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viernes, 27 de abril de 2018

SUSANA TESTIMONIA CÓMO VIVE SU ESPONSALIDAD
CON JESUCRISTO ESPOSO DEL ALMA

Otra mujer que oye la llamada esponsal de Jesucristo Hijo de Dios e inicia un dichoso proceso de transformación interior

Padre Horacio:
         En Agosto del año pasado (2017) usted predicó en una parroquia de Montevideo un retiro al que asistí , sobre el tema: "MIRA QUE ESTOY A LA  PUERTA Y LLAMO". 
         Usted también habló sobre los dos tomos de su libro: "Me quiero casar". 



       Usted nos predicó allí a las mujeres, la llamada universal de Cristo -- a toda mujer -- a la esponsalidad con Él. 
        Cuando, después de su charla, una asistente al retiro dio testimonio sobre los efectos que tuvieron en ella cuando  empezó a recitar la copla de la esposa de Cristo en su vida diaria: ¡quedé impactada! 
        Después ella misma me regaló su libro. No puedo  explicarle lo que experimenté al  leerlo. Esa declaración de amor era para mí. No tenía dudas.
        Padre,  le cuento que yo conocí a Jesús en la Renovación Carismática hace 26 años  y que  desde entonces estoy integrada a la Iglesia Católica, siempre comprometida  en algún pequeño ministerio.
        No me era desconocida esa efusión de gozo celestial en la que me veía sumergida por medio del Espíritu Santo. Pero sentía que el Señor me llamaba a una mayor entrega, una nueva manera de relacionarme con El, un regalo inmerecido de un Dios tan misericordioso que se ponía a mis pies 
como un mendigo de amor, pidiendo ser amado.
        Padre, soy una mujer casada, con un buen esposo aquí en la tierra, que me cuida, quiere y protege. Soy además madre  y abuela.
        Pero esto de ser Esposa de Jesús...que la Iglesia  esté  en mi de manera análoga como lo está Jesús en cada partícula de la Hostia consagrada, etc. etc... era para mi una ignorancia total. O quizás era una gracia especial para almas  muy exquisitas....Pero no... la condición era ser mujer  bautizada, y yo lo era... y punto. 
         Además, -- hablando  en términos médicos -- tenía otros  buenos "síntomas": comencé a tener una confianza como nunca antes; una gran alegría; una certeza muy grande de su amor tan tierno, delicado, prudente, paciente; podía discernir los pensamientos del mal espíritu, con su tridente de miedo, tristeza e ira que tanto me habían atormentado.
         Vuelvo  a repetir que nunca dudé que el Señor me estaba pidiendo como todo un caballero: quieres ser mi Esposa?
          A pesar de todo esto miles de argumentos  pasaron por mi cabeza para no dar el "SI"; tentaciones  de todo tipo querían hacerme abandonar el camino.
          Los sentimientos que enseguida aparecieron, por momentos me eran esquivos (nada mas erróneo  que confiar solamente  en ellos).
          Finalmente el 21 de Febrero  de este año (2018) apenas me dispuse a orar por la noche, broto de lo mas profundo de mi alma un grito silencioso casi inconsciente: "Quiero ser tu esposa". Mi alegría fue inmensa.
          Desde entonces me esfuerzo  por vivir como una buena Esposa. Le pido a la Virgen  todos los días que  me ayude a ser fiel, que me enseñe a confiar, a abandonarme en brazos  de tan distinguido Esposo, y que pueda mantener y cultivar  el diálogo  íntimo y continuo con EL.
          Me doy cuenta que soy mejor Esposa, aquí en la tierra, más atenta y cariñosa. Era una persona hiperactiva, que ha aprendido a andar  más lento y a dejar cosas sin hacer. Eso de andar tan de prisa cierra los oídos y los ojos
del alma.  Le ofrezco  todo  lo que hago a mi Esposo celestial y lo que  no me gusta hacer lo hago por amor a El. 
           No faltan  los susurros  al oído del alma que trae el tentador enemigo, pero me refugio en Él y todo pasa; a veces con mayor dificultad. Durante  mucho tiempo viví engañada ignorando la acción del enemigo, pues sólo  lo percibía en las grandes tentaciones.
           Ahora usted  forma parte del secreto más íntimo de mi alma  y que pocas personas  conocen.
          Gracias Padre Horacio por presentarme  a Jesús como mi Esposo  celestial y por todo su trabajo. Dios lo bendiga. Susana
Por supuesto que puede publicar mi testimonio bajo seudónimo. 
Llámeme "Susana"

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viernes, 6 de octubre de 2017

EL PODER DE LA ORACIÓN DE LA ESPOSA

Querido Padre:
El Señor puso en mi camino esta oración increíble, que creo y confío restaurará mi matrimonio. Se la copia aquí abajo para el Blog.

