viernes, 27 de marzo de 2020

AMAR NUESTROS LIMITES [1 de 11]
PARA QUE EL SEÑOR NOS DILATE

AMAR NUESTROS LÍMITES 

"Dame  a conocer mi fin para que comprenda lo caduco que soy 
y tenga un corazón sensato" (Salmo  38,5)

"He visto el límite de todo lo perfecto: 
Tu mandato se derrama sin límite" (Salmo  118,96)

"Llega el día de reconstruir tus muros
 y de ensanchar tus fronteras" (Miqueas 7,11)

Solemos entristecernos por nuestras limitaciones. 
A veces con razón. 
Sobre todo si somos culpables de ellas. 
Pero no siempre es así. 
Y no suele serlo en los que se esfuerzan por avanzar en el camino del amor de Dios. Es bueno examinar si no se esconde, en el rechazo de los límites puestos por Dios, una tentación de acedia. 
De ahí que me ha parecido conveniente exponer algunas consideraciones.
Pueden servir para aplicarlas a nivel personal y/o comunitario-eclesial.
Tras casi 25 años de escritas, a mis 86, las redescubro y las encuentro luminosas para lo que me toca vivir hoy.

Amar nuestros límites para que el Señor nos dilate
El dicho de Jesús: "el que se humilla será exaltado" [Mateo 23,12; Lucas 14,11] es una promesa.  Anuda en sí dos virtudes: la humildad con la esperanza.  La esperanza, de alguna manera funda y posibilita la humildad.  Lo que sigue quiere ser sólo una exploración de esa misteriosa conexión y gemelazgo entre humildad y esperanza.

Defino aquí la Humildad como "amar los propios lími­tes".  Amarlos es no sólo aceptarlos resignadamente.   

Es afirmar positivamente su bondad: "Bonum mihi Domine, quia humiliasti me" Fue bueno para mí que me humillaras, Señor (Salmo 118,71).  "Me ha tocado en suerte un lotecito de delicias,me encanta mi heredad" (Salmo 15,6). Así como soy:  soy "la obra de tus manos" (Salmo 137,8).

La Esperanza se funda en la bondad del que nos crea limitados con bondad ilimitada.  
El Señor ama ilimitadamente mi limitación.  Nos engrandece por la vía del amor de nuestra pequeñez.  Nos engrandece en la aceptación gozosa de nuestros límites.  Y esto sucede principalmente de dos maneras: en nuestra obediencia y en nuestra paciencia.

 El texto de ésta y de las 10 entradas que la siguen, se publicó como folleto en el : Boletín Ignaciano, Suplemento Nº 17, 1993, 10 págs. 
Se republicó como artículo: 1º) en:  Gladius (Bs.As.) 10 (Abr. 1994) Nº 29, pp. 5-13;  
2º) en:  Boletín de Espiritualidad (Prov. Argentina de la Compañía de Jesús) Nº 165,(May-Jun 1997) pp. 16-27; 
3º) en:  Boletín de Espiritualidad  (Prov. Mexicana de la Compañía de Jesús) 13 (1998) Nº 54, pp. 15-22. 
Por fin, como parte del Capítulo 3º del libro Mujer ¿Por qué lloras? Gozo y tristezas del creyente en la Civilización de la Acedia, Ed. Lumen, Buenos Aires 1999, Págs. 94 a 105]   

jueves, 26 de marzo de 2020

NO SOY YO QUIEN OS ACUSARÁ ANTE EL PADRE
PIDAMOS LA PERSEVERANCIA FINAL
HOMILÍA - Jueves 4ª Semana Cuaresma

"He venido en nombre de mi Padre". 
Nosotros creemos en ti , Señor.
No permitas que nos apartemos de ti.
Lectura: Exodo 32, 7-14
Salmo: 105, 19-23
Evangelio: Juan 5,31-47

Homilía
Jesús en el Evangelio dice a los judíos: "No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés."(Jn 5,45).

