viernes, 26 de mayo de 2017

UNA ESPOSA QUE SUFRIA LA LUJURIA DE SU ESPOSO

 "Mi esposo, reclama una intimidad de pareja donde él pueda expresar todos sus gustos y deseos sexuales, sin represión".
....
 Desde ya te agradezco, Padre, que compartas con otros matrimonios nuestro correo y deseosa de tu opinión quedo a la espera de la respuesta...

1.- La consulta:
Querido Padre:
Te escribo también a pedido de mi esposo un tema que venimos desde hace tiempo confrontando en nuestro matrimonio y que en mi caso particular me tiene "agotada" pues no puedo lograr colmar las expectativas de mi esposo al respecto.

El anoche me sugirió que te escriba ya que tus palabras siempre han sido verdad certera para poner en práctica y aclarar las artimañas del enemigo en todas sus formas y acciones.

Mi esposo, reclama una intimidad de pareja donde él pueda expresar todos sus gustos y deseos sexuales, sin represión. Como bien él me dice yo no te propongo nada fuera de nuestro matrimonio, es solo que a él le gusta mucho todo lo que implica " caricias" y " besos" en todo el cuerpo y las partes íntimas tanto mías como las de él.

A mí personalmente esas cosas me " dan cosquillas" y no me agradan y además mi esposo es una persona que necesita mucho de su intimidad sexual cosa que a mí no me sucede. El, se siente despreciado como hombre ante esta realidad, además de reprimido pues él siempre dice ser una persona " libre" y que le gusta ser el mismo, auténtico en todo y tal es así que se permite siempre hacer cosas que le gustan (como en este caso se compró una moto de colección que tanto amaba) para poder disfrutar de sus placeres y gustos, además de que le gusta la buena ropa, el buen perfume, el buen comer y bueno....todo lo bueno......

Anoche casualmente, veníamos de lo que supuestamente iba a ser una salida juntos para compartir un café volviendo a casa luego de dar unas vueltas pues el debate nuevamente salió por mi esposo y sinceramente anoche sentí con toda mi alma decir...hasta acá llegué....Él me dice que mi actitud es totalmente egoísta retener a alguien sin darle la posibilidad de brindarme como él quiere. Que yo misma lo estoy empujando a buscar otra opción.

Desde nuestro acompañamiento con el cual nació nuestro tercer hijo, el varón, yo aprendí muchas cosas contigo y he dejado de concentrarme en el afuera para estar en mi hogar como tú me enseñaste, que fuese mi santuario y eso ha sido muy sanador, pero mi sexualidad, nunca fue un tema simple en mi vida ( mi acompañamiento empezó por el tema de vejación sexual si lo recuerdas) y aunque esto se ha resuelto casi por completo en mí ya que ha llevado un largo proceso, yo hoy busco sedienta crecer en santidad y guiada por tus santas enseñanzas he aprendido o mejor dicho siento en mi interior un profundo discernimiento en estos tiempos de que cosas " si" o que cosas "no" edifican mi vida para vivir, ser, y hacer la voluntad del Padre y vivir de cara a Él.

Mi esposo también reclama el hecho de que no "me visto" para él. Yo pensaba que era de ropas el tema, pero no él me dice de " ropa lencería" para él, que nunca podemos tener una luz encendida para que pueda verme y observarme en mi desnudez cosa que a mí me provoca pudor.

Si bien al principio de nuestra relación yo accedí a que mi esposo expresará un poco más su sexualidad como a él le gustaba, fui poniendo resistencia a esto a medida que yo traté de ser mas auténtica en este tema con la esperanza o la idea de que si podemos tener una sexualidad santa, si esto existe, ¿o es locura mía? Yo sinceramente nunca hablé de este tema con ninguna otra persona pues el tema de la sexualidad está tan mundanizada por sexólogos y demás "expertos" en el tema que bien disparan todo desde el placer, goce y excitación y demás, el juego de las fantasías y demás que tú conoces mejor que yo dando vuelta por todos los medios.

Yo conocí a mi esposo en un grupo de oración y recuerdo cuando el Padre Ibáñez me profetizó este regalo de Dios para mi vida, pero hoy tantas veces me pregunto ¿qué pasó? Yo sé que él también se lo pregunta. Vivíamos en oración y caminábamos unidos como en un mismo Espíritu.

Hoy lo veo a mi  esposo amargado, pensante, totalmente conectado en sus cosas, en casa siempre sentada en la computadora o el celular, con poca conexión con los chicos, sus hijos. 

Mi esposo reclama que yo no permito mucho que me toque con caricias y demás cuando estoy de pronto cocinando, etc....es que me sucede padre que él siempre o casi siempre viene y me toca para incitarme a lo sexual, yo esperaría un abrazo, un gesto de amor más acorde al momento pero el siempre " va a los bifes" como se dice en criollo y la verdad eso me desagrada.

La música que escucha siempre es de grupos que se expresan con la rebeldía de las cosas de la vida, buscando libertad, sacar todo lo reprimido, etc....desde música psicodélica hasta rock siempre con los mismos temas.

Ayer me dijo: somos dos perfectos desconocidos, ¿y como llegamos a tener tres hijos?

Él me dice que todo el día está procurando agradar a Dios, que saluda a todos con respecto, que cuando alguien necesita un favor trata de ayudar, que aporta su diezmo, que no tiene ningún problema con nadie, que todos lo aprecian, etc....pero me pregunto.... ¿es eso solo lo que agrada a Dios? ¿Son todas obras y lo demás????

Todo esta situación me produce grandes cuestionamientos....ayer a la noche estuve a punto de entregarle el anillo de matrimonio y decirle: Sos libre, perdoname todo el tiempo que te robe esa libertad y robarte tantos años de esa única vida que tenemos para que seas completamente feliz.

Estaba totalmente llena de dolor y lloraba mucho, cuando en un momento el bebé lloraba porque quería estar con su papá en la cama y dormir con él y cuando en un momento lo interrumpí de su cena tomando un caldo mientras miraba las novedades del Facebook por celular , para decirle que tenga al bebé mientras preparaba su mamadera y él me dijo: "Esta bien, voy a terminar mi caldo cuando traigas la mamadera..." me parecieron actitudes tan soberbias, tan egoístas, y de estas son tantas a veces que eso me produce tanto rechazo padre.

Hoy somos parte de un grupo que se llama NN que se forma por matrimonios y aunque no es mi carisma yo acepté para participar por el pues ya ha ayudado con viajes en camioneta y ahora unas viandas que harán en asados y demás para recaudar fondos.

Anoche sinceramente, tuve ganas de borrarme del grupo del whatsapp que tienen para comunicar sus novedades.

