viernes, 18 de octubre de 2019

FAMILIA Y DESACRALIZACION [3]
REFLEXIONES 2ª REFLEXIÓN

SEGUNDA REFLEXIÓN

Admiración:La desacralización, aparentemente, no debería afectar a la institución familiar en general, sino solamente a la familia católica porque solamente ella reposa sobre una realidad sagrada como es el sacramento del matrimonio. Podría tocar también a la familia, religiosamente fundada, de otras religiones pero no al matrimonio y a la familia laica y desacralizada.

Me explico más: El Matrimonio entre hijos de Dios es Sacramento, es decir un acto que no es puramente humano. Por ser sacramento es Dios mismo quien actúa a través de los esposos, real y verdaderamente. [Aunque la eficacia del sacramento está fuertemente condicionada al estado de gracia de cada cónyuge]
Esto sucede aún cuando, y aunque no siempre, los esposos lo adviertan o lo vivan consciente y reflexivamente.
El matrimonio es pues, por ser sacramento, un signo eficaz, mediante el cual Dios mismo obra la gracia matrimonial. El matrimonio es sacramento porque es una acctividad de Cristo. Dios hace, de los esposos, ministros recíprocos y exclusivos de la acción de Cristo en el uno para el otro.
Es Cristo mismo quien, a través del ministerio conyugal se hace, en el uno para el otro: Maestro, Médico, Pastor y Sacerdote.
De ahí que la desacralización cause, principalmente, la abolición del matrimonio como sacramento. Esta abolición del sacramento consistee en la desnaturalización del vínculo ministerial entre los esposos, que se ven y actúan como protagonistas del amor de cada uno, en vez de ministros del amor de Dios en el uno para el otro y en el otro para uno.
El matrimonio deja de ser vivido como una misión divina, y pasa a ser vivido como mero proyecto humano. Se desvincula la vida esponsal de la acción divina, que es su fuente, y cuya corriente de gracia pasa a través de ella.

Esto sucede ante los hijos y termina descalificando al matrimonio sacramental. El desuso origina el abuso y termina progresivamente con el uso.

Pero la desacralización produce también, sorprendentemente, la disolución de toda institución familiar y esponsal humana.
No solamente lo disuelve en otras religiones como el Islam o el Judaísmo, sino también en la sociedad y en la familia laicizada y secularizada.
¿Por qué? Porque se desvincula la esponsalidad del resto de la red de relaciones familiares.

Así, la sociedad secularizada y desacralizada, que nace de las familias otrora 1) religiosas,
2) santas y 3) sagradas, termina exterminando a las familias de las que nace, lo cual significa la autoabolición progresiva del tejido social

viernes, 11 de octubre de 2019

FAMILIA Y DESACRALIZACION (2)
REFLEXIONES SUPLEMENTARIAS

PRIMERA REFLEXIÓN

¡Asombro!
¿Cómo es posible que el pueblo católico no se resista más decidida y enérgicamente, como pueblo, a la tragedia de la disolución familiar, a la pérdida de la gracia del sacramento del matrimonio que diviniza el amor de los esposos?
Parecería que generalizadamente los bautizados ignoran 1) la grandeza del amor divino 2) la naturaleza del amor esponsal 3) la profundidad de su desgracia; 4) el daño que se sigue para toda la humanidad de la extinción de esta luz y de la pérdida del sabor de sal de la alianza nupcial sacramental entre hijos de Dios.

FAMILIA Y DESACRALIZACIÓN [1]
LA MUERTE DEL BUEN AMOR

LA DESACRALIZACIÓN DEL AMOR = LA MUERTE DEL BUEN AMOR

El fenómeno de desacralización lleva consigo la abolición de la familia, porque arranca al matrimonio de su raíz divina, sagrada.
Pareciera que en nuestros días, el Buen Amor no solamente estuviera siendo rodeado y sitiado por malos amores sino abocado a su extinción por desarraigo, o por desconexión con la fuente divina del Buen Amor.
La desacralización arranca al Buen Amor de sus raíces divinas. ¡Sí, el amor humano tiene sus raíces en el cielo! Nos lo dice no solamente la fe y la teología, nos lo dice la ciencia de las religiones y la antropología.

Se están cumpliendo once años, el 18 Octubre 2008, en Mendoza,  hablé sobre este drama de la Familia y desacralización. Tuve la Conferencia con ese título en un Simposio con el tema “Familia y Sociedad” que tuvo lugar en el auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cuyo.

Voy a ir presentándoles nuevamente la visión -- que hoy considero profética, en el sentido simple de "intuitiva" -- que tuve preparando esa conferencia, sobre lo dramático de este proceso que padecemos y que desde entonces adquiere la violencia de un tsunami. Comienzo con esta primera entrega.
Benedicto XVI se ha ocupado del fenómeno y, como en tantos otros aspectos, va adelante y nos conduce.

Mi propósito es, de cara a la desacralización: a) seguir profundizando en la verdad del matrimonio y la familia; b) en vistas a que los creyentes puedan vivir más sabia y religiosamente el sacramento que los une; y c) en vistas al diálogo con los no creyentes dispuestos a dialogar.
Intuyo que las preocupaciones – y por qué no decirlo – las angustias que movieron a los organizadores de este simposio; y que son ciertamente también las mías, son fundamentalmente las tres siguientes:

1) Por un lado la angustia ante la globalización y la aceleración vertiginosa del proceso de ruptura entre las visiones de la cultura dominante postmoderna por un lado, y la visión católica por el otro. Ruptura caracterizada por una hostilidad cada vez más explícita y un antagonismo cada vez más tiránico, radical e intransigente, que procura doblegar toda resistencia a su avance.

2) Por otro lado la preocupación por la defensa y la preservación de la identidad y de la mística de la familia católica, sin la cual no puede subsistir, ya que sin el gozo del Señor no hay fortaleza. Vemos cómo el pueblo católico, sitiado por un medio inicuo, se entibia en sus virtudes teologales, es víctima de un estado de confusión, deambula vacilante y confundido, pierde autoconciencia e identidad, se cohíbe, se avergüenza, vive de espaldas a la grandeza de su vocación y misión, privado de los consuelos del fervor que brinda la fe firme, la caridad ardiente, la alegre esperanza.

3) Y por fin, quizás lo más angustiante, la apostasía. Primero anónima y que tarde o temprano se hace manifiesta. Una apostasía cuyos signos son: la dramática infiltración de los criterios de la cultura dominante en la inteligencia de los bautizados. La existencia de un partido del mundo dentro de la Iglesia, que conglomera a los bautizados rebeldes al magisterio; de comportamiento ambiguo e hipócrita, y que de buena o mala fe, traicionan a la fe y a los que creen. Partido que recluta a un número creciente de bautizados, sin exclusión de eclesiásticos, quienes con medios y desde instituciones culturales católicas que fueron fundadas para defensa y propagación de la fe, se ocupan en demolerla convencidos de que, haciéndolo, sirven a Dios.

[Nota: El Simposio sobre Familia y Sociedad fue Auspiciado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cuyo, por “Más Vida Familiar”, por el Instituto Familia Argentina, la Fundación Cimientos, la Fundación Crescere, la Fundación Saber y El Pilar]

viernes, 4 de octubre de 2019

A UNA MUJER ANGUSTIADA SIN MOTIVO
Carta a una hija ansiosa y angustiada

"Le morderás el talón pero ella te aplastará la cabeza"
Génesis 3,15

Querido Padre mío;
Le cuento que todo esto lo escribo desde una gran angustia, porque el demonio me tira con la angustia.
No tengo motivos para estar angustiada, pero lo estoy.
Malú.

Queridísima hija Malú
Te mando la conferencia que explica para qué fue creada la mujer, para ser a imagen a mayor semejanza de la Rúaj (Espíritu Santo) que en el original hebreo es palabra de género femenino. Por eso es mejor nombre del Espíritu santo llamarle Caridad del Padre que Amor...

