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viernes, 22 de abril de 2016

MI EXPERIENCIA CON LA UNIÓN LIBRE
EL TESTIMONIO DE MARGA



¿MIEDO AL MATRIMONIO? 
¡DEBIERAMOS SENTIR MUCHO MÁS MIEDO 
A LA UNION LIBRE!

En mi testimonio no les extrañe o impaciente ver constantemente la palabra Miedo.
Bueno para comenzar quiero hacer un llamado a padres de familia que traten de dar un buen ejemplo Cristiano a sus hijos varones o mujeres, nunca quejarse de haberse casado o dar la impresión de que el matrimonio es una mala decisión, como si la Buena vida termina con el matrimonio y los hijos, volviéndose una carga muy pesada y decepcionante. Eso se queda en las mentes de los niños y aunado a ello el mundo termina por confirmarles esa idea y venderles la idea del egoísmo y cuantos peligros más.
Yo nací y fui criada dentro de un matrimonio católico, por desgracia era solo de nombre, por tradición y no éramos muy apegados a la iglesia, solo cumplimos con tener sacramentos a duras penas, pero jamás una formación religiosa, únicamente "no hagas esto porque es pecado" o "haz esto otro porque parece ser que lo manda la iglesia", por cumplir y la mayor de las veces ni eso.
Bueno crecí con miedo al matrimonio, al compromiso y las responsabilidades y a la vez miedo a no llegar a casarme debido ese mismo miedo al matrimonio. Tenía miedo a relacionarme con los demás, pero quería conocer a alguien especial como vemos o leemos en las novelas, nunca invite a Dios a ser mi guía, para mí Dios era distante, y talvez ni siquiera existía, a menos que estuviera yo en una necesidad entonces rezaba y repetía las pocas oraciones que aprendí en la Doctrina.
Me fui envolviendo en el mundo buscando encontrar sentido a la vida en todo lo material, me mudé a vivir a Estados Unidos, admiraba todo lo que el país ofrece, dinero, oportunidades, libertad, y si antes estaba perdida en el mundo sin saber a dónde dirigirme, bueno, aquí creí haber encontrado mi lugar y felicidad, cuando en realidad iba cayendo más y más en la oscuridad.
Conocí finalmente a la persona especial, un buen hombre al que dentro de mi ignorancia y desesperación lo eleve al nivel de perfección, el no pertenece a ninguna religión aunque decía creer en Dios, en lo que dice la biblia, a mí no me pareció un problema grave porque dentro de mis ideas modernistas que tome durante mi tiempo de estudios universitarios, formé una opinión de que lo que importa es la persona y no la religión.
 La etapa de noviazgo que fue muy corta me pareció idílica, yo era muy feliz, pero siempre muy egoísta, esperaba que él iba a hacer muchas cosas por mí, creo que casi quería que me adorara, que su vida tuviera un solo sentido YO. Empezamos a tener relaciones sexuales sin haber siquiera un compromiso serio entre los dos, esto me dañó mucho, aunque quería dar la impresión de ser una mujer independiente, segura y decidida, la realidad era que el miedo y la inseguridad seguían en mí y comenzaron a regresar fuerte, causando mucha desestabilidad.
Aun así un día que él me propuso matrimonio acepte, pero sin meditarlo, sin preguntar a Dios o a mi familia su opinión. El miedo y la inseguridad no desaparecieron al comprometernos, y mis temores y recuerdos de la infancia repentinamente me hablaban todo el día.