 En la lectura del Éxodo hemos visto que Moisés es el que precisamente  defiende al pueblo en ese momento. 
Dios le dice voy a destruir este pueblo ignora mi Ley,  ignora mi voluntad, se han olvidado de Mí. Se ha hecho un becerro, ése es su dios. Pero Moisés, en todos esos eventos siempre intercede por su pueblo. 
  El becerro ¿qué era? un toro de exposición rural. Habían hecho un toro, que es una divinidad de esas culturas paganas que adoraban la fecundidad de la tierra. Un símbolo de riqueza, abundancia de los ganados.

El toro significa fecundidad ganadera, pero también agrícola. 
El toro es padre de los toritos y bueyes que araban el campo. 
Fuente de la riqueza. 
Se habían hecho, dedicado a la riqueza, querían unDios que los hiciera ricos YA. 
Como los pueblos vecinos 
Es la tentación general de todo ser humano. No sólo del pueblo elegido. Lo rodean culturas que se olvidan de Dios porque buscan el bienestar sin Dios.

La idolatría busca un dios por interés, no por amor. 
Un dios del bienestar sin vínculo de amor. 
Pero Dios es Amor y creó todas las cosas por amor. 
La gente quiere las cosas que creó, pero sin el que las amó, al crearlas. 
Por eso hablan del gran  arquitecto. 
Dios es el gran arquitecto. 
Creó, pero ya no vive en la casa, así que no tenemos nada que ver con él. 
Lo que importa es lo que existe y eso lo vamos a usar nosotros, a nuestro gusto y voluntad. Esa es la garantía  del hombre  de la incredulidad.

Es en el fondo desentenderse del amor. 
Le dice el Señor- lo hemos leído- a Moisés: "Ya veo que es un pueblo obstinado, se han construido un becerro de oro y ha dicho este es tu dios"(Ex 32, 9-10)
El dinero, el bienestar, ese es su dios.

Los gobernantes de este mundo hablan de bienestar, no hablan de Dios, se desentienden. Los ocho grandes se reúnen  nunca hablan de Dios, hablan del bienestar, del producto bruto interno 
 Piensan que la gente necesita bienestar, porque para ellos ese es el  dios. 
Así los pueblos están contentos y no causan problemas.

 El ateísmo está hoy en la cabeza del mundo. 
 Pero no hay que asombrarse de eso., porque hay fe en nosotros, hay fe. 
Es un misterio que  hace de nosotros,  bienaventurados, pero somos pocos.
Pocos aún entre la multitud de bautizados. A ellos no será Moisés quien los juzgue, sino el mismo Señor cuando vuelva y pregunte ¿qué has hecho con tu condición filial, con tu vida divina, con tu condición de hijo de Dios?

 Aquí Moisés es único, uno solo, que es fiel a Dios. 
Tiene en su corazón los sentimientos de Dios, tiene un recuerdo de los primeros, con que Dios hizo su Alianza de amor: Abraham, Jacob e Isaac.

Dios Se hizo pariente del Clan, pariente del pueblo elegido.
 Moisés se lo recuerda a Dios, no porque Él  lo haya olvidado. 
¿Quién puso el amor a su pueblo en Moisés? El mismo Dios.

Ese es el pueblo que ha salido recién de Egipto y apenas cruzaron el Mar Rojo,  ya están contra Dios y volviéndose al dios del bienestar.
¿Cómo nos vamos a asombrar, si han visto las grandezas y proezas de Dios y ya se olvidaron? 

Dios manda a uno, a Moisés  le  dice  porque me recuerdas a Abraham a Isaac y Jacob, de ti haré un gran pueblo. 
Todo el Antiguo Testamento anuncia la llegada del Señor, en persona. 
Dios viene en persona. 
Ya Moisés le pidió a Dios que no envíe a otro, que Él sea el que lo acompañe, para moverse. 
Moisés ya le pide a Dios que venga en persona.