Te recomiendo leer el Himno de la Caridad en 1ª Corintios 13, 1 y  siguientes. Repara en que ni pensamiento ni palabra ni obra son nada si no están animados por la Caridad. Si no son fruto del amor divino. Creo que ese pasaje es un "retrato hablado de la Rúaj santa" reflejada en la Mujer santa.

En primer lugar en María y luego en todas las que están llamadas a ser a mayor semejanza de la Caridad Persona divina, amor del Padre. Y junto con el conocimiento (el Verbo) unidos en uno inseparablemente con la Rúaj son la Sabiduría del Padre. Por ser mujer tienes en ti esa fuerza de la Caridad divina que da sentido a todo, verdadero sentido a todo.

Porque el conocimiento, sin la Caridad, es demoníaco. Hoy se habla de "inteligencia artificial" Es para temblar lo que el demonio hace ya y hará con la inteligencia sin amor.

Vengo a esos mordiscos de tristeza de los que me hablas. Bien has dicho que esa angustia "te tira", te tira al suelo, a la tierra.
Son mordiscos del demonio en el talón de tu alma. Porque el talón de la mujer es donde ella se apoya en tierra y tiene su punto firme, para mantenerse de pie, erguida, en toda su estatura espiritual, yo diría con la elegancia de una hija de Dios, Reina, Princesa del Reino. El talón de la mujer es precisamente la Caridad en ella. La Caridad, el amor divino, es su talón porque sobre la Caridad se apoya toda la estatura erguida física y espiritualmente de la mujer. Y lo que quiere la serpiente es humillarla a caer, derrumbarse, y empezar a arrastrarse y comer polvo como ella, ángel caído, por elevarse a la altura del conocimiento sin amor, se arrastrará por el polvo comiendo tierra.

Por eso a Eva no la serpiente no le habla de Caridad sino de "Conocimiento del bien y del mal" Tampoco le habla de SAbiduría, que es Conocimiento y Caridad en uno solo, el matrimonio divino entre el Verbo y la Rúaj que la Caridad hace inseparable.

Cuando te vengan pues esos ataques písale la cabeza ¿cómo? Apoyándote fuerte en el amor, en la Caridad, erigiéndote en Caridad, en actos de amor al Padre, a Jesús Esposo de tu alma, a tu Esposo en la tierra a tus hijos, a tus padres, cuñada, sobrinos, suegros, vecinos, alumnos. El Espíritu SAnto quiere usarte como la boca de una fuente para que de tí beban la Caridad refrescante y aplaque la sed de amor de quienes te rodean o encuentren.
Si no te apoyas ahí caes y te arrastras y ya no puedes aplastar la cabeza de la serpiente con tu talón.

Te quiero ver bien erguida. Como te vi en tu boda, hace ya tantos años, especialmente en el momento en que según el ritual toledano que celebramos en tu boda, te cubrimos con  el velo cabeza y hombros dejando sin cubrir la cabeza de tu esposo. Esa es tu cabeza y su pensamiento está en ti y gobernado por ti, porque tu cuerpo es el cuerpo suyo lleno de la Caridad que inspira sus pensamientos y su cabeza la tuya para tu guía. Por tu caridad él se mantiene erguido porque tú por el amor andas erguida.

Mira pues lo que  el Señor hace contigo y con ambos juntos y entra en el misterio del que hablan esos signos del rito esponsal.

La angustia sin motivo -- aparte de que puede tener un origen puramente orgánico -- tiene relación con lo que has aprendido en mis libros y escritos sobre la "acedia", es decir el pecado demoníaco que es incapaz de alegrarse en el bien divino y trata de inocular su tristeza en la mujer, porque ella, por ser imagen y mayor semejanza de la Rúaj o Espíritu Santo, es su antagonista y la odia particularmente. Al morder su talón pretende verla postrada en tierra y mordiendo el polvo, como ella está a causa de su rebeldía y de haber dado su espalda a Dios.

Múdate por lo tanto contra esa angustia buscando el gozo de la gratitud y la alabanza, de la adoración. La fe nos muestra bienes divinos, nos enciende en el deseo de ellos y nos hace alegrarnos en su posesión, porque ya los tenemos en arras.
Tu padre en Dios

PS: La conferencia que le envié a Malú es la que puede verse publicada en este blog el 13 de setiembre de 2019.
O también puede verse otra de agosto de 2018 que se desarrolla en varias entradas de este mismo blog, comenzando por este enlace;
https://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2018/10/una-ayuda-adecuada-la-mujer-y-el-varon.html

Del tema de la angustia y la acedia he tratado en una conferencia sobre la relación entre lo que Soren Kierkegord llama angustia, con lo que, en la tradición católica, se llama acedia. Y de ésta tentación ya he enseñado cómo defenderse

viernes, 27 de septiembre de 2019

VARÓN+MUJER A IMAGEN Y SEMEJANZA DIVINA
Pérdida y recuperación de la semejanza

PUREZA Y PREPARACIÓN PARA EL MATRIMONIO
Conversación con Jóvenes y Conferencia
Martes 6 de agosto 2019 - Parroquia de la Anunciación
Guayaquil Norte - Ecuador
Movimiento Lazos de amor mariano 


viernes, 20 de septiembre de 2019

LUNA DE MIEL SÍ PERO...HIJOS...
MEJOR POR AHORA NO

"El adulterio “en el corazón” se comete no sólo porque el hombre mira así a la mujer que no es su esposa, sino precisamente porque mira “así” a una mujer. Incluso si mirase de ese modo a su propia esposa, cometería el mismo adulterio “en el corazón”. 
[Juan Pablo II, La Redención del Corazón. Catequesis sobre la pureza cristiana, 
Ed. Palabra, Madrid 1996. Catequesis impartida el 15 de octubre de 1980]

CONSULTA DE ESTEBAN 
Y MI RESPUESTA
A LA QUE ESTEBAN 
NUNCA ME RESPONDIÓ
¿QUIZÁS NO LA RECIBIÓ?

Consulta de Esteban
Estimado padre Horacio:
Le escribo porque la verdad estoy pasando unos momentos de bastante angustia. 
Hace 4 años y medio estoy de novio y tenemos fecha de casamiento para Octubre de este año. Con mi novia siempre pertenecimos a grupos de la Iglesia, y estuvimos siempre de acuerdo en todo, en especial en relación a la moral de la sexualidad antes y durante el matrimonio. 

El problema surgió hace muy poco, cuando mi novia empezó a ver algunas cosas de manera un tanto diferente en relación a los métodos de regulación de la natalidad, no proponiendo el uso continuo de, por ejemplo, preservativos o pastillas anticonceptivas, pero sí en determinados momentos.

El mayor punto de dificultad lo tenemos al hablar de la Luna de Miel. Sacando las cuentas de sus ciclos biológicos, hay altas probabilidades de que llegue muy fértil a esos días (y por más que quisiéramos cambiar la fecha, ella tiene muchas irregularidades y podría pasar de cualquier manera), y, al ser nosotros  muy jóvenes queremos esperar todavía un poco para tener nuestro primer hijo. Ahí es cuando surge la discusión de si es lícito, por ejemplo, tomar pastillas an-ovulatorias (que según un médico católico no causa daño alguno en el cuerpo de la mujer). 
         Sólo para ese momento, en el cual tendremos nuestros primeros días como esposos y, después de mucho tiempo de novios quisiéramos poder lograr esa expresión del amor que solo se puede hacer en el matrimonio. 
        Yo sinceramente averigüé mucho acerca de la postura de la Iglesia al respecto, pero quisiera su consejo en un caso particular como este, dado que se está distanciando nuestro noviazgo debido a este tema, y sinceramente Padre, amo a mi novia con todo mi corazón y deseo muchísimo poder casarme con ella y formar esa familia que venimos pensando hace ya varios años.
          Le escribo con toda sinceridad, y con un corazón abierto, sabiendo su conocimiento acerca de las parejas cristianas. Espero su respuesta, en lo posible, a la brevedad Gracias anticipadas, un saludo en Cristo, 
Esteban 