No creo que sea una oración mágica.
Pero sí creo que, frecuentando la adoración, frente al Santísimo, Él me irá mostrando, enseñando, qué debo de cambiar, pulir, y comprender para poder amar como conviene.
Centrarme en que mi marido cambie fue una equivocación. 
Lo único que tengo en mis manos es la voluntad de que Dios opere cambios en mí. Soy la única que puedo ocuparme de eso. Empeñaré en eso todo lo que tengo.
Pero me parece que tan importante como poner toda mi voluntad y capacidad, es ir a postrarme a menudo a los pies de Mi Amado, a suplicarle que haga el plus, que no está en mis manos.
Es por eso que me ha resultado de gran utilidad esta oración.
La recomiendo a todas las personas que están viviendo dificultades, así como también las que ya están viviendo separados.
La recomiendo también para aquellas personas que se sientan víctimas de la situación, para que revisen su vida y tomen consciencia de que también suelen tener su propia cuota de responsabilidad.
Soy testigo de que para Dios no hay nada imposible y que la creatividad no se agotó con la creación.
Solamente, hay que estar abiertos a apreciarla, aceptarla y agradecerla.
Garry

El Poder de la Esposa que ora por su esposo

Señor, ayúdame a ser buena esposa. Comprendo que no tengo lo que es necesario para ser así si no tengo tu ayuda.Toma mi egoísmo, impaciencia e irritabilidad y tórnala en bondad, templanza y deseo de sobrellevar todas las cosas.
 Toma mis viejos hábitos emocionales, forma de pensar, reacciones automáticas, suposiciones rudas y postura de auto-protección y hazme paciente, bondadosa, buena, fiel, gentil y con dominio propio.
  
Toma la dureza de mi corazón y rompe las paredes con tu ariete de relación. Dame un nuevo corazón y obra en mí tu amor, paz y gozo (Gál 5,22,23). Yo no puedo subir más alto de donde estoy en este momento. Solo tú puedes transformarme.

Muéstrame dónde hay pecado, errores o ignorancias en mi corazón, en especial relacionado con mi esposo. Confieso que a veces he sido poco amable, criticona, he estado enojada, resentida, le he faltado el respeto, o no lo he perdonado.

Ayúdame a poner a un lado cualquier herida, enojo o desencanto que pueda sentir y perdonarlo como tú lo haces, de forma tal y tan completa, similar hacia atrás. Hazme un instrumento de reconciliación, paz y santidad en mi matrimonio.
Capacítanos para comunicarnos bien y rescatando de la trinchera de la separación donde comienza las realidades del divorcio.

Haz que yo sea para mi esposo la ayuda idónea, compañera, defensora, amiga y apoyo. Ayúdame a crear para él un lugar apacible de descanso para cuando regrese a casa.

Enséñame a cuidar de mi y mantenerme atractiva para él. Hazme una mujer creativa y segura de mi misma, rica de mente, alma y espíritu; una mujer que él puede presentar con orgullo como su esposa.
Dejo todas mis expectativas en tu cruz. Le quito la carga de que tienen que complacerme en áreas en las que debiera mirarte a ti.

Ayúdame a aceptarlo como es y no tratar de cambiarlo yo sino ponerlo en tus manos para que lo cambies tú. Comprendo que en algunas cosas él nunca cambiará, pero al mismo tiempo, lo dejo libre para que cambie en aquellas cosas que nunca pensé que pudiera hacerlo. Dejo cualquier cambio que sea necesario, que sea hecho por tus manos y acepto que ninguno de nosotros es perfecto y nunca lo seremos. Solo tú, Señor, eres perfecto y pongo mis ojos en ti para que nos perfecciones.

Enséñame a orar por mi esposo y haz de mis oraciones un verdadero lenguaje de amor. Donde el amor ha muerto, crea un nuevo amor entre nosotros.

