Google+ Badge

Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de febrero de 2017

RONALD TOLKIEN Y EDITH
Una historia de amor)

Para dar permanencia
Una historia de amor
 
"El párroco se enfureció. El muchacho en quien había invertido tanto afecto y dinero lo había engañado y, además, descuidaba sus estudios muy poco tiempo antes del examen para obtener la beca que le permitiría entrar en Oxford. Llamó a Tolkien al oratorio y le exigió que pusiera fin a su romance con Edith. De mala gana, Tolkien accedió a terminar con la relación y el párroco hizo preparativos para trasladar a su pupilo a un nuevo alojamiento, lejos de la muchacha.
[…] Cuando tocaron las 12 de la noche del 3 de enero de 1913, Tolkien celebró su mayoría de edad sentándose en la cama y escribiendo a Edith por primera vez en 3 años. Era una nueva declaración de amor que culminaba con la pregunta que ocupaba el primer lugar en su pensamiento: ¿Cuánto tiempo pasará antes de que podamos unirnos otra vez, ante Dios y el mundo? 

La respuesta de Edith fue devastadora. Se había prometido al hermano de una antigua compañera de escuela.
Una vez superada la sorpresa inicial, Tolkien advirtió insinuaciones en la carta de ella que le daban esperanzas de volver a ganarla. Sólo se había comprometido con su novio porque había sido amable con ella. Sentía que estaba desperdiciando su vida, y había dejado de confiar en que Tolkien todavía quisiera verla después de que hubieran transcurrido los 3 años. Empecé a dudar de ti, Ronald - había escrito -, y pensé que no te preocuparías más por mí. 
El 8 de enero Tolkien viajó en tren hasta Cheltenham. Edith se encontró con él en el andén y caminaron por el campo de los alrededores. Al final del día había decidido romper su compromiso para poder casarse con Tolkien. Él empezó el nuevo trimestre en Oxford con una explosiva felicidad.

Obedientemente, escribió al padre Francis para informarle de que iba a casarse con Edith. Aguardó la respuesta del sacerdote con ansiedad, en parte porque todavía confiaba contar con su apoyo económico y en parte porque deseaba verdaderamente su bendición. El padre Francis respondió con ánimo resignado, si bien muy poco entusiasta, anunciándole su aceptación de lo inevitable.
[…] Hasta muchos años después, Tolkien no pudo poner todo lo ocurrido en una especie de contexto:
tenía que elegir entre desobedecer y hacer sufrir (o engañar) a un tutor que había sido un padre para mí, más que la mayoría de los verdaderos padres… o abandonar el asunto amoroso hasta que tuviera 21 años. No lamento mi decisión, aunque fue muy duro para mi enamorada. Pero ello no fue por culpa mía. Era perfectamente libre y ningún voto la unía a mí, y no me habría quejado… si se hubiera casado con otro. Durante casi 3 años no vi ni escribí a mi amada. Fue extraordinariamente difícil, doloroso y amargo, sobre todo al principio. Los efectos no fueron del todo buenos: recaí en la locura y el ocio y desperdicié gran parte del primer año pasado en la universidad. Pero creo que nada habría justificado el matrimonio sobre la base de un amor juvenil; y probablemente ninguna otra cosa habría fortalecido la voluntad lo bastante para dar permanencia a un amor semejante (por genuino que fuera ese amor verdadero).

