lunes, 31 de diciembre de 2018

UN AÑO VA Y OTRO AÑO VIENE

AGRADECIENDO LO VIVIDO EN EL 2018
ME ABANDONO EN TUS MANOS PARA EL 2019

TUYO/A SOY PARA VOS NACÍ
¿QUÉ QUERÉIS SEÑOR DE MI?

ME ENGENDRASTE EN EL BAUTISMO
VIVO DE TU MISMA VIDA
QUIERO VIVIR POR TI MISMO
ESPERANDO TU VENIDA

PASÓ UN AÑO Y OTRO VIENE
POR EL TIEMPO AL PADRE VAMOS
Y ERES TÚ QUIEN ME SOSTIENE
PONGO MI VIDA EN TUS MANOS




domingo, 23 de diciembre de 2018

MARÍA SACERDOTAL:
LO ENVOLVIÓ EN PAÑALES
Y LO RECOSTÓ SOBRE UN PESEBRE


Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre”
                                                        Homilía para Navidad

              En el pesebre se pone el forraje para los animales. ¿Qué hace Jesús allí? Nos dice: Esta es mi carne para alimento del mundo. Tomad y comed, porque mi carne es verdadera comida.
            María lo pone en el pesebre como quien da a su hijo en ofrenda para la vida del mundo.
Con un gesto sacerdotal y nutricio, lo pone entre el heno, como quien nos lo da para alimento.
También ella puede decir: "esta es mi carne" y con su gesto dice "tomad y comed, porque mi carne es verdadera comida", el alimento puro, carne inmaculada y sin pecado.
            Isaías había hablado del pasto y de la carne: "Toda carne es como el heno, y todo su esplendor como flor del campo. La flor se marchita, se seca la hierba en cuanto le da el soplo de Dios" (Isaías 40,6-7).
La imagen es proverbial en la Escritura: "No te exasperes por causa de los malvados, no envidies a los que hacen injusticias. Porque se marchitan pronto como el pasto, como la hierba tierna se secan" (Salmo 36(37),1-2).
"Tú al polvo reduces a los hombres, diciendo: `¡Volved hijos de Adán!'. Porque mil años son a tus ojos como un día, un ayer que pasó, una vigilia de la noche. Tú los arrebatas, no son más que un sueño, como la hierba que a la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca" (Salmo 89(90), 3-6).

            El pasto y toda hierba verde es el alimento que Dios había dado desde el principio al hombre y a los animales: "Mirad que yo os he dado toda hierba de semilla que existe sobre el haz de la tierra y todo árbol de fruto con semilla: eso os servirá de alimento. Y a todo animal terrestre, a toda ave de los cielos y a todo ser animado que se arrastra sobre la tierra, les doy por alimento toda hierba verde" (Génesis 1,29-30).

            "Dime lo que comes y te diré quién eres". El hombre y los animales, "toda carne" como dice la Escritura, se alimentan de hierba y son transitorios como ella. Y aunque la hierba sea fugaz, la carne, los vivientes, no pueden subsistir sin ese alimento perecedero. De lo que es más perecedero que nosotros, recibimos permanencia los que somos fugaces.

            Por eso, la profecía de Isaías introduce una promesa y una esperanza inauditas, cuando - anunciando la Encarnación de la Palabra eterna de Dios - injerta sobre el pie de aquél melancólico proverbio bíblico, el alegre anuncio del Evangelio: "La hierba se seca, la flor se marchita (¡es verdad!), pero la Palabra de Dios permanece para siempre" (Isaías 40,8).

            ¿Qué pasa cuando, por el misterio de la Encarnación, la Palabra eterna, permanente y duradera de Dios, toma carne humana y entra en esta carne transitoria? Pasa - para decirlo con palabras de Pablo - que "esto mortal, se reviste de inmortalidad" (1 Corintios 15,54).
¿Cómo podrían, si no, heredar el Reino de los Cielos la carne y la sangre mortales, ni heredar la incorrupción lo corruptible?

            Esta carne del hijo de María, será pues alimento de inmortalidad, bajo las especies del alimento perecedero de la fugacidad: bajo las especies eucarísticas, preparadas desde el tercer día de la Creación, cuando dijo Dios: "brote la tierra verdor: hierbas de semilla y árboles frutales que den sobre la tierra fruto con su semilla dentro" (Génesis 1,11).

