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miércoles, 31 de diciembre de 2008

ORÍGENES DE LA DESACRALIZACIÓN
DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Lutero y la desacralización
Algunos historiadores, antropólogos y psicólogos, han notado cómo Lutero, al negarle carácter sacramental al matrimonio, no solamente se separó de la visión católica, sino que abrió el camino al proceso de desacralización y secularización del matrimonio y la familia que culmina ante nuestros ojos en nuestros días.

“Es con Lutero, y más en general, con la Reforma – afirma Claudio Risé - que, dos siglos antes del desencadenamiento de la furia de las revoluciones burguesas contra lo sagrado, comienza la desacralización y secularización de la familia”.
“Las consecuencias jurídicas de la doctrina de Lutero acerca del matrimonio – continúa afirmando - se han visto solamente 250 años más tarde. Es también con Lutero, - quien motejaba a su mujer como ‘la doctora Catita” --, que comienza la transferencia de las responsabilidades educativas de los hijos, de manos del padre a las manos de la madre”.
En efecto, a partir de entonces reducirá el rol del padre a lo económico [alimentación y provisión de servicios] y comenzará el progresivo debilitamiento de la cultura paterna y de la patria potestad. [Véase Claudio Risé, Il Padre, l’assente inaccettabile, Ed. San Paolo, Milano 2003, págs. 50-51, que cita a J. Heckel, Lex Charitatis, München 1953].
Claro está que esa el rol de padre es algo que muchos varones desercionan sin que nadie se lo imponga desde fuera, a no ser la misma cultura dominante que no hace nada por fomentar la cultura del varón paterno y responsable. Pero ¿cuáles son las raíces de esa cultura signada manifiestamente por su fobia anticatólica?

“La Reforma protestante – afirma D. Lentzen - tuvo un rol determinante en promover el debilitamiento conjunto de la figura paterna tanto humana como divina, y en preparar la deriva secularista de la familia.

LA SANTIDAD DEL AMOR MATRIMONIAL
EN UNA PERSPECTIVA JUDÍA

Me he referido a la santidad del matrimonio en la perspectiva de la Alianza Mosaica.
Hace un tiempo encontré en una página web unas hermosas consideraciones sobre “El verdadero amor”, que se refieren a lo que yo llamo, parecidamente, "el buen amor" esponsal, fundado en una fuerte vinculación religiosa de ambos esposos con el Señor, como la condición para su autenticidad y perdurabilidad.
Esta página, que traduje y reproduzco aquí, enseña que el secreto del "verdadero amor" esponsal no está en el plano sexual sino en el plano religioso. Consiste en que los esposos compartan y estén unidos en un mismo amor al Señor. Dice así:

El Verdadero Amor
¿Existe realmente? ¿Cómo lograrlo? ¿Puede durar?

http://www.greatjewishmusic.com/Moods/Torah-Vayetze.htm
La respuesta a la última pregunta es afirmativa, y es la clave para responder a las dos anteriores. En la sociedad moderna, los conceptos de amor y sexo se han confundido terriblemente. Esto ha hecho mucho daño y ha tenido un gran costo humano. El sexo es la culminación de un amor verdadero, pero no indica necesariamente su existencia.
Por ejemplo: lamentablemente, esta falsa ecuación [sexo = amor] ha provocado, o ha engañado, a algunas personalidades modernas, para hacer una terrible tergiversación de las historias bíblicas que relatan la amistad del Rey David y Jonathan, por ejemplo (quiera guardarnos El Nombre de estas afirmaciones ofensivas).