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viernes, 23 de enero de 2015

LA VIRGEN Y LA IGLESIA ESTÁN EN CADA ALMA


"MARÍA Y LA IGLESIA ESTÁN EN CADA ALMA" 
Beato Isaac, (+ 1178)
Abad del Monasterio de Stella Maris:

"Se puede decir que cada alma fiel es esposa del Verbo de Dios, madre de Cristo, hija y hermana, virgen y madre fecunda [...]
Por eso dice: Habitaré en la heredad del Señor. La heredad del Señor en su significado universal es la Iglesia, en su significado especial es la Virgen María y en su significado individual es también cada alma fiel".

Fotos del Monasterio Stella
Maris, Monte Carmelo,
Haifa

He venido invitando a la Mujer bautizada, consagrada, casada o soltera, a ingresar por el camino de la mística esponsal con Cristo. Este sermón del Beato Isaac muestra que esta idea pertenece a la tradición de la doctrina católica.

"El Hijo de Dios es el primogénito entre muchos hermanos. 
Por naturaleza es Hijo único, por gracia asoció consigo a muchos para que sean uno con él. Pues a cuantos lo recibieron les dio poder
de llegar a ser hijos de Dios. 
Haciéndose él Hijo del hombre hizo hijos de Dios a muchos. 
El que es Hijo único asoció consigo, por su amor y su poder, a muchos. 
Éstos, siendo muchos por su generación según la carne, por la regeneración divina son uno con él. Cristo es uno, el Cristo total, cabeza y cuerpo. 
Uno nacido de un único Dios en el cielo y de una única madre en la tierra. 
Muchos hijos y un solo Hijo. 

Pues bien, así como la cabeza y los miembros son un Hijo y muchos hijos, así también María y la Iglesia son una madre y muchas, una virgen y muchas. 
Ambas son madres, ambas son vírgenes; ambas conciben virginal mente del Espíritu Santo. Ambas dan a luz, para Dios Padre, una descendencia sin pecado. 
María dio a luz a la cabeza sin pecado del cuerpo; la Iglesia da a luz por el perdón de los pecados al cuerpo de esa cabeza. 
Ambas son madres de Cristo, pero ninguna de las dos puede, sin la otra, dar a luz al Cristo total. 
Por eso, en las Escrituras divinamente inspiradas, lo que se entiende en general de la Iglesia, virgen y madre, se entiende en particular de la virgen María; y lo que se entiende de modo especial de María, virgen y madre, se entiende de modo general de la Iglesia, virgen y madre. 
Y, cuando los textos hablan de una u otra, dichos textos pueden aplicarse indiferentemente a las dos. 


También se puede decir que cada alma fiel es esposa del Verbo de Dios, madre de Cristo, hija y hermana, virgen y madre fecunda. 

Todo lo cual la misma Sabiduría de Dios, que es la Palabra del Padre, lo dice universalmente de la Iglesia, de modo especial de la Virgen María, e individualmente de cada alma fiel. 

Por eso dice: Habitaré en la heredad del Señor. La heredad del Señor en su significado universal es la Iglesia, en su significado especial es la Virgen María y en su significado individual es también cada alma fiel. 

Cristo permaneció nueve meses en el seno de María; permanecerá en el tabernáculo de la fe de la Iglesia hasta la consumación de los siglos; y en el conocimiento y en el amor del alma fiel por los siglos de los siglos".


De los Sermones del beato Isaac,
 abad del monasterio de Stella Maris - 
Mte. Carmelo - Jaifa 
(Sermón 51: PL 194, 1862-1863. 1865) 
Segunda lectura del Oficio Divino
Sábado de la segunda semana de Adviento

viernes, 18 de julio de 2014

FALSA CARIDAD 15 de 20
PROFECÍA DEL ARZOBISPO FULTON J. SHEEN

PROFECÍA DEL ARZOBISPO 
FULTON J. SHEEN 
Foto: PROFECÍA DEL ARZOBISPO FULTON J. SHEEN    “El, (Satán) formará una contra-iglesia que será el mono de la iglesia, porque el diablo es el mono de Dios.Tendrá todas las características de la Iglesia, pero a la inversa y vaciadas de su contenido Divino. Será el cuerpo místico del Anticristo, tan parecido externamente al cuerpo místico de Cristo. Luego se verificará una paradoja : las mismas objeciones con que los hombres del último siglo rechazaron la iglesia, serán las razones por las que aceptarán la contra-iglesia.” Fulton J. Sheen, El comunismo y la conciencia de Occidente , (Bobbs-Merrill, 1948).
Satán formará una contra-iglesia que será el mono de la iglesia, porque el diablo es el mono de Dios.

