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viernes, 27 de abril de 2018

SUSANA TESTIMONIA CÓMO VIVE SU ESPONSALIDAD
CON JESUCRISTO ESPOSO DEL ALMA

Otra mujer que oye la llamada esponsal de Jesucristo Hijo de Dios e inicia un dichoso proceso de transformación interior

Padre Horacio:
         En Agosto del año pasado (2017) usted predicó en una parroquia de Montevideo un retiro al que asistí , sobre el tema: "MIRA QUE ESTOY A LA  PUERTA Y LLAMO". 
         Usted también habló sobre los dos tomos de su libro: "Me quiero casar". 



       Usted nos predicó allí a las mujeres, la llamada universal de Cristo -- a toda mujer -- a la esponsalidad con Él. 
        Cuando, después de su charla, una asistente al retiro dio testimonio sobre los efectos que tuvieron en ella cuando  empezó a recitar la copla de la esposa de Cristo en su vida diaria: ¡quedé impactada! 
        Después ella misma me regaló su libro. No puedo  explicarle lo que experimenté al  leerlo. Esa declaración de amor era para mí. No tenía dudas.
        Padre,  le cuento que yo conocí a Jesús en la Renovación Carismática hace 26 años  y que  desde entonces estoy integrada a la Iglesia Católica, siempre comprometida  en algún pequeño ministerio.
        No me era desconocida esa efusión de gozo celestial en la que me veía sumergida por medio del Espíritu Santo. Pero sentía que el Señor me llamaba a una mayor entrega, una nueva manera de relacionarme con El, un regalo inmerecido de un Dios tan misericordioso que se ponía a mis pies 
como un mendigo de amor, pidiendo ser amado.
        Padre, soy una mujer casada, con un buen esposo aquí en la tierra, que me cuida, quiere y protege. Soy además madre  y abuela.
        Pero esto de ser Esposa de Jesús...que la Iglesia  esté  en mi de manera análoga como lo está Jesús en cada partícula de la Hostia consagrada, etc. etc... era para mi una ignorancia total. O quizás era una gracia especial para almas  muy exquisitas....Pero no... la condición era ser mujer  bautizada, y yo lo era... y punto. 
         Además, -- hablando  en términos médicos -- tenía otros  buenos "síntomas": comencé a tener una confianza como nunca antes; una gran alegría; una certeza muy grande de su amor tan tierno, delicado, prudente, paciente; podía discernir los pensamientos del mal espíritu, con su tridente de miedo, tristeza e ira que tanto me habían atormentado.
         Vuelvo  a repetir que nunca dudé que el Señor me estaba pidiendo como todo un caballero: quieres ser mi Esposa?
          A pesar de todo esto miles de argumentos  pasaron por mi cabeza para no dar el "SI"; tentaciones  de todo tipo querían hacerme abandonar el camino.
          Los sentimientos que enseguida aparecieron, por momentos me eran esquivos (nada mas erróneo  que confiar solamente  en ellos).
          Finalmente el 21 de Febrero  de este año (2018) apenas me dispuse a orar por la noche, broto de lo mas profundo de mi alma un grito silencioso casi inconsciente: "Quiero ser tu esposa". Mi alegría fue inmensa.
          Desde entonces me esfuerzo  por vivir como una buena Esposa. Le pido a la Virgen  todos los días que  me ayude a ser fiel, que me enseñe a confiar, a abandonarme en brazos  de tan distinguido Esposo, y que pueda mantener y cultivar  el diálogo  íntimo y continuo con EL.
          Me doy cuenta que soy mejor Esposa, aquí en la tierra, más atenta y cariñosa. Era una persona hiperactiva, que ha aprendido a andar  más lento y a dejar cosas sin hacer. Eso de andar tan de prisa cierra los oídos y los ojos
del alma.  Le ofrezco  todo  lo que hago a mi Esposo celestial y lo que  no me gusta hacer lo hago por amor a El. 
           No faltan  los susurros  al oído del alma que trae el tentador enemigo, pero me refugio en Él y todo pasa; a veces con mayor dificultad. Durante  mucho tiempo viví engañada ignorando la acción del enemigo, pues sólo  lo percibía en las grandes tentaciones.
           Ahora usted  forma parte del secreto más íntimo de mi alma  y que pocas personas  conocen.
          Gracias Padre Horacio por presentarme  a Jesús como mi Esposo  celestial y por todo su trabajo. Dios lo bendiga. Susana
Por supuesto que puede publicar mi testimonio bajo seudónimo. 
Llámeme "Susana"