Muéstrame lo que el amor incondicional es en realidad y cómo comunicarlo de forma que él lo perciba con claridad. Trae unidad entre nosotros para que podamos estar de acuerdo a todas las cosas (Amos 3,3) Que el Dios de la paciencia y el consuelo nos conceda que tengamos el mismo pensamiento el uno hacia el otro de acuerdo a Cristo Jesús (Rm 15,5).

Haz de todos nosotros un equipo, que no busquemos vida separadas, competitivas o independientes, sino más bien trabajando juntos, sin estar atentos a las faltas de cada uno y las debilidades para el bienestar del matrimonio.

Ayúdanos a buscar las cosa que dan paz con las que podemos estar "en armonía y que no haya divisiones entre nosotros sino que nos mantengamos unidos en un mismo pensamiento y en un mismo propósito" (1 Cor 1,10).

Oro para que nuestro compromiso contigo y del uno para el otro crezca fuerte y con más pasión cada día. Capacítalo a él para que sea la cabeza del hogar como tú lo creaste y muéstrame cómo apoyarlo y respetarlo a medida que él asciende al puesto de liderazgo.

Ayúdame a comprender sus sueños y ver las cosas desde su perspectiva. Revélame lo que él desea y necesita y muéstrame los posibles problemas antes que estos surja. Sopla tu vida en mi matrimonio.

Hazme una nueva persona. Señor. Dame una perspectiva fresca un punto de vista positivo y una relación renovada con el hombre que tú me has dado. Ayúdame a verlo con ojos nuevos, nueva apreciación, nuevo amor, nueva compasión y nueva aceptación. Dale a mi esposo una nueva esposa y déjame ser ella. Amén.

Adaptado de "El Poder de la Esposa que Ora." Stormie Omartian

Ver también:

viernes, 26 de mayo de 2017

UNA ESPOSA QUE SUFRIA LA LUJURIA DE SU ESPOSO

 "Mi esposo, reclama una intimidad de pareja donde él pueda expresar todos sus gustos y deseos sexuales, sin represión".
....
 Desde ya te agradezco, Padre, que compartas con otros matrimonios nuestro correo y deseosa de tu opinión quedo a la espera de la respuesta...

1.- La consulta:
Querido Padre:
Te escribo también a pedido de mi esposo un tema que venimos desde hace tiempo confrontando en nuestro matrimonio y que en mi caso particular me tiene "agotada" pues no puedo lograr colmar las expectativas de mi esposo al respecto.

El anoche me sugirió que te escriba ya que tus palabras siempre han sido verdad certera para poner en práctica y aclarar las artimañas del enemigo en todas sus formas y acciones.

Mi esposo, reclama una intimidad de pareja donde él pueda expresar todos sus gustos y deseos sexuales, sin represión. Como bien él me dice yo no te propongo nada fuera de nuestro matrimonio, es solo que a él le gusta mucho todo lo que implica " caricias" y " besos" en todo el cuerpo y las partes íntimas tanto mías como las de él.

A mí personalmente esas cosas me " dan cosquillas" y no me agradan y además mi esposo es una persona que necesita mucho de su intimidad sexual cosa que a mí no me sucede. El, se siente despreciado como hombre ante esta realidad, además de reprimido pues él siempre dice ser una persona " libre" y que le gusta ser el mismo, auténtico en todo y tal es así que se permite siempre hacer cosas que le gustan (como en este caso se compró una moto de colección que tanto amaba) para poder disfrutar de sus placeres y gustos, además de que le gusta la buena ropa, el buen perfume, el buen comer y bueno....todo lo bueno......

Anoche casualmente, veníamos de lo que supuestamente iba a ser una salida juntos para compartir un café volviendo a casa luego de dar unas vueltas pues el debate nuevamente salió por mi esposo y sinceramente anoche sentí con toda mi alma decir...hasta acá llegué....Él me dice que mi actitud es totalmente egoísta retener a alguien sin darle la posibilidad de brindarme como él quiere. Que yo misma lo estoy empujando a buscar otra opción.