            Esto debía suceder como sucedió, al tercer día de la Creación. En ese día y "al comienzo", la Palabra de Dios, por la que todo es creado y viene a la existencia, se reveló como la Semilla de todas las semillas, semilla primordial de la que proviene toda hierba verde y todo árbol de fruto, entre ellos el trigo y la vid eucarísticos. Pan y vino para el sacrificio según el orden de Jesús.

            El Verbo, la Palabra de Dios, Semilla primordial, es el origen de todo alimento, y propiamente lo que vivifica: "No sólo de pan vive el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios" (Deuteronomio 8,3; Mateo 4,4). Todo escriba instruido en el Reino de los Cielos puede saber que la semilla de donde vino el Pan cotidiano y el Pan de Vida, fue un "Dijo Dios", es decir, una Palabra suya. Y que es sin duda por esto que Jesús tuvo predilección por compararse con la Semilla en sus parábolas.

            María, en cuya carne la Palabra se hizo carne, donde lo  corruptible comenzó a revestirse de incorrupción, es la que, en el pesebre: "nos da esta carne para vida del mundo" (Ver Juan 6,51).
Por eso, dicen los Santos Padres, al reclinar al Niño en un pesebre, ella ofrecía a su hijo como sobre un altar, como alimento, como pan del camino, puesto que tampoco nació en su hogar, sino en un albergue precario durante un viaje.
            San Beda el Venerable, comentando el pasaje "lo recostó en un pesebre", dice: "Aquél que es el Pan de los ángeles, está recostado en un pesebre, para poder fortificarnos como `animales' santos, con el trigo de su carne".
Y San Cirilo explica: "Encontró al hombre embrutecido en su alma, y por esto fue colocado en un pesebre como alimento, para que mudando la vida bestial, podamos ser llevados a una vida conforme con la dignidad humana, tomando, no el heno, sino el pan celestial, que es el cuerpo de vida".
            El mismo San Cirilo interpreta simbólicamente el pesebre como: "el altar, en el que durante la Misa, Cristo, por la consagración es como si naciese y se inmolase".
            San Gregorio, comentando el significado de la palabra Belén, que en hebreo se dice Beit- léjem, dice: "Nace convenientemente en Belén, que se interpreta Casa del Pan. Ya que él mismo dice de sí mismo: Yo soy el Pan Vivo que bajó del Cielo. El lugar donde nace el Señor, se había llamado antes `de pan', en previsión de que iba a aparecer allí en materia de carne, el que restauraría las mentes de los elegidos con una saciedad interior".
            El sabio intérprete Cornelio A Lápide, ve el pesebre como un púlpito desde donde nos predica y enseña el Verbo de Dios, no con palabras sino con hechos: "¿Qué hace un Dios tan grande metido en este poquito de carne yacente en el pesebre? Oigámoslo predicar a él mismo en la cátedra del pesebre, no con palabras sino con hechos, enseñando y predicando:`...me hice pequeño, hombre de carne y hueso como tú, para hacerte Dios. Yazgo en el pesebre entre el asno y el buey, porque tú vivías como un jumento y un animal, complaciéndote en la carne y la sangre. Eras como `el hombre rico e inconsciente, que es como el animal que perece' (Salmo 48(49),21) de quien dice también la Escritura: `no seáis como caballos y mulos cuyo brío hay que domar con freno y brida' (Salmo 31(32),9).
            “Asumí pues - prosigue Jesús - esta carne, para que comas mi carne, y la mía no es carne de jumento sino de Dios, para que uniendo mi carne a la tuya, boca con boca, mano con mano, pie con pie y cuerpo con cuerpo, como lo hizo el profeta Eliseo para resucitar a aquél niño muerto (2 Reyes 4,34), inspire en tí un hálito de vida celestial y divina”

Porque no había lugar para ellos en el albergue
            El pesebre es pues altar y púlpito, con lo que apunta a la Palabra hecha carne.
            Pero es también argumento que convence de pecado al pueblo que no le hizo lugar. María: "lo reclinó en el pesebre porque no había sitio para ellos en la posada" (Lucas 2,7). "Vino a su casa pero los suyos no lo recibieron" (Juan 1,11).
            María recuesta a su hijo en el pesebre donde pastan los animales, porque no ha habido lugar para él bajo los techos de los habitantes de Belén, ciudad de David  cuyo nombre se interpreta también Casa del Pan. El Pan vino a la Casa del Pan, pero no fue recibido.