MI RESPUESTA A ESTEBAN 
Estimado Esteban 
El deterioro de criterios de fe en tu novia es preocupante. Pero el tuyo no lo es menos. El tuyo es tanto o más grave y es causa de tu debilidad para encarrilarla con firmeza y bondad, pero llamándola a corregir su juicio so pena de hacer imposible un futuro matrimonio por la Iglesia, más claramente dicho: un matrimonio según el designio de Dios sobre varón y mujer. 
       Tú me preocupas por tu abdicación, en la práctica, de tu misión y tus deberes de varón. Estás repitiendo la abdicación de Adán que, siendo ministro de Dios para vigilar el Jardín y el Árbol de la vida, por ser su mujer la infractora, la toleró sin corregir ni defender la vida que se le encomendaba proteger, y no sólo eso sino que comió del fruto que su mujer le ofrecía. 
         Leyendo tu correo anoche quedé afligidísimo y contestarte me ha costado luchar con una tentación de no responderte nada. Es que la voluntad de Dios acerca de varón y mujer está revelada en la primera página de la Sagrada Escritura: Creced, multiplicaos y llenad la tierra. Y ese designio y misión divina es el que debe regir la noche de bodas y la luna de miel, como lo enseña claramente el libro de Tobías. 
         Me venía el pensamiento de cómo podía habérsete obscurecido hasta tal punto la voluntad de Dios positiva acerca del sacramento del matrimonio, que veas como un bien la postergación de la prole durante la misma noche nupcial y la luna de miel.           Pero no. Ha obscurecido porque nunca fue iluminada tu ignorancia por esa luz. Y de ese agujero negro de tu religiosidad viene tu carencia de luz de la verdad para iluminar la mente de tu novia. 
        Reflexiona; el fin primario del matrimonio sacramental y el primer mandato de Dios en el Génesis, ligado a una bendición: Creced y multiplicáos y llenad la tierra. 
        El pensamiento que me quería mover a dejarte sin respuesta, es que sería vana mi respuesta, si no tenías en cuenta lo que Dios ha dicho tan claramente y te lo echabas a la espalda por los caprichos de tu novia, sin corregirla, incapaz, por miedo de perdértela, de perderte a ti mismo al perder a Dios y los bienes que tenía ofrecidos junto con la vocación al matrimonio. 
         Pero no es ni siquiera que lo echaras a la espalda. Nunca lo tuviste ante los ojos de tu mente y de tu inteligencia. Estás siendo víctima de Satanás, apoderándote del bien de Dios, de los dones de Dios, como si no fueran bienes encomendados con condiciones, para usarlos como se le antoja a tu mujercita (que también es don de Dios encomendada a tu cuidado y de que las defiendas de esos demonios, pensamientos y modos de ver y juzgar, que le han invadido el alma). 
          Pero me irían a pedir cuenta en el juicio de no haberte contestado, o de haberlo hecho con la dureza con que mi propio tentador me inclinaba a hacerlo. 
         Quiero cumplir lo que me manda el Señor por Ezequiel 3, 16. Y por eso te contesto con lo que te dije. No sé cómo poner remedio a tan profunda y negra ignorancia de tu mente por este medio tan insuficiente. 
          Si quieres hablamos por Skype horacio.bojorge1 Porque, sin ser profeta, preveo que si no eres capaz de remediar la ignorancia de tu novia ahora, ella te engullirá consigo, en mismo vórtice de negra ignorancia, a todas las desgracias que los demonios le pintan con espejismos de felicidad, siempre de espaldas a la voluntad manifiesta claramente por Dios. 
          ¿Para que se casan si desde el principio ya no quiere ser padres? ¿Para inundar y profanar el lecho nupcial con una especie de adulterio postmarital? No te cases si no quieres ser Padre. 
          No te engañes a ti mismo, porque no podrás desengañar a tu mujer si tu pierdes el sentido de la verdad y te hundes con ella en las tinieblas de sus errores.                En unos apéndices que encontrarás en mi libro "El Buen Amor en el Matrimonio. Preguntas y respuestas" lo que dice san Agustin en su libro de Nuptiis y lo que enseñó san Juan Pablo II en sus catequesis matrimoniales. Te copio aquí: ambas enseñanzas. 

ENSEÑA SAN AGUSTÍN
"Una cosa es no unirse sino con la sola voluntad de engendrar, cosa que no tiene culpa, y otra apetecer en la unión, naturalmente con el propio cónyuge, el placer, cosa que tiene una culpa venial. Porque, aunque se unan sin intención de propagar la prole, por lo menos no se oponen a ella, a causa del placer, con un propósito ni con una acción mala. Pues los que hacen esto, aunque se llamen esposos, no lo son ni mantienen nada del verdadero matrimonio, sino que alargan este nombre honesto para velar las torpezas. [...] Lo repito: si ambos son así, no son cónyuges, y, si se juntaron desde el principio con tal intención, no han celebrado un matrimonio, sino que han pactado un concubinato. Si los dos no son así, digo sin miedo que o ella es una prostituta del varón o él es un adúltero de la mujer. [De Nuptiis XV, 17] 

 ENSEÑA JUAN PABLO II: "Cristo, al hablar del objeto de ese acto, no subraye que es “la mujer de otro”, o la mujer que no es la propia esposa, sino que dice genéricamente: la mujer. El adulterio cometido “en el corazón” no se circunscribe a los límites de la relación interpersonal que permite individuar el adulterio cometido “en el cuerpo”. No son éstos los límites que deciden exclusiva y esencialmente el adulterio cometido “en el corazón”, sino la misma naturaleza de la concupiscencia, expresada, en este caso, por la mirada, por el hecho de que el hombre – a quien Cristo toma como ejemplo – “mira para desear”. El adulterio “en el corazón” se comete no sólo porque el hombre mira así a la mujer que no es su esposa, sino precisamente porque mira “así” a una mujer. Incluso si mirase de ese modo a su propia esposa, cometería el mismo adulterio “en el corazón”. [Tomado de: Juan Pablo II, La Redención del Corazón. Catequesis sobre la pureza cristiana, Ed. Palabra, Madrid 1996. El texto que reproducimos reproduce un pasaje de la Catequesis impartida por S. S. Juan Pablo II en la Audiencia General del 15 de octubre de 1980.] 
Yo ya cumplí con tocar la alarma. Que Dios te ayude PHBojorge 

 Esteban nunca me respondió más y de esto hace ya cinco años.
Me pregunto qué habrá sido de él y de su novia.

viernes, 13 de septiembre de 2019

LA MUJER, UNA AYUDA ADECUADA
¿PARA QUÉ?

La mujer: “una ayuda adecuada” ¿para qué?
Mendoza 20 de mayo 2019

mm Conferencia brindada por el P. Horacio Bojorge en AVE
El Cruzado Publicado el 28 mayo 2019 Visto el 25 agosto 2019: 263 visualizaciones y 22 me gusta

viernes, 6 de septiembre de 2019

LA PAREJA LA DA DIOS



MATRIMONIO Y MORTAJA DEL CIELO BAJAN
Canal de Victor Raul Maya Cano 
Publicado el 14 enero 2019 
Visto el 24-08-2019
Duración 13 minutos - 1554 visualizaciones

viernes, 7 de junio de 2019

AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS
ANTE ELGENOCIDIO ANTICATÓLICO EN CURSO

TERTULIAN IOAN LANGA – UNO DE LOS MILES
MÁRTIR DEL COMUNISMO EN RUMANIA

"PERO EL CIELO ES MAYOR SOBRE NOSOTROS"
 "Nada sucede por casualidad en la vida. Cada momento que el Señor nos concede está lleno de gracia, la impaciencia benevolente de Dios, y nuestra disposición a responderle o rechazarlo. Depende de cada uno de nosotros no reducir todo a una historia simple, dura, feroz e increíble, y comprender que la Gracia aceptada no detiene al hombre, sino que lo lleva más allá de sus expectativas y fuerza. Espero sinceramente que este testimonio abra una ventana del cielo. Porque el cielo es más grande sobre nosotros que la tierra bajo nuestros pies".