Desde nuestro acompañamiento con el cual nació nuestro tercer hijo, el varón, yo aprendí muchas cosas contigo y he dejado de concentrarme en el afuera para estar en mi hogar como tú me enseñaste, que fuese mi santuario y eso ha sido muy sanador, pero mi sexualidad, nunca fue un tema simple en mi vida ( mi acompañamiento empezó por el tema de vejación sexual si lo recuerdas) y aunque esto se ha resuelto casi por completo en mí ya que ha llevado un largo proceso, yo hoy busco sedienta crecer en santidad y guiada por tus santas enseñanzas he aprendido o mejor dicho siento en mi interior un profundo discernimiento en estos tiempos de que cosas " si" o que cosas "no" edifican mi vida para vivir, ser, y hacer la voluntad del Padre y vivir de cara a Él.

Mi esposo también reclama el hecho de que no "me visto" para él. Yo pensaba que era de ropas el tema, pero no él me dice de " ropa lencería" para él, que nunca podemos tener una luz encendida para que pueda verme y observarme en mi desnudez cosa que a mí me provoca pudor.

Si bien al principio de nuestra relación yo accedí a que mi esposo expresará un poco más su sexualidad como a él le gustaba, fui poniendo resistencia a esto a medida que yo traté de ser mas auténtica en este tema con la esperanza o la idea de que si podemos tener una sexualidad santa, si esto existe, ¿o es locura mía? Yo sinceramente nunca hablé de este tema con ninguna otra persona pues el tema de la sexualidad está tan mundanizada por sexólogos y demás "expertos" en el tema que bien disparan todo desde el placer, goce y excitación y demás, el juego de las fantasías y demás que tú conoces mejor que yo dando vuelta por todos los medios.

Yo conocí a mi esposo en un grupo de oración y recuerdo cuando el Padre Ibáñez me profetizó este regalo de Dios para mi vida, pero hoy tantas veces me pregunto ¿qué pasó? Yo sé que él también se lo pregunta. Vivíamos en oración y caminábamos unidos como en un mismo Espíritu.

Hoy lo veo a mi  esposo amargado, pensante, totalmente conectado en sus cosas, en casa siempre sentada en la computadora o el celular, con poca conexión con los chicos, sus hijos. 

Mi esposo reclama que yo no permito mucho que me toque con caricias y demás cuando estoy de pronto cocinando, etc....es que me sucede padre que él siempre o casi siempre viene y me toca para incitarme a lo sexual, yo esperaría un abrazo, un gesto de amor más acorde al momento pero el siempre " va a los bifes" como se dice en criollo y la verdad eso me desagrada.

La música que escucha siempre es de grupos que se expresan con la rebeldía de las cosas de la vida, buscando libertad, sacar todo lo reprimido, etc....desde música psicodélica hasta rock siempre con los mismos temas.

Ayer me dijo: somos dos perfectos desconocidos, ¿y como llegamos a tener tres hijos?

Él me dice que todo el día está procurando agradar a Dios, que saluda a todos con respecto, que cuando alguien necesita un favor trata de ayudar, que aporta su diezmo, que no tiene ningún problema con nadie, que todos lo aprecian, etc....pero me pregunto.... ¿es eso solo lo que agrada a Dios? ¿Son todas obras y lo demás????

Todo esta situación me produce grandes cuestionamientos....ayer a la noche estuve a punto de entregarle el anillo de matrimonio y decirle: Sos libre, perdoname todo el tiempo que te robe esa libertad y robarte tantos años de esa única vida que tenemos para que seas completamente feliz.

Estaba totalmente llena de dolor y lloraba mucho, cuando en un momento el bebé lloraba porque quería estar con su papá en la cama y dormir con él y cuando en un momento lo interrumpí de su cena tomando un caldo mientras miraba las novedades del Facebook por celular , para decirle que tenga al bebé mientras preparaba su mamadera y él me dijo: "Esta bien, voy a terminar mi caldo cuando traigas la mamadera..." me parecieron actitudes tan soberbias, tan egoístas, y de estas son tantas a veces que eso me produce tanto rechazo padre.

Hoy somos parte de un grupo que se llama NN que se forma por matrimonios y aunque no es mi carisma yo acepté para participar por el pues ya ha ayudado con viajes en camioneta y ahora unas viandas que harán en asados y demás para recaudar fondos.

Anoche sinceramente, tuve ganas de borrarme del grupo del whatsapp que tienen para comunicar sus novedades.