            Ya antes, en el desierto, el pueblo de dura cerviz - como Dios le llama - murmuraba, incrédula y sacrílegamente, contra el maná: "estamos hartos de este pan miserable" (Números 21,5).
Nada extraño pues, que ahora el Pan de vida vaya a dar entre el forraje. También se leía esto entre líneas en los profetas: "Crié hijos hasta hacerlos hombres, pero ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño y el burro conoce el pesebre de su amo, pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne" (Isaías 1,2-3).

Por fin: lo sucedido es irreversible
            Por fin, lo sucedido aquella noche es algo que está en el tiempo para siempre y en forma irreversible: "El niño Dios ha nacido".
Dios niño ha nacido y está para siempre, como hombre y Dios, en el tiempo y en la eternidad, a la derecha del Padre. Por eso el que vino, viene, está viniendo siempre, está ahí, fiel a sí mismo, fiel a nosotros, fiel al Padre.
Está siempre, viene siempre, está como el que viene siempre y viene
como el que siempre está.
            Por eso su nombre es Emmanuel = Immanu-El = Dios está con nosotros, de nuestra parte, a favor nuestro. Dios de nuestra parte.
           
Y es ella, la Madre, la que nos lo entrega siempre. Tanto cuando lo recuesta en el pesebre, como cuando le está al lado a los pies de la Cruz, recibiendo a Juan como hijo, es decir a nosotros. La que nos entregó a su Hijo, es la que nos recibe de su Hijo como hijos.
              Y Jesús, El Hijo que salió del Padre para volver al Padre, salió del Padre a través del seno lleno de gracia de María. Y habiendo salido del Padre y del seno de María, que es sacramento del seno del Padre, no vuelve al Padre solo. Vuelve con Juan, el primogénito de todos nosotros.
            Al ponerlo en el pesebre, María lo muestra y lo expone, lo expone y lo arriesga, y arriesgándolo, lo ofrece y lo entrega, a la vez que lo contempla y lo adora. Ella que es el testigo único y privilegiado del misterio de la concepción virginal, guarda estas cosas en su corazón.

¡Madre, danos la gracia de tener parte en esa mirada tuya sobre este niño nacido de tus entrañas. De conocerlo como tú lo conoces y de participarnos algo de ese tesoro que guarda tu corazón. Reclina tu misterio en el pesebre de nuestros corazones llenos de pasto seco, de forraje, de cosas transitorias destinadas a ser devoradas por las bestias útiles y de la utilidad. Que nuestras comuniones eucarísticas pongan ante ti el pesebre de nuestros corazones, para que tú los consagres con la carne de tu Hijo.

Ahora te contemplamos mientras tú lo contemplas y queremos tomarte como Madre y Maestra de contemplación. En el silencio de la noche, en el silencio del Padre, también tu corazón contempla en silencio y en paz a ese hijo del prodigio y del milagro: Mira a tu hijo. Ahora él recibe tu mirada y la busca.

Un día, desde la Cruz, hecho Señor y Maestro de tu Corazón y de tu mirada, te invitará a mirarlo a Él en sus discípulos y te enseñará a vernos en él!. Amen.

NOTA: Alguien puede preguntar: ¿Fue la Virgen María plenamente consciente en aquél mismo momento de la trascendencia divina de lo que ella estaba haciendo? ¿O solo lo entendió más tarde, después de la Cruz, mirando hacia el pasado con una comprensión más profunda de lo que ella había realizado bajo la guía del Espíritu Santo? 
Es una pregunta que no tenemos cómo responder con certeza. Pero es lo que la Virgen le narró a san Lucas y sin duda ella eligió esos recuerdos como llenos de sentido no sólo histórico sino de revelación divina a la vez que envueltos en la sencillez de hechos humildes. Es el sello del Espíritu santo. 

martes, 18 de diciembre de 2018

UNA AYUDA ADECUADA
LA MUJER Y EL VARÓN VISTOS DESDE DIOS [10 de 13]


LAS PENAS DEL PECADO


10. - PENAS ANUNCIADAS A LA MUJER
 “A la mujer le dijo: acrecentaré[1] tus sufrimientos[2] y tus preocupaciones[3], con dolor darás a luz hijos. / Hacia tu varón irá tu deseo[4] pero él te dominará” (Gen 2, 16)[5].

