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domingo, 21 de mayo de 2017

LA FUERZA DEL SILENCIO


El Cardenal Robert Sarah, dice citando al Cardenal Newman en un libro reciente titulado: "La fuerza del silencio" : 

"En su Ensayo para contribuir a una gramática del asentimiento, el beato John Henry Newman dirige amargos reproches como éstos a los sacerdotes: "El silencio conserva el calor interior del fervor religioso. 

Este calor manifiesta la vida del Espíritu Santo en nosotros. El silencio permite alimentar y mantener encendido el fuego divino en nosotros (…). La vida del Espíritu requiere vigilancia. Si queremos dar testimonio de la presencia del Espíritu Santo en el mundo, debemos alimentar especialmente y con el mayor esmero el fuego interior.   

No es de extrañar que muchos sacerdotes se hayan convertido en envoltorios sin alma, hombres que hablan mucho y comparten multitud de experiencias, pero en quienes se ha extinguido el fuego del Espíritu de Dios, y solo expresan ideas insignificantes o sentimientos insulsos. 

 A veces da la impresión de que no estamos del todo seguros de que el Espíritu de Dios sea capaz de tocar el corazón humano: nos creemos en la obligación de remediar esa deficiencia y de convencer a los demás de su poder con abundancia de palabras. 

Pero es precisamente esa incredulidad charlatana la que extingue el fuego (…). Para quienes ejercemos un apostolado, la mayor tentación es el exceso de palabras, que debilitan nuestra fe y nos hacen tibios. El silencio es una disciplina sagrada, centinela del Espíritu Santo". 

El Cardenal Robert Sarah comenta así las afirmaciones de Newman acerca de los sacerdotes que se han apropiado de la palabra de Dios, de los sacramentos y la liturgia, demuestra claramente que existe un estrecho vínculo entre el silencio y la fidelidad al Espíritu Santo:

 "Sin la ascesis del silencio los pastores se convierten en hombres irrelevantes, prisioneros de una verborrea tediosa y patética. Sin la vida del Espíritu Santo y sin el silencio, la enseñanza del sacerdote no es más que palabrería confusa, desprovista de consistencia. La palabra del sacerdote debe ser expresión del alma y signo de la presencia divina". 
 Cardenal Robert Sarah La fuerza del silencio, pág. 86 y 88 

 Me permito comentar: 
Hay dos clases de silencio, uno nocivo y otro eficaz. 

 1) Acerca del silencio maligno ha alertado Jean Guitton en un libro de denuncia: "Silencio sobre lo esencial" [1988]. De este silencio dijo San Agustín: ¡Ay de los que se callan de ti!, porque no son más que mudos charlatanes." [Confesiones 1, 3 – 4] Diríamos que este mal silencio consiste en dejar implícito todo o parte de lo que se guarda en el depósito de la fe y debe ser anunciado por voluntad explícita del Señor: Id y enseñad TODO [Mateo 28,20] 

 2) Por el contrario, acerca del silencio eficaz escribió bellamente san Ignacio de Antioquía: 

 "Más vale callar y ser que hablando no ser. Bien está el enseñar, a condición de que, quien enseña, haga. Ahora bien, hay un Maestro que dijo y fue [Salmo 32, 9; 148,5; refiriéndose al relato de la Creación por el Verbo, en Génesis ]. Mas también lo que callando hizo son cosas dignas de su Padre. El que de verdad posee la palabra de Jesús, puede también escuchar su silencio, a fin de ser perfecto. De esta manera, según lo que habla, obra; y (hasta) por lo que calla es conocido" [Ad Efesios, 15, 1-2]

 Y en otro lugar: "Y quedó oculta al príncipe de este mundo la virginidad de María y el parto de ella, del mismo modo que la muerte del Señor: tres misterios estruendosos que se cumplieron en el silencio de Dios" [Ad Efesios 19, 1].

viernes, 22 de junio de 2012

TERRIBLES SECUELAS DE LOS ABUSOS A NIÑOS POR SACERDOTES Y DE LA POLÍTICA DE IMPUNIDAD

La primera vez de Marie Collins
Fue abusada por un sacerdote a los trece años de edad. Es la primera víctima que dio testimonio de su tragedia en un congreso oficial de la Iglesia. Se inauguró en Munich un Centro internacional para la protección de los niños
por Sandro Magister
http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350168?sp=y

