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domingo, 19 de julio de 2015

RE-SIGNACIÓN
José María Pemán


¡Bendito seas, Señor,
por tu infinita bondad;
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad!.

¡Qué triste es mi caminar!...
Llevo en el pecho escondido
un gemido de pesar,
y en mis labios un cantar
para esconder mi gemido.

Tú sólo, Dios y Señor,
Tú, que por amor me hieres;
Tú, que con inmenso amor,
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres,

Tú sólo lo has de saber;
que sólo quiero contar
mi secreto padecer
a quien lo ha de comprender
y lo puede consolar.

 ¡Bendito seas, Señor,
por tu infinita bondad,
porque pones con amor,
sobre espinas de dolor,
rosas de conformidad!...

Será el dolor que viniere
en buena hora recibido.
Venga, pues que Dios lo quiere...
¿Qué me importa verme herido
si es mi Dios el que me hiere?.

Yo no me quejo, Señor;
yo sé que es goce el dolor
si se sufre por amar,
y el padecer es gozar
si se padece de amor.

Yo quiero sufrir, Señor;
quiero por amor gozar
la dulzura del dolor;
quiero hacer mi vida altar
de un sacrificio de amor.

 Vivir sin penas de amores
es triste vivir sombrío,
como el del agua de un río
que, sin árboles ni flores,
va por un campo baldío.

Vida, la falsa alegría
yo no te envidio, que el día
que fuere mi vida así
temblando de horror diría:
¡Dios se ha olvidado de mí!.

No huyáis penas y dolores
con flaqueza de cobarde,
ni busquéis falsos amores,
que mueren, como las flores,
en el morir de la tarde.

Saber sufrir y tener
el alma recia y curtida
es lo que importa saber;
la ciencia de padecer,
es la ciencia de la vida.

 Por eso, Dios y Señor,
porque por amor me hieres,
porque con inmenso amor
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres;

porque sufrir es curar
las llagas del corazón;
porque sé que me has de dar
consuelo y resignación
a medida del pesar;

por tu bondad y tu amor,
porque lo mandas y quieres,
porque es tuyo mi dolor...,
¡bendita sea, Señor,
la mano con que me hieres!.

José María Pemán          
(1898-1981)

viernes, 17 de julio de 2015

Un sacerdote ejemplar de mi diócesis, padre Mateo Crawley Boevey, ss.cc

Un sacerdote ejemplar de mi diócesis, padre Mateo Crawley Boevey, ss.cc

Hoy después de la Santa Misa llevamos en nuestro auto al padre que reza la misa tradicional cada domingo en su parroquia en Valparaíso. Mientras viajábamos nos habló del padre Mateo y de su apostolado: el de la Entronización en el hogar del Sagrado Corazón, tan querido por San Pío X. 
Yo solamente conocía de él un libro sobre la Santa Misa y la Hora Santa, pero no tenía idea de toda su labor de apostolado. Está sepultado el padre Crawley en la cripta de la Iglesia de los SS.CC de Valparaíso. 
Espero algún día poder visitar su tumba y rezar por él, y obviamente pedirle para que él también rece por nosotros. Rezaremos para que algún día sea llevado a los altares. Les dejo a continuación un artículo sobre su vida y obra.