Esta madrugada antes de irse a trabajar me encantó el gesto que me dijo: abrazame...y ese gesto de amor cálido sin ningún agregado me llenó muchísimo,

Yo vengo orando y pidiendo al Señor por todo esto, Padre. Pido puntualmente un cambio en esto de nuestra sexualidad, siento que mi esposo es " tan carnal" o " tan mundano" en ciertos aspectos... lo que le ha chocado mucho pues lo hice sentir herido cuando lo dije que lo que él deseaba no era nada ajeno a cualquier hombre.

Yo ¡sí creo que hay una sexualidad diferente en un matrimonio cristiano!  O al menos es mi idea...

Hace un tiempo, una madrugada llegó y me sorprendió muchísimo lo que me dijo. 
Resulta que mi suegra había visto un testimonio de un cristiano que había sido enterrado vivo y cómo el señor lo arrebató al cielo y le mostró todo y cómo este cristiano lloraba todos sus pecados de todo tipo también los sexuales.....y él se acostó y me dijo: "¡a mí me dejó pensando eso! ...¡ Uno que anda todo el día pensando en lo sexual!..."

Bueno padre, espero que este mail sea lo más claro posible. 
Desde ya mi corazón abierto a tus palabras y mi esposo dispuesto a escuchar tus palabras también pues así me lo dijo.
Tu hija Corina

2.- Mi respuesta:
Querida hija:
Te voy a contestar en dos o más tiempos. Para no dejar pasar tiempo en responderte, primero te remitiré a cosas que tengo escritas:

A) En mi libro "El Buen amor en el matrimonio. Preguntas y respuestas" puse varios apéndices. Pueden servirles para darles luz: 1) el de san Agustín y 2) el del Papa Juan Pablo II.

B) También en mi libro "La Casa sobre Roca," entre los testimonios, hay:
1) una página tomada del psicólogo Víctor Frankl que enseña que el  placer buscado por sí mismo a) huye y b) es insaciable; cuanto más se quiere apagar su sed más se la agiganta. 

De modo que no es cediendo a la sed sexual del varón como la esposa puede asegurar su fidelidad, sino que, debido a lo  insaciable de su sed, el varón terminará inevitablemente  en la infidelidad, por más que la esposa le haya concedido todo. (Verlo en La Casa sobre Roca, 2ª Serie de testimonios, testimonio nº 11, págs. 120-122)

Me pregunto si es que tu esposo no ha caído  en la tentación de mirar pornografía. Cuando el varón cae en esa tentación le suele suceder lo que tú me dices que le ha empezado a suceder últimamente.

2) Otra página tomada del psicólogo Rudolf Allers (La Casa sobre Roca 7ª ficha nº 22, pags. 96-97) que les puede iluminar, sostiene que el deseo instintivo es algo que hay que sacrificar para que crezca el amor.
El deseo sexual del varón está desordenado por el pecado original y oscurece la luz de la  razón hundiéndolo en la irracionalidad instintiva. El Instinto pide y reclama, ¡no da!, ni sabe renunciar por el bien del otro. Ahora bien, en todas las religiones, el sacerdote que sacrifica el animal en el culto religioso, es el varón. Y en nuestra fe cristiana, el varón es el que debe ofrecer el sacrificio de sus propios  apetitos sexuales por una voluntad superior, por bienes superiores que son  los amores que exigen morir a sí mismo: Amor a Dios, a la patria, a los padres, a la esposa, a los hijos.
            Como dice José María Pemán en el poema que te copio también: 
El que no sabe morir 
mientras vive, es vano o loco 
morir cada día un poco 
es el arte de vivir.

3) Otra observación de la psicología es que la lujuria manifiesta nace de la soberbia oculta. Esa soberbia oculta de tu esposo, desconocida para él mismo, es la que lo impulsa a lo mundano, a la moto de colección y los demás rasgos que enumeras. 
San Juan pone en guardia contra el amor a las cosas mundanas como opuestas al amor a Dios. Lean 1ª Juan 2, 15-17.
            Me viene al pensamiento el film Fireproof, "Prueba de fuego".
Allí, el protagonista es capaz de arriesgar su vida por salvar a una niña en el incendio, pero no es capaz de sacrificar su deseo de tener un yate de lujo o de renunciar a la pornografía por internet. 
Tu esposo puede sentirse muy bueno por mil motivos que alimentan su satisfacción consigo mismo y su sentido de propia excelencia (eso es la soberbia) pero para ser hijo agradable a Dios -- si quiere serlo -- y para vivir como tal, debe dominar su pasión y apetito sexual, entre muchos otros que él, sin embargo, tranquilamente consiente.