[…] El funeral tuvo lugar en Oxford cuatro días después de su muerte, en la sencilla y moderna iglesia de Headingon, a la que había acudido con mucha frecuencia. Las oraciones y las lecturas fueron escogidas especialmente por su hijo John, que también ofició la ceremonia con la ayuda del padre Robert Murray, antiguo amigo de Tolkien, y el sacerdote de su parroquia, monseñor Doran. Fue enterrado junto a su esposa en el cementerio católico de Wolvercote, a unas pocas millas de Oxford. La inscripción de la lápida de granito dice: Edith Mary Tolkien, Lúthien, 1889-1971, John Ronald Reuel Tolkien, Beren, 1892-1973.
[…] Las últimas palabras se las cedo al propio Tolkien, que las escribió en una carta a uno de sus hijos:
Desde la oscuridad de mi vida, tan frustrada, pongo delante de ti lo que hay en la tierra digno de ser amado: el Bendito Sacramento… En él hallarás el romance, la gloria, la fidelidad y el verdadero camino a todo lo que ames en la tierra, y más todavía: la Muerte; mediante la divina paradoja, esa que pone fin a la vida y exige el abandono de todo y, sin embargo, mediante el gusto (o el pregusto) de aquello por lo que sólo puede mantenerse lo que se busca en las reacciones terrenas (amor, fidelidad, alegría) o captar la naturaleza de la realidad, de la eterna resistencia que desea el corazón de todos los hombres."

Tolkien. Hombre y mito, de Joseph Pearce; Minotauro, 2000;
pgs. 40-41, 46-47, 43, 217-218, 218.



viernes, 10 de julio de 2015

AMOR DE VARÓN Y AMOR DE MUJER

EL AMAR DEL VARÓN 
NO ES IGUAL 
QUE EL AMAR DE LA MUJER
Por  Salvador Casadevall

El hombre y la mujer reaccionan de diferente manera en su forma de amar.
El amor no significa lo mismo para el hombre que para la mujer.
Saber esto, es saber ya, desde el noviazgo, que habrá que estar dispuesto a poner esfuerzo para comprender mejor al otro.

Alguien escribió: El amor de un hombre es el mundo y el mundo de una mujer es el amor.

Estas palabras ilustran bastante bien la importancia que cada sexo atribuye al amor.
El hombre está volcado al mundo que debe construir y organizar. El amor que él tiene por su mujer y el amor que le llega desde su mujer, son ciertamente muy importantes para él. Pero vistas sus obligaciones que tiene en el mundo de su profesión, de su actividad va descubriendo cosas que tiene que hacer y organizar y que le lleva tiempo. Y eso le acapara gran parte de su mente.

La mujer no es indiferente a lo que pasa en el mundo pero para ella lo más grande es el amor. Decir que el amor es algo importante para una mujer, no es suficiente, es necesario decir también que el amor, para una mujer, es todo. Porque la mujer se da totalmente en su amor, no sabe darse hasta la mitad: ella se da enteramente y para siempre.
Un novio que no sospecha el inmenso lugar del amor en el corazón de la novia, no podrá comprenderla. Lo mismo un esposo que no es consciente de la primacía del corazón en su esposa, no llega a llevarla a la felicidad.

El amor del hombre es un amor de iniciativa, de conquista. Así vemos comúnmente que es el muchacho el que va en busca de la chica y le declara su amor. La chica acepta o rechaza. Porque en el amor, la actitud femenina es una actitud de acogida del otro, de disponibilidad hacía el otro. La mujer cuando ama tiene una total entrega.

Otro rasgo que caracteriza el modo de amar propio de cada sexo es la rapidez con que el hombre llega a reacciones físicas y la lentitud de la mujer frente a estas mismas reacciones. Para hablar claramente y se entienda bien, el hombre no tiene necesidad de larga preparación para sentirse preparado para el acto conyugal. Esta disposición es provocada con mucha facilidad en él. Puesto en presencia de la mujer atractiva, todo hombre se sentirá rápidamente atraído. Muy pronto experimentará el poderoso dinamismo del instinto.

Es que la sexualidad del hombre está más concentrada y localizada que la sexualidad de la mujer. En la mujer está como más distribuida, como más oculta en todo su cuerpo. Alguien lo graficaba muy bien así: el hombre es como una estufa eléctrica: se enciende y ya calienta. La mujer es como un hogar, necesita tiempo para distribuir su calor.

