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jueves, 24 de diciembre de 2015

JESÚS ALEGRÍA DE LOS HOMBRES



Jesús sigue siendo mi alegría,
 consuelo y bálsamo de mi corazón. 
Jesús me defiende de toda pena.
 Él es la fuerza de mi vida,
 el gozo y el sol de mis ojos,
 el tesoro y la delicia de mi alma;
 por eso no quiero a Jesús fuera
 de mi corazón y de mi vista.

PATORES DE BELÉN

LOS PASTORES DE NAVIDAD

Llenos de fe llegaron los pastores,
Puntas de pie, dedo sobre los labios.
Envueltos en celestes resplandores
por caminos ocultos a los sabios.

Llegaron los primeros. Con sus dones.
El Niño estaba como en Isaías.
Rocío de Gedeón en los pellones
con que la Virgen Madre lo cubría

Y José de anfitrión. Era el encuentro
del Niño Dios con sus primeros fieles.
Hallaron – como el Ángel les dijera –

al Prometido que guardaban dentro,
tibio de corazón bajo sus pieles

blanqueadas por la escarcha de la espera.

viernes, 11 de diciembre de 2015

MADRES FORMADORAS DE FUTUROS PADRES

Una civilización es lo que son sus mujeres, porque ellas son las que forman a sus miembros.

Esta civilización actual globalizadora desactiva en los varones la capacidad heroica y de protagonismo espiritual. Lo hace descerebrándolos y sumiéndolos en la instintividad, por la gula, la ira, la violencia y la lujuria. 
A eso lo induce principalmente un tipo de mujer que en lugar de suscitar en el varón la excelencia del espíritu, lo desactiva por la intemperancia.
Ese tipo de mujer lo hace así con su novio, su esposo y sus hijos. 

Y no lo hace necesariamente con el deseo perverso o envidioso de destruir. Sino para ponerse ella en el centro, con una falsa ciencia del bien y del mal que ella administra con la certeza inconmovible de que las cosas, y entre ellas el varón, han de ser para ella y como ella las piensa; y de que su bien propio consiste precisamente en lo que a ellas les da el dominio y la administración de almas de los demás, por la manipulación de sus debilidades y sus pasiones.

Lo cual, de paso, conjura el peligro (inconsciente pero que gobierna las acciones de algunas de ellas) de un tipo de varón al que hubiera que obedecer, no por una sumisión servil, sino por un auténtico reconocimiento de su valía espiritual y la lucidez desapasionada de su razón.

Así, la diosa rectora de esta civilización de la acedia,  conjura la posibilidad misma de un tipo de varón capaz de sufrir y sacrificarse por la realización del bien. 

Predomina en esta cultura la raza de varones que ella quiere y se encarga de criar, la raza de funcionarios del stablishment que no tienen la fortaleza para cuestionarlo y combatir sus males. 

¿No es eso una consecuencia de la educación que han recibido de sus madres, de sus maestras, de sus novias, de sus esposas, y hasta de sus hijas, que no les ha preparado para oponerse al mal aún a costa de sí mismos?


viernes, 4 de diciembre de 2015

MADRES FORMADORAS DE FUTUROS PADRES [2 de 3]

La Dulcinea del Quijote refleja, una realidad aunque humorísticamente: cuánto le importa al varón la opinión de la mujer que él ama y admira, y cuánto está dispuesto a hacer sacrificarse por hacerse acreedor de su admiración y su respeto. 

Cuenta San Ignacio de Loyola en su autobiografía, que en el aburrimiento de su larga convalecencia, se paraba a pensar tres y cuatro horas sin darse cuenta,  imaginando lo que había de hacer en servicio de una dama, "los medios que tomaría para poder ir a la tierra donde ella estaba,  las palabras que le diría, los hechos de armas que haría en su servicio" [Autobiografía 6].

En la mujer digna hay una capacidad de inspirar en el varón el deseo de hacer grandes cosas por ella, por merecerla, por demostrar que la merece. Ella es capaz de elevar al hombre a las esferas del espíritu o de sumergirlo en la instintividad descontrolada y deshumanizadora. Puede hacer del hombre un caballero o un cerdo. 

Y también la mamá, puede desde pequeñito cultivar en su hijo las capacidades espirituales fomentando en él con el elogio de lo bueno la inclinación al sacrificio por los gestos y los ideales nobles. O puede cultivar en él la satisfacción de los apetitos de la gula, del egoísmo, la comodonería y la violencia. También de su varoncito puede sacar un caballero o un lechón, un hombre o un mono. Suele haber una cierta simetría en lo que una mujer sabe hacer de su novio y de su marido y lo que hace, después, de sus hijos.

Volvemos a encontrarnos aquí con el designio de Dios al crear a la mujer: poner ante Adán "una ayuda semejante a él", sin la cual habría quedado solitario habitante de un planeta de animales. Por ella, con ella y ayudado por ella, el varón podría ser estimulado y levantado  a la vida del espíritu, a la amistad matrimonial. Pero por efecto del pecado original, es justamente ella la que lo induce  a la regresión a lo instintivo. Todo depende de que la mujer asuma de nuevo, por gracia, el rol que Dios le asignó por creación: que dignifique al esposo y que lo haga hacerse digno de ser admirado por ella.

[Tomado de mi libro: La Casa sobre Roca. Noviazgo, amistad matrimonial y educación de los hijos para el matrimonio. Editorial Lumen, Buenos Aires 2005, página 144]