martes, 26 de noviembre de 2019

LA LUJURIA ES DEMONÍACA (3)
LOS DEMONIOS TOMAN CUERPO E INFLUYEN EN LOS CUERPOS


Santo Tomás de Aquino siguiendo a los Padres de la Iglesia nos trasmite y enseña que:
1°) Los Ángeles tienen el gobierno de las creaturas físicas o corporales.
2°) Tanto Angeles buenos como malos (demonios) toman forma o cuerpo humano o apariencia visible, como se nos dice en el libro de Tobías que hizo el Arcángel Rafael. 
Y como muchas personas atestiguan que les ha sucedido.

 1° EL DOMINIO DE LOS ÁNGELES
 SOBRE LA CRIATURA CORPORAL  
Ahora hay que tratar lo referente al dominio de los ángeles sobre la criatura corporal. 
Esta cuestión plantea y exige respuesta a cuatro problemas:

La criatura corporal, ¿está o no está regida por los ángeles?
La criatura corporal, ¿obedece o no obedece según el arbitrio de los ángeles?
Los ángeles, con su poder, ¿pueden o no pueden mover local y directamente los cuerpos?
Los ángeles, tanto buenos como malos, ¿pueden o no pueden hacer milagros?

“Todas las cosas corporales son regidas por los ángeles. Y esto no sólo es doctrina de los santos doctores, sino también de todos aquellos filósofos que admitieron sustancias incorpóreas”
(Summa Theologica, Primera Parte, Cuestión 110 Artículo 1, cuerpo)
“ES necesario admitir que los ángeles buenos ejercen directo dominio, no sólo sobre los cuerpos celestes, sino también sobre los cuerpos de aquí abajo.” (Art 1, ad 2m) (Ìncluidos los cuerpos humanos)
“Los santos doctores afirmaron, coincidiendo en esto con ellos los platónicos, que a cada una de las diversas cosas corpóreas las presiden diversas sustancias espirituales. Así, Agustín, en el libro Octoginta trium quaest., dice: Cada una de las cosas visibles de este mundo tiene al frente de sí un poder angélico. Y el Damasceno : El diablo era una de aquellas virtudes angélicas que presidían el orden terrestre
 Art 2º
“es naturalmente conforme a la naturaleza corporal ser movida directamente por la naturaleza espiritual con movimiento local. Tanto es así que los mismos filósofos afirmaron que, de hecho, los cuerpos supremos son movidos localmente por las sustancias espirituales; y vemos también que el movimiento con que el alma primero y principalmente mueve el cuerpo es el movimiento local.” (Art 2. Cuerpo)

Santo Tomás Summa Teológica, 1a. Parte, Cuestión 110, Art. 1°


2° CORPORIZACIÓN DE ÁNGELES Y DEMONIOS
Sto. Tomás Summa Theol. 1a Parte, Cuestión 
Sobre la relación de los ángeles con lo corporal 

Ahora hay que tratar sobre los ángeles en su relación con lo corporal. 
En primer lugar, su relación con lo corporal; 
después, con el lugar; 
luego, con el movimiento local. 
La cuestión referente a la relación de los ángeles con lo corporal plantea y exige respuesta a tres problemas: 
Los ángeles, 
¿tienen o no tienen cuerpos unidos a sí naturalmente? ¿Toman o no toman cuerpos? 
En los cuerpos que asumen, ¿ejercen o no ejercen acciones vitales?

No repugna que los ángeles asuman un cuerpo físico
1. Así como no se opone a la verdad el que en la Escritura se describan las cosas inteligibles con figuras sensibles, porque no se hace para afirmar que lo inteligible es sensible, sino para darnos a entender, mediante semejanzas, las propiedades de los seres inteligibles, 

Así tampoco se opone a la verdad de los santos ángeles que los cuerpos asumidos por ellos parezcan hombres vivos, aunque no lo sean, puesto que no toman dichos cuerpos más que con el objetivo de significar, por medio de las propiedades y acciones del hombre, las propiedades y acciones espirituales de los ángeles. 

Esto no lo conseguirían de forma tan adecuada si tomasen verdaderos hombres, porque sus propiedades nos llevarían a conocer hombres, pero no ángeles.
[Santo Tomás, Summa Theologica Primera Parte, Cuestión 51 Sobre la relación de los ángeles con lo corporal, Artículo 3 En los cuerpos que asumen, ¿ejercen o no ejercen acciones vitales? ad 6m]

6. Como dice Agustín en XV De Civ. Dei : 
"Muchos de los que experimentaron, o que lo oyeron de los que lo habían experimentado, confirman que los silvanos y los faunos, vulgarmente llamados íncubos (espíritus malos), muchas veces han exigido mujeres y se han unido a ellas.
Por lo tanto, negar eso es una torpeza. 
Pero bajo ningún concepto los santos ángeles de Dios pudieron tropezar de este modo antes del diluvio.
Por eso, por hijos de Dios son entendidos los hijos de Set, que eran buenos. Y por hijas de los hombres la Sagrada Escritura designa a las nacidas de la estirpe de Caín. 
No hay que extrañarse, pues, que de ellos pudieran nacer gigantes. 
Ni todos lo fueron, pero antes del diluvio hubo muchos más gigantes que después. Pero, aun suponiendo que alguna vez nazcan hombres de una unión habida con los demonios, no son engendrados por un principio vital del demonio o por el cuerpo que lleva unido, sino que ha sido tomado de algún hombre para tal objetivo. 
Esto es lo que sucedería, por ejemplo, si el demonio se hace súcubo ante el hombre, e íncubo ante la mujer, ya que también toman las semillas de algunas cosas para engendrar cosas distintas, como dice Agustín en III De Trinitate.
 En este caso, el hijo que nace no es hijo del demonio, sino hijo del hombre del que tomó el ser.  
[Santo Tomás, Summa Theologica Primera Parte, Cuestión 51, Artículo 3 ad 6m]