viernes, 18 de octubre de 2019

FAMILIA Y DESACRALIZACION [3]
REFLEXIONES 2ª REFLEXIÓN

SEGUNDA REFLEXIÓN

Admiración:La desacralización, aparentemente, no debería afectar a la institución familiar en general, sino solamente a la familia católica porque solamente ella reposa sobre una realidad sagrada como es el sacramento del matrimonio. Podría tocar también a la familia, religiosamente fundada, de otras religiones pero no al matrimonio y a la familia laica y desacralizada.

Me explico más: El Matrimonio entre hijos de Dios es Sacramento, es decir un acto que no es puramente humano. Por ser sacramento es Dios mismo quien actúa a través de los esposos, real y verdaderamente. [Aunque la eficacia del sacramento está fuertemente condicionada al estado de gracia de cada cónyuge]
Esto sucede aún cuando, y aunque no siempre, los esposos lo adviertan o lo vivan consciente y reflexivamente.
El matrimonio es pues, por ser sacramento, un signo eficaz, mediante el cual Dios mismo obra la gracia matrimonial. El matrimonio es sacramento porque es una acctividad de Cristo. Dios hace, de los esposos, ministros recíprocos y exclusivos de la acción de Cristo en el uno para el otro.
Es Cristo mismo quien, a través del ministerio conyugal se hace, en el uno para el otro: Maestro, Médico, Pastor y Sacerdote.
De ahí que la desacralización cause, principalmente, la abolición del matrimonio como sacramento. Esta abolición del sacramento consistee en la desnaturalización del vínculo ministerial entre los esposos, que se ven y actúan como protagonistas del amor de cada uno, en vez de ministros del amor de Dios en el uno para el otro y en el otro para uno.
El matrimonio deja de ser vivido como una misión divina, y pasa a ser vivido como mero proyecto humano. Se desvincula la vida esponsal de la acción divina, que es su fuente, y cuya corriente de gracia pasa a través de ella.

Esto sucede ante los hijos y termina descalificando al matrimonio sacramental. El desuso origina el abuso y termina progresivamente con el uso.

Pero la desacralización produce también, sorprendentemente, la disolución de toda institución familiar y esponsal humana.
No solamente lo disuelve en otras religiones como el Islam o el Judaísmo, sino también en la sociedad y en la familia laicizada y secularizada.
¿Por qué? Porque se desvincula la esponsalidad del resto de la red de relaciones familiares.

Así, la sociedad secularizada y desacralizada, que nace de las familias otrora 1) religiosas,
2) santas y 3) sagradas, termina exterminando a las familias de las que nace, lo cual significa la autoabolición progresiva del tejido social