Beatrice

Mateo Crawley Boevey ss.cc.,
Apóstol del Corazón de Jesús




por Fernando Cordero Morales ss.cc.
Con motivo del Centenario de la Entronización, van a tener lugar el próximo fin de semana varios actos en Paray le Monial. Te ofrecemos este artículo que ayuda a aproximarnos a la vida del P. Mateo, iniciador de la Entronización. 1.
Peruano universal.
2. Su frágil salud cambia el rumbo de su vida.
3. Un predicador con palabras de fuego.
4. Hasta los confines del mundo.
5. La mejor predicación: su testimonio frente al dolor.
6. El P. Mateo y el carisma de los Sagrados Corazones. Peruano universal. Mateo Crawley-Boevey y Murga nació el 18 de noviembre de 1875 en Tingo, cerca de Arequipa (Perú). Por el sacramento del bautismo recibió el nombre de Eduardo Máximo. Su padre era inglés y su madre peruana. Cuando Mateo contaba dos años de edad su familia se trasladó a Inglaterra, donde permaneció hasta que el niño cumplió los ocho años. Regresaron a Arequipa y luego tomaron rumbo hacia la ciudad chilena de Valparaíso. Desde su infancia sufrió frecuentes ataques de bronquitis y una laringitis constante. Su madre le aseguró un día: Si Dios quiere que seas sacerdote y apóstol tendrá que hacer un milagro contigo, pues así como estás nunca podrás predicar. Se educó en el colegio de los religiosos franceses de la Congregación de los Sagrados Corazones. En esta corta etapa podemos observar la rica confluencia de idiomas con que contó la formación del futuro apóstol. Siendo estudiante en el colegio de los Sagrados Corazones tuvo lugar la muerte del P. Damián de Molokai
Fue un hecho que animó al joven Mateo a entrar en la Congregación a la que perteneció el misionero belga. Contaba quince años de edad cuando pide permiso a sus padres para iniciar la vida religiosa. 
Al fin, tras una primera respuesta negativa de su padre, permiten a su hijo que tomase la opción que creyese más conveniente para su futuro. Inició su noviciado el 2 de febrero de 1891. 
Antes de la profesión temporal su P. Provincial enviaba al Superior General una carta fechada el 10 de septiembre de 1892: Mañana profesará un joven novicio peruano, un simpático joven, modelo de piedad, de penitencia y de excelente carácter. Es el mejor de todos desde que se inauguró el noviciado en América del Sur. 
Él hizo mucho bien a los seis novicios que recientemente llegaron de Francia. Ya desde el noviciado Mateo fue un apasionado de la eucaristía y de la adoración. 

El P. General planeaba enviar a Mateo a realizar los estudios eclesiásticos en la Universidad de Lovaina, pero su Provincial logró retenerlo en Chile. En una carta al Superior General expresa que quiere ser un santo y verdadero religioso. 

Tras su ordenación sacerdotal en la Catedral de Santiago de Chile, el 17 de diciembre de 1898, sus superiores le ponen al frente de la Acción Social, una organización muy necesaria en el Valparaíso de la época, donde las clases trabajadoras eran explotadas en extremo. Trabajó también como profesor en el colegio y en la Universidad.