Los esposos deberán tener muy en cuenta estas dos actitudes sobre la marcha que deben dar a su intimidad amorosa. La esposa siempre necesita de una amorosa preparación. A la mujer no le basta ser amada y amar. No basta que uno se entregue y que uno gane la vida para ella y para los hijos. A ella le gusta y le hace falta, que aquel que la ama se lo diga y a veces no necesita palabras: con señales y actos de afecto y ternura. Que los novios y los maridos que deseen hacer feliz a su novia o a su esposa se acuerden de esto y, por su parte, vamos a rogar que las esposas sean comprensivas por los olvidos que con frecuencia tenemos los esposos.

Salvador Casadevall
<salvadorcasadevall@yahoo.com.ar>
REFLEXIONES DESDE LA FAMILIA
para acompañar a vivir

viernes, 19 de junio de 2015

EL BUEN AMOR EN LA FAMILIA
Pedro Juan Viladrich"





"Cómo aprender a amar dentro de la familia y cómo evitar errores" el Dr. D. Pedro-Juan Viladrich. Prof. de derecho matrimonial, UNAV, en el V Congreso Nacional de Educadores Católicos, organizado por la Fundación Educatio Servanda. 15 de marzo de 2014.


©2014 YouTube, LLC 901 Cherry Ave, San Bruno, CA 94066

viernes, 6 de marzo de 2015

ELLA NO ME VUELVE LOCO
¿Esto puede ser amor?

"Es algo sumamente distinto a lo que me haya sucedido alguna vez y temo quedarme en una relación intelectual, no sé si me explico...
¡Será mi mala inclinación la que me impide valorar sus cosas buenas?"

Buenos dias Padre 
¿Cómo está?, Dios lo Bendiga...
Quisiera hacerle una consulta para que me la responda en cuanto tenga algún momento....
Luego de haber concluido mi relación, sobre la cual le he pedido algunos consejos opté por estar mas tranquilo algún tiempo... y ahora la vida me ha puesto una nueva chica en frente...
Quisiera consultarle hasta que punto uno debe tener en cuenta o darle lugar a la pasión en la relación, he meditado esto un poco pero no llego a una conclusión que me aclare, (leí el capítulo de su libro, de esa chica que cuenta que su novio no le atrae tanto porque es muy frío y me identifica hasta cierto punto)

En este caso, con esta chica, me sucede algo sumamente distinto a lo que me haya sucedido alguna vez y temo quedarme en una relación intelectual, no sé si me explico?. 
Es decir a lo mejor uno se enamora de la chica del kiosco que es una excelente persona pero no sabe ni quién es Jesús, pero ¿cómo balancear estas cosas?

Siendo muy frío ella no me vuelve loco. No siento esa explosión  cuando la veo y en cierto punto hasta esto mismo me genera duda porque es muy modesta para vestir, no anda como cualquier chica de mundo mostrando todo y a lo mejor sea mi mala inclinación la que no me permite valorar las cosas buenas? (hasta hace no mucho quizás elegía de otro modo a las chicas).

Ella es una chica que pertenece a la Legión de Maria como yo, viene de una familia numerosa, por lo cual a pesar de sus 21 años (yo tengo 28) es sumamente madura, muy bien formada en la fe y en general (bastante más que yo sinceramente), y muy trabajadora por su familia (casi que es Madre y Hermana). 

Yo la veía en la Parroquia y me llamaba la atención su forma de ser: cómo trabajaba etc...(¿admiración?) Luego tuvimos un casamiento en común y terminamos charlando y eso nos dejó en contacto por lo que nos juntamos a charlar solos y hemos compartido lindas charlas, caminatas y algunas salidas, solos y con el grupo también.... 

Esto me da mucha paz y siento que estoy haciendo las cosas bien en orden a Dios, pero me preocupa estar gestando algo porque es una buena chica, o porque es de la Legión más que por que realmente me enamore... 