El Libro de Isaías también anuncia ya vengo, preparad los caminos del Señor, grita: ¡Ahí llega el Señor, delante de Él, viene su mensajero!
.
Ahora el Señor ya está. 
El Señor envió a su Hijo. 
Dios se ha hecho Padre y ha hecho hijos de los seres humanos. 
Tanto más grave el juicio cuanto mayor es el objeto del menosprecio.
El Bautista dio testimonio de Él: fue la luz que alumbraba el desierto. 
El Señor dice todos los signos que estoy haciendo estaban en las Sagradas Escrituras: que nació en Belén…
La llegada del Señor iba a ser con signos que se cumplen en Jesús.

Jesús dice a sus compatriotas que no creen en él: 
Ustedes estudian, saben toda la Escritura, pero no tienen fe. 
¿Cómo es posible que ustedes crean, si se dan la gloria? 
No viven para dar gloria a Dios.
Tantos son los seres humanos que viven para la medalla olímpica, viven para cosas humanas Lo que les importa es la opinión, la opinión pública que es, para ellos, como una especie de ley que todo el mundo acata. 
Mientras se da la espalda, y más aún, se desafían  las leyes de Dios, se las revierte, todo esto lo perdonan. 
Pero lo que dice la prensa y la opinión publica nadie lo reprocha.

Dice Jesús: Mi gloria no proviene de los hombres. 
No viene de los hombres que no creen, viene de nosotros que se la damos, porque Él nos ha glorificado, haciéndonos creyentes.

Nosotros lo reconocemos Señor en nuestra vida y Maestro de filialidad. 
Él es el Hijo que me ha enseñado a ser hijo y a recibirme como hijo de Dios Padre. 
Me diviniza. Me da vida eterna, divina, para siempre, porque el amor de Dios quiere encontrarme siempre viviente.

Queridos  hermanos, vivimos rodeados de incredulidad. 
Peor aún, vivimos rodeados de apostasía.
Pero no tenemos que asustarnos. Hemos sido milagrosamente preservados.
La obra que en nosotros ha hecho el Señor, que nos ha dado la vida, es un milagro patente, del que tenemos prueba. 
A lo largo de nuestra vida, las tinieblas de la incredulidad se han ido espesando cada vez más alrededor nuestro. 
Es humanamente inexplicable que no me haya engullido esa oscuridad. 
¡Ha engullido a tantos, a tantísimos!

Él me ha hecho invulnerable hasta ahora para todos los poderes que tienen los medios de comunicación y de la mentira y yo sigo creyente. Eso ¿es mérito mío? 
No. Es señal de la predilección divina, que hizo de mí un hijio suyo y me asegura vida eterna. Porque la vida eterna para mí ya empezó acá. 
Ya me encontré con el Padre, ahora.

Qué tiempo bienaventurado éste, queridos hermanos, el tiempo de la cuaresma. 
Cristo tiene que hacernos atentos, alertarnos, hacernos vigilantes para todo espíritu que nos amenaza y para toda compañía mala que nos puede hacer perder la fe. 
Es tiempo de buscar  las Escrituras y buscar el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Si miramos la luz, quedamos radiantes. 
Cristo es la luz que ilumina al mundo.
"He venido en nombre de mi Padre". 
Nosotros creemos en ti, Señor.
Guárdanos en tu amor hasta el final
Que recibamos la gracia de la perseverancia final.

Homilía P. Horacio Bojorge S.J.
Jueves de la IV Semana de Cuaresma-


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martes, 24 de marzo de 2020

LA LUJURIA ES DEMONÍACA (17)LAS EXPERIENCIAS DE EUTIMIA [2 de 6]

Querido Padre:
Simplemente quisiera expresar experiencias que rechazo pero que a la luz del amor de Dios tienen mucho sentido, y por dolorosas que sean siempre tienen un significado oculto en su misterio de amor. 
Que en vez de ser leídas con temor, sean un medio para que ayude a otros a aferrarse más a Dios, porque el amor echa afuera el temor (1ª Juan 4, 18-19, y Dios es amor.