Su frágil salud cambia el rumbo de su vida. Su dedicación a los más necesitados, a causa del terremoto que destruyó casi por completo Valparaíso el 16 de agosto de 1906, le condujo a un estado de total agotamiento. Los médicos aconsejaron al Provincial que hiciera viajar al enfermo durante un largo tiempo. Estas prolongadas vacaciones darán un nuevo rumbo a su vida. Llegó al monasterio de Paray-le-Monial donde santa Margarita María de Alacoque recibió las revelaciones del Corazón de Jesús. Aquí fue donde el P. Mateo descubrió su misión en la Iglesia: la entronización del Corazón de Jesús en los hogares, en los pueblos, en las ciudades y países. Y juntamente con esto la Hora Santa, la consagración de las familias al Sagrado Corazón, la práctica renovada de los primeros viernes, la adoración nocturna y cuanto se refiere a la devoción al Corazón de Jesús. Antes de dejar Paray-le-Monial se consagró totalmente al Corazón de Cristo: Sagrado Corazón de Jesús, supremo amor de mi vida, yo me consagro a Ti en un espíritu de perfecto abandono a tu divino amor. En tu gran misericordia dígnate aceptarme a mí como una oblación de amor a fin de encender en todos los sacerdotes el fuego de tu amor y el celo por tu divino Corazón... De regreso a Chile, comienza a publicar innumerables folletos y libros, entre los que destacamos a lo largo de su trayectoria: Jesús, Rey de Amor; Hora Santa y Adoración Nocturna. Funda un secretariado y sale por las casas para entronizar al Corazón de Jesús en los hogares. Hacia el año 1912 eran ya ciento veinte mil las familias en las que había hecho la entronización. Esta entronización de la imagen del Corazón de Jesús había de ser el comienzo de una vida familiar profundamente transformada por el amor de Jesús. De ahí pasó a la entronización en las escuelas, colegios, fábricas, hospitales, oficinas públicas y privadas, incluso en las imprentas. Los obispos de Chile publicaron en abril de 1913 una carta pastoral colectiva recomendando la entronización y pedían al Papa Pío X que enriqueciera con indulgencias especiales dicha práctica. El Papa concedió gustoso lo que pedían los obispos chilenos y su sucesor, Benedicto XV, extendió las indulgencias al mundo entero. Un predicador con palabras de fuego. El P. Mateo continuaba predicando en parroquias, colegios, conventos, etc. Fundó la revista El Primer Viernes y escribía artículos en otras revistas y periódicos. Dejando Chile, se fue a Perú, Uruguay y Argentina. En 1914 viajó a Europa, llegando a París en el momento en el que las tropas alemanas se disponían a invadir la capital. Un dominico de Saint-Maximin resumió su impresión de esta manera: Al principio, uno queda desconcertado por esa oratoria que no es oratoria, por esas frases elípticas, esas imágenes inesperadas, esos gestos apasionados... y luego, uno está cogido, se pone al unísono, y cuando al final el predicador hace aclamar a Cristo Rey: "Te amo, Jesús, porque eres Jesús", brotan lágrimas de muchos ojos. De Francia se trasladó a España, donde fundó treinta y ocho centros de la entronización. Logró entusiasmar al Nuncio, al Primado de Toledo y al cardenal arzobispo de Sevilla. Regresó a Francia, pasó después a Suiza, Austria, Holanda e Italia. En 1919 vuelve a España. Recorrió la costa del Mediterráneo, pasó por Andalucía, luego por Santander y el País Vasco. Con emoción asistió en el Cerro de los Ángeles a la dedicación del monumento y la entronización del Sagrado Corazón de Jesús en España, hecha personalmente por el rey Alfonso XIII el 30 de mayo de aquel año. En Sevilla, desde donde escribimos este texto, pronunció el 19 de febrero de 1921 una conferencia espiritual a las religiosas jerónimas del Monasterio de Santa Paula. La Comunidad, puesta de rodillas, oía con gran devoción la hermosa plática del P. Mateo, mientras él permanecía de pie. La prelada le dijo: Padre, vd. me dispense, ¿no pudiera vd. sentarse? A lo que respondió el sacerdote: Madre, a las reinas no acostumbro yo a hablar sentado. Las religiosas quedaron edificadas al ver el respeto y veneración con que él las trataba. Hasta los confines del mundo Desde 1913 hasta 1960 predicó en veintiocho países, llegando hasta China, Japón, India, Indochina, Ceilán, Corea, Filipinas, Manchuria, Hong-Kong, etc. En 