10.1.- CONFLICTO  ENTRE EL AMOR A LOS OTROS Y EL AMOR PROPIO. La pena que resulta del pecado original para la mujer es el conflicto entre el amor que caracteriza su naturaleza creada y la orienta hacia el otro (el hijo, el esposo) y el amor propio, que la hace temer por sí misma cuando empieza a experimentar al otro como una amenaza a su propio bien.

10.2.- SUFRIMIENTOS Y PREOCUPACIONES = LAMENTOS Y QUEJAS El Señor no sólo le anuncia sufrimientos, sino también preocupaciones. Ambas cosas se traducen en una proclividad a las lamentaciones y las quejas. La Sagrada Escritura ha registrado esa consecuencia del pecado original cuando por dos veces compara con la gotera el fastidio irremediable que produce la mujer desconforme, quejosa y rencillera: “Mujer que riñe es gotera que no para” (Prov. 19, 13). Y más descriptivamente “Mujer quejosa y pendenciera, es como gotera en día de lluvia, querer que pare es como querer parar el viento o recoger aceite con la mano” (Proverbios 27, 15).

10.3.- EL PARTO DOLOROSO, EL MIEDO AL PARTO, TERRORES INHIBITORIOS Se reconoce que la mujer es el único mamífero que experimenta dolor en el parto. El texto lo atribuye a una acción divina. Al margen de la fe se dan razones anatómicas y fisiológicas atendibles. No he visto que nadie haga conexión entre el dolor en el parto de la mujer con el hecho que la diferencia esencialmente de los demás mamíferos, y es es el único mamífero que tiene conciencia, y por eso ama. Y también por eso teme – por el que viene y por sí misma – y por eso se pre-ocupa. La mujer experimenta dolor al dar a luz porque es el único mamífero que tiene alma consciente y una conciencia que es capaz de interferir en su metabolismo. Para bien o para mal. Pero principalmente porque la ataca su enemigo el  demonio con pensamientos intrusos de miedo que interfieren la acción autónoma del sistema neurovegetativo. Quizás por ese lado se encuentra una conexión entre las preocupaciones y los dolores del parto

10.4,- EL SUFRIMIENTO ESPONSAL. ELVARÓN FUENTE DE SUFRIMIENTO. Te dominará = miedo. Se te morirá = tristeza. Te será infiel, traicionará, no retribuirá amor con amor, no colmará tus expectativas = ira.  

10.5.- LA ENEMISTAD DE LA SERPIENTE (Nájash). No pequeña pena de la hija de Eva y quizás la que más debe movernos a compasión y misericordia, es que el Señor anunció la enemistad del nájash contra ella. Lógica enemistad dado que ella es imagen y llamada a asemejarse al Espíritu Santo, y que por eso el Espíritu impuro y maligno ceba en ella su odio antagónico como no puede hacerlo con el mismo Espíritu divino. En el hebreo bíblico el nombre de la serpiente es masculino: nájash. Es el falso logos, adversario del amor a quien engaña presentándole el bien como mal y al mal como bien. El padre del desamor y del  odio, asesino desde el principio con lo que dice.

10.6.- LA SERPIENTE SIGUE ACECHANDO EL TALÓN de la mujer. Pretende derribarla a la misma tierra donde la serpiente se arrastra castigada. Ataca su postura erguida, elevada. noble, de cumbre y templo andante del amor. ¿Y cómo acecha el apoyo del pie de la mujer? Con pensamientos intrusos de miedo, tristeza, ira. Ese es el tridente con el que atormenta el alma femenina e intenta someterla y derribarla. A ella, creada para la contemplación del bien, la serpiente le representa males en su pensamientos que le produzcan miedo, tristeza o ira. Tridente del nájash que envenena el alma y la quema con su lengua trífida.
10.7.- VIOLACIÓN DEL ALMA: EL PENSAMIENTO INTRUSO se instila insensiblemente en la mente femenina, sin ser advertido su ingreso. El nájash es violador de la mente de la mujer. Cuando ella no advierte su ingreso en la mente, el pensamiento intruso engendra en ella, hijos del  miedo, la tristeza o la ira. Por eso también se lo representa como un dragón que quema y envenena con lo que sale de su boca.