A lo que voy es a que ¿será de Dios esto? ¿O será que tenemos que dejar la relación en una buena amistad únicamente?  Hoy estoy convencido, entre otras cosas, de que el ambiente de Parroquia ayuda a mirar bien a las chicas y apartar la lujuria de la vista del varón.Es decir, siento que tengo oro en mis manos, pero no estoy seguro de que ese oro sea para mi, sino que realmente era una lección que tenía que aprender para valorar a una mujer que realmente vale la pena.

viernes, 30 de enero de 2015

SANTA GIANNA BERETTA MOLLA:
El Amor es una Elección

Santa Gianna Beretta Molla: El Amor es una Elección
https://www.youtube.com/watch?v=vgU7EDt-pok


Santa Gianna Beretta Molla (1922-1962) fue la décima de trece hijos, de una familia de clase media de Lombardía (al norte de Italia), estudió medicina y se especializó en pediatría, profesión que compaginó con su tarea de madre de familia. Quienes la conocían dicen que fue una mujer activa y llena de energía, que conducía su propio vehículo -algo poco común en esos días-, esquiaba, tocaba el piano y disfrutaba yendo con su esposo a los Conciertos en el conservatorio de Milán.

El marido de Gianna, el ingeniero Pietro Molla, recordó hace algunos años a su esposa como una persona completamente normal, pero con una indiscutible confianza en la Providencia Divina.

Según el ingeniero Molla, que falleció en el 2010, el último gesto heroico de Gianna fue una consecuencia coherente de una vida gastada día a día en la búsqueda del cumplimiento del Plan de Dios. "Cuando se dio cuenta de la terrible consecuencia de su gestación y el crecimiento de un gran fibroma -recuerda el esposo de Gianna- su primera reacción, razonada, fue pedir que se salvara el niño que tenía en su seno".

viernes, 7 de noviembre de 2014

EL HIJO "DE LA VEJEZ" DEVUELVE EL PRIMER AMOR

"a mí me parece que ninguno va a ser el último... porque la última palabra la tiene Dios"  

Padre:
¡Qué bueno que haya agarrado al vuelo mi insinuación al mencionar la posibilidad de otro hijo y me haya animado para que tengamos otro niño y sea compañero de juegos del que buscamos cuando yo ya me había dado por jubilada de mamá, y vino tantos años después de la última de las seis mujeres.

La sugerencia de mi esposo -- porque como le dije fue él el que hizo la alusión de encargar otro bebé --, no me “hiela la sangre” como usted supuso... no.  Me da un poco de miedo que sea tan llorón como José. 
Porque desde que nació hasta cumplir el año en enero, hace sólo 3 noches que duerme bien gracias a que le cambiaron la medicación. 

Ahora le hice unos análisis de sangre para ver el por qué de su gastritis y si tiene alergia a la leche (que lo pone tan llorón).  Toma una leche especial pero igual llora.  Este viernes tengo que llevarlo a hacerle unos Rayos equis seriados en el estómago, esófago y duodeno. Veremos. 

Además cuando me embaracé de José sabía BIEN que no iba a ser el último... porque a mí me parece que ninguno va a ser el último... porque la última palabra la tiene Dios.  Y porque el mejor juguete para un nene es un hermanito.

domingo, 7 de septiembre de 2014

FUERTE ES EL AMOR MÁS QUE LA MUERTE
Cantar de los Cantares 8, 6

LA NOVIA DEL SOLDADO

Foto tomada por el corresponsal de guerra ruso André Stenin 
asesinado en Ucrania durante la reciente guerra

viernes, 27 de junio de 2014

EL AMOR NO SE TOMA VACACIONES

HASTA LOS PÁRROCOS 
SE DAN UN DÍA LIBRE 
¿POR QUÉ NO VOS?

Estimado Padre Bojorge, buenas noches.
Soy Sonia, ama de casa costarricense, que toma en serio su camino de santidad.
Recién he visto su programa de hoy "Doctrina resumida de los Padres del Desierto" y me asombró
la semejanza de lo que Usted expuso y lo que experimento una vez a la semana, más o menos.