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viernes, 10 de marzo de 2017

Nuevo Libro P. Horacio Bojorge Me Quiero Casar 1





Texto de la primera presentación radial del primer tomo de 

Me quiero casar. La experiencia del encuentro. 

(24/02/2017)

La entrevista con Gabriela Fiori que copiamos aquí se encuentra en la página web de Radio María en este enlace: http://radiomaria.org.ar/programacion/se-puede-estar-casada-esposa-cristo/

Con una bella carátula en la que una joven sueña verse vestida de novia, en el momento en el que firma el acta matrimonial, acaba de aparecer, editado por la firma Lumen, de Buenos Aires, el libro del padre Horacio Bojorge, sacerdote jesuita, ¨Me quiero casar¨, Tomo I: La experiencia del encuentro. ¡Es perfectamente posible ser esposa de Cristo y estar casada o estar deseosa de casarse, dispuesta a responder que sí a un eventual pretendiente humano!

En diálogo con Radio María, el Padre Horacio Bojorge Sacerdote Jesuita, uruguayo, licenciado en Filosofía, Teología y Sagrada Escritura, habló sobre cómo se puede estar casada y ser a la vez esposa de Cristo.

¿Cómo surge ese libro?
Surge de una larga experiencia pastoral, del sufrimiento de tantas jóvenes que quieren casarse y nadie les pide casamiento, o si se lo piden es que después no era para casamiento, sino que las intenciones del pretendiente eran otras, y quedan defraudadas. Y así ven que pasan los 28, los 30, los 32, y viene esa tristeza, esa desolación del alma.
Yo tengo en el blog del buen amor, una entrada que es la oración de Santa Ana para pedir esposo, y es la entrada que tiene más comentarios en todo el blog, porque interpreta una necesidad del alma de tantas chicas… Tendríamos que hablar sobre la crisis del varón también.
Pero también hay muchas casadas que se sienten defraudadas, y que viven su matrimonio sin saber bien cómo, y que su deseo de amor esponsal se ve frustrado porque hay limitaciones en la capacidad de respuesta del esposo, entonces viven en una especie de desolación matrimonial.
Bueno... este libro, contiene testimonios e historias de chicas solteras, de mujeres casadas, viudas que tratan a Jesucristo como un esposo. Y esto es un camino real que muchas están transitando, y que las ha sanado y salvado de ese sufrimiento del corazón femenino.
Es perfectamente posible ser esposa de Cristo y estar deseosa de casarse o estar casada, y dar el sí a la vez - o antes - a Jesús, y después a un pretendiente humano. Son amores totalmente compatibles. 
Ése es el ejemplo de la vida de una mujer venerable: Concepción Cabrera de Armida, que desde niña tenía esa relación esponsal con Cristo. Después la mantiene mientras se ennovia, se casa, y de viuda... siempre tuvo esa esponsabilidad con Cristo; nunca la vio como incompatible… Esperar a que pasara su novio Pancho, y después llevarle una carta a Jesús en el sagrario… y dice ella en sus escritos que eso el Señor se lo dijo para que todas comprendieran que todas están llamadas.
En este libro, estos ejemplos muestran que cuanto mejor esposa de Cristo se es, menos sufrientes las jovencitas con la soltería, o las que van siendo veteranas y siguen solteras, deseosas de ser esposas y madres, más libres para ennoviarse y casarse aún en edad adelantada, más fuertes para llevar las cruces del matrimonio cuando no hay una respuesta amorosa. El desposorio con Cristo es la mejor preparación para un matrimonio feliz o también es muy sanador dentro de un matrimonio dolorido.
No es que se renuncie a la idea del matrimonio, porque algunas chicas cuando les hablo de esto, me dicen, padre, yo no quiero ser religiosa… yo quiero casarme. 
Yo les explico, que así como Cristo está entero en la Hostia, pero está también entero en cada partecita, así la iglesia, la esposa de Cristo, con la que va a celebrar las bodas finales, es una sola pero se encuentra en cada una. 
Aquellas bodas finales se van realizando a lo largo de toda la historia, y se van realizando en la historia de cada alma de mujer bautizada que establezca con Cristo esa relación que está implícita en su bautismo, pero que muchas veces nadie le explica, y a la que no se atreven, ni aun cuando se les propone, les parece algo imposible, algo inaudito. 
Así como Iglesia esposa es una sola, se realiza en cada una.