[1] harbáh ‘arbéh aumentar aumentaré: harbáh infintivo absolut hifil de raíz rabah: multiplicar, aumentar.
[2] citsbonék: tus sufrimientos, dolores, trabajos, penas
[3] hegeyonék: raíz: hagáh = murmuración, preocupación, bramar, ahuyar, clamar, quejarse, lamentarse, preocuparse preocupaciones. Así leyeron los LXX que tradujeron stenagmón sou, tus quejas, gemidos, lamentos. El texto masorético en cambio, dice: weheronék: tus embarazos. Raíz: haráh concebir, estar embarazada. Lo que leen los LXX parece teológicamente más  revelador y significativo.
[4] teshuqah; Raíz shuq, (= shaqaq) desear, ir detrás de, perseguir,
[5] [harbáh ‘arbéh citsbonék whegeyonék becétsev teledí baním / le’ishték teshuqaték wehû’ yimshál-bok



Fuente: De mi conferencia en la rama femenina de a Fraternidad Apostólica Santo Tomás de Aquino FASTA –MENDOZA (RA)  En el Foro de la Mujer edición 2018: Mujer custodia de la cultura-- 18 agosto 2018

domingo, 16 de diciembre de 2018

GRACE
CANTO DE AMOR IRLANDÉS

Me llama la atención qué cerca está el alma irlandesa de la nuestra.
Y lo atribuyo a la fe católica que hemos tenido en común.
Más información histórica sobre Grace Grifford y Joseph Mary Plunkett en https://en.wikipedia.org/wiki/Joseph_Plunkett

martes, 11 de diciembre de 2018

UNA AYUDA ADECUADA
LA MUJER Y EL VARÓN VISTOS DESDE DIOS [9 de 13]

LA CREACIÓN DE LA MUJER


9.1.- LA MUJER PROCEDE DEL VARÓN a semejanza de como la Rúaj procede del Padre y del Hijo, La Mujer no es amasada de la tierra, sino de una carne y hueso previamente animados por la aliento divino. ¿Cómo procede la mujer del Adam varón? No por generación, sino por partición o participación en una misma naturaleza de cuerpo animal y alma espiritual.

9.2.- INCOMPLETOS EL UNO SIN EL  OTRO Desde entonces varón y mujer estarán de alguna manera incompletos el uno sin  el otro. Pero se reclamarán el uno al otro de manera disimétrica. A él, sin ella, le falta una parte. A ella, sin él, le falta su todo.
9.3.- SIEMPRE PRESENTE, JUNTO AL VARÓN. kenegedó, delante de él, significa en realidad junto a él, presente siempre a su lado: ad-sistente, ad-vocata. “Amar – dice Joseph Pieper, es ponerse de cara al será amado y decirle: es bueno que existas”…

9.4.- ANTES QUE MERO 
AUXILIO PRAGMÁTICO, la ayuda que necesita el Adam varón, es la ayuda que es esa mujer misma puesta ante él. Su sola presencia lo revela a sí mismo en su existencia del varón. Ante ella termina de conocerse a sí mismo, como un bien deseado para sí mismo y hecho realidad frente a ella. Y esto no sólo ni tanto – aunque también por eso – por una mera necesidad psicológico afectiva, puramente sensible y natural, sino como algo que pertenece necesariamente a la condición de imagen y semejanza del Nosotros divino. Lo humano no es todavía humano si no es semejante a Dios Trino. Es una exigencia del designio divino sobre ambos a ser imagen y semejanza – sobre la tierra – del Nosotros divino
9.5.- DIOS CONSTRUYÓ LA COSTILLA EN MUJER, El verbo hebreo banáh, significa construir. De esa misma raíz procede la voz ben, hijo, banat o bat, hija, boné, arquitecto, y posiblemente bayt, casa. María guardaba todo en su Corazón. Antonio Machado escribió “Yo amé lo que ellas pueden tener de hospitalario”.

EL NOSOTROS HUMANO UNO, IMAGEN DEL DIOS NOSOTROS UNO Y TRINO
9.6.- CON LA APARICIÓN DE LA MUJER SE COMPLETA LA IMAGEN. Si lo último en la ejecución era lo primero en la intención, con esta creatura, se alcanza la imagen del Nosotros divino en un solo Nosotros humano.

