RINA: "MI SUFRIMIENTO ES
POR LO QUE YO LE PERMITÍ DURANTE EL NOVIAZGO"

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Padre:
Le confieso que lo estuve pensando y ahora, leyendo su respuesta, concordamos en que mi sufrimiento es por lo que yo le permití durante el noviazgo 
¡Qué tonta fui!....
Mi sufrimiento es porque 
quise demostrarle a mi novio todo mi amor entregándomele como si ya fuera su esposa. Pero ahora veo que actué de una manera equivocada. Ahora, que ya sé que lo que hice estuvo mal, ahora, está muy claro en mi mente. Ahora ya no estoy tan confundida como antes y ahora sé que debo, ante todo: Reparar el corazón de mi amado Señor por mis ofensas. Entendí mejor la gravedad de la ofensa a Jesucristo cuando leí lo que Usted me decía: "la mujer no se hace cargo de lo que le hace al varón si se le entrega antes del matrimonio...  “
Rina

La consulta de Rina 8 de enero 2017
Padre: ¿Cómo está?
Soy una joven de 23 años y soy de Ecuador.
Estoy leyendo uno de sus libros El buen amor en el noviazgo. Me interesa mucho.
Pero la razón por la que le escribo es porque quisiera que me ayude.
Por favor estoy en una situación desde hace ya algún tiempo.
Bueno todo empieza hace como seis años cuando conocí a mi ex novio.
Pasé cuatro años, casi cinco, en una relación con él.
Pero hace dos años nuestra relación se vino abajo. Tanto que él decidió terminar la relación. Sufrimos ambos de parte y parte al parecer. Pero él encontró refugio en el alcohol y en amigos y amigas de la universidad. Poco a poco empezó a volverse un hombre mundano. Pero me seguía buscando y me llamaba llorando. Y así, de a poco, dejó de ser el hombre que algún día conocí...
Pero después de dos años, regresó y yo lo acepté. Pero ¡sí que fue difícil! Y así pasábamos peleando, porque yo ya no confiaba en él, a causa de todas las cosas que supe que había hecho él durante el tiempo que no había estado conmigo.
Y, pues, hace un año, un retiro espiritual cambió mi forma de ver la vida. Pues yo vi que había mantenido antes una relación amorosa mundana y de pecado con él. En el retiro entendí lo mal que había estado al mantener relaciones prematrimoniales con él.
Así que, para que él pudiera entender lo mismo, después de un tiempo, lo invité a él a ir a un retiro como el mío. Pero él se negó, a pesar de que él también colabora en su parroquia. Pero al final, a pedido de mi mamá, al fin fue al retiro.
Vino cambiado, arrepentido. Pero terminó conmigo porque dijo que se había dado cuenta de que me estaba empezando a usar; porque las cosas en el noviazgo no eran como antes, y pues dijo que esto también empeoró a causa de  las cosas que había vivido con otras chicas en esos casi dos años que no estuvo en una relación conmigo, pues se había habituado a la manera de vestir de ellas, al alcohol , a salir con ellas a lugares que no dijo (me supongo que fueron fiestas entre ellos y lugares mundanos como: discotecas etc.,  el comportamiento de ellas en general ya se imaginara unas chicas liberales) No me dio más detalles, según él, para no lastimar mi corazón, por lo que yo nunca me enteré de detalles hasta hoy.
Y pues, luego, me dijo que no soportaría verme a mí sufriendo si él no cambiaba luego de este retiro, porque vio todo lo malo que hizo y también era consciente de que en el ambiente en el que él se mueve, o sea la Universidad y sus amigos,  se le iba a hacer muy difícil y que, por eso, prefería terminar conmigo antes que verme sufrir otra vez si él vuelve a lo mismo.
Y así me dijo que tal vez en un futuro, si Dios quisiera, nos volveríamos a reencontrar cuando él haya empezado su camino de conversión como yo lo estaba haciendo.
Yo quedé sumergida en llanto pero al final acepté. Él se hizo misionero de una comunidad y bueno hace unos dos meses quise dejar todo contacto con él porque yo quería luchar por cambiar de vida.
Pero él, de pronto, no pudo cumplir con sus propósitos de dejarme y comenzó a llamaaar y llamaaar, e insistir que quería hablar conmigo. Pero yo nada, inflexible   Hasta que él me dijo que estaba arrepentido que él se lo merecía por no valorarme, y otras cosas por el estilo...  Ante lo cual yo, al final, no lo soporté más y cedí y hablamos otra vez.
Me dijo que él quería que volviéramos a conocernos, pero comportándonos de otra manera y volver a salir juntos. Me dijo que él me quería pero que no podía mantener ahora en otro tipo de relación conmigo porque ya no puede contenerse cuando me ve.
Inmediatamente lo asaltan malos pensamientos y recuerdos que despiertan de nuevo su lujuria. Me dijo también que me quiere pero que le da miedo hacerme daño que si vuelve a estar en una relación conmigo tal vez sea peor. Me dijo que como él aún no se gradúa pues que no se puede casar, que tal vez en tres años sí...
Ahora estamos hablando de vez en cuando. Yo trato de hacer las cosas nuevas y lindas para que renazca el amor, pero no siento que él haga lo mismo o que logre hacerlo.
No sé si soy yo la del problema porque sí soy celosa, aunque estoy trabajando en eso y me cuesta Padre de verdad...
Pero no sé. Quiero irme. Olvidarme de él, borrar de mi memoria lo vivido, ya no sentir nada por él. Quisiera hacer como él que lo vive como si nada, que puede ser cortante. Pero no puedo. Quiero ya no sentir nada por él. Pero a veces parece que fuera Dios el que me habla por medio de algunas personas y situaciones animándome a que todavía confíe. ¿Será de Dios?
 Ya no sé qué hacer me he vuelto una persona triste y pienso que ya no estoy bien dispuesta para amar, para amar de nuevo, amar otra vez con él (o con otra persona). Pienso que ya no sé cómo hacer para romper ese corazón de piedra que él tiene ahora, una dureza que, tal vez, nuestro comportamiento inmaduro le provocó...
Gracias por leer esto Padre por favor espero su respuesta, Dios le bendiga.
Rina