MILLONES DE CATÓLICOS FUERON ENCARCELADOS, TORTURADOS Y MURIERON VÍCTIMAS DEL GENOCIDIO SOVIÉTICO 1917-1991. LLEVADO A CABO CON HIPÓCRITA APARIENCIA LEGAL Y ACUSACIÓN DE SER ENEMIGOS DEL ESTADO SOLAMENTE POR SU CONDICIÓN DE CATÓLICOS.
LA MISMA FARSA GENOCIDA PADECEN HOY LOS CATÓLICOS EN  CHINA COMUNISTA. Y NADIE PROTESTA. POR ESO: SANTOS MÁRTIRES DEL PERENNE GENOCIDIO ANTICATÓLICO, ORAD POR NOSOTROS. NO PERMITAS QUE ME APARTE DE TI, NI AÚN A COSTA DE MI SANGRE.

Mi nombre es Tertulian Langa y tengo 82 años de mi vida que ya no tengo. De éstos, 16 fueron consumidos en las cárceles comunistas.
               A la edad de 24 años, en 1946, yo era un joven asistente de cátedra en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Bucarest. 
Las tropas rusas habían ocupado casi un tercio de Rumania y me ordenaron, como miembro del personal docente, que me registrara urgentemente para el sindicato, manipulado por el partido comunista, impuesto al poder por los vehículos blindados soviéticos.
               Incluso entonces me confirmaron plenamente la firme actitud magisterial que la Iglesia católica había adoptado frente el comunismo, declarado intrínsecamente malvado. Así que no había lugar en mi conciencia para un compromiso. Renuncié a mi carrera universitaria y me retiré al campo como trabajador agrícola; pero no fue suficiente, ya que era conocido, ya en la facultad, como militante católico y anticomunista.
Rápidamente se improvisó un expediente acusatorio en mi nombre; y dado que las acusaciones se basaban en hechos que el código penal de la época aún no incriminaba (relaciones con los obispos, con la nunciatura, apostolado secular), mi expediente se asimilaba al de los grandes industriales. Después de los interrogatorios acompañados de tratamientos atroces, el fiscal declaró con perfecta lógica comunista: " No se encuentra evidencia de su culpabilidad en el expediente del acusado; Pero también pedimos la sentencia máxima: 15 años de trabajo forzoso. Porque, si él no fuera culpable, no estaría aquí". Me opuse:" ¡Pero no es posible que me condenes sin tener ninguna prueba! "Y él:" ¿No es posible? Vea cómo es posible: 20 años de trabajo forzado por protestar contra la justicia del pueblo". Y esta fue la sentencia.
               Esto sucedió cuando la Iglesia greco-católica de Rumania aún no había sido prohibida. Se dio por sentado que mi arresto y mi tortura lograrían convertirme en un instrumento a favor de la futura acusación a los obispos y sacerdotes de la Iglesia católica griega y de la nunciatura.
               De los interrogatorios y de mi encarcelamiento en los campos de exterminio comunistas informo solo unos momentos.
               Fui arrestado en Blaj, en la oficina del obispo Ioan Suciu, entonces administrador apostólico de la metrópolis greco-católica en Rumania y futuro mártir. Me presenté a él, al frente de nuestra Iglesia, para pedirle orientación a la Santa Providencia, ya que mi padre espiritual, Monseñor Vladimir Ghika, otro futuro mártir, estaba oculto en ese momento. Alguien me ofreció la posibilidad de irme al extranjero. Siendo un paso importante, no quería hacerlo sin compararlo con la voluntad de Dios. Y llegó la respuesta: mi arresto. Comprendí que pasaría mi vida en las cárceles creadas por el régimen comunista, pero estaba serena: seguí el camino de la Santa Providencia.

La plancha de hierro
Recuerdo el Jueves Santo del año 1948. Durante dos semanas, todos los días, me golpeaban con una plancha en las plantas de los pies, a través de las botas: un rayo me golpeó la columna vertebral y explotó en mi cerebro, sin ninguna dirección de mi parte. Cuestión. Me prepararon con hierro para hacerme más suave al interrogatorio. Atados de pies y manos y colgando boca abajo, mis carceleros me metieron un calcetín en la boca, que ya había pasado mucho tiempo en las botas y en las bocas de otros beneficiarios del humanismo socialista. El calcetín se había convertido en el instrumento antirruido gracias al cual se evitó que el sonido fuera más allá del lugar del interrogatorio. Por otro lado, era prácticamente imposible emitir un solo gemido.
Además, me había encerrado psicológicamente: ya no podía gritar ni moverme. Mis torturadores interpretaron esta actitud como un fanatismo de mi parte. Y siguieron creciendo cada vez más, alternando torturándome. Noche tras noche, día tras día. No me preguntaron nada, porque no era la respuesta lo que les interesaba, sino la aniquilación de la persona, un hecho que tardó en hacerse realidad. Y a medida que se prolongaba el esfuerzo por aniquilar mi voluntad, para oscurecer mi pensamiento, la tortura se prolongaba indefinidamente.

En la noche del Jueves Santo, en una iglesia cercana, celebró el oficio litúrgico, acompañada como un clamor de las campanas. Trasalii. Jesús deben oíste mi grito ahogado cuando, no sé cómo demonios gritó: "¡Jesús! ¡Jesús!" Exiliar a través de la media, mi grito no fue entendida por los torturadores. Siendo el primer sonido que escucharon de mí, se declararon felices, seguros de haberme doblado. Ellos me arrastran con la manta a la celda, donde me desmayé. Me desperté delante de mí eestaba el Inquisidor, sosteniendo una pila de papel: "obstinado, prohibido, pero no salir de aquí hasta que has sacado todo lo que mantienes oculto dentro. Tiene 500 hojas. Escribir todo lo que ha vivido: todo sobre su madre, su padre, hermanas, hermanos, suegros, familiares, compañeros, conocidos, obispos, sacerdotes, hombres y mujeres religiosas, políticos, maestros, vecinos y bandidos como tu. No te detengas hasta que hayas terminado.
El lobo
Después de cuatro días, el mismo individuo: "¿Has terminado de escribir?" Al ver que no se habían tocado las páginas, dijo: "Si así es como están las cosas, despójate. Quiero verte como Adán en el paraíso". Así pasaron otros días, vivía con la piel desnuda en el suelo: comodidad típica del socialismo humano. Otro individuo apareció después de un rato frente a la puerta: "A ver, ¿qué hay en el papel entonces? ¿Nada? ¡Siempre obstinado! Vea que también tenemos otros métodos". Después de eso salió. Regresó acompañado de un enorme perro lobo, con colmillos amenazantes, a la vista. "¿La ves? Es Diana, la perra heroína, a la que les han disparado a tus bandidos en las montañas. Te enseñará qué hacer. ¡Empieza a correr!" Y yo: "¿Cómo correr? ¿En una habitación de solo tres metros?". En la habitación también había una bombilla de 300 vatios, demasiado para una habitación de solo tres metros por dos, fijada no en la parte superior sino en la pared, a nivel de la cara. "¡Corre!". El lobo, gruñendo, estaba listo para atacar. Corrí durante seis o siete horas, pero me di cuenta de esto solo al amanecer, al ver cómo la luz entraba en la celda y sentía el movimiento en el edificio. De vez en cuando, ese tipo sacaría a la loba por necesidad. No me fue concedido. Cuando comencé a perder el equilibrio y comencé a detenerme, el lobo vigilante, como una orden, puso sus colmillos en mi hombro, cuello y brazo.

Corrí bajo sus ojos y sus colmillos durante 39 horas sin interrupción. Al final me derrumbé y la loba saltó sobre mí. Me mordió en el cuello, pero no me ahogó. En mi frente y en mis ojos sentí algo caliente y ardiente, entendí que la bestia estaba orinando en mi cara. Y fue por las palabras de mis verdugos que supe que había corrido durante 39 horas. "¡Podemos enviar esto al maratón de Río! ¡Qué resistencia, la bestia fascista!" Pero al ver que ni siquiera el maratón había logrado convencerme de que hiciera una declaración sobre los obispos y la nunciatura, o sobre algún camarada buscado, pensaron que era útil pasar a otro método para convencer: la bolsa de arena.