Cuando era niña, recuerdo que podía experimentar la presencia del mal, sabía donde estaba en algunos momentos, no porque lo viera con los ojos del cuerpo, sino porque lo percibía con los ojos interiores. Era como una nube negra, más o menos del tamaño de una persona, una presencia oscura, que daba miedo. No sé cómo, pero en algunos momentos y lugares yo sabía, allí estaba, y me quedaba mirando hacia ese lugar con mucho temor, tan es así que trataba de buscar la compañía de alguien sin decir nada.
En una oportunidad, fui al cementerio de mi ciudad con mi familia, y mientras iba caminando después de hacer un giro detrás de un nicho y unos pasos, experimenté que había algo allí, una presencia fea, entonces di la vuelta y continué mi camino.
También en las noches, algunas veces, yo sabía que había alguien en mi cuarto, casi siempre del otro lado de la ventana, afuera de mi habitación[1]
Mi habitación tiene una sola ventana y una puerta. La ventana da a la calle. En ocasiones me paraba y miraba por la rendijita de la ventana sin abrirla, para ver si había alguien, pero no veía nada. Esa presencia estaba ahí.
Otras veces la presencia estaba adentro de la habitación, generalmente cuando me sugería o insinuaba que me masturbara [2]
Esto no pasaba todas las noches, yo cerraba los ojos y pensaba encontrar a Dios ahí dentro en esa oscuridad, y en silencio, así conseguía dormir.
Posteriormente en mis comienzos de adolescencia algunas veces, percibía con claridad las insinuaciones del mal cuando se acercaba a tentarme en cosas graves[3].  
Aparte de las idea de pecado contra la pureza, estaba la presencia esa negra que se me acercaba[4].
Durante esa época, escuché de una persona que cuando uno dice: “te ordeno en el nombre de Jesús que te alejes de mi”, el mal espíritu se aleja. 
Pensé ponerlo en práctica. Así mientras cocinaba, se acercó nuevamente esa presencia a tentarme, y al repetir esas palabras, vi como eso negro se esfumó y experimenté alivio. Confirmé,  gracias a Dios, que eso realmente era el demonio.
Cuando digo que "percibía con claridad las insinuaciones del mal" quiero decir que generalmente las tentaciones son ideas no más. Bueno en mi caso a veces no eran sólo ideas, sino que a éstas acompañaba esa presencia seductora y oscura[5], que sin ponerme imágenes en la cabeza sobre la masturbación, hacía que tuviese deseos de tocarme. Otras veces sí me ponía ideas en la cabeza. Es como un espíritu negro[6]
Lo que pasa es que no tenía forma. Si le tengo que poner forma es como una nube del tamaño de una persona más o menos, pero sin forma, solo espíritu. No lo veía con los ojos, solo lo percibía, así como se percibe a veces el Espíritu Santo que es algo puro y blanco, transparente, pero esto era oscuro seductor y negro, daba miedo.

Estas son las primeras aproximaciones que yo recuerdo del mal espíritu. Después fueron variando. Al transcurrir el tiempo veía varios espíritus, como murciélagos pero sin forma, presencias negras (pero esto último le voy a decir más adelante así no mezclo todo).
También recuerdo que eran millones, o sea yo sabía que había muchísimos pero no los veía. Legiones de demonios revoloteando por mi habitación.
Estoy escribiendo lo que pasaba al principio, cuando todavía no eran vejaciones. Pero ya percibía cosas. Las vejaciones empezaron en mi primer retiro carismático. Yo creí que en el segundo pero me di cuenta que fue ya antes. El tema es largo por eso empecé desde el principio para que le sirva todo. 
(Nota del Editor del Blog: Aquí se interrumpió la comunicación con Eutimia sin que yo supiese la causa hasta que se reinició como sigue al día siguiente, debido a un desperfecto del PC. Eso suele suceder cuando se trata de estos temas)

