viernes, 3 de agosto de 2018

LA SANTIDAD DEL AMOR MATRIMONIAL
EN PERSPECTIVA JUDÍA

EL VERDADERO AMOR:
¿EXISTE REALMENTE? 
¿CÓMO LOGRARLO? ¿PUEDE DURAR? 
  
Me he referido a menudo en el pasado a la santidad del matrimonio en la perspectiva de la Alianza Mosaica. 
   Hace diez años encontré en una página web unas hermosas consideraciones sobre “El verdadero amor”, que se refieren a lo que yo llamo "el buen amor" esponsal. Un amor que debe estar fundado en una fuerte vinculación religiosa de ambos esposos con el Señor, como la condición para su autenticidad y perdurabilidad.       Esta página, que traduje y reproduzco aquí, enseña que el secreto del "verdadero amor" esponsal no está en el plano sexual sino en el plano religioso. 
   Consiste en que los esposos compartan y estén unidos en un mismo amor al Señor. Dice así: 
            "La respuesta a la última pregunta, si el amor puede durar, es afirmativa, y es la clave para responder a las dos anteriores. En la sociedad moderna, los conceptos de amor y sexo se han confundido terriblemente. Esto ha hecho mucho daño y ha tenido un gran costo humano. 
    El sexo es la culminación de un amor verdadero, pero no indica necesariamente su existencia. Por ejemplo: lamentablemente, esta falsa ecuación [sexo = amor] ha provocado, o ha engañado, a algunas personalidades modernas [parece aludir a los productores de Hollywood] para hacer una terrible tergiversación de las historias bíblicas que relatan la amistad del Rey David y Jonathan, por ejemplo (quiera guardarnos El Nombre de estas afirmaciones ofensivas). 

    Del concepto de amor verdadero se trata en la Mishná [repetición de la ley o Toráh explicándola], en un lugar donde se afirma que "Cualquier amor que depende de algo exterior no duradero (atracción física, el dinero, etc.) se desvanecerá cuando ese algo deje de existir". Esta Mishná nos enseña lo que es verdadero amor. No consiste en que dos personas se sientan atraídos el uno hacia el otro por algo exterior que los ayunta. 
    Hay verdadero amor cuando se sienten más bien atraídos por la esencia del otro. Ellos se identifican el uno con el otro y, en consecuencia, sus propias naturalezas hacen que su amor mutuo sea inevitablemente verdadero y perdurable. 

    Parece hermoso - puede decir alguno - pero eso: ¿qué tiene que ver comigo? ¿Cómo puedo alcanzar esta elevada forma de vinculación? 
    Creo que la respuesta a estas preguntas se puede encontrar en un pasaje del Talmud (Sanhedrín 7a) y en una parasháh [perícopa o trozo de texto bíblico o rabínico elegido para una lectura litúrgica] del Rashi [famoso rabino medieval]. El pasaje en el Talmud dice lo siguiente: "Alguien solía decir, ‘si nos amáramos intensamente, podríamos dormir juntos en una silla estrecha. Si el amor se desvaneciera, no nos bastaría la cama más grande’”. 
    Rabí Huna encontró el fundamento para esta afirmación en los versículos que describen cómo le habló El Nombre a Moisés desde el espacio de un palmo existente entre los querubines de oro encima del arca de la Alianza. Mientras que - como dijo el profeta Isaías - cuando Israel estaba alejado del Nombre, "ni el edificio más grande lograba albergar la Divina Presencia"
   ¿Por qué es tan atinada la observación del Rabí Huna? Creo que porque la relación con El Nombre debe ser una relación de amor verdadero: de estrecha identificación. Verdaderamente, su gloria llena el universo, sin embargo, podía caber en la palma de una mano cuando Moisés y los israelitas eran - en cierto sentido - uno solo con Él. Pero en el tiempo de Isaías, cuando hubo un distanciamiento, no había lugar capaz de albergar Su gloria. 

    En cuanto al relato de la parasháh antes aludida, que se refiere a las piedras sobre las cuales reclinó su cabeza Jacob para dormir aquella noche, el Rashí explica que las piedras se disputaban entre sí el privilegio de servir de apoyo a la cabeza del justo. Y El Nombre dirimió el litigio entre ellas fusionándolas en una sola piedra grande. 
    Este relato es, a mi parecer, la clave de todo el asunto que estoy tratando sobre el verdadero amor. La forma de identificarse, de estar unidas aquellas piedras en lo esencial, era compartir la misma pugna, el mismo anhelo de ser la almohada de la cabeza del justo.         Eufemísticamente, si nuestra principal aspiración en la vida es ser un lugar de descanso para la Shejinah [La nube que manifiesta y esconde a la vez la gloria de Dios]... si consiste en ser un Tabernáculo en miniatura...  entonces, encontraremos nuestra alma gemela y, seremos hechos uno en esencia con ella, al igual que las piedras. 
    Esto es el verdadero amor. Que dura para siempre".