Esta madrugada antes de irse a trabajar me encantó el gesto que me dijo: abrazame...y ese gesto de amor cálido sin ningún agregado me llenó muchísimo,

Yo vengo orando y pidiendo al Señor por todo esto, Padre. Pido puntualmente un cambio en esto de nuestra sexualidad, siento que mi esposo es " tan carnal" o " tan mundano" en ciertos aspectos... lo que le ha chocado mucho pues lo hice sentir herido cuando lo dije que lo que él deseaba no era nada ajeno a cualquier hombre.

Yo ¡sí creo que hay una sexualidad diferente en un matrimonio cristiano!  O al menos es mi idea...

Hace un tiempo, una madrugada llegó y me sorprendió muchísimo lo que me dijo. 
Resulta que mi suegra había visto un testimonio de un cristiano que había sido enterrado vivo y cómo el señor lo arrebató al cielo y le mostró todo y cómo este cristiano lloraba todos sus pecados de todo tipo también los sexuales.....y él se acostó y me dijo: "¡a mí me dejó pensando eso! ...¡ Uno que anda todo el día pensando en lo sexual!..."

Bueno padre, espero que este mail sea lo más claro posible. 
Desde ya mi corazón abierto a tus palabras y mi esposo dispuesto a escuchar tus palabras también pues así me lo dijo.
Tu hija Corina

2.- Mi respuesta:
Querida hija:
Te voy a contestar en dos o más tiempos. Para no dejar pasar tiempo en responderte, primero te remitiré a cosas que tengo escritas:

A) En mi libro "El Buen amor en el matrimonio. Preguntas y respuestas" puse varios apéndices. Pueden servirles para darles luz: 1) el de san Agustín y 2) el del Papa Juan Pablo II.

B) También en mi libro "La Casa sobre Roca," entre los testimonios, hay:
1) una página tomada del psicólogo Víctor Frankl que enseña que el  placer buscado por sí mismo a) huye y b) es insaciable; cuanto más se quiere apagar su sed más se la agiganta. 

De modo que no es cediendo a la sed sexual del varón como la esposa puede asegurar su fidelidad, sino que, debido a lo  insaciable de su sed, el varón terminará inevitablemente  en la infidelidad, por más que la esposa le haya concedido todo. (Verlo en La Casa sobre Roca, 2ª Serie de testimonios, testimonio nº 11, págs. 120-122)

Me pregunto si es que tu esposo no ha caído  en la tentación de mirar pornografía. Cuando el varón cae en esa tentación le suele suceder lo que tú me dices que le ha empezado a suceder últimamente.

2) Otra página tomada del psicólogo Rudolf Allers (La Casa sobre Roca 7ª ficha nº 22, pags. 96-97) que les puede iluminar, sostiene que el deseo instintivo es algo que hay que sacrificar para que crezca el amor.
El deseo sexual del varón está desordenado por el pecado original y oscurece la luz de la  razón hundiéndolo en la irracionalidad instintiva. El Instinto pide y reclama, ¡no da!, ni sabe renunciar por el bien del otro. Ahora bien, en todas las religiones, el sacerdote que sacrifica el animal en el culto religioso, es el varón. Y en nuestra fe cristiana, el varón es el que debe ofrecer el sacrificio de sus propios  apetitos sexuales por una voluntad superior, por bienes superiores que son  los amores que exigen morir a sí mismo: Amor a Dios, a la patria, a los padres, a la esposa, a los hijos.
            Como dice José María Pemán en el poema que te copio también: 
El que no sabe morir 
mientras vive, es vano o loco 
morir cada día un poco 
es el arte de vivir.

3) Otra observación de la psicología es que la lujuria manifiesta nace de la soberbia oculta. Esa soberbia oculta de tu esposo, desconocida para él mismo, es la que lo impulsa a lo mundano, a la moto de colección y los demás rasgos que enumeras. 
San Juan pone en guardia contra el amor a las cosas mundanas como opuestas al amor a Dios. Lean 1ª Juan 2, 15-17.
            Me viene al pensamiento el film Fireproof, "Prueba de fuego".
Allí, el protagonista es capaz de arriesgar su vida por salvar a una niña en el incendio, pero no es capaz de sacrificar su deseo de tener un yate de lujo o de renunciar a la pornografía por internet. 
Tu esposo puede sentirse muy bueno por mil motivos que alimentan su satisfacción consigo mismo y su sentido de propia excelencia (eso es la soberbia) pero para ser hijo agradable a Dios -- si quiere serlo -- y para vivir como tal, debe dominar su pasión y apetito sexual, entre muchos otros que él, sin embargo, tranquilamente consiente.

4) La insatisfacción de los apetitos sexuales insaciables, que van junto con la soberbia, trae aparejada la agresividad y la ira irracional, el acoso, el maltrato y la violación de la esposa, con acusaciones de que no lo ama. Es él quien no la ama, sino que la somete contra su voluntad y su psicología, a su propio apetito desordenado.  Se convierte en un depredador sexual y un violador de su esposa.

En el texto de Juan Pablo II que te adjunto -- tomado de las catequesis sobre el matrimonio --, en el número dos, se lee: 
El adulterio "en el corazón" se comete no sólo porque el hombre mira así a la mujer que no es su esposa, sino precisamente porque mira "así" a una mujer. Incluso si mirase de ese modo a su propia esposa, cometería el mismo adulterio "en el corazón".

Y en el texto de San Agustín que te copio encontrarás la misma doctrina, que hoy hasta muchos sacerdotes ¡y hasta profesores de moral! han enterrado. 
Mira especialmente los número VIII,9; XV,7; XVI, 18.
          Esta doctrina le entiende mejor la mujer santa que el varón lujurioso.

5) Es cierto que San Pablo dice que el cuerpo del cónyuge pertenece al otro cónyuge 
(1ª Corintios 7, 3 y 4) , pero pertenece al otro como un don de Dios y por lo tanto no le pertenece para imponerle algo malo, o pecaminoso. 

Y sobre todo, lo que dice San Pablo se lo dice a cada uno para motivarlo a darse libremente. No lo dice para justificar el reclamo del otro para apoderarse con violencia. 
Lo dice para estimular la generosidad propia, no para justificar la imposición y el apoderamiento por parte del otro. Pertenece al otro según Dios, para entregarse según Dios y con los fines de Dios. Pertenece al esposo para que ella no se niegue a engendrarle hijos santamente, pero no para que él profane su cuerpo santo, de hija de Dios, de esposa de Jesucristo.

