viernes, 22 de febrero de 2019

ME ENVIÓ A EVANGELIZAR
CON PODERES [5/10]
UN BALANCE

ME ENVIÓ A EVANGELIZAR:
ENFOCANDO MI ENSEÑANZA EN 
"LA DIVINA REGENERACIÓN"
Jesucristo es el Hijo de Dios que vino a enseñarnos el camino de la divina regeneración, a vivir como Él vivió, vivir como el Hijo, vivir como hijos.
Esta enseñanza se fue gestando y volcando en las siguientes obras:
1.- EL FIEL LAICO en el HORIZONTE 
de su PERTENENCIA
Es una ponencia que presenté en 1988 en la VIIIª Jornada Nacional
de Teología organizada por la Sociedad Argentina de Teología bajo la presidencia del Pbro. Pablo Sudar.
Se me pidió que hablara sobre los aspectos bíblicos de la Teología del Laicado en preparación del Sínodo sobre los Laicos. Preparando esta ponencia se me mostró claramente que el nombre principal del fiel cristiano es ser Hijo de Dios. Es decir su identidad bautismal.
La ponencia se publicó en el volumen colectivo titulado "Laicado Comunión y Misión" Editorial San Pablo Buenos Aires 1989
De ahí en adelante la divina regeneración fue el tema nuclear de mi presentación del mensaje evangélico. 
La figura de Dios Padre se impuso en el primer plano. La obediencia del Hijo. Esta predicación fue madurando y se plasmó en  siguientes obras
2.- VIVIR COMO EL HIJO, VIVIR COMO HIJOS 2002-4
Sermón de la Montaña - Bienaventuranzas
3.- ORAR COMO EL  HIJO, ORAR COMO HIJOS
UPA PAPÁ - ELEVACIONES AL PADRE NUESTRO - 2004
4.- VIVIR DE CARA AL PADRE - 2009
NACIDOS DE NUEVO Y DE LO ALTO
5.- SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR-SE - 2015
EL SECRETO ESCONDIDO EN PARÁBOLAS 
Y REVELADO A LOS HIJOS
La centralidad de la espiritualidad filial y la divina regeneración dio lugar a esta jaculatoria: 
"¡Padre! Engéndrame hoy!"
Y a otras oraciones como la que sigue:
En el Sermón de la Montaña estamos viéndote vivir como Hijo y enseñándonos a vivir como hijos. Sí, Jesús, queremos vivir como hijos del Padre Celestial, tener un corazón de hijos, una conciencia de hijos, una vida de hijos, poder orar con el Padrenuestro desde el deseo de nuestro corazón como Tú lo oraste. 
Padre, santificado sea Tu Nombre. Venga a nosotros Tu Reino, el Reino de los hijos. Que reine en nosotros el amor de hijos al Padre y el Amor Tuyo, Padre. 
Hágase Tu Voluntad porque ése fue el deseo de Tu Hijo Jesús: cumplir Tu Voluntad, porque Él consideró hermanos, hermanas y madre a los que hacían la Voluntad del Padre. Que se haga Tu Voluntad; que la podamos hacer, Padre, para ser hermanos de Jesús, hijos Tuyos. Cumplir Tu Voluntad gozosamente, dándote Gloria. 
Que venga a nosotros el Reino, el Reino de los hijos. Danos hoy el pan de cada día. ¡Oh Padre! Ponemos en Ti nuestra seguridad en estos momentos inseguros, en que además los hombres quieren hacernos más inseguros con un discurso amenazador, en que tantos de Tus hijos están asustados. 
Ponemos nuevamente nuestra seguridad en Ti, ¡oh Padre! porque Tú sabes que necesitamos todas esas cosas y Tú que cuidas de las aves y de los lirios del campo cuidas más de Tus hijos. Danos un corazón seguro en Ti. 
Perdona nuestras ofensas y enséñanos a perdonar, a no guardar rencor con nuestros hermanos, a amarlos porque son hijos Tuyos y Tú los amas y quieres ser glorificado en ellos. No nos dejes caer en la tentación, Señor. 
Estamos en medio de tentaciones en un mundo en que Tú no reinas, que no reconoce el Reinado de Tu Hijo y que hace de todos los pecados un espectáculo disfrutable. 
No nos dejes entrar en la tentación y líbranos del malo, del príncipe de este mundo porque él está detrás de todo ese pecado organizado, que quiere apartar a los hombres de Ti; a los que Tú creaste para hijos quiere convertirlos en enemigos Tuyos, ¡oh Padre! Confiamos en Ti como confió Jesús. Amén.

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