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domingo, 30 de junio de 2013

LA IGLESIA ESTÁ EN CADA ALMA

"MARÍA Y LA IGLESIA ESTÁN EN CADA ALMA" 
Beato Isaac, (+ 1178)
Abad del Monasterio 
de Stella Maris 
En la foto 
el Monte Carmelo y el Monasterio:

"Se puede decir que cada alma fiel es esposa del Verbo de Dios, madre de Cristo, hija y hermana, virgen y madre fecunda [...]
Por eso dice: Habitaré en la heredad del Señor. La heredad del Señor en su significado universal es la Iglesia, en su significado especial es la Virgen María y en su significado individual es también cada alma fiel".

He venido invitando a la Mujer bautizada, consagrada, casada o soltera, a ingresar por el camino de la mística esponsal con Cristo. Este sermón del Beato Isaac muestra que esta idea pertenece a la tradición de la doctrina católica.

"El Hijo de Dios es el primogénito entre muchos hermanos. 
Por naturaleza es Hijo único, por gracia asoció consigo a muchos para que sean uno con él. Pues a cuantos lo recibieron les dio poder de llegar a ser hijos de Dios. 
Haciéndose él Hijo del hombre hizo hijos de Dios a muchos. 
El que es Hijo único asoció consigo, por su amor y su poder, a muchos. 
Éstos, siendo muchos por su generación según la carne, por la regeneración divina son uno con él. Cristo es uno, el Cristo total, cabeza y cuerpo. 
Uno nacido de un único Dios en el cielo y de una única madre en la tierra. 
Muchos hijos y un solo Hijo. 

Pues bien, así como la cabeza y los miembros son un Hijo y muchos hijos, así también María y la Iglesia son una madre y muchas, una virgen y muchas. 
Ambas son madres, ambas son vírgenes; ambas conciben virginal mente del Espíritu Santo. Ambas dan a luz, para Dios Padre, una descendencia sin pecado. 
María dio a luz a la cabeza sin pecado del cuerpo; la Iglesia da a luz por el perdón de los pecados al cuerpo de esa cabeza. 
Ambas son madres de Cristo, pero ninguna de las dos puede, sin la otra, dar a luz al Cristo total. 
Por eso, en las Escrituras divinamente inspiradas, lo que se entiende en general de la Iglesia, virgen y madre, se entiende en particular de la virgen María; y lo que se entiende de modo especial de María, virgen y madre, se entiende de modo general de la Iglesia, virgen y madre. 

viernes, 28 de junio de 2013

Continuo diálogo esponsal interior con Jesucristo: Testimonio

...Me acordé que en la estufa 
habían quedado algunas leñas prendidas y comencé a angustiarme sobre qué sucedería si se incendiaba la casa, si perdíamos todo...

 Querido Padre:
Aprovecho un momento de "paz"... el abuelo se llevó a los nenes...

Desde que Usted se fue a Montevideo, siempre me quedaron ganas de escribirle, porque el alma me había quedado muy sensible y notaba todas las tentaciones del demonio en cuanto a esos tormentos del alma femenina, aún en las pequeñas cosas, de los que Usted me habló y habló en la presentación de sus libros sobre el Buen Amor en el Noviazgo y el Buen Amor en el Matrimonio.

 Además creo que el demonio me reatacó por haber recibido cierta lucidez. Desde que soy más consciente de esto, veo hasta qué punto esos tormentos nos hacen bolsa interiormente. Literalmente es así. Yo veo que a mamá la destruyen. Hasta a mi hijita de dos años la pesco con carita triste sin motivo. Cuando me doy cuenta trato de sacarla de eso.

 Tomamos esa forma de molde y es tan difícil cultivar el hábito contrario de pensar dialogando con Cristo Esposo en vez de pensar en monólogo o en lo que parece diálogo con una misma. En realidad, no hablamos con nosotras mismas. Es pensar con una línea pinchada por el demonio y con una inteligencia confiscada por el Espíritu enemigo de la mujer.

Se apodera de nuestra mente y la posee. Como Usted dice, nos viola el alma. En relación a esto, Ud. me había pedido que escribiera un testimonio debajo del escrito suyo en que expone las cuatro cosas que Cristo espera de su Esposa la Iglesia y de cada -Iglesia-Esposa-individual, que es cada una de nosotras.

Le adjunto mi testimonio en un archivo. Usted decía lo siguiente en el archivito que me mandó:

viernes, 21 de junio de 2013

ESPIRITUALIDAD ESPONSAL CON CRISTO
DE LA MUJER BAUTIZADA


Cuatro actitudes esponsales del alma de la Iglesia-Esposa
Y de la Iglesia-Esposa-individual
El cultivo de la espiritualidad esponsal de la mujer bautizada con Cristo, pasa - dicho en términos generales - por cultivar el hábito de pensar dialogando con Cristo Esposo en vez de pensar en monólogo o en diálogo con una misma.

Porque nunca se sabe cuándo uno mismo sigue siendo uno mismo, o ha sido suplantado, sin advertirlo, por un tentador “disfrazado de uno mismo” en el espejo interior o en el parlante de la conciencia. 