2) Mi primera respuesta: 02 febrero 2017, Hora 18:29.
Estimada Rina: 
            Usted confiesa sinceramente que Usted y su novio mantuvieron relaciones sexuales frecuentes durante su noviazgo durante dos años, hasta el retiro en que Usted se convirtió al Señor y comprendió que había hecho mal.
            Él, a su vez,  salió de un retiro aparentemente convertido y hasta dedicándose a una tarea apostólica. Pero los cambios en los varones adictos a la lujuria, por regla general, no son así de repentinos ni menos aún duraderos. La adicción sexual es tanto o más tenaz que la adicción a la droga. Más aún cuando el varón ha tenido acceso a la carne de una mujer. ¿No dice la Escritura que se unirá a su mujer y se harán uno solo? (Génesis 2, 24).
Una sola relación prematrimonial puede generar la adicción sexual del varón, instalar en él la obsesión y la compulsión, la despersonalización de la relación amorosa, la erotización del vínculo.


          Un varón que quisiese bien a una mujer, es decir que la quisiese por ella misma y para madre de sus hijos, se mataría estudiando y trabajando, cosa que no hace ese varón, de voluntad ya revenida y floja que es como un resorte vencido.
;           Nada bueno le espera ya a Usted (ni a él) de renovar una vez más esa relación.
Sé que a Usted le será muy difícil desprenderse de su apego a él, porque también usted ha quedado adicta a lo vivido, aunque de una manera distinta a la del varón. No por el lado instintivo de la lujuria como él, es decir separándose el sexo del amor. Sino que Usted ha quedado adicta por el lado afectivo y sensible, por la añoranza de ser amada y la ilusión de serlo, por la felicidad de entregarse en la esperanza de que el varón se le entregue también.
Usted sueña con volver a restaurar en ese varón la fractura entre el amor y la lujuria. Usted aspira a restaurar la integridad de la persona de ese varón, para que él pueda amarla como Usted anhela, con amor tierno, delicado y puro. Pero ya no es posible restaurar su personalidad.
Sepa que el pecado se llama mortal porque efectivamente mata. Y sólo es un milagro de Dios resucitar del pecado. Las penas que generan las culpas son de larga duración y muchas veces irreparables de por vida. Es un milagro si se recupera la libertad perdida.
            Las penas que producen las culpas no las remediará ni Usted ni él incurriendo en nuevas culpas. Nuevas culpa inducirían, con toda justicia, el doble de penas y la privación de mayores bienes ¡cada vez más y más! El Señor así lo dispone para que el alma escarmiente y no vuelva a querer beber de la misma agua del pecado. O sea, para que no persista en el vano empeño  de reparar por sí mismo aquél primer amor que Dios regaló entero a los novios y ellos mismos ahogaron en sus pasiones desordenadas.
Así como el himen de la mujer no se restituye a su estado anterior cuando se rompe (como en este caso fuera del matrimonio), así parecería que no se repara la separación del sexo y el amor que sobreviene en el alma del varón una vez roto esa especie de himen psíquico en el alma el varón, que hasta entonces también había sido virgen.
