situación de separada, que como Esposo de mi alma me enseñe más sobre receptividad, obediencia y servicio. Escucharlo, confiar en Él, obedecerle y servirle en mi realidad.

Creo que fue Él mismo Quien por providencia puso esta lectura en mis manos, y el deseo sincero en mi corazón de amarlo, confiar en Él en todos mis miedos, tristezas y broncas, escucharlo, obedecerle y servirle ¡como esposa!

Sé por experiencia personal, que cuando uno entrega su miseria, cuando uno en oración y con el corazón, y la voluntad le ruega a Jesús que transforme lo que tenemos, lo que somos. Él, en su momento (que no es el nuestro) hace la multiplicación de los panes que nosotros le brindamos.

Por eso en fe, ya doy gracias por todo lo que me espera. Después de la lectura del testimonio de Ana, del rosario y de la alabanza en agradecimiento por todo lo recibido, espero con serenidad el cambio en mi vida que ya experimento en mi corazón.

Le pido que publique Usted este testimonio porque veo que las mujeres de hoy vivimos engañadas y como perdidas. Pro no ponga mi nombre.

[La autora se refiere al libro: “El Buen Amor en el matrimonio. Preguntas y respuestas” Editorial Lumen, Buenos Aires 2012, 172 págs.]

viernes, 7 de diciembre de 2012

CADA VEZ MÁS ENAMORADA DE MI JESÚS...

"Siempre me sorprende la bondad de mi Esposo y Su delicadeza para conmigo. Sin duda es el mejor de los esposos. 
Y también me pasa que me angustia ver y saber las cosas que están pasando y el tema del aborto en nuestro país. 
Es algo que me duele muy profundo.

Desde hace unos días, usted sabe que me parece ver el infierno y cantidad de personas cayendo en él"


Nuestro Señor, mi Esposo, me está enseñando a tener más paciencia, confiar en Él y esperar sin discutir con mi hija. Ella ahora ya volvió a casa. No corta totalmente con esas otras personas, pero al menos, está en casa. Y, de apoco, Dios va obrando.

Yo cada vez más enamorada de mi Jesús. No creo que mi hija tenga un cambio radical como me gustaría, es decir, sigo luchando contra Satanás, y contra mí misma, con paciencia, pero tengo la sensación de que estoy más atenta, de que, aunque muchas veces son las que caigo, otras muchas son las que el Espíritu me sopla y me evita caer.

Siempre me sorprende la bondad de mi Esposo y Su delicadeza para conmigo. Sin duda es el mejor de los Esposos. Y también me pasa que me angustia ver y saber las cosas que están pasando y el tema del aborto en nuestro país. Es algo que me duele muy profundo.
Desde hace unos días, usted sabe que me parece ver el infierno y cantidad de personas cayendo en él.

Resulta que yo llego a mi casa, me siento frente al jardín que está lleno de plantas, no prendo tele ni radio, ni música; sólo escucho los ruidos naturales de los pájaros y de la naturaleza.
Me pongo a tejer (porque tejo para ayudarme en la economía) y primero siento un olor muy fuerte a flores [signo de la presencia de la Virgen], le agradezco a Nuestra Mamá que esté conmigo y por momentos, me parece ver a mi amiga fallecida, sonriendo. La tengo muy presente, la extraño pero sin angustia, y rezo ofreciendo cada punto del tejido por las almas del purgatorio, como hacía Sor Faustina, y le pido a Mamá María que vaya sacando una a una del purgatorio,

Pero por momentos me viene esa imagen del infierno, es un dolor!... ver que tantos caen, y pienso en mis hijos, mis amigas, mis compañeros, en tantos... y en mi misma; no quiero ir al infierno
Padre, es espantoso las imágenes que vi, y no quiero que mis seres queridos se vayan ahí. Padre, qué lucha... y qué dolor siente Nuestra Mamá por todos los que se pierden, y lo peor, es que muchos no quieren escuchar. Bueno Padre, espero verlo pronto, un gran abrazo y muchísimas bendiciones.

Querida hija:
Puedo verte en estos días si quieres venir. Me escribes sobe el infierno y las imágenes que viste. ¿Qué viste? Escríbeme eso para mostrarle a los que no creen. Tp

Padre,
es por momentos [que ve ella lo del infierno], cuando estoy tranquila  tejiendo y sin ruidos, más que con los pájaros y los sonidos del silencio, que me encanta, comienzo a sentir olor a flores [que interpreta como signo de la presencia de la Virgen] ´Le agradezco a Mamá María por estar conmigo y le pido que cada punto que haga sea un alma del purgatorio que Ella lleve al cielo, como lo hacía sor Faustina.

