martes, 15 de enero de 2019

UNA AYUDA ADECUADA
LA MUJER Y EL VARÓN VISTOS DESDE DIOS [12 de 13]

12 PENAS COMUNES AL VARÓN Y LA MUJER

12.1.- VERGÜENZA POR LA DESNUDEZ. Pena común que afectó la relación. No solamente quisieron esconderse de la mirada de Dios. Necesitaron defenderse de la mirada del otro. “Se dieron cuenta de que estaban desnudos”. En hebreo ‘arum con alef al principio significa desnudo, carum con cáyin al principio significa maldito. La desnudez es una pena semejante a la maldición que contra la serpiente. La primera pena consiste en este cambio en la visión del otro. De pronto lo corpóreo, pasa al primer plano de la atención y es capaz de eclipsar la consideración de la persona. Pero también, de pronto, habiendo desobedecido a la ley, sus propios cuerpos ya no son regidos por la razón ni las virtudes superiores, sino por las pasiones insubordinadas. Y surge  la vergüenza por la pérdida del señorío y del autodominio. La desnudez se hace motivo de mortificación recíproca.

¿ACASO LA PRIMERA DISCUSIÓN Y PELEA ENTRE AMBOS?

12.2.- PENAS COMUNES A VARÓN Y MUJER SN. AGUSTÍN: por decirlo en breves palabras, en la pena y castigo de aquel pecado, ¿con qué castigaron o pagaron la desobediencia sino con ser desobedecidos? ¿Pues qué cosa es la miseria del hombre sino padecer contra sí mismo la desobediencia de sí mismo, y que - ya que no quiso lo que pudo -, quiera ahora lo que no puede? […] Porque, a pesar suyo, muchas veces el ánimo se turba y la carne se duele, envejece y muere, y todo lo demás que padecemos no lo sufriéramos contra nuestra voluntad, si nuestra naturaleza obedeciese completamente a nuestra voluntad; pero, a la verdad, padece algunas cosas la carne que no la dejan servir a la voluntad.”  

12.3.- PENAS COMUNES AL  VARÓN Y LA  MUJER SANTO TOMÁS:
“a’) en cuanto la razón ha sido despojada de su orden a lo verdadero, está la herida de la ignorancia;  b’) en cuanto la voluntad ha sido destituida de su orden al bien, está la herida de la malicia; c’) en cuanto la pasión irascible ha sido despojada de su orden a lo arduo, está la herida de la debilidad; d’) en cuanto la pasión concupiscible está destituida de su orden a lo deleitable, moderado por la razón, está la herida de la concupiscencia”.

12.4.- DESOBEDIENCIA DE LOS APETITOS SENSITIVOS E INSTINTIVOS. La necesidad de comer o al apetito sexual; Son los apetitos de nuestro componente animal. Más graves en el varón.

12.5.- ANARQUÍA DE LOS APETITOS DEL ALMA. Son los apetitos relativos al componente espiritual: el deseo de ser amado, el deseo de ser apreciado, el apetito de la propia excelencia. Mayor desorden en la mujer. El apetito de propia excelencia se hace soberbia; el deseo de ser considerado se hace vanagloria; el deseo de disponer de las cosas se hace codicia, y así con todos.

12.6.- PÉRDIDA DE LA CONDICIÓN DE JUSTICIA ORIGINAL – oscurecimiento de la imagen divina – separación - expulsión del paraíso por desconfianza divina – rebeldía


Fuente: De mi conferencia en la rama femenina de a Fraternidad Apostólica Santo Tomás de Aquino FASTA –MENDOZA (RA)  En el Foro de la Mujer edición 2018: Mujer custodia de la cultura-- 18 agosto 2018

martes, 8 de enero de 2019

UNA AYUDA ADECUADA
LA MUJER Y EL VARÓN VISTOS DESDE DIOS [11 de 13]


11 PENAS ANUNCIADAS AL VARÓN


“Al varón le dijo: ‘Por haber escuchado a tu mujer [contra mí] y comido del árbol que Yo te había prohibido, maldito sea el suelo por tu causa. Con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas al polvo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo volverás. (Génesis 3, 17-19)

11.1.- UNA TAREA PENOSA PARA LA MUJER CAÍDA Las penas anunciadas al varón deben ser tenidas en cuenta por la mujer en cuanto que significan una misión medicinal para ella y una penalidad reparadora de sus culpas. Entender cómo ha sido herido el varón por el pecado original, le permitirá entender cuáles son los remedios que ella puede y debe aplicar para bien del varón herido. En primer lugar con su novio y su esposo, en segundo lugar con sus hijos varones. Lo que ve de irremediable en el esposo que es árbol que creció torcido, debe ella prevenir que no suceda con sus hijos varones.