4) La insatisfacción de los apetitos sexuales insaciables, que van junto con la soberbia, trae aparejada la agresividad y la ira irracional, el acoso, el maltrato y la violación de la esposa, con acusaciones de que no lo ama. Es él quien no la ama, sino que la somete contra su voluntad y su psicología, a su propio apetito desordenado.  Se convierte en un depredador sexual y un violador de su esposa.

En el texto de Juan Pablo II que te adjunto -- tomado de las catequesis sobre el matrimonio --, en el número dos, se lee: 
El adulterio "en el corazón" se comete no sólo porque el hombre mira así a la mujer que no es su esposa, sino precisamente porque mira "así" a una mujer. Incluso si mirase de ese modo a su propia esposa, cometería el mismo adulterio "en el corazón".

Y en el texto de San Agustín que te copio encontrarás la misma doctrina, que hoy hasta muchos sacerdotes ¡y hasta profesores de moral! han enterrado. 
Mira especialmente los número VIII,9; XV,7; XVI, 18.
          Esta doctrina le entiende mejor la mujer santa que el varón lujurioso.

5) Es cierto que San Pablo dice que el cuerpo del cónyuge pertenece al otro cónyuge 
(1ª Corintios 7, 3 y 4) , pero pertenece al otro como un don de Dios y por lo tanto no le pertenece para imponerle algo malo, o pecaminoso. 

Y sobre todo, lo que dice San Pablo se lo dice a cada uno para motivarlo a darse libremente. No lo dice para justificar el reclamo del otro para apoderarse con violencia. 
Lo dice para estimular la generosidad propia, no para justificar la imposición y el apoderamiento por parte del otro. Pertenece al otro según Dios, para entregarse según Dios y con los fines de Dios. Pertenece al esposo para que ella no se niegue a engendrarle hijos santamente, pero no para que él profane su cuerpo santo, de hija de Dios, de esposa de Jesucristo.

6) Por último, la esposa no debe enojarse con la debilidad sexual de su varón. 
Piensa en lo que santa Mónica debió sufrir de parte de un marido pagano, lujurioso y violento. 
La mujer, iluminada por la sabiduría divina, y salvaguardando el respeto que se le debe, puede entregar, por misericordia, algo que el varón reclama debido a su falta de virtud y que hasta puede llegar a exigirle. Pero no debería hacerlo condescendiendo con la pasión que lo  destruye a éln ni con la violencia que la ofende a ella, sino procurando que se venza y se supere.
Como ella no se cansa de limpiar a su bebito, pero espera que un día aprenda a pedir para sentarse en la pelela. Así, Dios es misericordioso con la debilidad de sus hijos varones, pero espera que algún día adquieran la virtud del dominio de su apetito sexual que se llama castidad.
 Bueno, por ahora tengo que dejarte. Adjunto los archivos

 3.- Respuesta de Corina
Querido Padre:
Feliz realmente de abrir estos correos y encontrar tanta luz, tanta respuesta tanta verdad a esta situación que cuando te escribí me tenía tan angustiada. De hecho, comentarte que luego que le mandé mensaje a mi esposo esta mañana a su trabajo y mientras nuestro dialogo era "seco" le comenté que ya te había escrito y que en cuanto tuviese respuesta tuya le reenviaría todo a su correo (mi correo y tus respuestas) su actitud cambió completamente y comenzó a tratarme con cariño y más abierto......eso me llamó la atención.

Hoy tuvimos una tarde para nuestra intimidad y él se sintió mas acogido y comprendido ya que yo también tuve un poco esa actitud que tu bien describes de esto de esperar pacientemente que un día el niño dejará de usar el pañal.....
Aquí estoy frente a mi esposo y en minutos le reenvío todo.

Yo iré despacito leyendo y haciendo carne como siempre cada una de tus palabras y pidiendo la gracia de que a pesar de las caídas que pueda  tener a futuro sean estas siempre mi brújula para toda la vida, como lo han sido las anteriores y cuánto bien me han hecho.

Desde ya te agradezco que compartas con otros matrimonios nuestro correo y deseosa de su opinión quedo a la espera de la respuesta.