6) Por último, la esposa no debe enojarse con la debilidad sexual de su varón. 
Piensa en lo que santa Mónica debió sufrir de parte de un marido pagano, lujurioso y violento. 
La mujer, iluminada por la sabiduría divina, y salvaguardando el respeto que se le debe, puede entregar, por misericordia, algo que el varón reclama debido a su falta de virtud y que hasta puede llegar a exigirle. Pero no debería hacerlo condescendiendo con la pasión que lo  destruye a éln ni con la violencia que la ofende a ella, sino procurando que se venza y se supere.
Como ella no se cansa de limpiar a su bebito, pero espera que un día aprenda a pedir para sentarse en la pelela. Así, Dios es misericordioso con la debilidad de sus hijos varones, pero espera que algún día adquieran la virtud del dominio de su apetito sexual que se llama castidad.
 Bueno, por ahora tengo que dejarte. Adjunto los archivos

 3.- Respuesta de Corina
Querido Padre:
Feliz realmente de abrir estos correos y encontrar tanta luz, tanta respuesta tanta verdad a esta situación que cuando te escribí me tenía tan angustiada. De hecho, comentarte que luego que le mandé mensaje a mi esposo esta mañana a su trabajo y mientras nuestro dialogo era "seco" le comenté que ya te había escrito y que en cuanto tuviese respuesta tuya le reenviaría todo a su correo (mi correo y tus respuestas) su actitud cambió completamente y comenzó a tratarme con cariño y más abierto......eso me llamó la atención.

Hoy tuvimos una tarde para nuestra intimidad y él se sintió mas acogido y comprendido ya que yo también tuve un poco esa actitud que tu bien describes de esto de esperar pacientemente que un día el niño dejará de usar el pañal.....
Aquí estoy frente a mi esposo y en minutos le reenvío todo.

Yo iré despacito leyendo y haciendo carne como siempre cada una de tus palabras y pidiendo la gracia de que a pesar de las caídas que pueda  tener a futuro sean estas siempre mi brújula para toda la vida, como lo han sido las anteriores y cuánto bien me han hecho.

Desde ya te agradezco que compartas con otros matrimonios nuestro correo y deseosa de su opinión quedo a la espera de la respuesta.

Gracias nuevamente por todo el tiempo y la dedicación que hoy te has tomado con nosotros. Vuelvo a sentirme como en las nubes de gloria con tanto, es como una mesa dulce de fiesta que no sabes por dónde empezar a degustar de todo lo rico que ves a tus ojos.

Sinceramente tus escritos me confirman todas mis sospechas de  que no estaba errada en mi forma de pensar y ver el tema. 

Algo más que me llamó la atención. Y es que al terminar de escribirte hoy el correo yo sentía muchísima paz y gozo. Y hoy por la tarde aquí hubo un atardecer tan maravilloso que pude contemplar y vino a mi corazón y mente el mismo gozo que sentí cuando salí de convivencia con Cristo, ese primer encanto, ese primer amor, ese fuego que traje en mi corazón de esta verdad vivida que cambió mi vida y que luego,en medio de las cosas mundanas, me sentía sapo de otro charco. 

Hoy me sucede esto, de que cada día más me siento más gustosa por los placeres del cielo y como reafirma Santa Teresa, qué importante es comprender que para seguir escalando las moradas del alma es necesario desprenderse de todo aquello que no hace a los negocios y obligaciones del deber de estado en que uno se encuentra.
¡Glorifico a Dios por este maná del cielo que hoy llega a mi matrimonio por medio de tu santa sabiduría!

Mi esposo hizo convivencia con Cristo y recuerdo aún como él había salido de allí. 
Yo recuerdo puntualmente que durante esa convivencia yo estaba de centralizadora y encargada de compras...y había un servidor muy amistoso al que mi esposo le tenía recelo y dudaba del trato conmigo (mi esposo siempre desconfía mucho y de hecho mis actitudes " frías" para él, son un indicio de que tengo otra persona en mi vida) y fue que durante sus confesiones en la convivencia él pudo tocar estos temas y había salido renovado en Cristo de allí. Pero luego volvieron estas cosas de su vieja forma de ser...

Te dejo por hoy con el gozo celestial que todo esto me provoca, reafirmando que todas mis dudas y temores que el demonio ha sabido infundir en mi alma ante estos temas hoy se disipan para gloria de Dios.
Tu hija.

4.- Una segunda respuesta a Corina completando la anterior con texto de Tobías
Querida hija:
Bendito sea el Señor que me ha puesto a servir su faro para iluminar la navegación de sus hijos, varones y mujeres, dentro y fuera del matrimonio.
En mi respuesta anterior olvidé un texto bíblico muuuyyy importante: Tobías capítulo VIII especialmente la oración de Tobías en los versículos 4 al 10.
[Lamento que en muchas biblias se han suprimido los pasajes que tiene el texto griego, y sólo presentan la traducción del texto hebreo, bastante mutilado. Espero que en tu Biblia tengas esas oraciones completas. Aquí la encontrarás bien:

LECTURA DEL LIBRO DE TOBÍAS 8,5-10
La noche de su boda, Tobías dijo a Sara: "Somos descendientes de un pueblo de santos, y no podemos unirnos como los paganos, que no conocen a Dios". Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor. Pidieron a Dios su protección. Tobías dijo: "Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro de la tierra y le diste a Eva como compañera. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino solamente para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre para siempre". Y Sara, por su parte, dijo: "Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión de nosotros. Que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez".

Te aconsejo que tú misma te pongas a pensar en el próximo hijo y abras tu corazón para esa oportunidad futura ofreciéndote a Dios y poniéndote disponible ante Él. 
De esa manera podrás sugerirle a tu esposo, o él podrá leerlo de pensamiento a pensamiento, que él debe pensar en otro hijo (y no en una moto de colección o en otras cosas mundanas). 
El pensamiento, el proyecto de otro hijo, sana siempre la relación en el presente, porque la unión no se hace pensando en sí mismo y su satisfacción sino abierto al horizonte del hijo futuro.
tp

5.- Respuesta de Corina
Querido Padre;
Con gran gozo estoy levantada desde temprano releyendo y meditando tus santas palabras y toda la luz que traen a mi vida. Providencialmente tengo tu libro EL BUEN AMOR EN EL MATRIMONIO..que le había regalado en su momento a mi suegra y hoy está aquí en casa...Yo sólo había leído algunos testimonios al principio pero no reparé de la riqueza que seguía en sus páginas. ¡Días de mi vida para crecer en estas verdades y cultivarlas en mi hogar y poder difundirlas a medida que dé frutos abundantes para esto! 