Tendrá todas las características de la Iglesia, pero a la inversa y vaciadas de su contenido Divino. 

Será el cuerpo místico del Anticristo, tan parecido externamente al cuerpo místico de Cristo. 

Luego se verificará una paradoja : las mismas objeciones con que los hombres del último siglo rechazaron la iglesia, serán las razones por las que aceptarán la contra-iglesia.”

Fulton J. Sheen, El comunismo y la conciencia de Occidente ,(Bobbs-Merrill, 1948).

viernes, 15 de marzo de 2013

CASTIDAD, PUREZA DE CORAZÓN

Pureza. 
 El Apocalipsis en los Padres de la Iglesia 

Frente a la inminencia de los últimos tiempos, el Señor exige de los suyos disposiciones muy precisas. La primera es “tener los lomos ceñidos”, actitud necesaria para todos, pero especialmente para los pastores de la grey de Cristo, ya que les permitirá estar mejor preparados para la evangelización.

Algunos Padres relacionaron el ceñimiento de los lomos con la virtud de la castidad. “Los que viven en castidad –escribe Orígenes- tienen los riñones ceñidos”.

 Comentario:
 Se sabe que hacia el fin de los tiempos la lujuria llevará la voz cantante y lo habrá contaminado casi todo, que es lo que está sucediendo ahora.

Por eso los que quieran permanecer fieles a Cristo deberán guardar la castidad, la pureza. Como comentario de la importancia de esta virtud, pongamos aquí las palabras que Jesús dice en la Obra de María Valtorta, refiriéndose a este tema, y esto nos ayudará a ser más castos y precavidos contra el demonio, que por todos los medios nos quiere llevar a la impureza, pues sabe que con ese pecado nos desmantela el alma.

María Valtorta escuchó de Jesús lo que sigue:

 La pureza tiene un valor tal, que un seno de criatura pudo contener al Incontenible, porque poseía la máxima pureza posible en una criatura de Dios.

viernes, 14 de diciembre de 2012

JESUCRISTO, ESPOSO DE MI ALMA

Testimonio de una mujer creyente que habiendo padecido la destrucción de su matrimonio ha encontrado, por el camino de la fe, una nueva relación esponsal con Cristo. 
Esto le permite seguir procurando en paz y con el alma serena, el bien espiritual del quien sigue siendo su marido por el sacramento del matrimonio, indisoluble, a pesar de la separación y el divorcio civil. 


"Le pedí a Jesús, que hoy, en mi situación de separada, que como Esposo de mi alma me enseñe más sobre receptividad, obediencia y servicio. Escucharlo, confiar en Él, obedecerle y servirle en mi realidad". 

Padre:
le envío este comentario al testimonio de Ana que Usted publicó en su último libro
“El Buen Amor en el matrimonio. Preguntas y respuestas” y que leo en las páginas 37 al 39.
Usted lo había publicado en el Blog del Buen Amor en una Entrada de fecha viernes 13 de agosto del 2010.

Paso a tratar de expresar lo que produjo un gran impacto en mi alma hoy, cuando leí el testimonio de Ana.
No sólo por la toma de conciencia que me ha producido, sino porque reconozco una gran verdad en sus palabras, porque así ocurría en un tiempo en mi matrimonio.

“Y cuando uno empieza a escuchar al esposo – escribe Ana-, empiezan a suceder cosas sorprendentes. Quizás la primera es que el marido empieza a sentirse escuchado. Y eso le trae un nuevo sentido de su responsabilidad espiritual hacia la esposa y la familia. Y de allí nace una fuerza nueva en el corazón del varón bueno, para sacrificarse en el trabajo, el estudio.”

Leyendo esto, primero sentí como una pena, porque en las buenas épocas de mi matrimonio, mi marido fue un luchador, en su trabajo, en el estudio, en tratar de salir para delante, hasta que se fueron desvirtuando las cosas, yo lo dejé de escuchar, quedé atada en mi rosca, centrada en mí misma, buscándome más que nada a mí. Los chicos, la casa el trabajo, el deporte, las amigas, estaban primero…

Y por supuesto que las conductas fueron cambiando, y la relación enfermando. Por supuesto que dejé de escucharlo a mi esposo y de hacerle caso a sus sugerencias, que hoy en el tiempo las veo que eran con sentido común…

 Pero hoy, leyendo el testimonio de Ana y pensando en mis errores pasados, me dije: “esto ya pasó, ya fue, no hay cambio, porque pertenece al pasado. Hoy no puedo reconstruir lo destruido ni modificar nada de lo que ya fue”.