Gracias nuevamente por todo el tiempo y la dedicación que hoy te has tomado con nosotros. Vuelvo a sentirme como en las nubes de gloria con tanto, es como una mesa dulce de fiesta que no sabes por dónde empezar a degustar de todo lo rico que ves a tus ojos.

Sinceramente tus escritos me confirman todas mis sospechas de  que no estaba errada en mi forma de pensar y ver el tema. 

Algo más que me llamó la atención. Y es que al terminar de escribirte hoy el correo yo sentía muchísima paz y gozo. Y hoy por la tarde aquí hubo un atardecer tan maravilloso que pude contemplar y vino a mi corazón y mente el mismo gozo que sentí cuando salí de convivencia con Cristo, ese primer encanto, ese primer amor, ese fuego que traje en mi corazón de esta verdad vivida que cambió mi vida y que luego,en medio de las cosas mundanas, me sentía sapo de otro charco. 

Hoy me sucede esto, de que cada día más me siento más gustosa por los placeres del cielo y como reafirma Santa Teresa, qué importante es comprender que para seguir escalando las moradas del alma es necesario desprenderse de todo aquello que no hace a los negocios y obligaciones del deber de estado en que uno se encuentra.
¡Glorifico a Dios por este maná del cielo que hoy llega a mi matrimonio por medio de tu santa sabiduría!

Mi esposo hizo convivencia con Cristo y recuerdo aún como él había salido de allí. 
Yo recuerdo puntualmente que durante esa convivencia yo estaba de centralizadora y encargada de compras...y había un servidor muy amistoso al que mi esposo le tenía recelo y dudaba del trato conmigo (mi esposo siempre desconfía mucho y de hecho mis actitudes " frías" para él, son un indicio de que tengo otra persona en mi vida) y fue que durante sus confesiones en la convivencia él pudo tocar estos temas y había salido renovado en Cristo de allí. Pero luego volvieron estas cosas de su vieja forma de ser...

Te dejo por hoy con el gozo celestial que todo esto me provoca, reafirmando que todas mis dudas y temores que el demonio ha sabido infundir en mi alma ante estos temas hoy se disipan para gloria de Dios.
Tu hija.

4.- Una segunda respuesta a Corina completando la anterior con texto de Tobías
Querida hija:
Bendito sea el Señor que me ha puesto a servir su faro para iluminar la navegación de sus hijos, varones y mujeres, dentro y fuera del matrimonio.
En mi respuesta anterior olvidé un texto bíblico muuuyyy importante: Tobías capítulo VIII especialmente la oración de Tobías en los versículos 4 al 10.
[Lamento que en muchas biblias se han suprimido los pasajes que tiene el texto griego, y sólo presentan la traducción del texto hebreo, bastante mutilado. Espero que en tu Biblia tengas esas oraciones completas. Aquí la encontrarás bien:

LECTURA DEL LIBRO DE TOBÍAS 8,5-10
La noche de su boda, Tobías dijo a Sara: "Somos descendientes de un pueblo de santos, y no podemos unirnos como los paganos, que no conocen a Dios". Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor. Pidieron a Dios su protección. Tobías dijo: "Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro de la tierra y le diste a Eva como compañera. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino solamente para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre para siempre". Y Sara, por su parte, dijo: "Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión de nosotros. Que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez".

Te aconsejo que tú misma te pongas a pensar en el próximo hijo y abras tu corazón para esa oportunidad futura ofreciéndote a Dios y poniéndote disponible ante Él. 
De esa manera podrás sugerirle a tu esposo, o él podrá leerlo de pensamiento a pensamiento, que él debe pensar en otro hijo (y no en una moto de colección o en otras cosas mundanas). 
El pensamiento, el proyecto de otro hijo, sana siempre la relación en el presente, porque la unión no se hace pensando en sí mismo y su satisfacción sino abierto al horizonte del hijo futuro.
tp

5.- Respuesta de Corina
Querido Padre;
Con gran gozo estoy levantada desde temprano releyendo y meditando tus santas palabras y toda la luz que traen a mi vida. Providencialmente tengo tu libro EL BUEN AMOR EN EL MATRIMONIO..que le había regalado en su momento a mi suegra y hoy está aquí en casa...Yo sólo había leído algunos testimonios al principio pero no reparé de la riqueza que seguía en sus páginas. ¡Días de mi vida para crecer en estas verdades y cultivarlas en mi hogar y poder difundirlas a medida que dé frutos abundantes para esto! 