11.2.- UN ABDICADOR DEL REINO  El varón fue creado para regir el mundo exterior, vegetal, animal, sometiéndolo a la ley de la razón. A ese mundo que debe dominar pertenece también su propia corporeidad, su instintividad, su carne.  Adam abdicó de su misión de ser custodio de la ley y del orden del mundo. Al abdicar se ha convertido de Rey en esclavo, de dueño en mendigo. Sólo la redención que lo hace hijo, puede devolverle “el reino” y re-entronizarlo.

11.3.- ABANDONO DEL ROL DE ESPOSO Y PADRE. Antes del pecado el varón le puso nombre a la mujer y a sí mismo “Se llamará ishá porque del ish fue tomada”. Después del pecado pone nuevo nombre a la mujer: Jawáh, la que da vida, le reconoce el rol materno de dar la vida, pero él no se pone nombre de padre a sí mismo. ¿Abdicación? ¿menosprecio de sí mismo? Engendrar hijos en la mujer, pero es ella la que les pone nombre, Caín, Abel. El varón aparece sólo para engendrar, no para asistir a la mujer en la crianza y la educación. ¿Tiene esto que ver con el fratricidio en su descendencia inmediata.  
11.4.- LA INSURRECCIÓN DE LA TIERRA CONTRA ÉL, oponiéndole a su gobierno barricadas de cardos y espinas no es solamente la de la tierra exterior sino también la tierra de la que está amasado su cuerpo. Su propia corporeidad, su propia instintividad se resistirá contra su autodominio. Tendrá que conquistarse a sí mismo como un territorio insurrecto. También la mujer pasará de estar junto o ante él como semejante. Se le enfrentará, al igual que la tierra, como rival, antagonista y rebelde..

11.5.- EL VARÓN YA NO SE GOBIERNA NI A SÍ MISMO. Si el hombre ya no se gobierna a sí mismo con su razón, queda a merced de su instintividad. Tenía que dominar a los animales, empezando por lo que él mismo tiene de animal. O con su razón gobierna sus pasiones, o sus pasiones anulan su razón..

11.6.- La tierra lo reclamará como cosa suya, tomado de ella y lo recuperará por la m



Fuente: De mi conferencia en la rama femenina de a Fraternidad Apostólica Santo Tomás de Aquino FASTA –MENDOZA (RA)  En el Foro de la Mujer edición 2018: Mujer custodia de la cultura-- 18 agosto 2018

lunes, 31 de diciembre de 2018

UN AÑO VA Y OTRO AÑO VIENE

AGRADECIENDO LO VIVIDO EN EL 2018
ME ABANDONO EN TUS MANOS PARA EL 2019

TUYO/A SOY PARA VOS NACÍ
¿QUÉ QUERÉIS SEÑOR DE MI?

ME ENGENDRASTE EN EL BAUTISMO
VIVO DE TU MISMA VIDA
QUIERO VIVIR POR TI MISMO
ESPERANDO TU VENIDA

PASÓ UN AÑO Y OTRO VIENE
POR EL TIEMPO AL PADRE VAMOS
Y ERES TÚ QUIEN ME SOSTIENE
PONGO MI VIDA EN TUS MANOS




domingo, 23 de diciembre de 2018

MARÍA SACERDOTAL:
LO ENVOLVIÓ EN PAÑALES
Y LO RECOSTÓ SOBRE UN PESEBRE


Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre”
                                                        Homilía para Navidad