“Hola Padre, le cuento que mi computadora se quemó!!!! así que vengo a un cyber a escribir. Ayer después de mandarle el e-mail, me puse a orar, y Dios me recordó otras vejaciones, además me pidió que explicara más claro justo lo que hoy usted me pregunta. Gloria a Dios.
               Claro, he tenido "visión intelectual", con la Trinidad, la Virgen, Jesús. Pero esto es diferente. O sea, cuando cocinaba estaba con los ojos abiertos, el mal espíritu se me acercó (circumdatio), yo percibía supongo que con mi alma, o mejor dicho el Espíritu Santo me hacía sonar en mi interior "peligro", como casi una sensación, pero no una sensación, sino una impresión parecida al  miedo como "un alerta" y después sabía que estaba ahí, me ponía inquieta por dentro. Otras veces sentía  miedo absoluto, esto generalmente cuando me acostaba a la noche a dormir, cerraba los ojos y ahí veía esa presencia negra. Con los ojos abiertos no.

Pero, cuando estaba en el Vía Crucis en un retiro carismático me quedé mirando con los ojos abiertos y con mucho miedo porque era la certeza absoluta que ahí estaba el mal espíritu  (a dos metros de donde estaba Jesús muerto en los brazos de María) y estaba mirándome como asechando, era invisible, pero ahí estaba.

También es importante mencionarle que posteriormente en el grupo de oración, tres años después, se me presentaba como una presencia blanca, luz (como ángel de luz), y me decía cosas por ejemplo: que no rindiera examen al otro día porque estaba ya estresada. Lo cual era verdad, estaba estresada de tanto estudiar, Pero discerniendo con mi acompañante,  tenía que rendir igual. Por ello a veces se disfrazaba de ángel de luz.
               Esto de Ángel de luz también fue más frecuente, justo cuando el Señor empezó a regalarme experiencias más íntimas con él. Es como que todo el tiempo quería tergiversar la pureza de esas experiencias. Por ejemplo cuando mi cuerpo estaba tan unido a Dios en la oración que como efecto concomitante sin buscarlo ni imaginarme nada, reaccionaba con sensaciones físicas placenteras. [Nota: Los autores espirituales explican que debido a que el ser humano es una unidad compuesta de alma y cuerpo, la gracia que toca fuertemente el espíritu, puede suscitar movimientos concomitantes en el cuerpo, llegando a producir movimientos de orden sexual y hasta orgasmo. Esto no debe distraer el alma, ni asustarla, ni aficionarla para buscar  esos efectos]
Yo estaba en Dios sumergida. El mal espíritu empezaba después de la experiencia de gracia que movía mi sensibilidad, a perturbarme con ideas feas, obscenas, quería sacarme de esa paz, y me ponía ideas de que era impura etc. Hablando con la servidora que me acompañaba, me dijo que esas experiencias de amor eran de Dios.
               Pero ver al mal es diferente a cuando se lo ve a Jesús en esas experiencias místicas. Yo me doy cuenta de la diferencia. Cómo habla Jesús, y su presencia es inigualable. Tiene algo divino.
              También algunas veces, el mal espíritu me hablaba y halagaba con palabras bellas, de adulación, pero yo sabía que ese no era Jesús. Quizás el Señor me dio así el discernimiento de espíritus. Aparte, como te trata Jesús, es muy íntimo, y resuena en lo más profundo del alma.
               He escuchado de algunas personas que tienen vejaciones, que ven por ejemplo un perro feroz que quiere morderlos justo cuando están orando, o se les aparece un bicho peludo. Ellos lo ven con los ojos, no como yo. Yo lo veo cuando cierro los ojos con los ojos y generalmente estoy en oración. O en ocasiones cuando voy a lugares, pero siempre con los "ojos del alma". Solo una vez me desperté y vi con los ojos del cuerpo, una paloma negra que se voló de la cara.