Hasta aquí la enseñanza no firmada, que agradecemos a su autor por su profundidad y su hermosura. 
    Nuestra institución católica del sacramento del matrimonio - como todas las palabras y obras de Nuestro Señor Jesucristo - no vino a abolir estas hermosas consideraciones sobre el amor matrimonial sino a llevarlas a su perfección en el sacramento del matrimonio, con un amor perfecto en justicia y verdad: 
ahavah hamushalmat  =  אחוה הממושלמת

 Fuente: 
 http://www.greatjewishmusic.com/Moods/Torah-Vayetze.htm

lunes, 30 de julio de 2018

SAN IGNACIO DE LOYOLA - 31 DE JULIO

San Ignacio de Loyola
+ Roma, 31 de julio 1556


CONTEMPLACION PARA ALCANZAR AMOR
Primero conviene advertir en dos cosas.
La primera es,
que el amor se debe poner más en las obras que en las palabras.
La segunda:
el amor consiste en comunicación de las dos partes,
es a saber, en dar y comunicar
el amante al amado lo que tiene,
o de lo que tiene o puede,
y así, por el contrario, el amado al amante;
de manera que si el uno tiene ciencia,
dar al que no la tiene,
si honores, si riquezas, y así el otro al otro.

(Ejercicios Espirituales 231)

¡Y QUÉ LE DARÉ
AL QUE ME AMÓ Y SE ENTREGÓ POR MÍ?


"Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento, y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo distes, a Vos, Señor, lo torno;
todo es vuestro,
disponed a toda vuestra voluntad;
dadme vuestro amor y gracia,
que ésta me basta".

(Ejercicios Espirituales Nº 234)

V

lunes, 23 de julio de 2018

EN LA NOVENA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA




Tomad y recibid, Sumo Dador
toda mi libertad
mi memoria, intelecto y voluntad
todo mi haber y poseer mejor.

Todo es vuestro desde antes del albor
de un ser que amáis desde la eternidad...
Yo os lo entrego y devuelto de verdad:
dadme en cambio el amor.

Dadme tan sólo vuestro amor, la casta
efusión del Espíritu en la espina
espiritual de la estatua de lodo.

Dadme el morir de vuestro amor, y basta.
Y la interior resurrección divina
que el corazón en sueños adivina...

Eso es con creces devolverme todo.

viernes, 4 de mayo de 2018

PARA TI QUE ERES TAN TÍMIDA Y APOCADA
Y TAN LLENA DE MIEDO POR TODO
Tres consejos de Santa Teresita

LA ESPIRITUALIDAD DE 
UNA DOCTORA DE LA IGLESIA

Tres consejos de Teresita de Lisieux a una hermana que se sentía débil e impotente
            La espiritualidad de la santa de Lisieux sigue hoy más presente que nunca en pleno siglo XXI, haciendo de muro de contención ante las herejías de siempre, especialmente el jansenismo y el pelagianismo. El jansenismo es la infición de la vida de fe católica por  el puritanismo y el moralismo luterano y calvinista. El pelagianismo regresión hacia la justificación por las propias obras.
            La espiritualidad de Teresita de Lisieux es, posiblemente, lo más alejano a la herejía pelagiana que sigue hoy muy presente en la Iglesia. Su «pequeño camino de infancia espiritual» es una hoja de ruta actual para alejarse de ese pelagianismo que reclama poner la atención y energía en uno mismo para llegar a la virtud, contra-poniéndola con el abandono y confianza en Dios, Quien, como Padre nos engendra con su Espíritu Santo por la boca de Jesucristo su Hijo muy amado.

1)     Más energía y más virtud
Una de las confidentes y amigas que tenía Teresita de Lisieux en el convento era Sor María de la Trinidad, que solía manifestar a la santa su deseo de tener «más fuerza y energía para practicar la virtud». Santa Teresita le respondió corrigiendo su perspectiva espiritual:«Si el buen Dios quiere que seas débil e impotente como un niño -le respondía Teresita de Lisieux-, ¿crees por ello que tienes menos mérito por ello? Acepta, pues, vacilar a cada paso, incluso caer, llevar la cruz débilmente, ama tu impotencia: tu alma sacará de ello su provecho que si, transportada por la gracia, cumples acciones heroicas, que llenarían tu alma de satisfacción personal y de orgullo».

2)    Salirse del pequeño camino
En otra ocasión que Sor María de la Trinidad estaba triste por sus debilidades, le dijo la santa: «¡Te has vuelto a salir del pequeño camino! Una pena como la tuya, porque te abate y desalienta demuestra que procede del amor propio, Cuando la pena es sobrenatural, por el contrario, devuelve el valor, da un nuevo empuje hacia el bien; uno es feliz de sentirse débil y mísero, porque cuanto más se reconoce humildemente, esperándolo todo gratuitamente del buen Dios sin ningún mérito por nuestra parte, más baja el buen Dios hacia nosotros, para colmarnos con sus dones generosamente».

3)    Un modelo de humildad
«Los privilegios de Jesús son para los pequeños», me solía repetir Teresita, cuenta Sor María de la Trinidad. «Era inagotable sobre la confianza, el abandono, la sencillez, la rectitud, la humildad del niño pequeño, y me lo proponía siempre como modelo».
Sí Jesucristo llama pequeños, hermanitos míos más pequeños a los que han creído en Él y por eso se han puesto en el camino de su seguimiento en la divina regeneración como hijos del Padre que siguen el ejemplo del Hermano Mayor, primogénito de muchos hermanitos.