              En el pesebre se pone el forraje para los animales. ¿Qué hace Jesús allí? Nos dice: Esta es mi carne para alimento del mundo. Tomad y comed, porque mi carne es verdadera comida.
            María lo pone en el pesebre como quien da a su hijo en ofrenda para la vida del mundo.
Con un gesto sacerdotal y nutricio, lo pone entre el heno, como quien nos lo da para alimento.
También ella puede decir: "esta es mi carne" y con su gesto dice "tomad y comed, porque mi carne es verdadera comida", el alimento puro, carne inmaculada y sin pecado.
            Isaías había hablado del pasto y de la carne: "Toda carne es como el heno, y todo su esplendor como flor del campo. La flor se marchita, se seca la hierba en cuanto le da el soplo de Dios" (Isaías 40,6-7).
La imagen es proverbial en la Escritura: "No te exasperes por causa de los malvados, no envidies a los que hacen injusticias. Porque se marchitan pronto como el pasto, como la hierba tierna se secan" (Salmo 36(37),1-2).
"Tú al polvo reduces a los hombres, diciendo: `¡Volved hijos de Adán!'. Porque mil años son a tus ojos como un día, un ayer que pasó, una vigilia de la noche. Tú los arrebatas, no son más que un sueño, como la hierba que a la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca" (Salmo 89(90), 3-6).

            El pasto y toda hierba verde es el alimento que Dios había dado desde el principio al hombre y a los animales: "Mirad que yo os he dado toda hierba de semilla que existe sobre el haz de la tierra y todo árbol de fruto con semilla: eso os servirá de alimento. Y a todo animal terrestre, a toda ave de los cielos y a todo ser animado que se arrastra sobre la tierra, les doy por alimento toda hierba verde" (Génesis 1,29-30).

            "Dime lo que comes y te diré quién eres". El hombre y los animales, "toda carne" como dice la Escritura, se alimentan de hierba y son transitorios como ella. Y aunque la hierba sea fugaz, la carne, los vivientes, no pueden subsistir sin ese alimento perecedero. De lo que es más perecedero que nosotros, recibimos permanencia los que somos fugaces.

            Por eso, la profecía de Isaías introduce una promesa y una esperanza inauditas, cuando - anunciando la Encarnación de la Palabra eterna de Dios - injerta sobre el pie de aquél melancólico proverbio bíblico, el alegre anuncio del Evangelio: "La hierba se seca, la flor se marchita (¡es verdad!), pero la Palabra de Dios permanece para siempre" (Isaías 40,8).

            ¿Qué pasa cuando, por el misterio de la Encarnación, la Palabra eterna, permanente y duradera de Dios, toma carne humana y entra en esta carne transitoria? Pasa - para decirlo con palabras de Pablo - que "esto mortal, se reviste de inmortalidad" (1 Corintios 15,54).
¿Cómo podrían, si no, heredar el Reino de los Cielos la carne y la sangre mortales, ni heredar la incorrupción lo corruptible?

            Esta carne del hijo de María, será pues alimento de inmortalidad, bajo las especies del alimento perecedero de la fugacidad: bajo las especies eucarísticas, preparadas desde el tercer día de la Creación, cuando dijo Dios: "brote la tierra verdor: hierbas de semilla y árboles frutales que den sobre la tierra fruto con su semilla dentro" (Génesis 1,11).

            Esto debía suceder como sucedió, al tercer día de la Creación. En ese día y "al comienzo", la Palabra de Dios, por la que todo es creado y viene a la existencia, se reveló como la Semilla de todas las semillas, semilla primordial de la que proviene toda hierba verde y todo árbol de fruto, entre ellos el trigo y la vid eucarísticos. Pan y vino para el sacrificio según el orden de Jesús.

            El Verbo, la Palabra de Dios, Semilla primordial, es el origen de todo alimento, y propiamente lo que vivifica: "No sólo de pan vive el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios" (Deuteronomio 8,3; Mateo 4,4). Todo escriba instruido en el Reino de los Cielos puede saber que la semilla de donde vino el Pan cotidiano y el Pan de Vida, fue un "Dijo Dios", es decir, una Palabra suya. Y que es sin duda por esto que Jesús tuvo predilección por compararse con la Semilla en sus parábolas.