Fijate que hoy pertenecemos a un grupo de MATRIMONIOS que como te comenté su espiritualidad no me llena ( y reconozco soberbia aquí en esto de mi parte) pero sé que Dios me permitirá dar testimonio allí de estas cosas que tú nos enseñaste, pues ellos tienen una vez al mes un encuentro de formación sobre matrimonio, familia, etc.
HOY CELEBRO ESTE DOMINGO CON UN GOZO DE SANTIDAD ENORME. 
LA PRIMAVERA HA LLEGADO A MI CORAZÓN CON TUS PALABRAS Y TODOS ESTOS REGALOS.
Santo día para ti.
Tu hija.

6.- Mi respuesta:
Entre otras, en una breve respuesta le aconsejé que rezara el exorcismo para apartar a los tentadores del alma de su esposo. Le pedí autorización para pasar su consulta a un matrimonio experimentado y ella lo aceptó gustosa.

7.- (Corina me contesta por whatsapp) Así ya lo hago padre. Gracias ♥ 
Confesarte que siento mi alma liberada es poco. 
Me extenderé por mail al respecto como profundo testimonio de lo que desde hoy se está viviendo aquí, en mi casa. 
Nos acabamos de encontrar limpiando el mismo ventanal que años no se tocaba. Y
o del lado de adentro quitándole las telarañas. Él del lado de afuera cortando la trepadora de muros que la estaba cubriendo impidiendo que entrara luz. 
¿No es increíble? Contemplo esto y me da luces del profundo significado que trae a nuestras almas. 
Padre, estoy totalmente extasiada en un gozo celestial que no puedo poner en palabras. Con dulzura le doy mate, lo atiendo y sólo comparto. 
Siento que no debo preguntarle de si leyó tu mail o no. Ya no hace falta preguntas que despierten sus demonios. Aquí ha llegado la salvación a nuestro matrimonio♥♥♥

8.- Cuatro Consejos para la vida conyugal

Consejo de un esposo a otro
La sexualidad no es lo genital, implica la totalidad de la persona. Es la mutua entrega del alma, psiquis y cuerpo, al cónyuge. No es algo malo, puede ser fuente de mérito, y es querido por Dios. La reducción a lo puramente genital es diabólico, y es ofrecido por los medios masivos de comunicación. Si consumimos estos medios, vamos a terminar repitiendo lo que vemos, y haciendo profundamente infeliz a nuestra esposa y a nosotros mismos.

Hay tres aspectos que recomiendo ejercitar para poder encauzar la pasión y la vida sexual en el hombre, de manera que la mujer sea feliz en su vida íntima con su esposo.           
1)         El hombre debe luchar contra la curiosidad. Esta es un vicio, por el cual uno no se ocupa de lo que debe, sino que se desvía y pervierte en cosas inútiles para su vida, que en mayor o menor medida lo alejan de su fin.

Para luchar contra este vicio, debemos atacar algunos de sus agentes, y cortarlos de nuestra vida para poder liberarnos de sus tentáculos, que a modo de parásito nos quita la energía.

Uno de ellos es el Facebook, en donde un torrente de imágenes invade nuestra intimidad, y nos invitan a deambular de un lado a otro, para ver cosas que no tenemos que saber, ni ver. Generalmente se puede terminar espiando la vida de otros, y de otras mujeres, mirando su cuerpo, y esto lleva al deseo ilícito. Otro es la televisión, la mayoría de las películas, propagandas están erotizadas, llevando a que uno quede degradado. Hay que tener mucho cuidado con Internet, y su uso.
Hay dos desviaciones en el sexo que son enemigos para la vida plena y feliz en la sexualidad matrimonial y que se difunden como normales, cuando en realidad son atrocidades, (el sexo oral y el sexo anal). Esto nunca debe estar en el lecho matrimonial, y debe verse como lo que son ofensa a Dios y a nuestra esposa.
En resumen, no hay que consumir el veneno que se nos presenta, en estos medios. Y rechazarlos definitivamente.

2)         Ejercitarse en la estudiosidad, y laboriosidad
Al estudiar combatimos la curiosidad. El hombre que crece en su intelectualidad, se eleva del plano más animal y pasional. Es muy bueno estudiar la Biblia, autores Santos, y también ciencias, música, arte. Todo ello fortalece nuestra alma y nuestra mente.
Capacitarse más y más en el aspecto laboral, para realizar cada vez mejor el trabajo con el que sustentamos nuestro hogar.
Ocuparse en que todo en la casa marche bien, arreglando lo que haya que arreglar, o derivarlo a terceros, pero encargarse de ello.
Aprender nuevos oficios o actividades, que sean útiles para la familia.

3)         Amistad
Elevar nuestra afectividad con el amor. Cultivar con buena música, poesía, cartas de amor, la afectividad. Dedicar mucho tiempo a escuchar a la esposa para aconsejarla. Ser delicado, decirle que la amamos, que la queremos. Besarla, decirle cosas dulces todos los días, abrazarla. Hacer cosas juntos.

4)         Oración y Sacramentos
Aconsejo a todos los hombres que vayan a la Misa diaria, que es el alimento del amor, para luego poder brindarle a su esposa de este Amor Divino.
Hacer algún momento de oración familiar, sea el Rosario, o la lectura de algún trozo de la Biblia.

Consejos para la vida conyugal
De esposa a esposa
 Estimada Corina,  con  respecto a lo que  cuentas de tu matrimonio,  se me ocurren algunas sugerencias o consejos que quizás podrían ayudarte, atendiendo a mi propia experiencia, y a lo que aprendí también del ministerio del P. Bojorge en mi vida conyugal.

 En  primer lugar me parece que en este caso de la lujuria del varón, o de su tendencia a lo carnal a raíz de la caída del pecado original, la mujer espiritual debe ayudar al varón ejerciendo una función de pedagoga, iluminando, aconsejando, advirtiendo, conduciendo, con  mucha dulzura y paciencia, para que él vaya creciendo en el dominio político de su parte instintiva por la razón y la voluntad.

Para esto es indispensable, principalmente, usar de todos los medios eficaces que Jesucristo nos dejó como dispensadores de  Su Gracia, principalmente la Confesión y la Eucaristía asidua. Esto es mucho más importante que cualquier actividad parroquial o apostolado que podamos hacer, la cual muchas veces, termina en una dispersión y evasión.

Otro medio fundamental es la  oración en la pareja: rezar juntos, meditar, compartir las propias vivencias. Todo esto favorece la comunión espiritual y  ayuda contra los vicios.

Otro medio es motivar el diálogo, aquí la función de la mujer es muy importante, generalmente el hombre es más reservado, y la mujer tiene más  necesidad de comunicar y acoger. Debemos ayudar a crear el hábito de la comunicación, sobretodo de los aspectos y momentos más íntimos de la pareja, entre ellos el aspecto sexual.