Ya no veo TV comercial, sólo el canal católico, ni uso las redes sociales, ni escucho radio, ni hablo boberías por teléfono, pero sí me "escondo" del tedio, cuando me ataca la acedia, comiendo en exceso en el tiempo de comida y hoy, por ejemplo, además de eso, no fui a Misa, ni hice la Visita al Santísimo. 

El pensamiento que me invadió fue: "hasta los Párrocos se dan un día libre, por qué no vos?"
Me atrevo a escribirle, porque describió muy bien lo que nos ha  pasado a mi esposo, a mis hijos y a mí.

A veces lo comentamos entre nosotros y nos damos ánimo para no flaquear, pero a veces le hacemos la "seguidilla" al demonio y nos portamos blandengues y hasta risueños con esas flojeras.
 Dios lo bendiga y acompañe.

Querida Sonia: 
Me alegro de que el Señor se haya valido de ese video para hacerle comprender la clase de mal espiritual, mejor dicho la tentación que la ataca a Usted y familia. 
Fíjese bien en ese pensamiento: "Hasta tu párroco se toma un día de descanso"
Los enamorados no se toman descanso. Si nuestro vínculo con el Señor, con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu santo, es un vínculo de amor con nuestro Creador, Nuestro Salvador, médico, maestro, pastor y sacerdote, con nuestro Abogado y Consejero que es el Espíritu santo... Si nuestro vínculo con ellos es de amor... no necesito tomarme descanso del amor, porque el amor busca descansar en estar con el que ama: "Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos".
¿Qué decir de un esposo que necesita tomarse un día libre de su esposa, o de su esposa e hijos? O viceversa.

Si el demonio le puede sugerir algo así, es porque algo anda mal en su enfoque de "tomarse la santidad en serio". Temo que Usted tiene una mala imagen de lo que es ser santa. Quizás una exigencia del tipo de la Ley. Quizás un convertir la gracia en Ley y empezar a soportar lo que debía gozar. Quizás empezar a inquietarme en vez de recibir la paz. 

Vuelva pues a la fuente del amor en su alma. Vuelva a la gracia. Le mando adjunto un archivo con los links o enlaces a unas conferencias del Padre dominico español Fray Jesús Villarroel. Empiece a escuchar las predicaciones sobre el CAntar de los Cantares. Y téngame al tanto. Porque tengo luego otras sugerencias que le abrirán caminos de felicidad insospechada para su trato con el Padre y el Hijo, en el Espíritu Santo.
Va una conferencia de "promoción" 

Por hoy no puedo continuar. Muchas bendiciones para Ud, esposo e hijos 
Padre Horacio

viernes, 25 de octubre de 2013

SEXO POR EL SEXO:
GRAVES CONSECUENCIAS

Quiero publicar como entrada mi respuesta a un comentario de Elías a la entrada
Castidad y pureza de Corazón. Aprovecho para ampliar aquí mi respuesta.

Hola Padre Horacio,
me llamo Elías y quisiera que me dijera: hay consecuencias en las personas que han tenido sexo casual y/o relaciones sexuales sostenidas? 
Gracias por su atención de antemano y que Dios lo bendiga.

[La foto: El que descubre la desnudez de una mujer y mira así a una mujer ya cometió adulterio con ella en su corazón (Mateo 5, 27-28)]

Estimado Elías:
Las consecuencias son muy graves. La primera de todas es el pecado, o sea la desobediencia rebelde al sabio precepto de Dios en la sexta prescripción del decálogo. El pecado es una falta de sabiduría, es necedad. Es también arrogancia y falta de humildad ante el consejo del más sabio que es Dios. Por lo tanto es un acto de soberbia.