            María, en cuya carne la Palabra se hizo carne, donde lo  corruptible comenzó a revestirse de incorrupción, es la que, en el pesebre: "nos da esta carne para vida del mundo" (Ver Juan 6,51).
Por eso, dicen los Santos Padres, al reclinar al Niño en un pesebre, ella ofrecía a su hijo como sobre un altar, como alimento, como pan del camino, puesto que tampoco nació en su hogar, sino en un albergue precario durante un viaje.
            San Beda el Venerable, comentando el pasaje "lo recostó en un pesebre", dice: "Aquél que es el Pan de los ángeles, está recostado en un pesebre, para poder fortificarnos como `animales' santos, con el trigo de su carne".
Y San Cirilo explica: "Encontró al hombre embrutecido en su alma, y por esto fue colocado en un pesebre como alimento, para que mudando la vida bestial, podamos ser llevados a una vida conforme con la dignidad humana, tomando, no el heno, sino el pan celestial, que es el cuerpo de vida".
            El mismo San Cirilo interpreta simbólicamente el pesebre como: "el altar, en el que durante la Misa, Cristo, por la consagración es como si naciese y se inmolase".
            San Gregorio, comentando el significado de la palabra Belén, que en hebreo se dice Beit- léjem, dice: "Nace convenientemente en Belén, que se interpreta Casa del Pan. Ya que él mismo dice de sí mismo: Yo soy el Pan Vivo que bajó del Cielo. El lugar donde nace el Señor, se había llamado antes `de pan', en previsión de que iba a aparecer allí en materia de carne, el que restauraría las mentes de los elegidos con una saciedad interior".
            El sabio intérprete Cornelio A Lápide, ve el pesebre como un púlpito desde donde nos predica y enseña el Verbo de Dios, no con palabras sino con hechos: "¿Qué hace un Dios tan grande metido en este poquito de carne yacente en el pesebre? Oigámoslo predicar a él mismo en la cátedra del pesebre, no con palabras sino con hechos, enseñando y predicando:`...me hice pequeño, hombre de carne y hueso como tú, para hacerte Dios. Yazgo en el pesebre entre el asno y el buey, porque tú vivías como un jumento y un animal, complaciéndote en la carne y la sangre. Eras como `el hombre rico e inconsciente, que es como el animal que perece' (Salmo 48(49),21) de quien dice también la Escritura: `no seáis como caballos y mulos cuyo brío hay que domar con freno y brida' (Salmo 31(32),9).
            “Asumí pues - prosigue Jesús - esta carne, para que comas mi carne, y la mía no es carne de jumento sino de Dios, para que uniendo mi carne a la tuya, boca con boca, mano con mano, pie con pie y cuerpo con cuerpo, como lo hizo el profeta Eliseo para resucitar a aquél niño muerto (2 Reyes 4,34), inspire en tí un hálito de vida celestial y divina”

Porque no había lugar para ellos en el albergue
            El pesebre es pues altar y púlpito, con lo que apunta a la Palabra hecha carne.
            Pero es también argumento que convence de pecado al pueblo que no le hizo lugar. María: "lo reclinó en el pesebre porque no había sitio para ellos en la posada" (Lucas 2,7). "Vino a su casa pero los suyos no lo recibieron" (Juan 1,11).
            María recuesta a su hijo en el pesebre donde pastan los animales, porque no ha habido lugar para él bajo los techos de los habitantes de Belén, ciudad de David  cuyo nombre se interpreta también Casa del Pan. El Pan vino a la Casa del Pan, pero no fue recibido.

            Ya antes, en el desierto, el pueblo de dura cerviz - como Dios le llama - murmuraba, incrédula y sacrílegamente, contra el maná: "estamos hartos de este pan miserable" (Números 21,5).
Nada extraño pues, que ahora el Pan de vida vaya a dar entre el forraje. También se leía esto entre líneas en los profetas: "Crié hijos hasta hacerlos hombres, pero ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño y el burro conoce el pesebre de su amo, pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne" (Isaías 1,2-3).

Por fin: lo sucedido es irreversible
            Por fin, lo sucedido aquella noche es algo que está en el tiempo para siempre y en forma irreversible: "El niño Dios ha nacido".
Dios niño ha nacido y está para siempre, como hombre y Dios, en el tiempo y en la eternidad, a la derecha del Padre. Por eso el que vino, viene, está viniendo siempre, está ahí, fiel a sí mismo, fiel a nosotros, fiel al Padre.
Está siempre, viene siempre, está como el que viene siempre y viene
como el que siempre está.
            Por eso su nombre es Emmanuel = Immanu-El = Dios está con nosotros, de nuestra parte, a favor nuestro. Dios de nuestra parte.
           