Por otro lado, me parece que una de las tentaciones que puede caer la mujer es escindir lo espiritual del sexo, viéndolo solo desde un aspecto animal e instintivo, cayendo en el prejuicio de que el sexo es  un acto solamente carnal y por lo tanto algo siempre malo. Dios bendijo el sexo en el matrimonio, y también el placer que está unido a él, el cual, por supuesto, no es un fin en sí mismo  sino una consecuencia que es querida en función del fin y en consiguiente algo bueno. 
   Querida Corina, espero que estos consejos  sean  de ayuda para ti y tu marido.
 Con cariño
Marina

9.- Respuesta de Corina comentando los consejos de los esposos
¡Hola Padre!
¡Gracias por enviarme a carta de esta mujer!! 
¡Me siento tan identificada!! 
Aquí hay vientos de cambios profundos.
El domingo, cuando fue el baldazo de agua para Mauro al leer tu mail; por la tarde salimos con mate y familia en auto a dar vueltas por zonas de paseo y en un momento me dice: 
 "Te iba a hacer un chiste ( con respecto a algo que comenté) pero cierto que ahora tengo que ser una persona seria, me dijo" (El chiste tenía una connotación sexual) ....fíjate cómo él tomó lo que vos le enviabas en el mail, la descripción perfecta que haces de cómo el varón va actuando tendiendo a la castidad.

Yo no le dije nada en ese momento.....( para que  ni sus demonios ni él me muerdan) ... pero fui notando cómo todas tus enseñanzas le fueron a dar directamente donde más le dolía y comenzó entonces un proceso del cual estoy admirada y que por efecto cascada me bendice terriblemente, porque ahora sí me siento esposa respetada en estos puntos que te escribí.

Tuvimos nuestra intimidad en estos días después de tu correo y yo no sabía lo que iba a suceder  esta vez, pues pensaba que él se iba a sentir totalmente inhibido y reprimido y alguna factura que me iba a pasar; pensaba yo....pero nada de eso sucedió... El me respetó evitando todo lo que sabe que no me agrada y pudimos tener un momento maravilloso. Nuestra amistad ha crecido mucho.

Algo que me llamó la atención fue que dijera el lunes, ....." el Padre [tú] me juzga.." A lo que yo respondí....el Padre no te juzga...el Padre transmite las santas verdades y vos ves en qué nivel estás o no parado en ella.......fíjate vos que no hay mejor remedio para todos nuestros males que esto......

Y así vamos desde entonces padre querido..... En consecuencia también se afirmaron mis roles, mi profundo deseo de crecer y permanecer en mi hogar, en mi santuario como tú me enseñaste; alejada de tantas distracciones que sólo me retenían en este profundo deseo  de crecer en santidad y de vivir de Cara al Padre que,  gracias a tu ayuda, va creciendo cada día más en mi alma, 

¡Gracias infinitas y eternas porque este hogar ha tenido la bendición de recibir este regalo de verdad absoluta para encaminar nuestras vidas en un mundo lleno de mentiras!!
Tu hija Corina

domingo, 21 de mayo de 2017

LA FUERZA DEL SILENCIO


El Cardenal Robert Sarah, dice citando al Cardenal Newman en un libro reciente titulado: "La fuerza del silencio" : 

"En su Ensayo para contribuir a una gramática del asentimiento, el beato John Henry Newman dirige amargos reproches como éstos a los sacerdotes: "El silencio conserva el calor interior del fervor religioso. 

Este calor manifiesta la vida del Espíritu Santo en nosotros. El silencio permite alimentar y mantener encendido el fuego divino en nosotros (…). La vida del Espíritu requiere vigilancia. Si queremos dar testimonio de la presencia del Espíritu Santo en el mundo, debemos alimentar especialmente y con el mayor esmero el fuego interior.   

No es de extrañar que muchos sacerdotes se hayan convertido en envoltorios sin alma, hombres que hablan mucho y comparten multitud de experiencias, pero en quienes se ha extinguido el fuego del Espíritu de Dios, y solo expresan ideas insignificantes o sentimientos insulsos. 

 A veces da la impresión de que no estamos del todo seguros de que el Espíritu de Dios sea capaz de tocar el corazón humano: nos creemos en la obligación de remediar esa deficiencia y de convencer a los demás de su poder con abundancia de palabras. 

Pero es precisamente esa incredulidad charlatana la que extingue el fuego (…). Para quienes ejercemos un apostolado, la mayor tentación es el exceso de palabras, que debilitan nuestra fe y nos hacen tibios. El silencio es una disciplina sagrada, centinela del Espíritu Santo". 

El Cardenal Robert Sarah comenta así las afirmaciones de Newman acerca de los sacerdotes que se han apropiado de la palabra de Dios, de los sacramentos y la liturgia, demuestra claramente que existe un estrecho vínculo entre el silencio y la fidelidad al Espíritu Santo:

 "Sin la ascesis del silencio los pastores se convierten en hombres irrelevantes, prisioneros de una verborrea tediosa y patética. Sin la vida del Espíritu Santo y sin el silencio, la enseñanza del sacerdote no es más que palabrería confusa, desprovista de consistencia. La palabra del sacerdote debe ser expresión del alma y signo de la presencia divina". 
 Cardenal Robert Sarah La fuerza del silencio, pág. 86 y 88 

 Me permito comentar: 
Hay dos clases de silencio, uno nocivo y otro eficaz. 

 1) Acerca del silencio maligno ha alertado Jean Guitton en un libro de denuncia: "Silencio sobre lo esencial" [1988]. De este silencio dijo San Agustín: ¡Ay de los que se callan de ti!, porque no son más que mudos charlatanes." [Confesiones 1, 3 – 4] Diríamos que este mal silencio consiste en dejar implícito todo o parte de lo que se guarda en el depósito de la fe y debe ser anunciado por voluntad explícita del Señor: Id y enseñad TODO [Mateo 28,20] 

 2) Por el contrario, acerca del silencio eficaz escribió bellamente san Ignacio de Antioquía: 

 "Más vale callar y ser que hablando no ser. Bien está el enseñar, a condición de que, quien enseña, haga. Ahora bien, hay un Maestro que dijo y fue [Salmo 32, 9; 148,5; refiriéndose al relato de la Creación por el Verbo, en Génesis ]. Mas también lo que callando hizo son cosas dignas de su Padre. El que de verdad posee la palabra de Jesús, puede también escuchar su silencio, a fin de ser perfecto. De esta manera, según lo que habla, obra; y (hasta) por lo que calla es conocido" [Ad Efesios, 15, 1-2]

 Y en otro lugar: "Y quedó oculta al príncipe de este mundo la virginidad de María y el parto de ella, del mismo modo que la muerte del Señor: tres misterios estruendosos que se cumplieron en el silencio de Dios" [Ad Efesios 19, 1].