[1] Esta es una forma de circumdatio, merodeo, 
[2] Aquí se combina la circumdatio con una forma de influencia o vejación del pensamiento con objeto sexual
[3] Tentaciones precedidas de influencias o pensamientos o imágenes (a veces llevando el pensamiento a los propios órganos genitales o atrayendo la atención o la curiosidad hacia ellos)
[4] Circumdatio, o merodeo,
[5] La presencia exterior (circumdatio) acompañada de la moción interior (influencia) invitando a tocarse.
[6] Circumdatio con una percepción imaginaria que se agrega a la percepción intelectual.


lunes, 23 de marzo de 2020

EL SEÑOR ESTÁ CON NOSOTROS
SI NO, NO ESTARIAMOS AQUÍ
HOMILÍA MARTES 4ª SEMANA CUARESMA

Todos en algún momento nos encontramos con Él.  
El Señor está con nosotros
Hemos sido sumergidos 
en el agua y la sangre de su costado
Lectura: Ez 47,1-9.12
Salmo Responsorial: 45, 2-3.5-6.8-9
Evangelio: Jn 5,1-3a.5-16

La profecía de Ezequiel nos dice que del portal del Templo, va a surgir una fuente que se va a ir profundizando cada quinientos metros. Después va a llegar al desierto, va a brotar una arboleda y van a llegar esas aguas al Mar Muerto trasmitiéndole vida, donde no la había.

Los primeros cristianos se consideraban pececitos, porque vivían en esta agua que salía del costado del Señor. Habían sido sumergidos en esa agua del bautismo, en el torrente de la fe, que mana del costado de Nuestro Señor. Ahí nace nuestra fe.

De ese costado traspasado en que el Señor
entrega su vida, nos da la vida; 
la vida en el Bautismo. 
La vida, sangre y agua que él entrega a su padre
es la misma que nos sumergió en el bautismo y nos hizo hijos.
La que él entrega nos la da 

Desde el Bautismo Él está con nosotros. 
También es otro de los temas de las lecturas de hoy: "Yo estaré con vosotros"

En el salmo se dice: "El Señor es nuestro refugio y fortaleza"

En el Evangelio también tenemos esa fuente donde el hombre  es sanado.
Ha sido sumergido en el agua de la piscina en  presencia del Señor. 
El Señor estaba con él. 
¿Con quién se encontró? Con el Hijo de Dios. El que se encuentra con el Hijo de Dios tiene vida. 
Todos nos hemos encontrado con el Hijo de Dios.
 Todos en algún momento nos encontramos con Él. 
Como el Centurión en el mismo montento en que lo hería.
Estábamos perdidos en este mundo. 
 Ahora, Él está aquí con nosotros  y nosotros estamos con Él. 
Pero, el mundo está ajeno a Él.

Esta agua, que es el Bautismo apunta a regenerar lo dañado, salva. 
Nos ha permitido introducirnos  en el camino de los hijos de Dios hacia el Padre; 
cuando estábamos, de repente, paralíticos  para seguir su voluntad., víctimas de las adiciones de este mundo, de la lujuria, de quien sabe cuántas cosas.
Siguiendo a Jesús, la Verdad, que nos hizo libres.

El  agua que nace del bautismo, se derrama. 
Este desierto del mundo, está purificado por esta agua. 
Y nosotros, somos como esos árboles plantados junto a las aguas. 
Dice el salmo primero:" El justo es como un árbol plantado junto a las aguas"

 ¿Cuáles son esas aguas? Son las aguas  de nuestra fe  y las aguas de la Palabra de Dios que nos acompaña en la vida, nos vivifican, nos hace florecer en ese camino.

 Estas son palabras de la cuaresma. 
El Señor está con nosotros, si no, no estaríamos aquí.
  En este mundo donde tantos  se pierden, nosotros no estamos perdidos, ¿ por qué? Porque Él nos ha preservado.
 La preservación en esta vida es como una garantía, como un adelanto, un boleto de entrada a la vida eterna. 
Ser preservado aquí, es un signo de predestinación.
 Por eso, tenemos que alimentar en nosotros esa esperanza y ese deseo. 
Porque la esperanza  es deseo del Padre y de la vida eterna.
Homilía P. Horacio Bojorge S.J.
Martes  de la  IV Semana de Cuaresma 


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viernes, 20 de marzo de 2020

ÉL DEJÓ DE MANDARME MENSAJITOS
¿QUÉ HAGO?