Y es ella, la Madre, la que nos lo entrega siempre. Tanto cuando lo recuesta en el pesebre, como cuando le está al lado a los pies de la Cruz, recibiendo a Juan como hijo, es decir a nosotros. La que nos entregó a su Hijo, es la que nos recibe de su Hijo como hijos.
              Y Jesús, El Hijo que salió del Padre para volver al Padre, salió del Padre a través del seno lleno de gracia de María. Y habiendo salido del Padre y del seno de María, que es sacramento del seno del Padre, no vuelve al Padre solo. Vuelve con Juan, el primogénito de todos nosotros.
            Al ponerlo en el pesebre, María lo muestra y lo expone, lo expone y lo arriesga, y arriesgándolo, lo ofrece y lo entrega, a la vez que lo contempla y lo adora. Ella que es el testigo único y privilegiado del misterio de la concepción virginal, guarda estas cosas en su corazón.

¡Madre, danos la gracia de tener parte en esa mirada tuya sobre este niño nacido de tus entrañas. De conocerlo como tú lo conoces y de participarnos algo de ese tesoro que guarda tu corazón. Reclina tu misterio en el pesebre de nuestros corazones llenos de pasto seco, de forraje, de cosas transitorias destinadas a ser devoradas por las bestias útiles y de la utilidad. Que nuestras comuniones eucarísticas pongan ante ti el pesebre de nuestros corazones, para que tú los consagres con la carne de tu Hijo.

Ahora te contemplamos mientras tú lo contemplas y queremos tomarte como Madre y Maestra de contemplación. En el silencio de la noche, en el silencio del Padre, también tu corazón contempla en silencio y en paz a ese hijo del prodigio y del milagro: Mira a tu hijo. Ahora él recibe tu mirada y la busca.

Un día, desde la Cruz, hecho Señor y Maestro de tu Corazón y de tu mirada, te invitará a mirarlo a Él en sus discípulos y te enseñará a vernos en él!. Amen.

NOTA: Alguien puede preguntar: ¿Fue la Virgen María plenamente consciente en aquél mismo momento de la trascendencia divina de lo que ella estaba haciendo? ¿O solo lo entendió más tarde, después de la Cruz, mirando hacia el pasado con una comprensión más profunda de lo que ella había realizado bajo la guía del Espíritu Santo? 
Es una pregunta que no tenemos cómo responder con certeza. Pero es lo que la Virgen le narró a san Lucas y sin duda ella eligió esos recuerdos como llenos de sentido no sólo histórico sino de revelación divina a la vez que envueltos en la sencillez de hechos humildes. Es el sello del Espíritu santo. 

martes, 18 de diciembre de 2018

UNA AYUDA ADECUADA
LA MUJER Y EL VARÓN VISTOS DESDE DIOS [10 de 13]


LAS PENAS DEL PECADO


10. - PENAS ANUNCIADAS A LA MUJER
 “A la mujer le dijo: acrecentaré[1] tus sufrimientos[2] y tus preocupaciones[3], con dolor darás a luz hijos. / Hacia tu varón irá tu deseo[4] pero él te dominará” (Gen 2, 16)[5].

10.1.- CONFLICTO  ENTRE EL AMOR A LOS OTROS Y EL AMOR PROPIO. La pena que resulta del pecado original para la mujer es el conflicto entre el amor que caracteriza su naturaleza creada y la orienta hacia el otro (el hijo, el esposo) y el amor propio, que la hace temer por sí misma cuando empieza a experimentar al otro como una amenaza a su propio bien.

10.2.- SUFRIMIENTOS Y PREOCUPACIONES = LAMENTOS Y QUEJAS El Señor no sólo le anuncia sufrimientos, sino también preocupaciones. Ambas cosas se traducen en una proclividad a las lamentaciones y las quejas. La Sagrada Escritura ha registrado esa consecuencia del pecado original cuando por dos veces compara con la gotera el fastidio irremediable que produce la mujer desconforme, quejosa y rencillera: “Mujer que riñe es gotera que no para” (Prov. 19, 13). Y más descriptivamente “Mujer quejosa y pendenciera, es como gotera en día de lluvia, querer que pare es como querer parar el viento o recoger aceite con la mano” (Proverbios 27, 15).