La bolsa de arena
Al día siguiente, en una oficina, me ataron las manos y los pies a una silla, frente a una mesa con una bolsa en ella. Detrás de mí había un torturador empalado y silencioso. En un escritorio, en la esquina, un hombre calvo con barba de cabra, que quería parecerse a Lenin. También mudo, hizo una señal moviendo la cabeza. Mi verdugo entendió el comando. Tomó la bolsa y la golpeó en la cabeza con ritmo, acompañando cada golpe con la palabra: "¡Habla!" Docenas de veces, cientos de veces, no sé, tal vez miles: "¡Habla!" Pero nadie me preguntó nada. Sólo una voz cavernosa y monótona atrapó en mi mente la idea imperativa de decir, de responder a todas las preguntas enviadas a mi conciencia por el órgano inquisidor. No me fue difícil descifrar la idea satánica de querer someter mi voluntad. Después de unos veinte disparos, comencé a aplicar el principio moral "hacer contra", hace lo contrario y me dice a cada golpe: "¡No hablo!" Docenas de veces, cientos de veces. Con la auto-sugerencia, yo había implantado en mí el estereotipo "¡No hablo!", Con el riesgo de convertirme en un esclavo de esa manera de expresarme. De hecho, fue así: de ahí en adelante, automáticamente, con cada pregunta que me hicieron, sin importar el tema, respondí: "¡No hablo!" Me tomó un año completo de esfuerzo mental liberarme de este siniestro reflejo automático.
VEINTE CENTIMETROS
Como sujeto sin valor e interés en el interrogatorio, fui trasladado a la prisión subterránea del humedal Jilava, ocho metros bajo tierra, que una vez se había construido para defender la capital, pero que luego era completamente inutilizable debido a la fuerte infiltración de agua. Nada ni nadie lo resistió, excepto el hombre, el mayor tesoro del materialismo histórico. En las células de Jilava, los pobres tenían la experiencia de las sardinas: pero no en aceite, sino en su propio jugo, compuesto de sudores, orina y aguas de infiltración, que fluían implacablemente en las paredes. El espacio fue explotado de la manera más científica: dos metros de largo y veintiocho centímetros de ancho para cada persona que yace en el suelo, a un lado.
               Algunos, los mayores, yacían en tablas de madera, sin sábanas ni mantas. En contacto con la madera estaban el hueso humeral y la parte externa de la rodilla y el tobillo. Nos detuvimos en la punta de nuestros huesos para ocupar un espacio mínimo. Su mano solo podía descansar sobre la cadera o el hombro de su vecino. No podríamos durar más de media hora; luego todos, al mando, ya que no era posible por separado y uno tras otro, giramos al otro lado. La pila de cuerpos abarrotados, así dispuestos, tenía dos niveles, como en una litera. Pero debajo de estos había un tercer nivel, donde los reclusos yacían directamente sobre el concreto. En el cemento, los vapores de condensación de la respiración de los setenta hombres, junto con las aguas de infiltración y la orina que goteaba de las letrinas, formaban una mezcla viscosa en la que nadaban los desafortunados. En el centro de la celda de la tumba de Jilava había un recipiente de metal, de unos setenta y ochenta litros, para la orina y las heces de setenta hombres. No tenía tapa y el olor y el líquido rebosaba abundantemente. Para alcanzarlo, tenía que pasar por el "filtro", es decir, para un control estricto aplicado a la piel descubierta, un control en el que se sometía a examen todo el organismo y cada uno de sus orificios.

El "filtro"
Con un palo de madera nos rascaron en la boca, debajo de la lengua y las encías, en caso de que los bandidos hubieran escondido algo allí. La misma varita perforó nuestras fosas nasales, orejas, ano, debajo de los testículos, permaneciendo siempre igual, estrictamente igual para todos, como un signo de igualitarismo. Las ventanas de Jilava no estaban hechas para dar luz, sino para impedirlo, ya que todas estaban cuidadosamente cerradas con tablas de madera clavadas. La falta de aire era tal que, para respirar, tres a la vez, nos turnábamos, boca abajo, con la boca al lado de la grieta de la puerta, una posición en la que contábamos sesenta respiraciones, para que otros compañeros pudieran recuperarse de los desmayos. De la falta de oxigeno.
               Así contribuimos, a nuestra manera, a construir el sistema más humano del mundo. ¿Churchill y Roosevelt sabían estas cosas cuando, con un golpe del bolígrafo, sobre la mesa de la vergüenza de Teherán, establecieron que nosotros, los rumanos, deberíamos acabar molidos por las fauces del rojo oriental Moloch y actuar como un cordón de seguridad para su comodidad? ¿Y podría la Santa Sede imaginar algo?

DESNUDO EN EL FROST
Desde Jilava, después de largos años de profanación humana, fuimos trasladados, encadenados a los pies, a la prisión de máximo aislamiento, llamada Zarka, el pabellón del terror de la prisión de Aiud. La recepción se realizó de acuerdo con el mismo siniestro y diabólico ritual de profanación del hombre creado por el amor de Dios: el mismo pulido, las mismas botas tremendas que estaban atrapadas en las costillas, el vientre y los riñones. A pesar de esto, notamos una diferencia: ya no estábamos sometidos al régimen de conservas en orina, sudores, condensación y falta de oxígeno, sino que fuimos sometidos a un intenso tratamiento de oxigenación de la piel desnuda y las heladas, prohibido después de prohibido (para entenderse como ministros , generales, profesores universitarios, científicos, poetas) incluyéndome a mí, que no era más que un "¡No hables!" gigante,
               Todos debíamos desaparecer, como enemigos de la gente. De lo contrario, ¿cómo podría presentarse el tan proclamado "Nuevo hombre soviético"? La celda en la que me habían presentado no contenía nada: ni cama ni manta, ni sábana, ni almohada, ni mesa, ni silla, ni esterilla, ni ventanas. Solo barras de acero y yo, como todos los demás, solos en la celda: me maravillé de mí misma, vestida solo con piel y cubierta de frío.
               Fue a finales de noviembre. El frío se hizo cada vez más penetrante, como un compañero de celda incómodo. Después de unos tres días, los pantalones desgastados mee tiraron de la puerta violentamente cerrada, una camisa con mangas cortas, calzoncillos, un uniforme a rayas y un par de botas gastadas, sin cordones, sin calcetines. Nada que poner en tu cabeza. Y además una especie de letrina, un mal contenedor de unos cuatro litros. Me vestí como un cohete. Congelados al cuarto día nos contaron. En lugar del nombre, me dieron un número: K-1700, el año en que la Iglesia de Transilvania se reunió con Roma. En la oficina de registro, ya fui asesinado. Sobreviví solo como un número estadístico. Luego llegó el caldo, servido con un cucharón de 125 gramos: un fluido alargado producido por la harina de maíz en ebullición. Una sopa de frijoles fue distribuida para el almuerzo, en el cual pude contar aproximadamente ocho, nueve granos, con varias pieles vacías, sin contenido. Para la cena, nos trajeron té con una corteza de pan quemada. Después de una semana, los frijoles fueron reemplazados por un pasado de salvado, en el que conté catorce frijoles. Ocasionalmente, los frijoles se alternaban con pastas de salvado. Vivimos con menos de lo que le damos a un pollo.