¿Me da un consejo Padre?

Saludos Padre, me llamo Susan, cumplí 25 años hace poco, vivo en X. Tengo una duda sobre qué debería hacer. 
      Resulta que hace 10 días mas o menos empecé a escribirme seguido con un amigo de la parroquia (que me demuestra mucho interés).
      Tiene 31 años, es lo opuesto a mí muy extrovertido, yo soy más calmada; ha dejado de pasarme mensajitos y en vista de que ya no lo hace me da la impresión de que ya no hay interés y por eso dudo si debería pasarle uno (por si capaz él ya no quiere), por lo general el varón, si quiere, persiste uno poco, tal como lo hizo al principio. 
     Salimos a tomar algo sólo una vez y al día siguiente nos volvimos a ver en su casa con el resto de los amigos de la parroquia y no escribió más. 
      Qué deberá hacer? 
      Sé que es tonto lo que digo en comparación con las preguntas y respuestas que he leído en su pág de internet, también sólo nos tratamos 10 o 12 días.
       Me da vergüenza escribirle por esto pero la verdad nunca he tenido novio y sólo una vez otro chico empezó a escribirme y sí lo hacía más seguido pero de repente también dejó de escribir y yo no lo seguí haciendo tampoco, tampoco pregunté qué pasaba ni tomé la iniciativa de pasarle un mensaje.
        He oído un audio suyo en el que explica que es Dios quien pone la iniciativa o el deseo en el corazón del varón…
Gracias Padre. Susan

Mi respuesta.
Querida Susan
Cuando el varón deja de escribir o comunicarse después que la chica ha correspondido activamente y demostrado su receptividad, es habitualmente por alguno de estos motivos
1) Se ha dado cuenta de que no tiene los medios materiales para llevar adelante una relación amorosa que no puede culminar en la boda y la formación de la familia (y en esto debería haber reparado la chica antes de corresponderle)
Este motivo habla bien de la racionalidad del varón
2) Se ha dado cuenta de que no hay esperanzas de acostarse con la chica, y corta para iniciar un juego de pescador que va aflojando y tirando, aprovechando que la chica ha mostrado su interés (y a la vez su debilidad sentimental) cuando no toleró su silencio y quiso continuar la comunicación. A este caso, le podemos llamar "El Don Juan"
3) Es un adicto al "flirteo". Va de chica en chica como el picaflor de flor en flor, bebiendo de lo dulce, afectivo, receptivo que tiene la mujer. Pero no es capaz de establecer con ella un compromiso de amistad real, común, que pueda cuajar en matrimonio. Es "El picaflor". Abunda muchísimo en el mundo y en las parroquias. Les pasa algo parecido a lo que dice Antonio Machado en una de sus poesías "Amé lo que ellas pueden tener de hospitalario". Pero son consumidores del "encanto femenino". Y pará de contar.

Conviene que la joven se ponga "indiferente" ante el casarse o no casarse (como pide san Ignacio al que empieza sus ejercicios espirituales) según sea o no la voluntad de Dios y no la propia. Dios habla con hechos. Y hay que dejar que hable. Y mientras tanto olvidarse de sí misma y amar a los suyos, sin dejarse paralizar por el "volverse sobre sí misma", ego-centrismo. Salir de sí hacia los demás en las mil formas en que la mujer es capaz de hacerlo, como hija, hermana, tía, sobrina, cuñada, profesional, empleada, enfermera, esposa, madre, música, maestra, artesana… 
Dios te llene de su Sabiduria
Padre Horacio

LA MUJER FUENTE DE AMOR
El amor que de Ella mana
se derrama y se derrama
por la voz o el pensamiento
en la risa o el lamento

Lo que dice, piensa o hace
o que pase lo que pase
todo alcanza su verdad
si lo hace por caridad

Pues nada tiene sentido
si no es amado y querido.
Todo resulta engañoso
sin el impulso amoroso

También lo es el matrimonio
si en él la embarcó el demonio.