1931 dirigió un retiro al episcopado portugués. El Patriarca de Lisboa manifestaba su admiración: La predicación de este religioso es el más bello comentario al libro de 'Los Hechos de los Apóstoles', que se sepa. Otro empeño original de nuestro infatigable misionero fue la adoración nocturna en los hogares. Pío XI bendijo esta obra e hizo mención del P. Mateo en su discurso del 29 de mayo de 1930 a la Juventud Femenina Católica de Italia al felicitarlas por participar en la adoración nocturna en el hogar, que constituye un acto exquisito y delicado de piedad y amor cristiano para el Corazón de Jesús; un delicado acto de devoción que necesitó para iniciarse un corazón apostólico como el del P. Mateo. Pío XI le concedió cinco audiencias y le envió otra carta autógrafa, como lo hiciera antes su predecesor Benedicto XV. En una de las audiencias, el P. Mateo regaló al Papa un medallón con la imagen del Sagrado Corazón. Pío XI le comentó: La pondré en mi despacho y cuantas veces la mire te enviaré mi bendición. Y aún más patente queda la gran estima que tenía el Papa al apóstol del Corazón de Jesús cuando el gobierno de Perú solicitó al Sucesor de Pedro el nombramiento del P. Mateo para Arzobispo de Lima: ¿Qué quiere el señor Presidente de la República -contestó el Papa- que haga yo del Padre Mateo un coronel-comandante en plaza, o que le deje ser bombardero del Corazón de Jesús en todo el mundo? Es imposible enumerar las tandas de ejercicios que dedicó a los sacerdotes. Desde Chicago escribía en 1944: No puedo dar abasto al trabajo que aquí me piden. En varias semanas he predicado a cerca de mil sacerdotes durante cinco horas diarias, aparte de las confesiones que me ocupaban el resto del día. En Canadá llegó a dirigir treinta y seis tandas de ejercicios al clero. La mejor predicación: su testimonio frente al dolor. El Jueves Santo de 1949 sufrió el primero de los muchos ataques de corazón que habían de sucederse en los once años que aún le quedaban de vida. En enero de 1955 manifestaba: Cada vez estoy más enfermo. Todo me cansa y debo suprimir muchas de las cosas bellas que debo hacer, reteniendo únicamente las indispensables. Quiero decir que debo dejar mis pocas fuerzas para poder celebrar la Misa y recitar mis plegarias. A su enfermedad se añadió una úlcera en su pierna derecha. En 1959 ingresó en la clínica de Valparaíso donde un cáncer en la sangre le impidió celebrar la eucaristía, que constituía el centro de su vida. Los médicos le amputaron la pierna herida por aparecer la gangrena. La amputación se practicó el 14 de enero de 1960, pero la herida no se cerró y la gangrena apareció pronto en la otra pierna. Su Provincial expresaba en una carta: El P. Mateo sufre atrozmente, pero todo lo soporta con un espíritu sobrenatural admirable. Y el propio enfermo escribía: ¡El cielo se aproxima... y así yo cantaré las misericordias del Señor eternamente! El Superior General vino desde Roma a Valparaíso para visitarlo. El enfermo lo abrazó y, estrechando sus manos, pronunció su testamento: Diga a todos que el P. Mateo predica desde su cama y que insiste en la adoración nocturna en los hogares, que es la más preciosa flor de su apostolado. Ésta es la plegaria en la casa en unión con el Corazón de Jesús, la oración en el espíritu de reparación en la noche, durante las tinieblas. El apóstol mundial del Sagrado Corazón de Jesús, según la denominación de Pío XI, murió a los 84 años de edad. Al enterarse de su muerte el ahora beato Juan XXIII, envió, por medio del Cardenal Secretario de Estado, al Superior General de la Congregación de los Sagrados Corazones el siguiente mensaje: El Santo Padre está totalmente familiarizado con la misión que este infatigable apóstol llevó a cabo durante toda su vida: la difusión del culto del Sagrado Corazón. Por esto es consolador el pensar que la triste pérdida que ha sufrido la Congregación de los SS. Corazones se compensa con la presencia en el cielo -como podemos creer- de un nuevo y poderoso protector. El P. Mateo y el carisma de los Sagrados Corazones. Brevemente, a través de unas pinceladas, veremos cómo el P. Mateo encarnó de una forma sencilla y admirable el carisma de nuestra Congregación.