"LOS DEDOS QUE ABUSABAN MI CUERPO ERAN LOS MISMOS QUE ME OFRECÍAN LA SAGRADA HOSTIA LA SIGUENTE MAÑANA..."
"EL MAL MANEJO DE MI CASO POR LIDERAZGO DE LA IGLESIA LLEVÓ A UN COLAPSO TOTAL DE MI CONFIANZA Y RESPETO EN ELLOS Y EN MI IGLESIA"

ROMA, 11 de febrero de 2012 – Por primera vez en una asamblea oficial de la Iglesia Católica, tomó la palabra una víctima del escándalo, la irlandesa Marie Collins, abusada sexualmente por un sacerdote cuando ella tenía trece años de edad.
Una "primera vez" todavía más significativa en cuanto está ligada a la que se ha convertido para la Iglesia en la acción prioritaria absoluta frente a este escándalo: el acercamiento a las víctimas.
Marie Collins relató su vida, signada por esa herida, el 6 de febrero, día de la apertura del foro internacional titulado "Hacia la sanación y la renovación", promovido por la Pontificia Universidad Gregoriana y que contó con la participación de altas autoridades vaticanas y de representantes de 110 conferencias episcopales y de otras 30 órdenes religiosas.
El objetivo del simposio no era preparar nuevas normas para reprimir los abusos. Éstas ya existen y han sido formuladas con más rigor todavía en estos últimos años, gracias sobre todo al impulso de Joseph Ratzinger, antes y después de su elevación al papado.
El objetivo era pasar de las normas jurídicas a la práctica extendida. Es decir, llevar a la Iglesia Católica de todo el mundo a poner en acción todos esos comportamientos concretos que son necesarios para "curar" y "renovar" en profundidad y en forma preventiva, también allí donde el escándalo no ha explotado todavía en toda su virulencia, sino que arde bajo las cenizas, como en Asia, África y en América latina.
Es por esto que el simposio no concluyó simplemente con la indicación de lineamientos. Estos, más bien, deben ser preparados país por país por las conferencias episcopales, como les ha pedido hace un año la Congregación para la Doctrina de la Fe, con plazo de entrega para el 31 de mayo próximo.
Lo que el simposio produjo más bien ha sido un "Centro para la protección de los niños", cuya sede está en Munich (Baviera), pero cuyo horizonte es el mundo entero.
El Centro funciona de hecho como una fuente de aprendizaje a distancia, a través de Internet y en varios idiomas, de todas las competencias que son necesarias para afrontar y prevenir los abusos sexuales contra los menores.
Para saber más sobre los promotores y dirigentes del Centro, sobre su misión y visión, sobre su estructura, sobre sus contenidos formativos y sobre sus destinatarios, ésta es su carta de identidad difundida el día de la inauguración, el 9 de febrero:
Centro para la Protección de la Infancia: http://thr.unigre.it/vescovi2012/Portals/0/Documenti/9_Giovedi/CenterforChildProtection_Spanish.pdf
Por su parte, éste es el link a las actas, en varios idiomas, del simposio celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana:
Hacia la Curación y la Renovación: http://thr.unigre.it/vescovi2012/es-es/%C3%A1reap%C3%BAblicaprensa/prensa/documentos.aspx

De gran interés son sobre todo los discursos del cardenal William J. Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; de monseñor Charles J. Scicluna, promotor de justicia de la misma Congregación; del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich (Baviera). También los textos de la liturgia penitencial celebrada la tarde del 8 de febrero en la iglesia romana de San Ignacio, con la homilía del cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos.
A continuación presentamos el testimonio de Marie Collins, cuya intervención se puede encontrar de todos modos en la página web del simposio, junto a la de la psiquiatra Sheila Hollins, quien expuso junto con ella.

miércoles, 5 de mayo de 2010

ALTER CHRISTUS = OTRO CRISTO (2 de 3)

"A los presbíteros, pues, de entre vosotros, les exhorto yo, el con-presbítero y testigo de los sufrimientos de Cristo y también el copartícipe de la gloria que está próxima a manifestarse. Apacentad la grey de Dios que os está encomendada, vigilando, no forzados, sino espontáneamente, según Dios; no por mezquino afán de ganancia, sino generosamente; ni como enseñoreándose de la suerte confiada, sino hechos [por Dios] modelos de la grey. Y cuando aparezca el Pastor supremo, recibiréis la corona de gloria que no se marchita"
(1ª Pedro 5,1-4)

"Pedro ¿Me amas? Apacienta mis ovejas"
(Juan 21, 16)