Es sólo dentro del matrimonio sacramental y por efecto de la gracia divina que la ruptura del himen femenino y del equivalente himen del alma del varón no los enajena ni los separa, como ha sucedido con ustedes, sino que los une a ambos en una unidad nueva y superior, indeleble e insuperable, protegida por Dios por la unión de ambas voluntades con la voluntad de Dios.

Del pecado y de sus penas, hay que nacer de nuevo, como se nace de nuevo en el bautismo. Nunca se sabe si después del pecado eso volverá a ser posible, si Dios  volverá a concederlo.
            La historia suya con ese varón comenzó mal y sobre ese cimiento malo nada bueno pudo edificar a través de varios intentos ni podrá edificar en el futuro.
            Si no muere al pecado, el pecado seguirá viviendo en Usted, como sigue viviendo en él bajo el manto de una conversión aparente, artificial y en ocasiones hipócrita.
La conversión fue forzada, mental, pero no total, y por eso momentánea. Nacida del capricho insistente de usted y de su madre. Esas "conversiones" no son duraderas. Lo que les sigue es peor, porque va vestido, disimulado, hipócritamente, de virtud. Pero el daño producido por el pecado perdura intacto en el interior, es como una des-integración del alma del varón.
            Usted debería leer, además del libro  que está leyendo, otros dos libros míos que están editados en Lumen (Buenos Aires) y también en la Fundación del Jesús de la Misericordia (Quito):
1) La casa sobre roca. Noviazgo, amistad matrimonial y educación de los hijos
2) ¿Qué le pasó a nuestro amor? Respuestas divinas a preguntas humanas.
Y debería también leer La Trampa Rota, del P. Miguel Ángel Fuentes IVE que puede leer on line en internet.

            Usted debería renunciar a todo lo relacionado con ese noviazgo anterior: debería comenzar una vida nueva, penitente y enteramente entregada al Señor, debería tomar esa pérdida irremediable de aquel amor naciente que era un regalo de Dios, como una penitencia y como una pena aceptada.
            El Señor le está brindando a Usted, milagrosamente, un nuevo nacimiento y a la vez un nuevo cimiento. Quizás eso sea un indicio de que el Señor pueda servirse aún de Usted para fundar otra casa. Señor le ha inspirado a Usted la sinceridad humilde de reconocer que Usted arruinó su propia vida y la de su novio al entregársele antes de tiempo. Es una gracia de humildad muy grande que Usted reconozca que ya no merece nada más. Una gracia muy grande reconocer que en vano intentaría Usted recuperar por sí misma lo arruinado con sus culpas. Puede suplicarle al Señor que y ofrecerse para que se digne edificar algo nuevo con Usted y con otro varón, con otros fines santos: hacer Su voluntad y unirse, no por concupiscencia, sino para cumplir el mandamiento de engendrar hijos como frutos de una amistad matrimonial fiel, sincera y santa.
            Mientras una no sale de sí misma, poco es lo que puede hacer el Señor de sólido con una; simplemente le comen la vida los caimanes del pecado, proyecto tras proyecto e intento tras intento.... "Sin mí, dice el Señor, nada podréis hacer" (Juan 15, 5)