Mi prometido tuvo que mudarse a una gran distancia por cuestiones de trabajo y no nos veíamos mucho, otra vez sentí miedo, la gente me auguraba que terminaríamos nuestro compromiso porque la distancia era mucha, se nos ocurrió que viviéramos juntos para poder estar cerca todo el tiempo, ninguno de los dos menciono el compromiso del matrimonio que ya teníamos, creo que en el fondo el empezaba a dudar si se apresuró en su proposición y el miedo seguía creciendo en mí, miedo a Todo, lo que se te ocurra...me causaba miedo. Con todo ese miedo empezamos a vivir juntos, empezamos a conocernos como somos realmente, me volví celosa, irritable, posesiva, y despegada a la vez, caprichosa, en fin un mundo de inmadurez. El tiempo paso y cada vez que mencionábamos que debíamos planear nuestra boda,(él estaba de acuerdo con una boda en mi Iglesia) pero peleábamos cada vez, el ponía pretextos para no hacerlo y si no, yo buscaba pretextos también para culparlo de todo y en el fondo pensaba que no quería casarme, de esa forma en cualquier momento podía regresar con mi familia y empezar de Nuevo, talvez encontrar otra pareja, ni siquiera me ponía a pensar en la posibilidad de tener hijos, pensaba que era agregar más pecado a mi situación; pero era que no quería tal responsabilidad, no me sentía capaz de formar una familia, miedo a no saber criar a mis hijos y miedo a perder comodidad.
Mencioné que pensaba que tener un hijo sin estar casados iba a aumentar el pecado en nuestras vidas, empezaba a darme cuenta de mi error, muchas situaciones de enfermedades y situaciones tristes se fueron dando en mi familia. Situaciones que hicieron a mis padres "sufrir" una conversión spiritual y volver al camino de Dios, incluso mi padre que yo nunca hubiera soñado que se volviera un hombre entregado a Dios y a la iglesia, lo ha hecho, Dios es misericordioso.
 Los años se vinieron encima y yo empiezo a sentir un cambio en mí, quiero acercarme a Dios a Jesucristo, me interesa todo lo que viene de Él, no solo voy a la iglesia, rezo el Rosario, leo literatura católica... quiero hacerlo, siento una necesidad de Dios, ahora empiezo a encontrarlo a sentirlo y con gran tristeza veo el desastre que he hecho de mi vida, que creía sentirme independiente y feliz y era una mentira, pudo haber sido tan diferente si hubiera estado fundada en la roca, si hubiera buscado primero el reino de Dios, quiero cambiar para bien, para Gloria de Dios, me arrepiento y pido perdón a Dios, me siento muy bendecida y agradecida por este cambio que el está haciendo pero que me tiene en una etapa de mas confusión. Rezo, Leo, Voy a Misa a pesar que mi "prometido" nunca va conmigo, dice que siente que algún día va a volverse a Dios pero que todavía no. ¡Vaya discernimiento! pienso yo.
Pero el mío no es mucho mejor que eso. Todavía estamos juntos después de poco más de 10 años, me apena decirlo, y es todavía mas difícil decidir qué hacer. Son muchos años juntos pero sin el compromiso de entrega, me dolería terminar ahora, y me duele vivir como vivimos. No sé si debería seguir, le pregunto a Dios, a veces siento que debo terminar y volver a mi país con mi familia que dejé por tanto tiempo. Y otras veces siento que estoy huyendo en vez de enfrentar y tomar responsabilidad por mis actos, estaría demostrando mas inmadurez.
En cuanto a él, no es mucho más maduro que yo, es igual, y como no es católico siento que no le preocupa en gran medida nuestra situación. Me ha dicho que lamenta que no hayamos hecho las cosas bien como planeábamos en un principio, y que debemos seguir adelante y casarnos, pero me da temor de que sólo esté diciendo lo que yo quiero escuchar sin sentirlo verdaderamente en su Corazón.
Yo lo amo, pero ahora estoy empezando a aprender a amarlo como Dios quiere que amemos, sin intereses personales de por medio, me interesa saber por qué es como es; su pasado. Trato de entender cómo ha sido influido por éste y el porqué de sus actitudes egoístas, soberbias, codiciosas.
Porque ahora estoy entendiendo o descubriendo que yo misma he sido esclava de estos males (situaciones que debí haber meditado durante el noviazgo). Sin embargo no veo en él un interés por crecer de esta forma, no veo que se interese por entender el matrimonio, la vida desde la perspectiva Cristiana, dice que quiere, pero... ¡Y esa duda despierta el miedo en mí!
 
