lunes, 6 de julio de 2020

TESTIMONIOS [4] LUISINA

Querido Padre:
De verdad que es un enorme privilegio poder comunicarme con usted, en medio de la crisis por la pandemia. Es un incalculable aliciente disfrutar de su acompañamiento, aunque sea virtual y ratificar que Jesús nos acompaña en todo momento como Esposo del alma.
               Este tiempo de cuarentena que tiene el mundo entero y que apenas empieza en mi país lo emplearé para fortalecer mi relación esponsal con Cristo y le agradezco en el alma que me haya confirmado esa promesa del Señor, de ser parte de su rebaño y no perder de vista a su pastor.
               Leeré detenidamente los escritos que me ha compartido para entender mi propia naturaleza que es desconocida muchas veces para mí misma. Reconozco que usted entiende mejor este mundo del alma femenina tan sensible pero a la vez tan desequilibrada, porque al igual que muchísimas de las mujeres he caído en compartimientos que ni yo puedo comprender.
               Gracias por ser tan compasivo y tratar a esta hija con tanta misericordia, pues como algunas otras de sus hijas, también me ha pasado que al expresar en voz alta lo que me pasa, siempre he escuchado calificativos despectivos que dejan las mismas dudas y añadido un sentimiento de pensar que hay algo mal dentro de mí
               Dios le pague con el cielo y que la Virgen siempre lo acompañe, por favor cuídese mucho.
Con cariño, Luisa