Lo que Dios quiere preservar con el sexo precepto del decálogo es precisamente el tesoro humano del amor casto y de la pureza del corazón, como digo en la entrada que acabas de comentar.
http://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2013/03/castidad-pureza-de-corazon.html
Esta consecuencia es reparable, en cuanto a la culpa, por la conversión, la penitencia, el arrepentimiento, la confesión sincera y la enmienda (cuando la adicción contraída la hace posible, lo que no siempre es así).

Pero el perdón de la culpa no borra las penas que son, muchas de ellas, irreparables.
Se llama penas a las malas consecuencias físicas, psicológicas, espirituales de los pecados y en este caso de los actos sexuales desvinculados de la unión amorosa esponsal y de la intención de engendrar hijos. Es decir fuera del matrimonio.

El sexo por el sexo congela a la persona en una especie de autismo psicológico, o sea de incapacidad para comunicarse y sobre todo para entregarse, para darse a sí mismo. Lo encierra en la burbuja de su yo. Y al desviar del camino del amor, que es el que hace humano al ser humano, lo desmotiva para las grandes empresas que inspira el amor, lo esteriliza para la fecundidad humana plena que genera el amor. Encierra al ser humano en sí mismo y por eso lo deshumaniza.

viernes, 4 de octubre de 2013

“Los jóvenes buscan amor y la sociedad les da sexo"


Padre Jurgen Daum:
“Los jóvenes buscan amor... y la sociedad solo les da sexo".
Vino a Ecuador para dar charlas sobre castidad a los jóvenes, y aunque está tratando temas “espinozos” en una sociedad muy sexualizada, el padre Jurgen no se asusta, mas bien dice que no puede quedarse callado, ante lo que oye a diario en el confesionario.
¿Qué hace un sacerdote hablando de sexualidad, en tiempos de curas pedófilos y de libertinaje sexual?
Dando una de estas pláticas, al final pedí que me hicieran llegar preguntas en papelitos, llegó una que decía: “Padre, ¿qué se siente violar a los acólitos?”. Me causó mucha indignación, porque es una gran injusticia escribir una pregunta así a un sacerdote que no conoce. Yo jamás he tocado a un chico, jamás he tocado a un mujer, he sido fiel a mi compromiso de celibato: llevo 20 años de vida sacerdotal cumpliendo fielmente, y no veo por qué a todos nos tengan que tachar de la misma manera. Conozco muchos hermanos sacerdotes que son muy fieles, también hay los que fallan, pero son la minoría. Reté a ese chico a que se manifestara, ¿tú crees que se acercó?,  ni siquiera a pedir disculpas por juzgar a un sacerdote que no conoce, porque yo sí le contesté. Tiró la piedra y escondió la mano cobardemente.
No tengo miedo de pararme al frente de los chicos y chicas y hablarles sobre este tema, porque no tengo nada escondido. ¿Que los sacerdotes no tienen nada que decir porque ellos no tiene experiencia en el sexo? Oigan mujeres: ¿acaso no van al ginecólogo hombre, que nunca ha dado a luz? Un argumento de esa naturaleza es estúpido.
Por otro lado, estoy en un momento de mi vida donde yo creo que el Señor me está pidiendo que hable claro y fuerte. No me puedo quedar callado.
¿Qué les dice en sus charlas a los jóvenes que les atrae tanto?

viernes, 12 de julio de 2013

UNA ELECCIÓN DESPUÉS DE LOS TREINTA [1 de 2]


Enamoramiento y elección no se presentan de la misma manera en la edad juvenil que en la edad adulta

Por eso, suele suceder que al varón adulto, hacia los treinta y después, no sepa reconocer unos nuevos caminos del amor que no son los que conoció en su años jóvenes. 

La fe y el discernimiento espiritual puede ser decisivo para encontrar el verdadero camino del amor, como le sucedió a Javier, que me permite publicar su testimonio, esperando que ayude a otros. 

