Google+ Badge

domingo, 29 de mayo de 2016

LA ALEGRÍA DEL AMOR
COMO LA VE ANTONIA

Lo que piensa Antonia sobre las alegrías del amor crucificado

Yo, Padre, me casé con un divorciado a quien luego le fue anulado su anterior matrimonio.  Sin embargo con el tiempo me he dado cuenta de que las causales (inmadurez y falta de libertad de conciencia de él) fueron así en su primer matrimonio y siguen siendo así en su matrimonio conmigo.  
Por tanto, me di cuenta de  que Dios, hoy, sólo me regaló la posibilidad de que Jesús viva en mí y yo en Él, y no un matrimonio pleno sino una misión para santificarnos mutuamente. Cuando yo creí que me bendecía por fin, porque pude contraer el matrimonio eclesiástico y volver a recibir los sacramentos, Él, el Señor, se encargó  de que me diera cuenta, de manera contundente, de que no iba por ahí la cosa. Pero también de que comprobara que Él me ha dado la gracia para aceptar mi ofrenda de vivir ya veintidós años mortificada pero con un gozo: hacer su voluntad.
Hoy escribí en Face esto: 
Ustedes son mis amigos ...si hacen lo que yo les mando (Juan 15:10-14) .

Ser divorciado vuelto a casar, y no poder confesar ni comulgar, para un católico, es cruz. Es sufrimiento. Porque condiciona a no poder tener la gracia de los sacramentos. Yo lo sé, porque viví esa situación durante un tiempo y puedo comprender a los que lo viven, pero también aconsejarlos bien. 

Porque abstenerse de los sacramentos, aún con  dolor, permite también hacerse responsable de nuestras decisiones. 
En esas circunstancias, la humildad para asumir el sufrimiento siendo obediente a Dios, permaneciendo en Él y ofreciendo la cruz, es más agradable a Dios, y también es más coherente que, ir contra la Palabra Divina y hacer la propia voluntad atentando recibir los sacramentos. 

Si uno quiere estar en comunión con Dios tiene que obedecerle y comportarnos como Él dice. Y eso lo sabemos todos bien porque, no hay nada, ni nadie por encima de su Palabra en las Sagradas Escrituras.

Antonia

viernes, 20 de mayo de 2016

Esposa del Cordero (II)


Querido padre:
             le decía que cuando usted me dijo que El Señor quería ser mi esposo, me asusté al principio pero luego mí corazón experimentó paz y alegría. Y hoy en Misa decidí darle mí Sí!! al Señor, decidí que no debía de actuar como en mi adolescencia, cuando sentí su llamado a ser monja y por sentirme indigna, no lo escuché. Acaso, cuándo somos dignos realmente de ÉL? y escuchando el Evangelio cuando El Señor le pregunta a Pedro: "¿me amas, me amas, me amas?", sentí que me lo preguntaba a mí, y decidí darle mí Sí!
Sí! deseo ser tu esposa, te amo, pero ayúdame a amarte aún más.                                                 
Había leído en su libro Me quiero Casar I, que alguien no recuerdo su nombre, colocó en su mano izquierda un anillo como símbolo de su esponsalidad con Cristo; es así que le pedí al padre al finalizar la Misa, que me bendijera un anillo rosario, y al llegar a casa, le conté a mí esposo cómo pude que El Señor me quería como esposa, para poder ser una mejor esposa para él,  y que deseaba que fuese él quien me colocara el anillo rosario en mi dedo anular de la mano izquierda, como símbolo de mi esponsalidad con Cristo. 
Mi esposo Carlos tomó el anillo y, sorprendido sin mediar muchas palabras, me lo colocó. Me siento con una paz que nunca había experimentado así,y mi hogar, en el cual las peleas eran constantes, también lo está. Puedo decir que se respira otro aire, el aire de la quizás, Dios lo quiera así, verdadera esponsalidad.
Deberíamos creo todas las mujeres desposarnos con Cristo, o tener de alguna forma la convicción cuando nos casamos que lo hacemos con EL también, quizás deberíamos como símbolo portar los dos anillos para recordárnoslo, o un anillo doble, jaja. 
Gracias amigo del Esposo por esta ayuda tan invalorable que es usted en mi vida matrimonial y familiar. Dios lo colme de bendiciones. 
María Virginia










viernes, 13 de mayo de 2016

Esposa del Cordero (I)



Querido padre Horacio:
                               continúo con la lectura del libro "Me quiero Casar", tomo I, y he encontrado en los testimonios que he leído grandes riquezas y similitudes con lo que estoy viviendo desde que tengo su dirección espiritual y el alcance de sus libros en mis manos.
Como le contaba no soy para nada afecta a la lectura, pero estos libros llenan plenamente mi corazón y me van conduciendo por el camino que siempre quise recorrer, pero no encontraba cómo. 
Usted, Amigo del Esposo, y por tanto mi amigo, me ha introducido en la Vida Esponsal con El Cordero, y eso al principio le confieso me asustó; pero ahora puedo ver cada vez con más claridad hacia dónde esta Vida Nueva Esponsal me conduce. 
La venda de mis ojos, mi ceguera está sanando de a poco y, aquello que creía me llevaba a la santidad, como actividades pastorales en forma desmedida, eran solo distracciones del maligno, para apartarme de mi verdadera misión de esposa y madre acá en la tierra. Sí! en la tierra, donde no estaba ni tampoco me santificaba por falsos misticismos. 
Amar al Cordero y dejarme amar por El, ha dado un nuevo sentido a mi matrimonio y maternidad, y a mi rol de ama de casa, el de abuela y todos los roles en la cual la enriquecedora vida cotidiana nos sumerge. SI! ya mi vida cotidiana no es más tediosa si no enriquecedora y la ha enriquecido el saberme Esposa del Cordero, el mantener presente que todas mis actividades no le son indiferentes y que las hago por El y, a la vez, por los míos acá en la tierra también, como dice Fabiana Corraro en este libro,"llega un momento que la oración se transforma en nuestro alimento". No dejo de repetir nunca y a lo largo del día: Jesús en Vos Confío y de rezar la Copla de la Esposa_Iglesia.
Nuevamente le agradezco, padre, Amigo del Esposo y mi amigo, por tanta entrega y tanto amor. Cuando veía que mi matrimonio y mi hogar estaban al borde del derrumbe por las peleas, el Señor me lo regaló a usted y este montón de lindos testimonios de vida, y todo va cambiando de a poco. 
Siempre quise hacer la Voluntad del Padre y creo que recién después de casi 30 años de casada y con 7 hijos y una nieta estoy poniéndome en marcha. 
Bendiciones
María Virginia








viernes, 6 de mayo de 2016

FAMILIAS NUMEROSAS



Consuela ver estas familias numerosas. Ellas no son un proyecto, son una gracia. Recibirla y acogerla y seguirla son otras tantas gracias más, y cada hijo que viene, otra gracia en esa misma historia de gracias y bendiciones.





"Dondequiera que se encuentren familias numerosas, estas dan señal de:

1. La salud física y moral de un pueblo cristiano.
2. De una fe viva en Dios y de confianza en su
Providencia.
3. De la feliz y provechosa santidad del matrimonio católico."
S.S. Pío XII, alocución Tra le visite, enero 1958

https://www.facebook.com/CruzadaDeLaSagradaFamilia/timeline?ref=page_internal