  • Estuvo al servicio de la Iglesia y contó con el apoyo de los Sucesores de Pedro. Con ocasión de sus bodas de oro sacerdotales, ya enfermo, le dirige una carta Pío XII: ...al desear consolarte en la presente enfermedad, queremos formular, al mismo tiempo, ardientes votos por que en breve recobres tus fuerzas y así puedas, de nuevo, entregarte con ardor a esa laudable empresa, haciendo que tome mayor incremento cada día.
  • Y de su vivencia de la internacionalidad basta echar un vistazo a sus múltiples viajes por todo el planeta.
  • Me gustaría terminar con la selección de unas palabras que el recordado P. Esteban Gumucio, de la Provincia de Chile, maestro de novicios en aquel tiempo, pronunció como oración fúnebre el día del entierro del P. Mateo: Esa fuerza de Dios, esa palabra eficaz, es la que ha brillado en forma singular en la persona de este sacerdote eminente y este gran corazón que fue el Padre Mateo. En él, en su palabra de fuego, ha exhortado Dios a los hombres de nuestro tiempo, derramando vida y salvación. Su mensaje, como el de Pablo, como el único del Evangelio: Jesús es el Señor, Jesús el Rey de Amor.

    Fuente:
    http://www.sscc-andalucia.org/crawley.htm

    miércoles, 15 de julio de 2015

    En el día de la Virgen del Carmen

    En el día de la Virgen del Carmen
     http://youtu.be/cci9J_oTVe0

     

     Takillakkta – VI Festival de la Canción Mariana Perú Movimiento de Vida Cristiana (MVC).

    viernes, 10 de julio de 2015

    AMOR DE VARÓN Y AMOR DE MUJER

    EL AMAR DEL VARÓN 
    NO ES IGUAL 
    QUE EL AMAR DE LA MUJER
    Por  Salvador Casadevall

    El hombre y la mujer reaccionan de diferente manera en su forma de amar.
    El amor no significa lo mismo para el hombre que para la mujer.
    Saber esto, es saber ya, desde el noviazgo, que habrá que estar dispuesto a poner esfuerzo para comprender mejor al otro.

    Alguien escribió: El amor de un hombre es el mundo y el mundo de una mujer es el amor.

    Estas palabras ilustran bastante bien la importancia que cada sexo atribuye al amor.
    El hombre está volcado al mundo que debe construir y organizar. El amor que él tiene por su mujer y el amor que le llega desde su mujer, son ciertamente muy importantes para él. Pero vistas sus obligaciones que tiene en el mundo de su profesión, de su actividad va descubriendo cosas que tiene que hacer y organizar y que le lleva tiempo. Y eso le acapara gran parte de su mente.

    La mujer no es indiferente a lo que pasa en el mundo pero para ella lo más grande es el amor. Decir que el amor es algo importante para una mujer, no es suficiente, es necesario decir también que el amor, para una mujer, es todo. Porque la mujer se da totalmente en su amor, no sabe darse hasta la mitad: ella se da enteramente y para siempre.
    Un novio que no sospecha el inmenso lugar del amor en el corazón de la novia, no podrá comprenderla. Lo mismo un esposo que no es consciente de la primacía del corazón en su esposa, no llega a llevarla a la felicidad.

    El amor del hombre es un amor de iniciativa, de conquista. Así vemos comúnmente que es el muchacho el que va en busca de la chica y le declara su amor. La chica acepta o rechaza. Porque en el amor, la actitud femenina es una actitud de acogida del otro, de disponibilidad hacía el otro. La mujer cuando ama tiene una total entrega.

    Otro rasgo que caracteriza el modo de amar propio de cada sexo es la rapidez con que el hombre llega a reacciones físicas y la lentitud de la mujer frente a estas mismas reacciones. Para hablar claramente y se entienda bien, el hombre no tiene necesidad de larga preparación para sentirse preparado para el acto conyugal. Esta disposición es provocada con mucha facilidad en él. Puesto en presencia de la mujer atractiva, todo hombre se sentirá rápidamente atraído. Muy pronto experimentará el poderoso dinamismo del instinto.

    Es que la sexualidad del hombre está más concentrada y localizada que la sexualidad de la mujer. En la mujer está como más distribuida, como más oculta en todo su cuerpo. Alguien lo graficaba muy bien así: el hombre es como una estufa eléctrica: se enciende y ya calienta. La mujer es como un hogar, necesita tiempo para distribuir su calor.

    Los esposos deberán tener muy en cuenta estas dos actitudes sobre la marcha que deben dar a su intimidad amorosa. La esposa siempre necesita de una amorosa preparación. A la mujer no le basta ser amada y amar. No basta que uno se entregue y que uno gane la vida para ella y para los hijos. A ella le gusta y le hace falta, que aquel que la ama se lo diga y a veces no necesita palabras: con señales y actos de afecto y ternura. Que los novios y los maridos que deseen hacer feliz a su novia o a su esposa se acuerden de esto y, por su parte, vamos a rogar que las esposas sean comprensivas por los olvidos que con frecuencia tenemos los esposos.