Como ven mi experiencia con la Unión Libre ha estado llena de decepciones, no hay dicha ni nada "cool" en la unión libre;  sólo te llena de más miedos, inseguridades, confusión y te deja a merced del demonio que es el que nos habla constantemente para perdernos más y más en el pecado, por tener miedo a la Gracia de Dios, por no confiarnos y poner nuestras vidas en manos del Todopoderoso.
Se me ocurre esta frase: Miedo y Desesperación, segura Destrucción.
Busquemos primero el Reino de Dios, le ruego a Nuestro Señor Jesucristo y pido María Santísima su intercesión por todos los jóvenes que están en el noviazgo y por toda persona en situación parecida a la mía que haga nuestros corazones dóciles a la conversión y el llamado de Dios, que siempre está dispuesto a recibirnos en su Sagrado Corazón.
Marga

viernes, 15 de abril de 2016

AMOR A DIOS EN LA VIDA CONSAGRADAP. Albert di Ianni (SM)

En el corazón de la vida religiosa está la fe, la fe entendida no de modo intelectual como la recitación de un credo, sino la fe como confianza, como entrega, como cálido apego a Dios.  

La fe es la experiencia de que Dios está presente en mi vida y actúa en ella.  Por la fe siento que tengo una vida espiritual al igual que una vida corporal, una vida que puede crecer y desarrollarse y cuyo alimento es la oración.  

Por la oración crezco en fuerza, convencido de que Dios está ahí, de que Él me ama sin condiciones y me llama, cualquiera que sea la ruta que tome mi vida, a ser como Él es.  

Este sentido de vida espiritual estaba especialmente presente durante nuestro noviciado -dulce y ardiente, pero efímero- como todo primer amor.  

Con el pasar del tiempo nos envolvió el tumulto deleitable de la vida, y nos dejamos ir en las cosas. Sólo cuando nos hicimos mayores, y después de caer y levantarnos muchas veces, el sentido de una vida llena de fe regresó amablemente, más sosegado ahora, más profundo, más firme, más fuerte. 

En algunas vidas, el sentido de la fe regresa bruscamente como rompiendo barreras, como una inspiración que hemos estado bloqueando inconscientemente.  

De pronto Dios se muestra de nuevo, como el sol a través de la niebla matinal.  

El regreso de la fe trasforma al mundo y nuestro quehacer, y el modo como lo consideramos.  

Es un presente del cielo en la tierra y de la feliz visión del Dios de la promesa. 

Puede hacernos pensar que la vida religiosa, a pesar de todas sus dificultades y penosos cuestionamientos, es -en cierto sentido- una aventura  y que puede ser hermosa.

Albert Di Ianni Religious Life as Adventure, La Vida religiosa como aventura, Epílogo

jueves, 14 de abril de 2016

SANSÓN Y DALILA
Lectura y comentarios (1)

Estimado visitante del Blog del Buen Amor:
Le aviso que desde el 14 de abril 2016
comienzo a leer y comentar 
en mi blog 
http://tomaylee-sagradasescrituras.blogspot.com
la historia de Sansón que se lee
en el libro de los Jueces
capítulos 13 al 16.
En un tiempo en que el varón 
está siendo agredido y demolido, 
es necesario venir en su auxilio.
Republico aquí hoy esta entrada por 
única vez al solo efecto de informarlo
del comienzo de esta nueva serie 
en el otro blog.