Caminar o morir
Para sobrevivir al frío, nos obligaron a movernos continuamente, a hacer gimnasia. Cuando caímos agotados por la fatiga y el hambre, nos quedamos dormidos; Un sueño muy corto, ya que el frío era agudo. De un sueño así, una voz me despertó un día viniendo del otro lado de la pared: "Aquí, profesor Tomescu. ¿Quién es usted?". Era un ex ministro de salud que, después de escuchar mi nombre, continuó: "He oído hablar de usted. Escúcheme con atención: hemos sido traídos aquí para ser exterminados. Nunca cooperaremos con ellos. Pero quien no camina, muere, y por lo tanto se convierte en un Colaborador. Envíalo a los demás: los que se detienen, mueren. ¡Camina sin parar! ". El pabellón, inmerso en el lúgubre silencio de la muerte, resonó bajo nuestras botas sin cordones. Nos animó la voluntad misteriosa de un pueblo de permanecer en la historia y la vocación de la Iglesia de permanecer con vida. Paramos de caminar alrededor de las 12.30, durante media hora, cuando el sol se detuvo en la esquina de la habitación. Allí, acurrucada bajo el sol en mi cara, robé un arco de sueño y un rayo de esperanza. Sin embargo, cuando el sol también me abandonó, sentí que Grace no me había abandonado. Sabía que tenía que sobrevivir. Caminé, diciéndome a mí mismo como en un estribillo, deletreando: "¡No quiero morir! ¡No quiero morir!" ¡Y no estoy muerto! En cada paso una oración cayó en mi mente, compuse letanías, recité versos de salmos. Cuando el sol paró mezquino para nosotros en la esquina de la habitación. Allí, acurrucada bajo el sol en mi cara, robé un arco de sueño y un rayo de esperanza. Sin embargo, cuando el sol también me abandonó, sentí que Grace no me había abandonado.
Seguimos caminando así, para no tropezar con la muerte, diecisiete semanas. Los que ya no tenían la fuerza o la voluntad de moverse murieron. De los 80 hombres que entraron a la Zarka, solo 30 sobrevivieron. Las barras de hierro, poco a poco, estaban cubiertas de escarcha, formadas por el aliento de vida de nuestra respiración, una túnica brillante que pasaba por el cielo.

PERO TODO ES GRACIA
Creía firmemente, varias veces, que llegaría al borde de la noche. Pero todavía tenía un largo camino por recorrer. Luego, años más tarde, en lo que imaginé que debería ser la libertad, noté que en realidad era solo una nueva forma de ser de la noche, que el escalofrío entre la Iglesia greco-católica y la jerarquía de la Iglesia hermana ortodoxa no podía disolverse. sin embargo; que nuestras iglesias siguieron siendo confiscadas, y el rebaño disminuyó cada vez más, muerto por promesas. Pero incluso Cristo el Señor ganó solo cuando fue capaz de pronunciar con el último aliento: "Consumatum est", todo se lleva a cabo.
               No he escrito mucho sobre estas experiencias dramáticas mías. ¿Quién puede creer lo que parece increíble? ¿Quién puede creer que las leyes físicas pueden ser vencidas por la voluntad? ¿Y si tuviera que contar los milagros que experimenté? ¿No serían consideradas fantasmagorías? Soportaría esta incredulidad más fácilmente que otros años en prisión. Pero ni siquiera Jesús fue creído por todos los que lo vieron: "Desde entonces, muchos de sus discípulos se volvieron y ya no fueron con él" (Jn 6:66).
               Nada sucede por casualidad en la vida. Cada momento que el Señor nos concede está lleno de gracia, la impaciencia benevolente de Dios, y nuestra disposición a responderle o rechazarlo. Depende de cada uno de nosotros no reducir todo a una historia simple, dura, feroz e increíble, y comprender que la Gracia aceptada no detiene al hombre, sino que lo lleva más allá de sus expectativas y fuerza. Espero sinceramente que este testimonio abra una ventana del cielo. Porque el cielo es más grande sobre nosotros que la tierra bajo nuestros pies.






viernes, 24 de mayo de 2019

Fwd: La partida de la Hna. Adriana, huérfana y sin hermanos; rodeada de Hermanas e hijos...

La partida de la Hna. Adriana, huérfana 
y sin hermanos; 
rodeada de Hermanas e hijos... El encuentro con su amado Esposo...

Quiero hablarles de otra monjita, que acaba de partir a la Casa del Padre, en la provincia de Entre Ríos: la Hna. Adriana de la Santísima Trinidad (en el siglo Dora Paulina Burgos), de las Hermanas Franciscanas Educacionistas; en cuya comunidad del Hospital de Gastroenterología "Bonorino Udaondo", de la Capital Federal, celebro generalmente la Misa de los lunes. Por cierto, no hubo para ella ni cámaras de televisión, ni titulares amarillistas...
Fue al encuentro de su amado Esposo, con el silencio y la humildad que la caracterizaron...
     Había nacido el 22 de junio de 1940, en Resistencia, Chaco. Poco se sabe sobre su historia familiar. No tuvo hermanos; y, al momento de ingresar a la Congregación, sus padres ya habían fallecido. Huérfana y sin familia, el Señor, la iría rodeando de Hermanas e hijos...
     Recibida de Maestra Normal Nacional, en el Instituto "Sagrada Familia", de Córdoba, en 1968; ingresó a la congregación un año después, en 1969, en los comienzos de la obra de la Casa Regional, en Villa Zorraquín. Allí hizo su Postulantado; su Noviciado, en 1970, y su Primera Profesión, en 1972.
     En 1973 fue trasladada al Hogar Escuela "Juan XXIII", en Colonia Yeruá (Entre Ríos), donde trabajó como Maestra de grado, de alumnos muy pobres, hasta 1977. Trasladada, nuevamente, a la Casa Regional, hizo su Profesión Perpetua en 1978. Y se desempeñó como Maestra de primer grado en la escuela "Sagrada Familia", hasta 1989. En 1990 su nuevo destino fue la comunidad de San Luis, donde se desempeñó en el colegio "San Francisco", hasta 1994; año en que se concluyó con esa misión.
     De regreso a la comunidad de Yeruá, continuó trabajando en el Hogar Escuela hasta el 2000; cuando se inició la escuela "Nuestra Señora del Silencio". En 1997 celebró sus Bodas de Plata, y pudo visitar la Casa Madre, en Viena, Austria.
     En 2001, fue enviada a la comunidad de Ezeiza. Allí prestó sus servicios en el Hogar Geriátrico de la Fuerza Aérea; acompañando a los ancianos, ayudándolos en su alimentación, y brindándoles apoyo espiritual. En esos años, su salud mental comenzó a debilitarse.
     Según relató la Hna. Gabriela, actual Superiora Regional, "en 2011, al cierre de la misión en Ezeiza, fue enviada a la comunidad de Federal, iniciada un año antes. Su salud mental decayó progresivamente, y se le diagnosticó Mal de Alzheimer. En Federal prestó pequeños servicios en la capilla, y en la comunidad; según lo permitía su estado de salud".
     Agregó que "en 2013 fue necesario su traslado a la Casa Regional, para que pudiera recibir mejores cuidados. Aun así, sus facultades mentales continuaron deteriorándose progresivamente. Y, en este último año, el avance de la enfermedad fue muy notable, también en su aspecto físico. Procurábamos, de cualquier modo, que compartiese con nosotras la Santa Misa, en la comunidad, y la oración de la Liturgia de las Horas. Falleció con 76 años de edad, y 44 de consagración".
     Subrayó que "pensamos que para ella fue una alegría que el Señor la llamara, en la misma Casa de la que fue una de sus fundadoras; y en la que comenzó su vida religiosa... La recordamos como una hermana sencilla y silenciosa en su trabajo; con actitud de generosidad, y siempre dispuesta al servicio. Era frecuente su pregunta, '¿puedo ayudarle?'; aun en el último tiempo de su vida, con su salud y sus fuerzas declinando constantemente. Seguimos unidas a ella por el amor fraterno, y le agradecemos al Señor haber compartido parte de nuestra vida".
     Quise escribir estas líneas para que, una vez más, tomemos conciencia en la Iglesia de todas las riquezas que tenemos. Y que, por supuesto, nada tienen que ver con "el oro del Vaticano"; según la venenosa muletilla de quienes nos odian...
     La Hna. Adriana de la Santísima Trinidad, al igual que miles de consagrados, en todo el mundo, vivió y murió para su Señor, muy lejos de los halagos del mundo... No habló de "los pobres"; vivió entre ellos, y los llevó a Cristo... No hizo discursos sobre las "periferias"; las conoció a fondo y las cristianizó todo lo que pudo... No quiso "cambiar la Iglesia"; se dejó cambiar por la Iglesia, se abrió a la gracia de Dios, e hizo maravillas en sus Hermanas de religión, y en todos los hijos espirituales que el Señor le regaló...
     ¡Gracias, muchísimas gracias, querida Hermana, por haberte "gastado y desgastado" 
(2 Cor 12, 15)!. ¡A disfrutar, ahora, de la "alta fiesta" del Cielo!. ¡Y a interceder para que el dueño de la mies nos mande muchas y santas vocaciones, como la tuya...!.
     Con mi bendición en Cristo Jesús; Rey y Señor de las almas consagradas...
+ Pater Christian Viña 

viernes, 17 de mayo de 2019

ELOGIO DEL CATOLICISMO HISPÁNICO
FEDERICO GARCÍA LORCA

CARTA DE FEDERICO GARCÍA LORCA A SU FAMILIA
Desde Nueva York, domingo 14 julio de 1929

El ceremonial católico hispánico: 
es una gran equivocación suprimir el ceremonial.
Las formas exquisitas, 
La Hidalguía con Dios

"Lo más interesante de esta inmensa ciudad es precisamente el cúmulo de razas y de costumbres diferentes. Yo espero poder estudiarlas todas y darme cuenta de todo este caos y esta complejidad.