9.7.- SE UNIRÁ A SU MUJER Y SERÁN UNA SOLA CARNE.- “por eso dejará el varón a su padre y a su madre y se adherirá con su mujer y serán una sola carne (Gen 2, 25)” San Juan Pablo II comenta: “¡Una sola carne! ¡Cómo no captar la fuerza de esta expresión! El término bíblico “carne” no evoca sólo el aspecto físico (sexuado) del ser humano, sino también su identidad global, de espíritu y cuerpo. […] Se trata de una unidad profunda que, de alguna manera, los convierte en un reflejo creado del “Nosotros uno” de las tres personas divinas”. (Carta a las Familias Nº 8. 2 feb 1994)
  Con esta unificación de ambos en un solo nosotros, sin disturbio de pasiones sexuales desordenadas, se bajará el telón del primer acto sobre la obra divina lograda y culminada


Fuente: De mi conferencia en la rama femenina de a Fraternidad Apostólica Santo Tomás de Aquino FASTA –MENDOZA (RA)  En el Foro de la Mujer edición 2018: Mujer custodia de la cultura-- 18 agosto 2018

viernes, 7 de diciembre de 2018

Fwd: Foto de Horacio Bojorge



En la mañana del día de la Purísima




Tota pulchra est anima mea.

(Cant. IV-7)



Está naciendo el día. Es el momento

de la sana alegría sin motivo
de la inocencia y la niñez…

Parece que, al asomarse el alba enrojecida,
por la cumbre, entre nieblas escondida,
la tierra se espereza, y se estremece
en sus entrañas húmedas, la Vida…

Y sus rumores
como un salmo de glorias y de amores,
se elevan por los cielos, juntamente
con el cándido aroma de las flores.


II.                ¡Oh Madre, cual ninguna Inmaculada,
limpia, blanca y hermosa cual ninguna,
revestida de luna
de estrellas coronada!

III.           A tus pies está el orbe que te adora
cual paje que a los pies de su Señora
la cantara esperando una sonrisa:
sus manos son los soplos de la brisa,
su cítara los rayos de la aurora…


VII.       Tus ojos, luz de aurora
sobre el desierto frío.
Tú mirada, rocío
sobre la dura arcilla pecadora.

VIII.    No es más hermosa el alba cuando asoma
por los montes floridos. Ni más pura
la tímida paloma
que anida en la espesura.

IX.            Toda tú como flores
en medio de los prados.
Y el Espíritu en ti, cual los colores
en el rayo de sol.

X.               Entrelazados,
en tus carnes de flores virginales,
Dios y la arcilla en ti. Como pardales
en un tronco anidados.

XI.            Inmaculada siempre, y siempre pura,
diste ser, de tus carnes al Bien mío.
Así en la blanca altura
la limpia nieve se convierte en río
sin perder su limpieza y su blancura.

XII.        La carne de Dios llena
que redimió la tierra pecadora
atravesó, Señora,
tu carne de azucena,
como el cristal el rayo de la aurora.


XIII.     En Ti el Alma se ampara.
A Ti endereza el Alma su carrera.
Así la corza tímida y ligera
hacia la fuente clara.

  
XIV.    Limpia, Madre, los cuerpos pecadores,
como limpian las aguas del riachuelo
los guijarros del suelo,
cuando van, entre jaras y entre flores
cantando paz y reflejando cielo.

XV.        ¿Qué alma a llegar se atreve
hasta Ti, si, cual Tú, no es blanca y pura?
Sólo el aire y la luz, sobre la altura,
pueden tocar los ampos de la nieve.

XVI.    ¡Ay, madre, si escucharas
las quejas que exhalamos!
¿En qué flores o jaras
escondiste la fuente que buscamos?

XVII.  ¡Cantad, cantad, amores,
hojas del olivar, fuentes del prado!
Que un ángel en las nubes ha cantado
con místicos fervores:
¡Alégrate, Israel, porque es llegado
el día de los hombres deseado,
y el rosal de David ha dado flores!

………………………………………………


Por los aires preñados de alegría
el son de las campanas se ha perdido.
Hasta el cielo ha subido
la clara melodía:
y el Arcángel allí, se la ha ofrecido,
cual cestillo de flores, a María.