UN ECLIPSE DE SOL:
EL SOL SE ENAMORA 
DE LA NOCHE
En Estados Unidos el obispo de Phoenix, Mons. Thomas J. Olmsted, en una carta apostólica notable se ha ocupado de este eclipse del varón. Si quieres enterarte de su contenido:
1) En este video se hace un resumen de su exhortación a los varones: https://youtu.be/_fARG3KUvFo
2) En este otro se le hace una entrevista a Mons. Olmsted: https://youtu.be/KlVKtGwIsIA
3) Y su Carta Apostólica puede leerse y bajarse de este enlace: http://www.intothebreach.net/firme-en-la-brecha/

La historia de Sansón en el libro de los Jueces
es la historia de un varón de Dios malogrado por la pasión de la lujuria.
Sansón, nos cuenta la Sagrada Escritura, vino destinado por Dios desde el seno de su madre. Ella era estéril. Manóaj su esposo y ella eran piadosos y temerosos de Dios. El Ángel del Señor se le aparece a ella para anunciarle el embarazo milagroso. Su hijo ha de ser consagrado a Dios para una misión divina: gobernar a su pueblo para que sea fiel a la Alianza con Dios. El niño viene precedido de un mensaje angélico a su Madre, como sucede con María y el Arcángel Gabriel en la Anunciación del nacimiento de Jesucristo.

Su madre le pone el nombre de Sansón, en hebreo: Shimshon
Shimshon es la forma diminutiva de Shémes = el Sol. Shimshon es un sol pequeño, un solcito.
Las madres suelen arrullar a sus hijos cantándoles que son su sol, la luz de su vida: "duérmete mi niño, duérmete mi sol". Para la madre de Sansón, mujer estéril, la experiencia de ser elegida por Dios para ser madre de un elegido de Dios destinado a gobernar y salvar al pueblo de Dios reconduciéndolo a la fidelidad a la Alianza, tuvo que ser tremenda. No solamente iluminaba su vida disipando las tinieblas de la desesperanza de ser madre. La iluminaba como piadosa israelita anunciándole que sería la madre de un ser comparable a Samuel o a Moisés o a Josué... hombres todos elegidos por Dios para salvar al pueblo elegido, como ministros de la acción divina.

La madre de Sansón no sólo era levantada de la humillación de la esterilidad sino exaltada a la categoría de madre de un elegido de Dios.

Podemos entender por qué ella lo llamó; Shimshon, "pequeño sol mío", nombre nacido de la más íntima experiencia de esta mujer al darlo a luz. cruzar una primera mirada con él; milagro hecho de su carne y salido de sus entrañas que se prendía a su pecho.

A esta embriagadora experiencia de su madre va asociada la de su padre llamado Manóaj. La raíz núaj de la que deriva este nombre, significa "reposo, descanso, consuelo, paz".  El nombre de Manóaj evoca el nombre del justo Noé, Nóaj, derivado de la misma raíz.
El final del diluvio, supone una calma de la ira de Dios, un apaciguamiento. También el Arca "reposa" sobre la cima de una montaña y sus ocupantes salen de aquella angustiante situación de emergencia y opresión. Es el descanso después de la calamidad lo que da nombre a Noé: Nóaj. Y es el consuelo después de la pesadilla de la esterilidad lo que convierte a Manóaj en consuelo tras la aflicción, en elevación tras la humillación, en reivindicación tras la sospecha de la esterilidad como castigo divino y a la vez como pena social motivada por la sospecha de alguna culpabilidad oculta.

Tras la noche de los progenitores, se hace la luz con el niño que nace de la estéril, portador del preanuncio de un destino de salvador del pueblo gemebundo en las tinieblas de la opresión filistea.
La Sagrada Escritura compara a los pueblos enemigos con un mar, en cuyas aguas agitadas navega por la historia el pueblo de Dios.

Este niño, pues, llamado por Dios a una misión rectora y salvadora, es suscitado por Dios como una aurora de esperanza y de luz para su pueblo. Es, efectivamente, portador de una luz de esperanza de Dios. Lo que dirá Isaías más tarde puede aplicarse a la venida de este niño en la situación de su tribu oprimida por los filisteos: "El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; a los que moraban en tierra de sombra de muerte, les resplandeció sobre ellos una luz" (Isaías 9, 2).