He asistido también a oficios religiosos de diferentes religiones. Y he salido dando vivas al portentoso, bellísimo, sin igual catolicismo español.

No digamos nada de los cultos protestantes. No me cabe en la cabeza (en mi cabeza latina) cómo hay gentes que puedan ser protestantes. Es lo más ridículo y lo más odioso del mundo.

Figuraos vosotros una iglesia que en lugar de altar mayor haya un órgano y delante de él a un señor de levita (el pastor) que habla. Luego todos cantan, y a la calle. 
Está suprimido todo lo que es humano y consolador y bello, en una palabra. 

Aun el catolicismo de aquí es distinto. Está minado por el protestantismo y tiene esa misma frialdad. 
Esta mañana fui a ver una misa católica dicha por un inglés. Y ahora veo lo prodigioso que es cualquier cura andaluz diciéndola. 

Hay un instinto innato de la belleza en el pueblo español y una alta idea de la presencia de Dios en el templo. Ahora comprendo el espectáculo fervoroso, único en el mundo, que es una misa en España. 

La lentitud, la grandeza, el adorno del altar, la cordialidad en la adoración del Sacramento, el culto a la virgen, son en España de una absoluta personalidad y de una enorme poesía y belleza.

Ahora comprendo también, aquí frente a las iglesias protestantes, el porqué racial de la gran lucha de España contra el protestantismo y de la españolísima actitud del gran rey injustamente tratado en la historia, Felipe II.

Lo que el catolicismo de los Estados Unidos no tiene es solemnidad, es decir, calor humano. La solemnidad en lo religioso es cordialidad, porque es una prueba viva, prueba para los sentidos, de la inmediata presencia de Dios. Es como decir: Dios está con nosotros, démosle culto y adoración. Pero es una gran equivocación suprimir el ceremonial. Es la gran cosa de España. Son las formas exquisitas, la hidalguía con Dios."

Tomado de Federico García Lorca, Epistolario completo; Ed. Cátedra, 1997; pgs. 626-627

viernes, 3 de mayo de 2019

Yo: ¡SI quiero un noviazgo santo!

El mensaje 
de un varón joven:

"Esto que le  escribo no es: 
un testimonio"... 
"me entristece muchísimo ver gente desilusionada"

Padre: 
No sé si éste mail llegará a sus manos o no.
La verdad, es que nunca creí que iba a poder escribirle algo algún día. No entraba en las posibilidades.
Leí hace ya tiempo su libro "La Casa sobre Roca", y en mi biblioteca está "En mi Sed me dieron vinagre". 
Cuando leí el primero que le mencioné, pensé por adentro: 'el que lo escribió debe estar bien muerto, esos libros los escribía gente de antes, eran otro tiempos. Hoy en día no quedan muchos así..'.

Dos años después, acaba de llegar a mis manos el libro "El buen amor en el matrimonio", y leyéndolo ahora, antes de irme a dormir, se me ocurrió chusmear un poco el blog, ya que ponían el enlace en el libro. 

Pero lo primero que veo es un comentario de una chica diciendo que no encontraba a nadie que la ayude a amar a Dios y cree que no existen varones así.
Esto que le estoy escribiendo NO ES UN TESTIMONIO. Pero para ella, y cualquiera más que piense así, le digo: tengo 19 años, una vida muy normal, terminé el secundario y estoy ya estudiando en segundo año de la facultad. 
Trabajo y vivo el día a día como cualquier otro. 
La única diferencia es interior...

Y es que yo ¡Sí! quiero un noviazgo santo.
¡Sí! intento (con la gracia de Dios) amarlo cada día más! Y esa es exactamente la misma razón por la que estoy de novio hace más de un año. 

Desde que nos fuimos conociendo, TODO fue providencial, y  así sigue siendo cada día. 
Doy fe de ello. Así que me entristece muchísimo ver gente así desilusionada, creyendo que tiene que ser monja porque no va a aparecer nadie porque, sin saber cómo, ¡aparece!

"Busquen el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás de os dará por añadidura". 
Hay que intentar hacer la Voluntad de Dios cada día, y absolutamente todo viene por añadidura. 

El matrimonio, justamente, es esa añadidura que Dios pone a nuestro lado, es ayuda que nos falta que se nos añade al costado para guiarnos. 
Pero no se la busca de frente, desesperadamente. Se va a añadir sola. Siempre y cuando "busquemos el reino de Dios y su justicia".

¡Ánimo! que, aunque no lo parezca, hay muchos que todavía quieren correr la carrera al cielo. 
Yo me considero uno de ellos.
Federico 

viernes, 26 de abril de 2019

CAMAS SEPARADAS O...
AL CUARTO DE LOS NENES

Querido Padre
Hace tiempito que quería comentarle algunas cosas… pero no sé bien ni cómo decirlas, o expresarme bien. 
Veremos qué sale....
Es que ni mi esposo ni yo queremos más hijos.  Entonces a mí me parece que tener intimidad ya no es honesto.
Por otro lado tenemos intimidad a veces una vez en el ciclo ( Una vez al mes… o sea). A veces no. Pasa de largo. 
Porque como con la última nena me quedé embarazada en un momento «imposible» aprendí que Dios se puede servir de lo que quiere para que yo tenga los hijos que no quiero tener je…

Por lo tanto tengo miedo. Mucho miedo. Porque además mi esposo me pregunta "¿estás segura no?"....Y a seguro lo llevaron preso... 
Y eso me tira la moral al piso.
Eso no es lo más complejo. Sino que él quiere (cuando está en casa, que no son muchos días) ciertas muestras de cariño e intimidad que a mí no me parecen bien (aunque me gusten eh),  porque le digo que "no vale calentar el agua y después no tomar mate".
Porque además, después, siento que tengo que confesarme. Y no es fácil explicar ese pecado (lujuria? Impureza,? ... No sé.) 
¡Menos con sacerdotes jóvenes!
Así que me la paso durmiendo en la pieza con los nenes. Huyendo de él, sin que él se de mucha cuenta.  Tampoco puedo ser cariñosa con él...Porque mal interpreta o se ilusiona... Y no da.
Por suerte está poco. Y, cuando viene, anda cansado y duerme. Pero no es fácil estar escapando siempre...

Resumiendo: ¡está bien que duerma  en la pieza con los nenes ya que no estamos abiertos a la vida? Porque dormir en la misma cama no es posible… al menos que me ponga en «mala» que es lo que hago si no, y lo rezongo cuando me toca... porque no veo otra opción. Ya que hablar con él es imposible...porque «no sabe / no contesta»
Bueno...quería ser sintética y salió largo… No hay caso ¡je!
Gracias padre por anticipado.
Lo quiero mucho.
Su hija

Querida hija:
Estoy volviendo de un viaje ayer de noche. Te contesto telegráficamente.
Ustedes ya tienen nueve hijos, tu hija mayor, casada hace poco, ya está por darles el primer nieto
Es evidente que la  cercanía física de la esposa en el mismo lecho es una tentación muy fuerte para ambos. 
En muchos casos, otros matrimonios en tu situación, separaban las camas, o ella  iba a dormir a otra habitación, como tú ahora. 
Bien aconsejada por tu Ángel y el Espíritu Santo y por la santa razón, te vas a dormir con los nenes chicos en la habitación de ellos. Duerme tranquila en la habitación de los niños.
Y mantén distancia física y evita mimitos para no encender la pasión de tu esposo. Los días en que él está en casa, entre una ausencia laboral y otra, dile que "no estoy segura" o "que hay peligro". 
El amor que te tiene y el miedo de perderte prevalecerá sobre su pasión de lujuria y lo hará casto. Es decir lo ayudará a dominar su deseo sexual hacia ti. 
Todo lo cual es virtud y conviene que él la ejercite y cultive precisamente mientras la esposa todavía es fecunda pero ya no le conviene a ella que tenga más hijos.