Estimado Padre:

 Le escribo de nuevo para contarle algunas cosas que le había prometido. Que sé que le gusta ver cómo la gracia obra en las personas. Así que como nos ha ayudado (mucho más de lo que pueda imaginar), trato de dar satisfacción a ese gusto suyo (y que comparto). Tal vez, sea medio largo, así que si no quiere leerlo, no se haga drama. Me bastan sus oraciones, que eso sí le pido. Gracias.

Bueno, como se acordará nos pusimos de novios el 22 de julio (día de Santa María Magdalena). Por celular. No digo que sea lo ideal, pero con nosotros no es raro. Todo pasó de forma muy inverosímil. Así que, qué le hace una mancha más al tigre, no? jaja.

Le paso a contar cómo nos conocimos: Hace 2/3 años, mi padre conoció a Catalina, a través de un amigo. La esposa de este último le dijo que cuando la vio a Catalina, había pensado: "es la chica ideal para Javier". Bueno, no nos casamos todavía, pero no creo equivocarme en pensar que esa idea se la puso Nuestro Señor. La realidad es que a la esposa del amigo de papá yo la habría visto para esa época unas 2 o 3 veces cuanto mucho. ¿Por qué pensó en mí, si casi ni me conocía? Maravilloso misterio... o no tan misterio.

viernes, 5 de julio de 2013

Amor humano, amor divino


por Juan Manuel de Prada
 21 de agosto de 2012

 SEGURAMENTE no exista, entre todas las aspiraciones humanas, otra más noble y primordial que el amor; seguramente toda nuestra andadura terrenal puede resumirse en el deseo de amar y ser amados. Pero ¿qué es exactamente el amor? Poetas, novelistas, antropólogos, filósofos, han tratado con mayor o menor fortuna de dar respuesta a esa pregunta que tal vez no sea sino el intento de explicar la razón del vivir, pues una vida sin amor es una vida sin sustancia y sin norte, condenada a la esterilidad y a la desesperación. Muchas son las expresiones del amor humano, de esa necesidad que las personas tienen de estar ligadas entre sí, de vivir unas por otras y para otras, de encontrar esa comunión que restablece la armonía de lo creado; pues, en efecto, nada hay en el mundo que exista de forma aislada o independiente. Existe un amor dirigido a nuestros semejantes, que es caridad; y patriotismo, si tales semejantes son, además, copartícipes en un proyecto social y político. Existe el amor nacido de los vínculos de la sangre: amor paternal y maternal, amor fraternal y filial. Y existe, naturalmente, la amistad, que tal vez sea la forma más desinteresada de amor, pues nace de una sintonía espiritual con alguien a quien elegimos entre muchos.

Pero, de entre todas esas expresiones, seguramente no haya ninguna que nos reconcilie tanto con nuestra naturaleza de criaturas como el amor erótico entre un hombre y una mujer. Lope de Vega acertó al describir ese cataclismo interior que se produce en cada uno de nosotros cada vez que nos enamoramos, en un soneto célebre que comenzaba así: "Desmayarse, atreverse, estar furioso, / áspero, tierno, liberal, esquivo, / alentado, mortal, difunto, vivo, / leal, traidor, cobarde y animoso". Pero, y después de ese cataclismo, ¿qué ocurre? Porque la fuerza arrasadora de un estado afectivo como el que nos describe Lope no garantiza, bien lo sabemos, su duración.

El amor erótico tiene elementos comunes con la caridad o la amistad, pero a ellos se une un elemento carnal aún más poderoso que en el amor nacido de los vínculos de la sangre, un elemento de exclusividad recíproca que impulsa a los amantes a fundirse y hacerse uno solo. Este amor exige una plenitud sexual que sea al mismo tiempo una plenitud humana; es decir: debe reposar sobre el atractivo de los sexos, pero ser coronado por el espíritu. Cuando el espíritu no corona esa atracción sexual, el amor erótico se vuelve sexolatría (y, como tantas otras idolatrías, no tarda en amustiarse y fenecer); y cuando una idealización de lo espiritual trata de rebajar al rango de cosa vergonzosa la atracción sexual, el amor se pervierte, aunque adopte una máscara sublime. Es indudable que toda modalidad de amor se enfrenta a dificultades y necesita de purificaciones a veces desgarradoras para no languidecer, pero en el amor entre los sexos estas alternativas de luz y de sombra se verifican con mayor frecuencia e intensidad. La plaga de divorcio, que tantos hemos sufrido, así parece confirmarlo.