Sansón, Shimshon, llega al mundo trayendo un amanecer a sus padres, a su tribu y a todo Israel, trae un alivio en la noche y preanuncia la plenitud que hace exultar a Zacarías y entonar el Benedictus:
"Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian" (Lucas 1,71).

Y sin embargo, esta historia nos muestra hasta qué punto la destinación y la vocación divina puede quedar supeditada a la respuesta humana. Porque, efectivamente, la respuesta de Shimshon, la luz de este pequeño sol, la va a eclipsar la pasión de la lujuria. Hay varias mujeres en la vida de Shimshon, todas filisteas. Pero ninguna de ellas le da un hijo y lo traicionan. En ellas, filisteas, Sansón se abraza a la nación filistea opresora del pueblo de Dios a quién hubiera debido regir y salvar.

Sansón aparece en el relato como un trasgresor al preferir a las mujeres filisteas, pero también al mancharse con un cadáver de león y hasta comer de la miel procedente del león muerto.

El drama de este juez, podría resumirse en la frase: "El sol enamorado de la noche", la vida enamorada de la muerte. Mors et vita duello conflixere mirando canta la Iglesia en la Pascua: la muerte y la vida entablaron un combate admirable. La vida del juez Sansón parece como una prefiguración del combate entre el pecado y la gracia, entre la carne y el Espíritu donde brilla la debilidad del varón que parece fuerte, pero es débil para secundar la gracia (Gálatas 5, 16-17).

En la historia de Sansón, vocación divina y pasión adictiva libran varios combates en los que alternan victorias y derrotas. Es una prefiguración imperfecta del Sol que es Jesucristo. Así lo celebra Zacarías en el Benedictus. Así lo proclama san Juan en el prólogo de su evangelio. Así lo concibe el Nuevo Testamento, la tradición católica, la divina liturgia.

Nuestro Señor Jesucristo venció a las tinieblas. Su Virginidad, su libertad de toda concupiscencia carnal, su inmunidad de toda lujuria, triunfan sobre las tinieblas. Aunque las tinieblas rechacen su luz, los que creen en su nombre son hechos hijos de Dios y son, luz del mundo. Y sólo así puede el varón ser más fuerte que la pasión de la lujuria, el demonio Asmodeo (Tobías 3,8)

El drama del varón bautizado pero víctima de la adicción sexual queda así prefigurado por las derrotas de Sansón debidas a la pasión por las mujeres filisteas.

Seguiremos, si el Señor nos auxilia, leyendo y comentando la historia de Sansón y Dalila.
Hasta la próxima entrada


viernes, 8 de abril de 2016

CANCIÓN VULGAR
José María Pemán

A los afortunados a quien Dios dio buena mujer
A la afortunada esposa de los afortunados varones
Una canción vulgar que suena a sublime



Canción vulgar
 Para mi mujer

Voy a cantar hoy, mujer,
una tan honda poesía,
que sólo tú, que eres mía,
vas a saberla entender.
Voy a cantar de un querer
tan unido a mi vivir,
que en cuanto voy a decir,
mujer, no debe asombrarte
que hoy falte en primor y en arte
lo que me sobra en sentir.

Estos versos de hoy no son
vanos y dulces sonidos
que enamoran los oídos
sin llegar al corazón.
No son rosas de pasión
que florecieron ayer
y que, al punto de nacer,
faltas de vida, se helaron:
frutos son que maduraron
al abrigo de un querer.

Y así como un rumor blando
en las horas estivales
denuncia entre los jarales
al río que va cantando,
así quiero yo, rimando,
mujer, mi culto sentir,
saber de tal modo urdir
los versos de mi cantar,
que puedas tú adivinar
cuanto no acierte a decir…

No es mi querer una ardiente
pasión vana y alocada,
como burbuja irisada
que se lleva la corriente.
Es un querer mansamente
tan entramado y tan fino
y, por modo peregrino,
tan elevado y tan llano,
que tiene un mucho de humano
y un no sé qué de divino.