CENTENARIO DE APARICIONES EN FÁTIMA
MARÍA SANTÍSIMA INTERVIENE EN LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA
Un profesor de historia nos hace ver cómo

En el centenario de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima 
el Profesor de Historia Moderna Dr. Javier Paredes explica el sentido histórico 
de las apariciones de la Virgen en la época contemporánea
¡Sin desperdicio!


viernes, 19 de mayo de 2017

CONSEJOS PARA LA VIDA CONYUGAL [2 de 2]

CONSEJOS DE UNA ESPOSA A OTRA ESPOSA


Estimada Corina, 
con  respecto a lo que  nos contás de tu matrimonio,  se me ocurren algunas sugerencias o consejos que quizás podrían ayudarte, atendiendo a mi propia experiencia, y a lo que aprendí también del ministerio del P. Bojorge en mi vida conyugal.

 En  primer lugar me parece que en este caso de la lujuria del varón, o de su tendencia a lo carnal a raíz de la caída del pecado original, la mujer espiritual debe ayudar al varón ejerciendo una función de pedagoga, iluminando, aconsejando, advirtiendo, conduciendo, con  mucha dulzura y paciencia, para que él vaya creciendo en el dominio político de su parte instintiva por la razón y la voluntad.

Para esto es indispensable, principalmente, usar de todos los medios eficaces que Jesucristo nos dejó como dispensadores de  Su Gracia, principalmente la Confesión y la Eucaristía asidua. Esto es mucho más importante que cualquier actividad parroquial o apostolado que podamos hacer, la cual muchas veces, termina en una dispersión y evasión.

Otro medio fundamental es la  oración en la pareja: rezar juntos, meditar, compartir las propias vivencias. Todo esto favorece la comunión espiritual y  ayuda contra los vicios.

Otro medio es motivar el diálogo, aquí la función de la mujer es muy importante, generalmente el hombre es más reservado, y la mujer tiene más  necesidad de comunicar y acoger. Debemos ayudar a crear el hábito de la comunicación, sobretodo de los aspectos y momentos más íntimos de la pareja, entre ellos el aspecto sexual.

Por otro lado, me parece que una de las tentaciones que puede caer la mujer es escindir lo espiritual del sexo, viéndolo solo desde un aspecto animal e instintivo, cayendo en el prejuicio de que el sexo es  un acto solamente carnal y por lo tanto algo siempre malo. Dios bendijo el sexo en el matrimonio, y también el placer que está unido a él, el cual, por supuesto, no es un fin en sí mismo  sino una consecuencia que es querida en función del fin y en consiguiente algo bueno. 
   Querida Corina, espero que estos consejos  sean  de ayuda para ti y tu marido.
 Con cariño Marina

viernes, 12 de mayo de 2017

CONSEJOS PARA LA VIDA CONYUGAL [1 de 2]}

CUATRO CONSEJOS DE  UN ESPOSO A OTRO ESPOSO

La sexualidad no es lo genital, implica la totalidad de la persona. Es la mutua entrega del alma, psiquis y cuerpo, al cónyuge. No es algo malo, puede ser fuente de mérito, y es querido por Dios. La reducción a lo puramente genital es diabólico, y es ofrecido por los medios masivos de comunicación. Si consumimos estos medios, vamos a terminar repitiendo lo que vemos, y haciendo profundamente infeliz a nuestra esposa y a nosotros mismos.

Hay varios aspectos que recomiendo ejercitar para poder encauzar la pasión y la vida sexual en el hombre, de manera que la mujer sea feliz en su vida íntima con su esposo.
     
  -----    El hombre debe luchar contra la curiosidad. Esta es un vicio, por el cual uno no se ocupa de lo que debe, sino que se desvía y pervierte en cosas inútiles para su vida, que en mayor o menor medida lo alejan de su fin.

Para luchar contra este vicio, debemos atacar algunos de sus agentes, y cortarlos de nuestra vida para poder liberarnos de sus tentáculos, que a modo de parásito nos quita la energía.

Uno de ellos es el Facebook, en donde un torrente de imágenes invade nuestra intimidad, y nos invitan a deambular de un lado a otro, para ver cosas que no tenemos que saber, ni ver. Generalmente se puede terminar espiando la vida de otros, y de otras mujeres, mirando su cuerpo, y esto lleva al deseo ilícito. Otro es la televisión, la mayoría de las películas, propagandas están erotizadas, llevando a que uno quede degradado. Hay que tener mucho cuidado con Internet, y su uso.
Hay dos desviaciones en el sexo que son enemigos para la vida plena y feliz en la sexualidad matrimonial y que se difunden como normales, cuando en realidad son atrocidades, (el sexo oral y el sexo anal). Esto nunca debe estar en el lecho matrimonial, y debe verse como lo que son ofensa a Dios y a nuestra esposa.

En resumen, no hay que consumir el veneno que se nos presenta, en estos medios. Y rechazarlos definitivamente.

-----      Ejercitarse en la estudiosidad, y laboriosidad

Al estudiar combatimos la curiosidad. El hombre que crece en su intelectualidad, se eleva del plano más animal y pasional. Es muy bueno estudiar la Biblia, autores Santos, y también ciencias, música, arte. Todo ello fortalece nuestra alma y nuestra mente.

Capacitarse más y más en el aspecto laboral, para realizar cada vez mejor el trabajo con el que sustentamos nuestro hogar.
Ocuparse en que todo en la casa marche bien, arreglando lo que haya que arreglar, o derivarlo a terceros, pero encargarse de ello.
Aprender nuevos oficios o actividades, que sean útiles para la familia.

---- Cultivar la    Amistad

Elevar nuestra afectividad con el amor. Cultivar con buena música, poesía, cartas de amor, la afectividad.
Dedicar mucho tiempo a escuchar a la esposa para aconsejarla. Ser delicado, decirle que la amamos, que la queremos. Besarla, decirle cosas dulces todos los días, abrazarla. Hacer cosas juntos.