La que persistiera en intentarlo por sí misma estaría intentando volver a recuperar, como deseaba al parecer la mujer de Lot, la Sodoma perdida, volver a edificar por sí misma la ciudad devastada por Dios. Esa añoranza de reparar por sí misma lo que el Señor declara irreparable, es lo que petrifica y esteriliza el alma de la mujer que se suelta de la mano de Dios, y la convierte, por decirlo así, en estatua de sal.
            Debo terminar aquí. Espero que haya logrado trasmitirle algo esencial para orientarse. Nadie puede construir puentes sin ser ingeniero. No se puede vivir ni edificar una casa, un hogar, un matrimonio, una familia sin la sabiduría de Dios. “Si el Señor no edifica la casa en vano se fatigan los que intentan construirla” (Salmo 127, 1)
            Si la siguen dominando sus sentimientos y adicciones tengo la obligación de avisarle que va directo a la ruina. Me apena mucho 
Horacio Bojorge

3) Respuesta de Rina 2 de febrero 2017
Querido Padre
Antes de nada quiero agradecerle mucho por leer y responder mis mensajes que como usted bien lo dice mi situación no trae nada bueno. Perdóneme pero era mucho lo que debía explicarle y por eso no fui más explícita. Pero sí, en realidad tuve relaciones sexuales con él. Comenzamos a tener relaciones con él luego de dos años de noviazgo, ya que como le expliqué fueron, en total, casi seis años de noviazgo. Y a partir de comenzamos a mantener relaciones sexuales todo empezó a cambiar y desmoronarse hasta hoy en día.
Tiene razón y en realidad es muy difícil para mí porque me duele el alma tener que cortar del todo la relación porque estoy luchando por ser una mujer nueva con la ayuda de María Inmaculada "mi Mamita", como le digo yo. Pero todavía hay un dolor por él en mi corazón, cada vez que vuelve, y su comportamiento era el mismo y más que todo porque tenía en mi corazón que – como usted Padrecito bien lo dice – para Dios nada es imposible, y que Él hace las cosas nuevas, y todavía más: que donde abundó el pecado sobreabundará la gracia... 
Eso, unido a la oración que he realizado por él y por nosotros todos los días, creo que ha sido lo que todavía me ha tenido de pie Padrecito. Porque estoy muy confundida y no quiero herir a nadie y tampoco a mí.
Le comento que en esta semana no he tenido contacto con él y  precisamente  el deseo surgió en mi corazón de escribirle a usted porque ya no aguantaba más. Yo no sabía qué hacer y sí… estuve pensando en dejar y todo, desde este lunes para siempre.
Le pido por favor ore por mí ya, porque ya no sé qué hacer ni qué pensar Sólo el pensar en esta situación me da ganas de llorar y llorar y tengo tanto miedo, tanta inseguridad.
Padrecito, lo que Usted me escribió me ha hecho pensar mucho. Le agradezco y pues no sé cómo trasmitirle a Usted todo para tenerlo al tanto de todo, porque son tantas cosas que están en mi cabeza y corazón que no lo puedo poner todo por escrito.
Pero, en fin, que Dios lo bendiga y la Virgencita lo cubra con si manto bendito.
Rina

4) Mi segunda respuesta a Rina el 3 de febrero 2017
Querida Hija:
Es que la mujer no se hace cargo del daño que le hace al varón entregándosele a él antes del matrimonio y antes de haberle enseñado la castidad durante el noviazgo. Pues para eso está el noviazgo
            Si se le entrega antes de que él hay conquistado la integridad de su persona por la castidad, ella "lo quiebra" al varón en su autodominio, en su racionalidad, en su gobierno de sí mismo. Y luego pretende, en vano, reclamar de él todas esas cosas que ella misma se encargó de destruir por su desobediencia a la ley del Señor, que ella, sin embargo, no podía ignorar.
Usted no tiene que llorar por lo que llora actualmente. Debe llorar por otro motivo. Debe llorar por el mal que hizo desobedeciendo a Dios. Y si invoca a la Virgen como madrecita tiene que confesarle que no se comportó como hija, porque de otro modo se engañaría a sí misma con una conducta hipócrita, contra la que el Señor nos ha puesto en guardia.
            Usted tiene que asumir la verdad de que Usted arruinó a ese varón en vez de ser su médica, maestra, pastora y sacerdote. No la veo preparada para poder ayudarlo. Ni por lo que me dice de él creo que él pueda salir de donde Usted colaboró a empantanarlo sin un milagro...
            Mi consejo es que renuncie a seguir queriendo hacer Usted las cosas y poner a la Virgen a servir a sus caprichos o propios planes...        Usted debe dejarlo todo en las manos del Señor empezando por sí misma y sus planes y proyectos.
Sin advertirlo, Usted está haciendo ejercicio ilegal de la divinidad y usurpación de la divina providencia. No suelta el gobierno de su propia vida. Y no parece entender lo que le aconsejo, o yo no consigo expresarme mejor. 
            Por eso le recomiendo la lectura de mis otros dos libros, y el del Padre Fuentes. No puedo repetirle aquí tantas enseñanzas.