Por eso no voy, mujer,
a hacer un cantar de amores
que ahogara en falsos primores
la hondura de este querer.
Fuera intentar sin poder
el pretender expresar
mi sentir en un cantar
que brotara de mi pluma…
¿Qué nos descubre la espuma
en las honduras del mar?

Inútil y necio fuera
rimar en una canción
cosas tan del corazón
que nadie las entendiera.
Con honda pasión sincera
la canción de este querer
ya está rimada, mujer,
en el alma de los dos…
¡Sólo nosotros y Dios
la podemos entender!

Escucha, pues, la escondida
canción de mi corazón;
escúchame esta canción,
que es la canción de mi vida…
¡Es tan hondo y tan sentida,
que al decírtela hoy a ti,
yo no sé que siento en mí,
que quiere hacerme entender
que Dios se alegra, mujer,
de ver que te quiero así!

A ti te debo, mujer,
la más íntima dulzura
y la más rara ventura
que a nadie pude deber;
porque te debo el saber
íntimamente gozar
la poesía de un hogar
lleno de amor y alegría…,
¡que es la más honda poesía
la fuerza de ser vulgar!

A tu vida pura y sana,
con mi pobre vida unida,
debo el amar hoy la vida
sencilla, buena y cristiana…
Poesía cotidiana
que ilumina cada hora,
y conforta, y enamora,
y es eterna, y nunca hastía…,
¡que por nacer cada día
no es menos bella la aurora!

Por ti aprendí la verdad,
y, de verdades henchida,
el alma le dió a la vida
cimientos de eternidad.
Por ti amo la austeridad
del recio y hondo sentir;
por ti, en mi claro vivir,
de ritmo grave y pausado,
ni me avergüenza el pasado,
ni mi inquieta el porvenir.

Por ti tan sólo, mujer,
hoy siento mi pobre vida
preciada y ennoblecida
de un nuevo y alto valer;
que es tan noble este querer,
y es tan puro y verdadero
el fervor hondo y sincero
en que abrasándome estoy,
que hoy sé lo mucho que soy
por lo mucho que te quiero.

Tras la falsa idealidad
vagaba yo, solo y triste,
mientras que tú no me diste
el pan de la realidad.
En ti encontré la verdad
y puse la vida en ti
porque, al hallarte, entendí,
de mí mismo escarmentado,
que el corazón te ha enseñado
más que los libros a mí.

Desde entonces, mi poesía,
mujer, debe ser tu orgullo,
porque su sentir es tuyo
y sólo la forma es mía.
Mi pobre forma vacía
con tus sentires henchí,
y hoy pienso, mujer, que así,
a pesar de los pesares,
algo valdrán mis cantares
por lo que tienen de ti.

Y así, si llegara el día
en que este mi nombre oscuro
alcanzara el inseguro
favor de la nombradía;
si esta mi pobre poesía
lograra el tiempo vencer,
es porque lleva en su ser
y en su intimidad secreta
más que el arte de un poeta,
el alma de una mujer.

¡Un alma pura y henchida
de poesía noble y sana!
¡Un alma buena y cristiana,
y, por cristiana, sufrida!
¡Un alma, en fin, que a la vida
de un poeta supo dar
un objeto en que emplear
el ardor de su sentir,
y un modelo que seguir,
y una pasión que cantar!

Un alma, en fin, sin doblez,
y de tan puro sentir,
que logró, mujer, unir
la hondura y la sencillez;
y, honda y sencilla a la vez,
es cual remanso que llena
el agua limpia y serena,
que al ser claro, aun con ser hondo,
permite ver en el fondo
hasta los granos de arena.