----      Oración y Sacramentos

Aconsejo a todos los hombres que vayan a la Misa diaria, que es el alimento del amor, para luego poder brindarle a su esposa de este Amor Divino.
Hacer algún momento de oración familiar, sea el Rosario, o la lectura de algún trozo de la Biblia.

viernes, 5 de mayo de 2017

PAPILOMA HUMANO
VACUNA RIESGOSA


Nuestras niñas en peligro por la vacuna contra el virus de papiloma humano.
https://youtu.be/TFsYXWJVOF4



Acceda a mayor información científica en los estudios de Dr. Carlos Álvarez Dardet (Alicante - España) que ofrece abundante información científica en Internet.
Lamentablemente en Uruguay la vacuna es obligatoria para las niñas.
Si Usted tiene acceso a las autoridades sanitarias de este país, no deje de colaborar y hacerles llegar esta información a tener en cuenta para la salud pública.

CONFESANDO LOS PECADOS
DE SU MARIDO

¡Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia!



Fray Rabieta tenía experiencia en el confesionario, pero la mujer que se acercó a confesarse lo tomó enteramente por sorpresa. 
Sería de unos cuarenta y pico de años, más o menos, y Fray Rabieta la conocía bien.

– Ave María purísima… ¿cuánto hace que no se confiesa?
– Mucho.
– ¿Mucho, eh? ¿Y por qué?
– No lo sé.
– ¡Hmmm! ¿Qué clase de respuesta es esa? Pero, bueno, dejemos eso, y vayamos al grano que hay muchos en la fila por confesarse todavía… ¿qué la trae por aquí?
– Se trata de mi marido…
– No, claro, eso ya lo sabía. El 90% de ustedes se confiesan en realidad acuden a "confesar" los pecados de sus maridos… ¿con quién la engaña esta vez?
– No, no es eso Padre.
– ¿Cómo que no es eso? ¿Sale de prostitutas, entonces?
– Bueno, qué sé yo, pero no, creo que nunca me engañó con otra…
– Ajá. Un tipo raro, su marido, le voy a decir, señora. Espero que no sea de esos que cambian de gusto y empiezan a salir con hombres…
– ¿Cómo puede decir una cosa así?
– Es mi experiencia de confesor, señora, se sorprendería con la cantidad de casos que hay hoy en día.
– Bueno, pero en el caso de mi marido, nada que ver. Es muy heterosexual.
– Enhorabuena. Ahora bien, ¿no será de esos vagos que no proveen para el hogar, que no trabajan nunca, que se echan a la miseria?
– No.
– ¿Uno de esos que se meten en líos de plata, estafas con deudores que aparecen amenazando, gente siniestra que dicen que le van a romper los dedos?
– No es el caso, no.
– ¿Drogas entonces? ¿Marihuana, cocaína?
– No, nada que ver.
– Entonces, ¿no será de los que andan deprimidos todo el día, que siempre están melancólicos y tristes, que siempre están pum para abajo?
– Tampoco es el caso.
– Bueno, pero entonces, insisto, ¿qué la trae por acá?
– Es que le da por la botella…
– ¡Aahhh! Ahora sí vamos por terreno más familiar. Y dígame una cosa, cuando bebe, ¿le pega a usted, a los chicos?
– No, eso nunca.
– Ajá. Pero empieza temprano y bebe todo el día… un alcohólico, digamos.
– No.
– Bueno, pero entonces será de de los que se ponen agresivos, dice cosas feas…
– No, no es el caso.
– Pero entonces es que dice cosas inconvenientes, soeces…
– No. En general hace reír con las pavadas que dice entonces. Pero a mí no me hace reír, me da mucha vergüenza…
– ¿Y qué es lo que le da vergüenza, señora, si se puede saber?
– Bueno, que beba así… de más. Que se emborrache en público.
– ¡Qué raro! Pensé que usted era descendiente de irlandeses…
– Bueno, pero igual, verlo en ese estado a mi marido… sobre todo si es en público… como le digo me da vergüenza…
– ¿Y si es otro que está borracho? ¿Eso le da vergüenza también? ¿Otro alcoholizado que hacer reír, o que se tambalea un poco al caminar, eso le molesta?
– No me gusta, pero no me incumbe. Y sí, a veces otros me hacen reír. No, la verdad es que no me molesta. Pero verlo así a mi marido… No sé, por ejemplo, la otra vez en una reunión en casa, se quedó dormido.
– Su padre se quedaba dormido siempre en las reuniones sociales y ni siquiera tenía la excusa de haber bebido de más…
– Era insomne.
– Sí, pero no por eso su madre iba a dejar de recibir en su casa y organizar cenas…. pero, dejemos eso. ¿Qué más la trae aquí para confesar a su marido 
– No, nada más.
– ¿Cómo, "nada más"?
– No.
– Pero, dígame una cosa, tiene que haber más, veamos un poco: ¿flirtea con otras mujeres, es desatento, no le importan los hijos, ni los nietos, le da por el escolazo, el póker, el casino, los burros, el golf, se la pasa todo el día fuera de casa, no le presta atención, no le importan las cosas que a Ud. sí le importan?
– No. No es así.
– Bueno, entonces, ¿no será que es uno de esos que lo único que le importa es la plata? ¿No es uno de esos amarretes que no le da nunca nada?
– No exactamente, no, no es así.
– Entonces, ¿es pródigo, despilfarra, tira la plata?
– Tampoco, no es el caso.
– ¡Aahh, ya sé! No le habla, no le dirige la palabra casi nunca, no le cuenta sus cosas…
– Más bien al revés. Es más, hace poco empecé a retarlo porque hablaba mucho, todo el tiempo… por demás.
– Entonces, señora, no lo entiendo. La mayoría de las mujeres que vienen a "confesar" acá a sus maridos se quejan de que estos no les hablan… Entonces, ¿no será que es sucio, que no se lava las pies, que no usa desodorante, que tiene mal aliento?
– No.
– Entonces, será que siempre está de mal humor, que vive rabiando por una cosa o por otra, será que siempre anda criticando a todo el mundo, empezando por usted, por las cosas más nimias…
– A veces le da por criticar, no digo que no, pero no tanto, no rabiosamente, no así.
– No lo entiendo, entonces. Será que se olvida de usted, que nunca le compra cosas lindas, que nunca le compra flores, que nunca la invita a cenar, o es simplemente, ¿qué diré yo?, desatento.
– No.
– Bueno, pero… ¿será que no cumple con el débito conyugal?
– Si hay algo que no le puedo reprochar es eso, no precisamente.
– Entonces, señora, usted ha tenido suerte, parece tener un buen marido, mejor que el de muchas, y no alcanzo a ver qué la trajo por aquí…
– Ya se lo dije, toma de más. Y a veces en público. Y eso me pone mal, muy mal… es más fuerte que yo… me da vergüenza.