Pero doy gracias a Dios porque en vez de quedarme sumergida en la tristeza de lo ocurrido, le pedí a Jesús que me ayudara en mi nueva situación de separada. Le di gracias porque me hizo tomar consciencia de mi error, de mi cuota parte en la separación. Y le pedí, que hoy, en las conversaciones que tengo cuando me encuentro con mi esposo, pueda ser más receptiva, pueda escuchar con más atención lo que me dice. Porque aunque estemos divorciados por lo civil y él vaya por la enésima pareja, seguimos teniendo que hablar con motivo de los hijos, la casa, la pensión alimenticia, el pago del colegio...

Le doy gracias a Dios porque me ha hecho comprender que sigue siendo mi esposo ante Dios y yo su esposa. Le doy gracias porque no me ha dejado engañar, como se engañan tantas, queriendo "reconstruir mi vida" con otro hombre.

Le pedí a la Virgen Madre, esposa de San José, que me enseñe a ser una buena esposa en esta situación de separación y de divorcio civil. La fui imaginado y contemplando en algunas situaciones difíciles: como ser en camino a Belén (con todo preparado para la venida de Jesús y el cambio de planes), camino a Egipto (país nuevo, con lengua extraña, sin conocidos), camino a Nazaret nuevamente (¡Vuelta a empezar!). La imaginé receptiva, atenta y obediente a su San José. Y pedí que me diera la gracia de poder imitarla.

También le pedí a San José la gracia para mi esposo de recuperar lo perdido…

En tercera instancia, le pedí a Jesús, que hoy, en mi situación de separada, que como Esposo de mi alma me enseñe más sobre receptividad, obediencia y servicio. Escucharlo, confiar en Él, obedecerle y servirle en mi realidad.

Creo que fue Él mismo Quien por providencia puso esta lectura en mis manos, y el deseo sincero en mi corazón de amarlo, confiar en Él en todos mis miedos, tristezas y broncas, escucharlo, obedecerle y servirle ¡como esposa!

Sé por experiencia personal, que cuando uno entrega su miseria, cuando uno en oración y con el corazón, y la voluntad le ruega a Jesús que transforme lo que tenemos, lo que somos. Él, en su momento (que no es el nuestro) hace la multiplicación de los panes que nosotros le brindamos.

Por eso en fe, ya doy gracias por todo lo que me espera. Después de la lectura del testimonio de Ana, del rosario y de la alabanza en agradecimiento por todo lo recibido, espero con serenidad el cambio en mi vida que ya experimento en mi corazón.

Le pido que publique Usted este testimonio porque veo que las mujeres de hoy vivimos engañadas y como perdidas. Pro no ponga mi nombre.

[La autora se refiere al libro: “El Buen Amor en el matrimonio. Preguntas y respuestas” Editorial Lumen, Buenos Aires 2012, 172 págs.]

sábado, 28 de julio de 2012

¡QUÉ LÀSTIMA! ¡NO HABER SABIDO ESCUCHARLO A MI ESPOSO!

Testimonio de una mujer creyente que habiendo padecido la destrucción de su matrimonio ha encontrado, por el camino de la fe, una nueva relación esponsal con Cristo. 
Esto le permite seguir procurando en paz y con el alma serena, el bien espiritual del quien sigue siendo su marido por el sacramento del matrimonio, indisoluble, a pesar de la separación y el divorcio civil. 


"Le pedí a Jesús, que hoy, en mi situación de separada, que como Esposo de mi alma me enseñe más sobre receptividad, obediencia y servicio. Escucharlo, confiar en Él, obedecerle y servirle en mi realidad". 

Padre:
le envío este comentario al testimonio de Ana que Usted publicó en su último libro
“El Buen Amor en el matrimonio. Preguntas y respuestas” y que leo en las páginas 37 al 39.
Usted lo había publicado en el Blog del Buen Amor en una Entrada de fecha viernes 13 de agosto del 2010.

Paso a tratar de expresar lo que produjo un gran impacto en mi alma hoy, cuando leí el testimonio de Ana.
No sólo por la toma de conciencia que me ha producido, sino porque reconozco una gran verdad en sus palabras, porque así ocurría en un tiempo en mi matrimonio.

“Y cuando uno empieza a escuchar al esposo – escribe Ana-, empiezan a suceder cosas sorprendentes. Quizás la primera es que el marido empieza a sentirse escuchado. Y eso le trae un nuevo sentido de su responsabilidad espiritual hacia la esposa y la familia. Y de allí nace una fuerza nueva en el corazón del varón bueno, para sacrificarse en el trabajo, el estudio.”