Al matrimonio parece haberle ocurrido lo mismo que a tantas instituciones morales, políticas y religiosas. En otro tiempo, tales instituciones estaban por encima de las personas que las encarnaban. Los cónyuges no deseaban tan sólo mantenerse fieles entre ellos, sino también mantenerse fieles al matrimonio. Mientras la institución matrimonial permaneció viva, fue un apoyo orgánico para los cónyuges; pero desde que ha degenerado en un puro formalismo legal, se ha convertido en una carga intolerable para muchos. Los cónyuges se han rebelado contra la institución, en una búsqueda de libertad o "realización personal" en la que el amor pasa a ser una especie de velo halagador para cubrir la divinización de la sensualidad y la exaltación del yo. El amor ha dejado de ser unión íntima de dos almas, para convertirse en sed vulgar de una felicidad superficial e inmediata, impermeable al deber; lo que acaba convirtiéndolo en una suma de dos egoísmos que entablan particular batalla; y aun en las parejas que escapan a esta batalla no pierde el egoísmo sus derechos: el amor hace nacer en ellas una especie de suficiencia eufórica, que no es sino un egoísmo individual. De este modo, los cónyuges no llegan a conocerse realmente: aman un fantasma que crean a imagen de su deseo; o, en todo caso, avanzan hacia una simbiosis de egoísmos, hacia un compromiso artificial entre dos almas que han llegado a ser extrañas y cerradas la una para la otra. A esta entronización del deseo personal y egoísta se suma una ruptura entre sexualidad y matrimonio, entre sexualidad y procreación, e incluso entre sexualidad y amor. ¿Cómo corregir esta deriva?

El amor sólo es grande y duradero en la medida en que lo nutren decepciones y dolores; desconocer lo que hay de fecundo en el dolor es la tara principal de esta época delicuescente. Ese estado de excitación o embriaguez de los sentidos que describía Lope corre el riesgo de desvanecerse como una ilusión cuando choca con las rutinas de la vida. La intimidad cotidiana resta brillo a las cualidades del ser amado; y, al mismo tiempo, hace resaltar sus imperfecciones y miserias. Entonces el amor corre el riesgo de hundirse en la aridez y la insatisfacción. Sólo el amante que aprende el realismo del amor puede sobrevivir al desvanecimiento de esa ilusión primera; sólo aquel que sabe salir de sí mismo para entregarse al otro, para sentirse ligado al otro, vencido por el otro, invadido por su destino, puede hallar la verdadera alegría del amor. El amor que vive de codiciar siempre nos deja, a la postre, hambrientos; el único amor que nos deja saciados es el que vive para darse.

Pero vivir para darse, sacrificarse por otra persona, amarla a pesar de sus defectos, incluso a causa de sus defectos, sólo es posible cuando el amor humano se conjuga y amalgama con el amor divino. El auténtico amor --escribía Thibon-- acoge al ser amado no como un dios, sino como un don de Dios; no lo confunde nunca con Dios, pero no lo separa nunca de Dios. Escribe Dante, al referirse a Beatriz: "Ella miraba a lo alto y yo la miraba a ella". Sólo así los esposos pueden conservar eternamente alma de novios. Y es que, para amar a un ser lleno de imperfecciones como somos cada uno de nosotros, es preciso amarlo más allá de sus propias imperfecciones, amarlo como mensajero divino de una plenitud que sobrepasa.