– Bien, y cuando eso pasa ¿usted qué hace?
– No le hablo durante una semana. Le pongo mi peor cara.
– ¿Y eso? ¿Qué gana con eso?
– Bueno, no sé, me sale así. Me da tanta bronca que tome así y se emborrache en público que reacciono como puedo. Y, como digo, me sale así. Primero me da vergüenza y después me da bronca.
– Y después de una semana de este castigo, para usted y para él, ¿qué pasa?
– Me angustio, me pongo cada vez peor.
– ¿Y él?
– Él se empeña en tratarme mejor que nunca, me compra cosas lindas, se pone especialmente atento, pero yo ya sé lo que quiere con eso…
– ¿Y qué es lo que quiere, si se puede saber?
– Quiere reparar la falta cometida, que admite, sino que es más fuerte que él… y no sabe qué más hacer.
– ¿Y usted?
– Yo ya no sé qué hacer con todo esto… la verdad que no sé qué hacer…
– Bueno, señora, pero con esa cantidad de hijos y nietos, vida social, lo que se llama vida social, no ha de faltarle…
– Eso es verdad. Pero me refiero a salir a comer con mi marido, o a recibir gente. Siempre corro el riesgo de que vuelva a hacer un papelón y yo no quiero eso, no lo aguanto más.
– ¿Por qué?
– ¿Cómo, "por qué"?
– Sí, sí, dígame por qué no aguanta ver a su marido en esas condiciones.
– Ya se lo dije, porque me da vergüenza. No está bueno que el marido de una ande haciendo papelones en público así.
– Hay mucha gente que no lo ve así…
– Me importa un comino. Yo lo veo así, es mi marido y detesto cuando se pone así… ¿Qué quiere que haga? Es más fuerte que yo.
– Hmmm… aquí hay dos lidiando con cosas más fuertes que ellos: su marido con la botella y usted con una vergüenza que… bueno… siendo irlandesa y todo… es difícil de entender… pero qué sé yo…
– Es más fuerte que yo.
– Sí, ya lo dijo antes. Pero redondeando un poco… ¿qué la trae por aquí?
– No sé, como le dije, no sé qué hacer.
– Y yo diría, como para empezar por algún lado, que le restaría importancia a todo este asunto… hay tantos asuntos de tanta importancia…
– ¿Cómo que le restaría importancia? ¿No le he dicho yo lo que me sucede cada vez que ocurre un lance de estos?
– A lo mejor eso le pasa porque le da más importancia a todo esto que lo que en realidad tiene, a lo mejor no tiene la importancia que usted le asigna… a lo mejor es una falta menor en su marido, quizás debiese poner en la balanza todas sus demás virtudes, mirar las cosas con otra perspectiva…
– ¿Otra perspectiva?
– Sí, otra mirada: eso le daría más paciencia para con él.
– Pero ya le dije. Es más fuerte que yo. No puedo. Primero me da una vergüenza de los mil demonios y luego una bronca que no te digo nada.
– Bueno, pero debería reflexionar un poco señora y aquí le voy a hablar objetivamente: la falta de su marido es menor y usted no tiene derecho a recriminársela como si fuera una cosa gravísima, o grave… simplemente porque no le es. Y aquí una cautela: fíjese que el diablo suele agrandar enormemente las faltas de los demás (así como empequeñece las propias): es una de sus trampas preferidas.
– No lo había pensado así.
– ¿Él le recrimina cosas, él le reprocha algo constantemente?
– No.
– Pero no será porque usted es irreprochable…
– No. Sino que me tiene paciencia.
– Bueno, pero usted también le puede tener paciencia… y si no ¿qué cosa es el matrimonio sino aprender a tenerse paciencia recíprocamente?
– …
– A lo mejor él también se vio tentado de agrandar desmedidamente alguna de sus faltas y luego supo reducirla a su exacta dimensión y lograr así ni mencionarla siquiera, porque hay otras cosas que tienen tanta importancia que no vale la pena detenerse en eso…
– No sé que haya hecho una cosa así.
– Bueno, no sé, pero ¿por qué no lo habla con alguien de su confianza, una amiga de verdad? Se sorprenderá usted, sobre todo si tuvo la desgracia de perder a su marido… le dirán una y otra vez que tiene usted suerte con el suyo (a pesar de todo, no crea)… que usted no sabe qué cosa es perderlo, quedarse sola…
– No sé, en este momento me cuesta mucho creer una cosa así…
– Porque está enfadada y eso no es bueno. Pero hay algo más… y esto es más difícil.
– ¿Qué otra cosa?
– Señora, tiene que pensar que Cristo concibió al matrimonio cristiano jerárquicamente: el marido es cabeza de la mujer…
– ¿Y entonces, eso qué tiene que ver con nada?
– Bueno, que aquí rige el mandato de San Pablo, ¿no?: "Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres han de estar sujetas a sus maridos en todo".
– ¡Ah sí! ¿y tolerar cualquier cosa, y bancar lo que sea?
– Señora, no se enoje conmigo (y trate de no enojarse con Dios, que es palabra de Dios). El marido también tiene sus obligaciones, pero nunca ha de estar "sujeto" a la esposa… ¿me entiende?
– No estoy segura.
– Y bien, fíjese: no vaya a ser que con la excusa de corregir una falta de su marido quiera Ud. encaramarse en una posición de mando… en una posición subversiva… mire que el diablo es muy bueno en este juego. Y mire que San Pablo pide que las esposas "reverencien" a su marido. La palabra es de Dios, no mía. "Reverencien"… ¿se imagina usted?
– Yo a mi marido borracho no lo puede reverenciar ni nada. Eso no me lo puede pedir ni Dios.
– Pero a lo mejor su marido no es exactamente un "marido borracho" como dice usted. Quizás sea mucho menos que eso, muchísimo menos que eso. Y quizás, mucho más.
– Cuesta creerlo, me cuesta creerlo….
– Bueno, como usted quiera: pero yo tenía que expresar la cautela. Igualmente, por ahora no podemos seguir con esto. Ya le dije: hay varios en la fila para confesarse. Ahora, ya que usted lo "confesó" a su marido, dígale de parte mía que venga aquí a "confesarla" a usted, y así quedan empatados, ¿eh? ¡ja, ja! Mientras tanto, piense en lo que le digo, y repítase lo más que pueda, "no es para tanto", "no es para ponerse así". Háblelo con alguien de su confianza y le va a decir exactamente lo mismo. Y dígale a su marido, de vez en cuando, que trate de moderarse en la bebida, sobre todo cuando están en público. Pero en cualquier caso tenga, señora, un poco de paciencia, con él, con usted, y con todos. Ahora vaya en paz. Y la próxima vez, tráigame pecados suyos, ¿eh?, je, je. ¡Vaya, vaya en paz!