5) De Rina el 4 de febrero 2017
Querido Padrecito--
            Le confieso que lo estuve pensando y pues ahora leyendo su respuesta concordamos en que mi sufrimiento es por lo que yo permití durante el noviazgo ¡Qué tonta fui!.... Y es  porque, equivocadamente, quise demostrarle en su totalidad mi amor entregándomele como si ya fuera su esposa. Actué de una manera equivocada. Pero ahora, que ya sé que lo que hice estuvo mal, ahora, está muy claro en mi mente. Ahora ya no estoy tan confundida como antes y ahora sé que debo, ante todo. Reparar el corazón de mi amado Señor por mis ofensas.
Entendí mejor la gravedad de la ofensa a Jesucristo cuando leí lo que Usted me decía: que la mujer no se hace cargo de lo que le hace al varón antes del matrimonio...  Pues creo que yo quise remediar, por así decirlo, ese daño luego de mi Retiro pero ya fue muy tarde. Y para peor yo estaba tan convencida de que era yo la encargada hacerlo, siendo así que sólo Dios era capaz de remediarlo.
Ahora, en mis visitas al Santísimo, he decidido dejar todo en manos de Dios y de María Santísima. Me duele todo lo que pasó pero como bien lo dice tengo que aceptarlo y seguir luchando por la Santidad de ahora en adelante, pues Dios tiene el timón. Me voy a esforzar porque así sea y con mucho gusto leeré los libros que me recomienda.
Le pido, Padre, que ore por mí, por favor, porque sé que lo que me espera es muy duro y debo ser muy fuerte y esperar en Dios y su voluntad.
            Estoy inmensamente agradecida por su atención y consejos. Le pido a Dios que siempre lo bendiga y lo haga Santo y que La Virgencita lo cubra con su Manto siempre.
Dios lo bendiga Padrecito, Rina

6) Mi tercera respuesta a Rina,  5 de febrero de 2017
Querida Rina:
Agradezco al Señor y lo alabo porque ha tenido misericordia con Usted y le ha dado sabiduría para aceptar la pena causada por su culpa, y entregarlo todo a Sus divinas manos.
Ahora está bien dispuesta para una confesión fructuosa. Confiésese ahora. Y como dijo el Señor a la pecadora "Vete y no peques más". ¡Empieza otra vida, Rina! El Señor es capaz de devolver la inocencia al culpable. 
            Usted no lograría nunca convertirlo. Es asunto del Señor. Y si ese varón no se convierte Usted no debe volver a ese novio de ninguna manera. Esa relación ha quedado manchada, frustrada, impura y destruida. Sólo el Señor puede resucitar muertos.
Padre Horacio.

7) Vuelvo a escribirle por cuarta vez a Rina antes de que responda 6 de febrero de 2017
Querida Rina:
Te envío este enlace a una entrada de una página católica a la que te aconsejo suscribirte para la formación de tu conciencia:
http://adelantelafe.com/sexo-prematrimonial-siempre-pecado-mortal/
Creo que a la luz de tu experiencia estás en condiciones de entender cuáles son las consecuencias mortales que han tenido en la vida espiritual de tu novio y tuyas.
Y esto no te lo digo para deprimirte ni culparte, sino para que te conviertas en buena consejera de otras chicas tan ignorantes como autosuficientes y soberbias que se manejan en la vida sin hacer caso de las enseñanzas de Dios y actuando de espaldas a la revelación divina.
            Te animo a que te hagas difusora de los buenos libros que enseñaron e iluminaron la vida para no ingresar y correr incautamente por caminos de muerte, en los que se sumerge el amor verdadero en los pantanos de la impureza.
            Esos libros pueden ser un regalo de cumpleaños para las más jovencitas en ocasión y aún antes, de convertirse en señoritas y que les llegue el despertar hormonal.
            Una puede redimirse de las propias culpas convirtiéndose en luz para el camino de otras chicas.
Padre Horacio