10.3.- EL PARTO DOLOROSO, EL MIEDO AL PARTO, TERRORES INHIBITORIOS Se reconoce que la mujer es el único mamífero que experimenta dolor en el parto. El texto lo atribuye a una acción divina. Al margen de la fe se dan razones anatómicas y fisiológicas atendibles. No he visto que nadie haga conexión entre el dolor en el parto de la mujer con el hecho que la diferencia esencialmente de los demás mamíferos, y es es el único mamífero que tiene conciencia, y por eso ama. Y también por eso teme – por el que viene y por sí misma – y por eso se pre-ocupa. La mujer experimenta dolor al dar a luz porque es el único mamífero que tiene alma consciente y una conciencia que es capaz de interferir en su metabolismo. Para bien o para mal. Pero principalmente porque la ataca su enemigo el  demonio con pensamientos intrusos de miedo que interfieren la acción autónoma del sistema neurovegetativo. Quizás por ese lado se encuentra una conexión entre las preocupaciones y los dolores del parto

10.4,- EL SUFRIMIENTO ESPONSAL. ELVARÓN FUENTE DE SUFRIMIENTO. Te dominará = miedo. Se te morirá = tristeza. Te será infiel, traicionará, no retribuirá amor con amor, no colmará tus expectativas = ira.  

10.5.- LA ENEMISTAD DE LA SERPIENTE (Nájash). No pequeña pena de la hija de Eva y quizás la que más debe movernos a compasión y misericordia, es que el Señor anunció la enemistad del nájash contra ella. Lógica enemistad dado que ella es imagen y llamada a asemejarse al Espíritu Santo, y que por eso el Espíritu impuro y maligno ceba en ella su odio antagónico como no puede hacerlo con el mismo Espíritu divino. En el hebreo bíblico el nombre de la serpiente es masculino: nájash. Es el falso logos, adversario del amor a quien engaña presentándole el bien como mal y al mal como bien. El padre del desamor y del  odio, asesino desde el principio con lo que dice.

10.6.- LA SERPIENTE SIGUE ACECHANDO EL TALÓN de la mujer. Pretende derribarla a la misma tierra donde la serpiente se arrastra castigada. Ataca su postura erguida, elevada. noble, de cumbre y templo andante del amor. ¿Y cómo acecha el apoyo del pie de la mujer? Con pensamientos intrusos de miedo, tristeza, ira. Ese es el tridente con el que atormenta el alma femenina e intenta someterla y derribarla. A ella, creada para la contemplación del bien, la serpiente le representa males en su pensamientos que le produzcan miedo, tristeza o ira. Tridente del nájash que envenena el alma y la quema con su lengua trífida.
10.7.- VIOLACIÓN DEL ALMA: EL PENSAMIENTO INTRUSO se instila insensiblemente en la mente femenina, sin ser advertido su ingreso. El nájash es violador de la mente de la mujer. Cuando ella no advierte su ingreso en la mente, el pensamiento intruso engendra en ella, hijos del  miedo, la tristeza o la ira. Por eso también se lo representa como un dragón que quema y envenena con lo que sale de su boca.



[1] harbáh ‘arbéh aumentar aumentaré: harbáh infintivo absolut hifil de raíz rabah: multiplicar, aumentar.
[2] citsbonék: tus sufrimientos, dolores, trabajos, penas
[3] hegeyonék: raíz: hagáh = murmuración, preocupación, bramar, ahuyar, clamar, quejarse, lamentarse, preocuparse preocupaciones. Así leyeron los LXX que tradujeron stenagmón sou, tus quejas, gemidos, lamentos. El texto masorético en cambio, dice: weheronék: tus embarazos. Raíz: haráh concebir, estar embarazada. Lo que leen los LXX parece teológicamente más  revelador y significativo.
[4] teshuqah; Raíz shuq, (= shaqaq) desear, ir detrás de, perseguir,
[5] [harbáh ‘arbéh citsbonék whegeyonék becétsev teledí baním / le’ishték teshuqaték wehû’ yimshál-bok



Fuente: De mi conferencia en la rama femenina de a Fraternidad Apostólica Santo Tomás de Aquino FASTA –MENDOZA (RA)  En el Foro de la Mujer edición 2018: Mujer custodia de la cultura-- 18 agosto 2018