Leyendo esto, primero sentí como una pena, porque en las buenas épocas de mi matrimonio, mi marido fue un luchador, en su trabajo, en el estudio, en tratar de salir para delante, hasta que se fueron desvirtuando las cosas, yo lo dejé de escuchar, quedé atada en mi rosca, centrada en mí misma, buscándome más que nada a mí. Los chicos, la casa el trabajo, el deporte, las amigas, estaban primero…

Y por supuesto que las conductas fueron cambiando, y la relación enfermando. Por supuesto que dejé de escucharlo a mi esposo y de hacerle caso a sus sugerencias, que hoy en el tiempo las veo que eran con sentido común…

 Pero hoy, leyendo el testimonio de Ana y pensando en mis errores pasados, me dije: “esto ya pasó, ya fue, no hay cambio, porque pertenece al pasado. Hoy no puedo reconstruir lo destruido ni modificar nada de lo que ya fue”.

Pero doy gracias a Dios porque en vez de quedarme sumergida en la tristeza de lo ocurrido, le pedí a Jesús que me ayudara en mi nueva situación de separada. Le di gracias porque me hizo tomar consciencia de mi error, de mi cuota parte en la separación. Y le pedí, que hoy, en las conversaciones que tengo cuando me encuentro con mi esposo, pueda ser más receptiva, pueda escuchar con más atención lo que me dice. Porque aunque estemos divorciados por lo civil y él vaya por la enésima pareja, seguimos teniendo que hablar con motivo de los hijos, la casa, la pensión alimenticia, el pago del colegio...

Le doy gracias a Dios porque me ha hecho comprender que sigue siendo mi esposo ante Dios y yo su esposa. Le doy gracias porque no me ha dejado engañar, como se engañan tantas, queriendo "reconstruir mi vida" con otro hombre.

Le pedí a la Virgen Madre, esposa de San José, que me enseñe a ser una buena esposa en esta situación de separación y de divorcio civil. La fui imaginado y contemplando en algunas situaciones difíciles: como ser en camino a Belén (con todo preparado para la venida de Jesús y el cambio de planes), camino a Egipto (país nuevo, con lengua extraña, sin conocidos), camino a Nazaret nuevamente (¡Vuelta a empezar!). La imaginé receptiva, atenta y obediente a su San José. Y pedí que me diera la gracia de poder imitarla.

También le pedí a San José la gracia para mi esposo de recuperar lo perdido…

En tercera instancia, le pedí a Jesús, que hoy, en mi situación de separada, que como Esposo de mi alma me enseñe más sobre receptividad, obediencia y servicio. Escucharlo, confiar en Él, obedecerle y servirle en mi realidad.

Creo que fue Él mismo Quien por providencia puso esta lectura en mis manos, y el deseo sincero en mi corazón de amarlo, confiar en Él en todos mis miedos, tristezas y broncas, escucharlo, obedecerle y servirle ¡como esposa!

Sé por experiencia personal, que cuando uno entrega su miseria, cuando uno en oración y con el corazón, y la voluntad le ruega a Jesús que transforme lo que tenemos, lo que somos. Él, en su momento (que no es el nuestro) hace la multiplicación de los panes que nosotros le brindamos.

Por eso en fe, ya doy gracias por todo lo que me espera. Después de la lectura del testimonio de Ana, del rosario y de la alabanza en agradecimiento por todo lo recibido, espero con serenidad el cambio en mi vida que ya experimento en mi corazón.

Le pido que publique Usted este testimonio porque veo que las mujeres de hoy vivimos engañadas y como perdidas. Pro no ponga mi nombre.

[La autora se refiere al libro: “El Buen Amor en el matrimonio. Preguntas y respuestas” Editorial Lumen, Buenos Aires 2012, 172 págs.]

lunes, 9 de julio de 2012

P.Horacio Bojorge - El demonio de la acedia [6 de 13]
Acedia eclesial


Eco:
Un amigo sacerdote me envía este texto de Newmann que ilustra lo que es la acedia:

"Quien tiene alma religiosa se encuentra siempre asombrado mientras que los que no tienen alma religiosa se ríen de él porque se asombra. Un alma religiosa está siempre abismada fuera de sí, está siempre considerando las palabras de Dios, está siempre "mirando dentro" de esas palabras en compañía de los ángeles, está siempre cayendo en la cuenta de que depende enteramente de Él, el que constituye el centro de toda verdad y de todo bien. Las almas carnales y soberbias se contentan consigo mismas; les gusta permanecer en su casa; cuando les llega noticia de algún misterio, carecen de una mínima devota curiosidad como para moverlos a salir y ver de qué se trata por poco que los desvíe de su camino; y cuando la maravilla atraviesa su camino, tropiezan." [Comenta el Cap. III:34-36 de San Juan y es de Newman] Pero, claro, esto de los textos que vienen a cuento, son innumerables. Como este de la Gran Simona: "El apego es fabricante de ilusiones; quien quiera ver lo real debe estar desapegado."