8) Respuesta de Rina el 6 de febrero 2017
Querido Padrecito:
Muy gustosa estaré de realizar lo que me solicita, pero no le comenté que estoy a punto de graduarme y defender mi tesis como Licenciada, entonces por esto es que no he leído inmediatamente sus correos y pues de igual manera estaré haciendo lo que me pide y leer lo que me sugiere en la semana siguiente espero me comprenda pues el tiempo no me permite hacerlo ahora mismo.
            Pues le comento Padrecito que ayer me escribió mi ex novio diciendo que soy una ingrata, comentándome que ya salió a vacaciones y demás no sé qué hacer pues hasta ahora no le respondo ¡y en  realidad no sé! ¿Cómo hacerlo? No sé si usted me puede guiar en que decir o cómo reaccionar, le estaría muy agradecida.
Y con respecto a lo de ser luz para las otras chicas claro que si Padrecito así lo haré con mis amigas conocidas y las personas que leerán mi historia en su blog todo sea para Gloria de mi Dios y con mucho gusto le contaré cómo me va. De igual manera le agradezco de antemano por leer y escuchar a esta hija que se ha equivocado mucho.
            Le envío un abrazo desde el Corazón Inmaculado de María y que Dios lo bendiga Padrecito. Rina

9) Mi quinta respuesta a Rina 6 de febrero 2017

Por supuesto debes atender primero a tus deberes de estado como estudiante y profesional.
Tu novio te acusó de ingrata. Eso te duele. Pero, ingrato es el que no reconoce un favor o una deuda perdonada. Tú no le debes gratitud. Ningún derecho tiene a reclamar agradecimiento de ti. Debería, por el contrario, respetar tu decisión de dar por terminada la relación. 
Él tomó de ti lo que no debía haberte tomado ni siquiera cuando tú te lo ofrecías. Debió ser maestro para ti en tu debilidad. Debió respetarte. Si hubiera sido un varón de Dios, jamás te habría tomado. No es tu bienhechor para acusarte de ingrata. Nada te ha dado a cambio de tomarte: ni matrimonio, ni techo ni alimento ni vestido ni hijos, como es deber de un buen marido.
Te aconsejo que le digas que has decidido cortar relaciones con él y que le ruegas que respete tu decisión y no insista en contactarse más contigo. Acto seguido bloquea todos los medios de comunicación y mantén el contacto cero. Asume esta conducta como pena y penitencia, por habértele regalado  antes de tiempo. Él debe soltar su presa y resolver por sí mismo, con ayuda divina, su síndrome de abstinencia.
            Entreguémoslo a él al amor de Jesucristo. Dáselo al Señor.  Tú, de ahora en adelante, trata con el Señor como esposa: “Esposo mío, aquí me tienes como una esposa infiel pero arrepentida ante Ti que quieres rescatarme de mi vida pasada. Esposo mío, en ti confío y te ruego que lo apartes de mí y te encargues de él”.
            Él se encargará de tu ex novio si tú lo pones en Su mano y se lo pides cubriéndote con la sangre del Señor. "Esposo mío, en ti confío, cúbreme con tu preciosísima sangre derramada por mí, purifícame con ella y tómame. A ti me entrego, nada te niego, etc.,”
            En el tomo I del libro Me quiero casar cuyos archivos te envié, encontrarás una copla forma de orar y relacionarte con Jesucristo como Esposo de la Iglesia que subsiste entera en ti, de manera semejante a la que Jesucristo está entero en cada partecita de la Hostia consagrada.
            No te dejes distraer de tu examen y estudios. Y tenme al tanto.
            Gracias por permitirme publicar esto bajo seudónimo. Podrá hacer bien a muchas chicas para que no cometan los mismos errores que tú.

Padre Horacio

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