Querido padrecito, 
gracias por la anterior contestación. Estamos haciendo exactamente lo indicado jaja.
Me saco un peso de encima,  porque no sabía exactamente qué era lo más correcto.
También quería contarle que para octubre nace nuestro nieto si Dios quiere.  La fecha es unos días antes del primer aniversario de casamiento. Así que la familia sigue agrandándose con niños… jeje

Querida hija:
Alabo al Señor que le está dando a él la virtud de la castidad dentro del matrimonio.
Y a ti la sensatez de renunciar también a sus ternuras guiándote y guiándolo por la sana razón.
Una generación va y otra generación viene.
Sea por siempre bendito y alabado el "Señor y dador de vida" y así mismo las hijas de Dios generosas en darla, como tú lo has sido con tus nueve hijos.


lunes, 22 de abril de 2019

INCENDIO EN LA CATEDRAL
Juan Manuel de Prada

"La abominación de la desolación"
  DURANTE toda la Semana Santa hemos leído o escuchado muchas pamemas en torno al incendio de la catedral de Nuestra Señora de París: 
  + El catolicismo pompier ha sacado musculito ñoño (repitiendo que la fe es más fuerte que las llamas), 
  + Los conspiranoicos han aprovechado para lanzar insinuaciones o proclamas islamófobas (ignorando que una civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro) 
   + Y hasta el progrerío que instiga la cristianofobia ha soltado sus lagrimillas de cocodrilo (viendo en el incendio una oportunidad para erigir otro templo vacío de Dios que sea un reclamo aún mayor para las manadas de turistas).

Como nuestra época ha perdido por completo el sentido de lo sacro (como lo sacro enfurece y saca de sus casillas a nuestra época), nadie ha probado a hacer la lectura del incendio que hubiese hecho el más sencillo de los hombres, allá en los siglos dorados de la Cristiandad. 
   ¿Y si el incendio de la catedral de París fuese grato a Dios? 

Pocas veces he comprobado más nítidamente la transformación de la «casa de oración» en «cueva de ladrones» - según la brutal expresión evangélica - que cuando visité la catedral de
París, convertida en un parque temático para solaz de manadas de turistas, que eran paseadas por todos los lugares del templo, para que hozasen a gusto - pinreles en chanclas, camisetas reventonas de michelines, escotes disuasorios como albardas lacias -, mientras Dios se escondía (o lo escondían quienes más obligados están a mostrarlo) en alguna capilla lateral, para que no contemplase aquella apoteosis del horror.
    La catedral de París no simbolizaba ninguna de
las paparruchas que en estos días se han escrito; simbolizaba lo que el profeta Daniel denomina «la abominación de la desolación», la profanación extrema del lugar santo, la fe «pisoteada por los gentiles» del nuevo paganismo, dispuestos a enseñorearse de sus escombros, convenientemente vaciados de Dios.

Porque no debemos olvidar - nos recuerda Castellani - que «la Cristiandad será aprovechada: los escombros del derecho público europeo, los materiales de la tradición cultural, los mecanismos e instrumentos políticos y jurídicos serán aprovechados en la continuación de la nueva Babel: la gran confederación mundial impía». 

De ahí que el gerontófilo Macron, y con él toda la confederación mundial impía, se apresurasen a anunciar la reconstrucción de la catedral.

Hasta un impío genial como Víctor Hugo se indignaba hace casi doscientos años (en la novela que tantos han mencionado en estos días, sin haberla leído) «a la vista de las degradaciones, de las mutilaciones sin cuento que se han infligido al venerable templo, sin respeto para Carlomagno, que hizo poner la primera piedra, ni para Felipe Augusto, que colocó la última». 
    Víctor Hugo escribe sobre mutilaciones artísticas (o eso cree él); pero su pluma está guiada por el Espíritu, que sopla donde quiere: «¿Qué diría un sochantre del siglo XVI - escribe, furioso - viendo los estupendos destrozos que nuestros vandálicos arzobispos han infligido a su catedral? (…) Creería que aquel lugar santo se había vuelto infame, y saldría huyendo».
Dios, en cambio, no salió huyendo, aunque el lugar santo se hubiese vuelto infame. 
    En una fotografía sobrecogedora divulgada en estos días, se ve la mesa vaticano-segundista aplastada por los escombros, mientras al fondo se alza incólume el viejo altar del que Dios fue desterrado, para democratizar la misa (o sea, para vaciarla de fieles y llenarla de turistas). 
    Y es que, como Víctor Hugo escribe en su celebérrima novela, «toda civilización empieza por la teocracia y termina por la democracia».
   Por Juan Manuel de Prada

LAS SANTAS MUJERES LLEGAN AL SEPULCRO

Homilía de San Gregorio Papa.
Homilía 21 sobre los Evangelios

Habéis oído, carísimos hermanos, que las santas mujeres que fueron en busca del Señor con aromas al sepulcro, querían tributar con humanidad los últimos honores al difunto, que tanto habían amado en vida.

Más este suceso nos indica qué es lo que debe hacerse en la santa Iglesia.
Es preciso que de tal modo oigamos las cosas que han sucedido, que pensemos en lo que nosotros debemos hacer para su imitación.

Pues creyendo nosotros en aquel que murió, si empapados en el aroma de las virtudes buscamos al Señor con la opinión de las buenas obras, vamos también con aromas al sepulcro.

Aquellas mujeres que vinieron con los aromas, vieron a los ángeles; porque las almas que caminan en busca del señor por los santos deseos con el aroma de las virtudes, ven a los habitantes de la patria celestial.

Es de notar lo que se significa cuando se dice que el ángel estaba sentado a la derecha.
¿Qué significa por el lado izquierdo sino la vida presente, y por el lado derecho la vida eterna?.

De aquí que se diga en el Cantar de los Cantares: "Su izquierda debajo de mi cabeza y su derecha me abrazará" (Cant 2,6).

Por consiguiente, como nuestro Redentor había ya dejado la vida presente, con mucha razón estaba sentado a la derecha del ángel que había venido a anunciar su vida perpetua.

Apareció vestido de blanco, porque anunció los gozos de nuestra festividad. La blancura del vestido significa el esplendor de nuestra solemnidad. ¿De la nuestra o de la suya?. Hablando con verdad, podemos decir de la suya y de la nuestra.
La resurrección de nuestro Redentor fue y es nuestra fiesta, porque nos concedió la gracia de volver a la inmortalidad; y es la fiesta de los ángeles, porque con nosotros se completa su número.
El ángel se apareció vestido de blanco en la fiesta nuestra y suya; porque siendo nosotros llevados a la patria celestial por la resurrección del Señor, se reparan los daños de la patria celestial.

Pero oigamos qué es lo que dice a las mujeres cuando se acerca al sepulcro: "No temáis", como si dijera: teman todos aquellos que no aman, ni desean la venida de los habitantes de la patria celestial; teman todos aquellos que, siendo víctimas de los deseos carnales, desesperan de poder llegar a ser compañeros suyos.

Vosotros, ¿por qué teméis al ver a vuestros conciudadanos? De aquí que san Mateo, al describir la aparición del ángel, dice: "Era su rostro como el relámpago y sus vestidos como nieve".
En el relámpago está representado el terror del temor, y en la nieve la suavidad del candor.