 Santa Teresa define la oración como “diálogo de amistad con quien sabemos que nos ama”. Esto implica recibir ese amor de Jesucristo en el propio amor. El pensamiento de Jesucristo en el propio pensamiento, la voluntad de Jesucristo en la propia voluntad. Esto es obra del Espíritu Santo que obra en nosotros lo que Jesucristo nos prometió: "Él os dará de lo mío".

Y recibir a Jesucristo en fe. Sabemos en fe que nos ama. Aunque no sintamos nada. Así se empieza. Así quiere Cristo-Esposo que empecemos. Creyendo en su amor, creyendo en su declaración de amor y respondiéndole en fe con un SI. Por la ventana de la fe entra en nuestra alma todo lo demás y el Espíritu Santo lo derrama en nuestra inteligencia, nuestros quereres, nuestra voluntad, nuestra imaginación...

Los sentimientos pueden venir después o no. Y por lo general vienen y llegan a ser muy evidentes y muy fuertes. Porque son sentimientos nuevos que provienen de las percepciones interiores de la fe.

 Cuatro son las actitudes propias del alma esposa de Cristo y son las actitudes de la Iglesia su novia-esposa, Humanidad amada y amante, Templo que recibe y guarda el amor que Dios le brinda: 

1) Confianza (Jesús en vos confío) Cfr. Faustina Kowalska 
2) Docilidad (Hágase en mí) La Santísima Virgen 
3) Diálogo interior: Pensamiento o Conciencia dialogal con Jesucristo y el Padre en el Espiritu (Concepción Cabrera de Armida) 
4) Hospitalidad: Recibir el amor del Cristo Esposo en el propio amor. Aceptarlo, hospedarlo. (María guardaba todo esto en su Corazón)

lunes, 17 de junio de 2013

PARA PREVENIR EL ADULTERIO
ALÉGRATE

 http://youtu.be/2E4U89_z4Rc

 "El tejido social se está descomponiendo, [y con él muchos hogares católicos].
Cada vez más son los niños que nacen fuera del matrimonio, cada vez más son los matrimonios que se descomponen, que se desunen a la mitad del camino; y es una pena porque hay un interés del enemigo de Dios de no cultivar las familias, fuente de bendición, fuente de personas que aman a Dios, que hacen el bien, que son seguras, maduras..."

 En este programa de MaríaVisión titulado "Alégrate", y que se transmite los días miércoles de 13:00 a 14:30, Lupita Venegas y Meche Covarrubias nos hablan sobre la gravedad del adulterio y cómo prevenirlo, dirigido tanto para la mujer como para el hombre, con base en el cuestionario del libro de Juan Alberto Echeverry llamado "¿Infidelidad?"

 Fecha de Transmisión: 16 Enero 2013* Puedes adquirir este programa en versión DVD con mejor calidad en video y audio y sin marcas de agua visitando la tienda virtual de MaríaVisión en www.mariavision.com ó hablando directamente a los tels. 0052-33-3770-1814 desde fuera de México, y al 01-900-849-3507 desde el interior de la República Mexicana;
también puedes escribir al e-mail: tiendavirtual@mariavision.com *

Siempre podría haber error en la fecha exacta de transmisión del programa por posibles re-transmisiones del mismo después de la fecha original primaria de emisión. Favor de verificar fechas en la sección de Tienda de MaríaVisión ó hablando directamente a oficinas del canal.

viernes, 14 de junio de 2013

JESÚS Y MI PANCHO: AMORES COMPATIBLES : Concepción Cabrera de Armida


AMORES COMPATIBLES
Concepción Cabrera de Armida

“Nunca me impidió el ser esposa y madre la vida espiritual, antes bien, parece que desde que contaba un año y medio de casada, comenzó el Señor con más fuerza a llamarme a la perfección [de su amor], a darme sed de humillaciones y en dónde ejercitarlas… a que amara más y más el sacrificarme por Él. En cerca de 17 años que duré casada, lo más del tiempo estuve con enfermos, enfermedades y sufrimientos: pero esto no me impidió nunca el llevar al Señor en lo muy íntimo de mi alma… el que [Él] se me comunicara de diversos modos… el que me absorbiera su presencia y me introdujera en muchas clases de oración.
Crecía, crecía el fuego, la vida, el amor divino en mi pobre corazón, a la vez que las luces de la  pureza, el ansia de pertenecerle, de ser toda suya” (Autobiografía 3, 1-3: Eco de mis amores p. 47)

“Jesús le dice un día: "Te casaste por mis altos fines; para hacer brillar más mi poder; para tu santificación y la de otras almas; haciéndote un vivo holocausto en favor de la santa pureza. Me dijo que también (me da vergüenza decirlo) para que se viera que no era incompatible el matrimonio con lo de Él [es decir el tener a Cristo por esposo del alma], y las obligaciones [del esposo y los hijos] con la piedad, y también por otras altísimas razones que se reservaba" (Autobiografía V, 3, 366; Eco de mis amores p. 47-48)

“A mí nunca me inquietó el noviazgo, en el sentido de que me impidiera ser menos de Dios. Se me hacía tan fácil juntar las dos cosas. Al acostarme, ya cuando estaba sola, pensaba en Pancho [su novio] y después en la Eucaristía, que era mi delicia. Todos los días iba a comulgar y después a verlo pasar [a Pancho]. El recuerdo de Pancho no me impedía mis oraciones (Autobiografía V 1, 71-74, Eco de mis amores p. 44)

“A mí no me estorbaba el cariño de Pancho para amar a Dios. Yo lo quería con una sencillez muy grande y como revuelto con el amor de mi Dios” (Aut, 1. 32-33; Eco p. 45)

jueves, 13 de junio de 2013

YO PENSABA SER LA PREFERIDA DEL SEÑOR...