¿Qué tenemos que hacer para cultivar esta relación esponsal con Cristo?
Ejercitar los actos de fe, de esperanza - deseando ese desposorio - y de caridad. Ser lo que una es; descubrirse a sí misma y empezar a tratar a Jesucristo como esposa.

¿Cuáles son los requisitos de un buen pretendiente?
Que quiera ser padre, y casarse en serio y que te quiera como esposa, pero también como madre… Los requisitos de un buen pretendiente son esos… no basta con que te dé una receta ahora, para sepas si ese muchacho es confiable.

¿Cuáles son los signos por los cuales tienes que dejarlo?
Cuando empieza a maltratar verbalmente, o cuando nunca concreta, cuando la chica quiere y no propone nada… cuando esa persona no tiene amigos, cuando no es serio, no tienen profesión, no tiene nada que ofrecerle
Esos noviazgos larguísimos…  
Falta esta seriedad biográfica en nuestra juventud católica.
A ninguna mujer le gusta un mantenido, por supuesto que va a tener candidatos a ser mantenidos, pero esa es felicidad a corto plazo, porque va a noviar con un depredador, no solo afectivo, sino económico. 
Eso es una consecuencia de una sociedad y de un mundo que se ha descristianizado, y así la mujer va llegando a una situación, donde las más jovencitas, decía una abuela, ya no quieren casarse.
Padre, mi hija dice que no se va a casar…
Porque sus compañeros la miran "como una pata de pollo"… Y esos compañeros son el arquetipo del varoncito que se está formando en esta sociedad mundanizada, y donde se ha perdido la sabiduría hereditaria que se pasaba de generación en generación acerca del matrimonio como un gran misterio, como una gran vocación, pero que exige todos los esfuerzos del varón desde joven. 
Los noviazgos de hoy no están siendo serios, muchísimos son juegos sentimentales, y esto es muy desgraciado para ambos.

¿Cómo hacemos para cultivar esta cercanía con Jesús, para ser esposas de Cristo?
Yo pongo un medio muy sencillo, son cuatro jaculatorias a modo de copla. Así como hay actos de amor a Dios, y actos de fe y de esperanza… Hay que practicar las virtudes teologales, si no uno se queda atrófico, anémico, es un creyente atrofiado, no espera los bienes eternos con deseo, no ama a Dios en los hechos; y a la larga eso se debilita y muere…
Y lo mismo sucede con el amor esponsal, te leo algunas frases de la copla:
“Esposo mío en ti confío”… pero una cosa es decir Jesús en ti confío y otra asumir la condición esponsas y pedírselo como esposa… son caramelos de distinto sabor… y la jaculatorias hay que tenerlas como caramelos, porque a veces se recitan como quien se traga el caramelo sin disolverlo en la boca, hay que gustar las jaculatorias, hay que gustar el ser esposas…
A ti me entrego, otra de las jaculatorias.