Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de junio de 2013

ETAPAS DEL AMOR DIVINO - Concepción Cabrera de Armida

La mística mexicana, casada, madre de ocho hijos, viuda, escribió en 1931, seis años antes de su muerte: 

 Yo he sentido en lo más íntimo de mi alma tres etapas del amor divino:

 Primero, amar, amar con locura, con delirio, con pasión, con humildad sí, pero con vehemencia y fuerza de cielo dada por Él.

 Después, he sentido la necesidad y el vivo deseo de Jesús, de no sólo tender a su amor como el imán al acero, no sólo de ampliar el alma para abarcarlo (a ser esto posible), sino el amor de dejarse amar, de abandonarse a su amor, de entregársele sin reservas ni condiciones ni exclusivismos, sino total, absoluta y plenamente, para que haga y deshaga con toda libertad en lo que le pertenece […].

 He encontrado otro amor en el amor mismo, amor humilde, audaz, amor de pudor subidísimo, de confianza, ilimitada, amor infantil a la vez muy alto: encierra al mismo tiempo sencillez y audacia; cierra los ojos para ver lo que uno es, y revistiéndose de lo divino, atrae al Amado, con la tranquilidad y naturalidad que nace de esa clase de nuevo amor: de libertad amorosa.

 Y ¿cuál es ese amor? Nada menos que llamar a Jesús con pasión divina, y de lo muy hondo del alma, decirle: Jesús, quiéreme Tú, bésame Tú, acaríciame Tú […] ¿verdad que me vas a querer mucho, mucho, con todo el amor de un Dios hombre, con el amor mismo con que amas a tu Padre, con el Espíritu Santo?
(Carta 57, 222-224; 11 de noviembre de 1931).

Tomado de: Eco de mis amores. Selección de textos de Concepción Cabrera de Armida. Publicaciones CIDEC, México,2010 (Colección Cruz Viva 7). Misioneros del Espíritu Santo y Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. Centro de investigación y difusión CIDEC Jesús María, San Luis Potosí, México, Apartado Postal 40, 79500 Villa de los Reyes, S.L.P., Tel. 01 [485] 852 7070 / cidec@msps.org

domingo, 10 de junio de 2012

P.Horacio Bojorge - El demonio de la acedia [1 de 13]
La civilización depresiva

Curso del R. P. Lic. Horacio Bojorge, SJ sobre "El Demonio de la Acedia" - Capítulo 1
http://youtu.be/aqUahudK5sM
Si a Usted le interesa leer la trascripción textual de este capítulo de la serie puede encontrarla por gentileza de los amigos de Catholic.net en este link:
http://www.es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/574/1436/articulo.php?id=55203

 

La Acedia es una tristeza por el bien, por los bienes últimos, es tristeza por el bien de Dios. Es una incapacidad de alegrarse con Dios y en Dios. Nuestra cultura está impregnada de Acedia.

Ecos:
1) Reflexiones de un visitante a la página en Catholic.net


Hola,
Leí su muy profundo articulo de "el demonio de la acedia" GRACIAS!
Me llamó la atención lo que dice allí respecto a la sociedad Depresiva, cómo la define se me hace genial.

viernes, 11 de febrero de 2011

LA ACEPTACIÓN FUENTE DE ALEGRÍA

Estoy descubriendo que todas las cosas pueden acercar a Dios.
Me daba mucho miedo volver a descubrirlo en el dolor de la espera de la operación de un ser querido,
pero veo que se hace presente cuando más quisiéramos huir
pero si es que nos quedamos quietos y no huimos, claro.
Es como que el aplomo, la paciencia, hacen que Él se acerque;
la humildad de aceptar lo que no quiero,
hace que de pronto sienta una alegría clara, suave
(cuando hasta recién era yo la última piltrafa).
Lo atrae la confianza,
que me anime a poner un pie delante del otro
y camine hacia lo que me da más fobia...
Lo que me trae recuerdos tristes
que me ponen nerviosa.

jueves, 7 de enero de 2010

¿QUÉ LE PASÓ A NUESTRO AMOR? 2ª

¿Qué nos pasa con el amor a Dios?

A la gente en general, no le interesa Dios, ni el amor a Él. Lo mira como esos jóvenes que van obligados a las charlas matrimoniales y dicen. “¡Ufa! ¿Nos van a hablar de Dios?”. O esos adolescentes que recalcitran y se irritan en la clase de catequesis haciendo de todo para sabotearla.

Ante Dios, la creatura humana suele ser o interesada o indiferente.

El amor interesado a Dios, no está del todo mal...
¡Para empezar! ¡Y con tal de que no se quede en el interés!

El amor a Dios debe ser el amor que adolece de una mayor mezcla de interés por parte de sus creaturas. Pero a Él, nuestro amor interesado ¡por suerte! no lo desanima para amarnos siempre y desinteresadamente, como solamente puede amarnos Él.

sábado, 2 de enero de 2010

¿QUÉ LE PASÓ A NUESTRO AMOR? 1ª

“¡Ay! Corazón ¿por qué no amas?”

Estimado Visitante:

Comienzo hoy a publicar por entregas - los jueves - en este Blog del Buen Amor, una nueva presentación de lo que se anuncia en la descripción del Blog: la Revelación divina acerca del amor humano: primero según el designio del Creador, luego caído y herido por el pecado original, después santificado en el pueblo elegido y por fin elevado a misterio grande en el sacramento del matrimonio.

Pasados los años y mirando hacia atrás, puedo reconocer el camino que se le trazó a mi predicación y a los escritos nacidos de ella, hasta llegar a estas enseñanzas que comienzo hoy a presentarte.

Mirándolo en su conjunto ese itinerario se expresa en el título de estas entregas.
Intrigado y admirado, me pregunté:
Pero ¿Qué le pasó a nuestro amor?
O como lo expresaba un corrido mexicano: ¡Ay corazón! ¿por qué no amas?
Y al decirlo me refiero a todos los amores humanos.
¿Qué le pasó al amor del hombre hacia Dios? ¿Qué le pasó al amor de los hombres entre sí? ¿Qué le pasó al amor entre varón y mujer? ¿Hay un camino de sanación para el amor herido? ¿Es posible que resucite un amor muerto?

En realidad, la pregunta sobre el amor es la pregunta sobre el hombre, sobre la creatura humana que hoy ama y mañana odia: a Dios, al otro, a sí mismo.

Padre Horacio Bojorge