Me escribe una mujer inquieta porque
 le vienen celos de no ser la única 
a quien ama Jesucristo. 
Le he pedido a otra mujer que vive una mística esponsal muy profunda y teológica con el Señor, que le responda y le cuente cómo entiende ella el misterio de la mujer Iglesia - individual - concreta, única. Miembro o célula del cuerpo místico de la Iglesia.

LA CONSULTA
Padre,
Al leer las experiencias  de algunas mujeres que Usted ha venido publicando en el Blog del Buen Amor, respecto de cómo el Amor de Dios las ha seducido  para un amor esponsal, sentí cierta tristeza porque yo pensaba que esto le pasaba a muy pocas personas y que yo era la preferida de Jesús, pero resulta que no. 
Ahora, no sé qué pensar, me desanimo y ahora sí entendí que la Esposa de Jesús es La Iglesia, o sea somos todas y cada una de las personas que formamos la Iglesia. ¿Será esto, egoísmo o un Amor que todavía yo no he entendido?
Gracias.

RESPUESTA DE UN ALMA ESPOSA
Querido Padre:
me di cuenta recién de esta consulta. Y me digo que tal vez sucedió porque el Señor aún no me había mostrado cuál sería mi respuesta.  Ahora que me doy cuenta, siento que tengo la respuesta para darle. 
Cierto tiempo atrás recuerdo haberme sentido yo también así, algo celosa del Amor del Esposo de mi alma…

Pero luego, poniendo mi corazón en contemplación me vinieron al espíritu estas reflexiones tranquilizadoras que fueron disipando esa fea tentación de celos:

Jesús es Dios, Él tiene Amor sin medidas, Él Ama verdaderamente a cada creatura Suya por igual, sin embargo a unas las destina para ciertas misiones. A nosotras las mujeres nos llama a ser Esposas del Cordero, esposas del Verbo como partículas de la Iglesia total en las que está presente la Iglesia entera. Hablo concretamente de la creatura mujer bautizada.  No todas viven sin embargo de la misma manera ni con la misma intensidad ni con el mismo grado de conciencia refleja este llamado.

Jesús-Hombre toma sobre Sí mismo el yugo de Esposo, y asume Su rol de manera tan especial que causa en el alma de la Esposa la plenitud total y la bienaventuranza de sentir ese llamado como lo más maravilloso que puede ocurrirle en la vida.

viernes, 7 de junio de 2013

ETAPAS DEL AMOR DIVINO - Concepción Cabrera de Armida

La mística mexicana, casada, madre de ocho hijos, viuda, escribió en 1931, seis años antes de su muerte: 

 Yo he sentido en lo más íntimo de mi alma tres etapas del amor divino:

 Primero, amar, amar con locura, con delirio, con pasión, con humildad sí, pero con vehemencia y fuerza de cielo dada por Él.

 Después, he sentido la necesidad y el vivo deseo de Jesús, de no sólo tender a su amor como el imán al acero, no sólo de ampliar el alma para abarcarlo (a ser esto posible), sino el amor de dejarse amar, de abandonarse a su amor, de entregársele sin reservas ni condiciones ni exclusivismos, sino total, absoluta y plenamente, para que haga y deshaga con toda libertad en lo que le pertenece […].

 He encontrado otro amor en el amor mismo, amor humilde, audaz, amor de pudor subidísimo, de confianza, ilimitada, amor infantil a la vez muy alto: encierra al mismo tiempo sencillez y audacia; cierra los ojos para ver lo que uno es, y revistiéndose de lo divino, atrae al Amado, con la tranquilidad y naturalidad que nace de esa clase de nuevo amor: de libertad amorosa.

 Y ¿cuál es ese amor? Nada menos que llamar a Jesús con pasión divina, y de lo muy hondo del alma, decirle: Jesús, quiéreme Tú, bésame Tú, acaríciame Tú […] ¿verdad que me vas a querer mucho, mucho, con todo el amor de un Dios hombre, con el amor mismo con que amas a tu Padre, con el Espíritu Santo?
(Carta 57, 222-224; 11 de noviembre de 1931).

Tomado de: Eco de mis amores. Selección de textos de Concepción Cabrera de Armida. Publicaciones CIDEC, México,2010 (Colección Cruz Viva 7). Misioneros del Espíritu Santo y Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. Centro de investigación y difusión CIDEC Jesús María, San Luis Potosí, México, Apartado Postal 40, 79500 Villa de los Reyes, S.L.P., Tel. 01 [485] 852 7070 / cidec@msps.org