Y entonces se me aparece la imagen del infierno, todo rojo y mucho fuego pero lo peor es ver a tantas personas cayendo dentro, no oigo nada pero veo sus rostros de desesperación y son muchísimas, infinidad , algunas quieren escapar pero ya no pueden y aunque no veo qué hacen, me dan como náuseas y me da angustia no poder hacer nada,  no oigo pero como que siento la presencia de Satanás riéndose y burlándose satisfecho de lo que logra, y pienso en todos los que amo y oro.

Creía que era cosa de mi imaginación y ayer en el grupo de oración me lo confirmó, y la Virgen llora mucho porque el mayor pecado de estos tiempos es el aborto y la falta de decencia y moral,

Mi Esposo lo confirmó a través de la Biblia y a través de otra hermana que le está pasando lo mismo.

Dios está pidiendo mucha oración por la humanidad. No se sí pude serle clara y sí se entiende, porque es difícil explicar con palabras.

Lo curioso, es que no me da miedo, sí dolor pero no siento miedo y no pierdo la paz, como sí La Virgen, sin verla, está conmigo .

Un abrazo en Cristo y nos comunicamos para vernos

DE SI PUEDE HABER LUJURIA DENTRO DEL MATRIMONIO (2 de 2)

San Agustín Del Bien del Matrimonio
La concupiscencia y el bien del matrimonio

Libro I. La santidad del matrimonio Cristiano Parte I: 
A) El matrimonio es esencialmente bueno
III. 3. El bienaventurado apóstol Pablo muestra que la castidad conyugal es un don de Dios cuando, hablando sobre ella, dice: Quiero que todos los hombres fuesen como yo, pero cada uno ha recibido de Dios su propio don: uno de este modo, otro de otro (1ª Corintios 7, 7).
Así, pues, afirmó que también este don proviene de Dios. Y, aunque sea inferior a la continencia, en la que habría deseado que todos estuvieran como él, sin embargo, es un don de Dios.
De aquí comprendemos, cuando se aconseja que se hagan estas cosas, que solamente se da a entender la necesidad de que exista en nosotros la voluntad propia de recibirlas y conservarlas. Ciertamente, cuando se ve que son dones de Dios -al que se han de pedir, si no se tienen, y al que se ha de agradecer, si se poseen-, uno se da cuenta de que, sin la ayuda divina, nuestra voluntad tiene poca fuerza para desear, conseguir y conservar estas cosas. […]


En los no creyentes
IV. 5. Así, pues, la unión del hombre y la mujer, causa de la generación, constituye el bien natural del matrimonio. Pero usa mal de este bien quien usa de él como las bestias, de modo que su intención se encuentra en la voluntad de la pasión y no en la voluntad de la procreación.
Aunque en algunos animales privados de razón -por ejemplo, en la mayor parte de los pájaros- también se observa como un cierto pacto conyugal; así, el ingenio de construir los nidos, el tiempo dividido en turnos para incubar los huevos y los trabajos sucesivos de alimentar los polluelos hacen ver que al juntarse se preocupan más por asegurar la especie que de saciar el placer. De estas dos cosas, la primera hace al animal semejante al hombre; la segunda, al hombre semejante al animal.

lunes, 3 de diciembre de 2012

ASÓMATE AL BLOG MERCEDICOSAS

Queridos visitantes:
En mi "lista de blogs recomendados" está - desde hace mucho tiempo - el blog de Mercedes Sarapura (Perú): http://mercedicosas.wordpress.com/

De vez en cuando, entre viaje y viaje, me doy una vuelta por allí. Me encanta la profundidad, la veracidad, la autenticidad de lo que escribe su autora.

Acabo de llegar de vuelta a casa el lunes 26/11 tras dos meses y medio de gira apostólica por Argentina, por Entre Ríos, Santa Fe, Mendoza hasta Chubut.
Estoy en casa convaleciente de una gripe que me contagié en Comodoro Rivadavia.
Para convalecer hay que descansar y entretanto hacer algo de lo que a uno le gusta.
Por eso, hoy fui a visitar el Blog de Mercedes. Me he encontrado allí con una seguidilla de entradas recientes que no puedo dejar de recomendarles porque estoy seguro de que les hará bien leerlas.
Bien a la inteligencia, a la voluntad, a la sensibilidad, al afecto... a su capacidad de amar.
Cuando tengan tiempo y ganas de leer algo hermoso, inspirador, sobre "El Buen Amor", dense una vuelta por el Blog "Mercedicosas".

Además de este blog de "ensayos" Mercedes tiene un blog de cuentos en los que vuelca su creativa fantasía en cuentos cortos: http://eltuberculo.wordpress.com/ 

Apuesto a que se hacen seguidores adictos a los Blog de Mercedes, y del alma que ella derrama en sus escritos.

Padre Horacio Bojorge