Ésta es, mujer, la canción
de mis sentidos amores,
tan escasa de primores
como henchida de emoción.
Tú que con el corazón
sabes, mujer, vislumbrar
cuanto no pude expresar
en mis pobres versos…, ¡dime
si no es mi canción sublime
a fuerza de ser vulgar!

viernes, 1 de abril de 2016

MATRIMONIOS A CIEGAS

"Muy estimada...
su hermana eligió casarse, a ciegas, con un hombre sin fe 
y allí empezó a dejar su propia fe de lado. 
Lo que ahora vive 
es el lógico resultado de sus decisiones..."

1.- LA CONSULTA
Hola, padre! Gracias, estaba esperando ansiosa su mail. 
 Quise contactarlo porque estuve leyendo su libro "¿Qué le pasó a nuestro amor?"... Se me apareció entre unos papeles y desorden en la oficina de mis hermanos, donde trabajo… infiltrado! (lo compraron mis padres en una de sus conferencias en Mar del Plata). Y la verdad es que largué lo que estaba haciendo, y me sumergí en la lectura de esas páginas, que, según mi antojo, se me aparecieron providencialmente... jiji. Es que uno o dos días atrás había estado charlando con mi hermana, que ya hace rato me viene contando, al principio tímidamente, acerca de los problemas que está teniendo en su matrimonio, que no está nada bien. Esta vez ya me había dicho "Temo que no me quiera".

No sé si tengo que explicarte que mi hermana, mi única hermana mujer... es el alma de mi alma, la persona más noble y valiosa que conozco, mi mejor amiga. La última persona que querría ver sufrir, digamos...
Se casó con el que ahora es su esposo, a quien todos queremos mucho... pero vimos siempre con un poco de temor esa elección, porque él es totalmente ateo, renegado de la religión, "rebelde" en todo sentido. Lo digo con comillas porque su filosofía de vida medio hippie, como es sabido, implica a veces ser un poco parásito de los que sí tienen "estructuras", y están "sumergidos en el sistema", en fin... Insisto, igual lo quiero mucho y me llevo muy bien. 

Mi hermana se fue alejando cada vez más de Dios, y de la Iglesia. Hoy perdió su fe. Y yo leía su librito, y lo releía, en la parte que dice que la ÚNICA manera posible de salvar una pareja en crisis, que se enfrenta con los problemas propios de la vida, es la vida de gracia. ¿Cómo se supone que los resuelva ni hermana entonces? 
La veo tan triste... y me desespera la idea de que cada vez esté más entrampada y termine separándose. Tienen dos hijos HERMOSOS, una niña de tres y un varón de un añito que es un sol (...de verdad padre que se lo digo objetivamente, tengo muchos sobrinos, pero estos dos son fuera de serie!! demasiado lindos).

Ella es super femenina, íntegra, buena, y yo veo que él decide todo, y ella cede, y acepta. Pero es como si cada vez se desdibujara más su persona... no sé si me explico lo que quiero decir? Por ejemplo ella no trabaja, con esos dos piojitos tiene que…  y ELIGE quedarse en su casa. Pero él lejos de valorarlo, es como si eso le fastidiara... Entonces me cuesta aconsejarla. Porque lo quiero acogotar, quiero que ella reaccione un poco, pero a la vez no quisiera despertarle rabia (o más rabia) hacia él.
Sospecho que Usted me va a responder "lo mejor es no meterse, y rezar". 
Pero yo vengo a protestar, padre. 
¡Deme un consejo, algo! por algo me encontré con su libro... 
Un saludo muy afectuoso, NN

1.- MI RESPUESTA: 
Muy estimada:
Este es el mail que Usted me consultó en un comentario. 
No lo publiqué para no hacer público su correo
Demasiado larga debería ser mi respuesta para ser por escrito. 
Y no daría solución ninguna.
Exigiría todo un replanteo de su consulta y de la situación creada por la elección matrimonial de su hermana. 
Ella eligió casarse, a ciegas, con un hombre sin fe y allí empezó a dejar su propia fe de lado. 
Lo que vive es el lógico resultado de sus decisiones. 
P. Horacio