    Salvador Casadevall
    <salvadorcasadevall@yahoo.com.ar>
    REFLEXIONES DESDE LA FAMILIA
    para acompañar a vivir

    viernes, 3 de julio de 2015

    SOBRE LA COMUNIÓN DE LOS DIVORCIADOS
    Y VUELTOS A CASAR

    Pregunta: -- ¿PUEDEN LOS DIVORCIADOS Y VUELTOS A CASAR SENTARSE A LA MESA DE LOS HIJOS?

    Respuesta: -- ¡PUEDEN EXPRESAR SU OBEDIENCIA FILIAL PRECISAMENTE ABSTENIÉNDOSE DE LA COMUNIÓN! Y ASÍ PONERSE ANTE EL PADRE RECONOCIBLES COMO HIJOS VERDADEROS!

    P. Horacio Bojorge S.J. (Montevideo)

    Para dar esta respuesta a aquella pregunta es necesario aclarar los presupuestos bíblicos desde donde se puede decidir sobre esta cuestión. Como dice el exegeta jesuita Juan de Maldonado (1533-1583): “No sería menester explicación a no ser por la acalorada disputa que algunos traen sobre ella. Porque la diversidad de explicaciones hace inabordable el texto bíblico cuyo sentido es patente de suyo” (p. 61). Y también amonesta: “Nada tan impropio e indigno de la majestad de las Sagradas Escrituras como el imprudente abuso del ingenio en su exposición” (p. 62). Y también “No puedo disimular el enojo que me causan estas sutilezas agudísimas, curiosas y temerarias en el interpretar la Sagrada Escritura y quisiera contagiar a mi lector con mi enojo. Nada más peligroso que condescender con la petulancia del ingenio” (p. 91). [Juan de Maldonado Comentarios al Evangelio de San Juan, Citas según la edición Biblioteca de Autores Católicos, Madrid 1954]

    La pregunta no es, como al parecer en muchos casos se está planteando, acerca de la opinión de unos hombres acerca de otros hombres, sino de la opinión de Dios Padre mismo acerca de la situación de estos bautizados y de si pueden acceder a comulgar en la santa misa.
    En la discusión se echan de menos ciertos fundamentos comunes en la interpretación bíblica, sin los cuales los mismos textos pueden ser estirados en un sentido u otro mediante ingeniosas explicaciones, alejándose del sentido obvio desde siempre para la Iglesia. Explicaciones que en ciertos casos se vuelven contra el sentido general de la revelación bíblica tal como la ha entendido  durante dos milenios la tradición y explicado el magisterio y han entendido y vivido los santos pastores y fieles.
    Por eso parece fundamental partir de la teología bíblica de la justicia y de quién es justo a los ojos de Dios. Por lo que me atrevo a ofrecer este aporte como marco de referencia o eje de coordenadas para ubicar la cuestión.

    TENTADA CONTRA EL ESPOSO

    Padre:
    Mi esposo y yo nos llevamos bien, sin embargo me enojo con él por lo desorganizado y despistado en todo. 
    Necesito su consejo, porque esto muchas veces no me deja ni siquiera mirarlo. 
    Agradeceré su atención.
    Joselina


    Estimada Joselina:
    Si usted no se da cuenta de que esos pensamientos (y consiguientes sentimientos) contra su esposo son tentaciones, es decir pensamientos malignos y demoníacos, -- y si continúa considerándolos suyos, lo cual significa que usted hace suya la tentación porque la acepta -- su matrimonio puede estar teniendo los días contados. Esos pensamientos, si usted los sigue aceptando, crecerán y le invadirán la mente como un cáncer. Dicho de otra manera, las razones del demonio la dominarán y determinarán sus actos.

    Confiésese con un sacerdote, acusándose de aceptarlos cada vez que se entretiene con ellos. Y también confíeselos a su esposo como pensamientos ajenos que la torturan y que Usted no quiere aceptar, sino apartar de su mente. Y para vencer en esa lucha pida ayuda y luz al Señor. Usted debe defender a su marido contra esos pensamientos. De lo contrario, el enemigo la utilizará para destruirlo y destruir el amor entre ustedes.
    Padre Horacio