Fijate que hoy pertenecemos a un grupo de MATRIMONIOS que como te comenté su espiritualidad no me llena ( y reconozco soberbia aquí en esto de mi parte) pero sé que Dios me permitirá dar testimonio allí de estas cosas que tú nos enseñaste, pues ellos tienen una vez al mes un encuentro de formación sobre matrimonio, familia, etc.
HOY CELEBRO ESTE DOMINGO CON UN GOZO DE SANTIDAD ENORME. 
LA PRIMAVERA HA LLEGADO A MI CORAZÓN CON TUS PALABRAS Y TODOS ESTOS REGALOS.
Santo día para ti.
Tu hija.

6.- Mi respuesta:
Entre otras, en una breve respuesta le aconsejé que rezara el exorcismo para apartar a los tentadores del alma de su esposo. Le pedí autorización para pasar su consulta a un matrimonio experimentado y ella lo aceptó gustosa.

7.- (Corina me contesta por whatsapp) Así ya lo hago padre. Gracias ♥ 
Confesarte que siento mi alma liberada es poco. 
Me extenderé por mail al respecto como profundo testimonio de lo que desde hoy se está viviendo aquí, en mi casa. 
Nos acabamos de encontrar limpiando el mismo ventanal que años no se tocaba. Y
o del lado de adentro quitándole las telarañas. Él del lado de afuera cortando la trepadora de muros que la estaba cubriendo impidiendo que entrara luz. 
¿No es increíble? Contemplo esto y me da luces del profundo significado que trae a nuestras almas. 
Padre, estoy totalmente extasiada en un gozo celestial que no puedo poner en palabras. Con dulzura le doy mate, lo atiendo y sólo comparto. 
Siento que no debo preguntarle de si leyó tu mail o no. Ya no hace falta preguntas que despierten sus demonios. Aquí ha llegado la salvación a nuestro matrimonio♥♥♥

8.- Cuatro Consejos para la vida conyugal

Consejo de un esposo a otro
La sexualidad no es lo genital, implica la totalidad de la persona. Es la mutua entrega del alma, psiquis y cuerpo, al cónyuge. No es algo malo, puede ser fuente de mérito, y es querido por Dios. La reducción a lo puramente genital es diabólico, y es ofrecido por los medios masivos de comunicación. Si consumimos estos medios, vamos a terminar repitiendo lo que vemos, y haciendo profundamente infeliz a nuestra esposa y a nosotros mismos.

Hay tres aspectos que recomiendo ejercitar para poder encauzar la pasión y la vida sexual en el hombre, de manera que la mujer sea feliz en su vida íntima con su esposo.           
1)         El hombre debe luchar contra la curiosidad. Esta es un vicio, por el cual uno no se ocupa de lo que debe, sino que se desvía y pervierte en cosas inútiles para su vida, que en mayor o menor medida lo alejan de su fin.

Para luchar contra este vicio, debemos atacar algunos de sus agentes, y cortarlos de nuestra vida para poder liberarnos de sus tentáculos, que a modo de parásito nos quita la energía.

Uno de ellos es el Facebook, en donde un torrente de imágenes invade nuestra intimidad, y nos invitan a deambular de un lado a otro, para ver cosas que no tenemos que saber, ni ver. Generalmente se puede terminar espiando la vida de otros, y de otras mujeres, mirando su cuerpo, y esto lleva al deseo ilícito. Otro es la televisión, la mayoría de las películas, propagandas están erotizadas, llevando a que uno quede degradado. Hay que tener mucho cuidado con Internet, y su uso.
Hay dos desviaciones en el sexo que son enemigos para la vida plena y feliz en la sexualidad matrimonial y que se difunden como normales, cuando en realidad son atrocidades, (el sexo oral y el sexo anal). Esto nunca debe estar en el lecho matrimonial, y debe verse como lo que son ofensa a Dios y a nuestra esposa.
En resumen, no hay que consumir el veneno que se nos presenta, en estos medios. Y rechazarlos definitivamente.

2)         Ejercitarse en la estudiosidad, y laboriosidad
Al estudiar combatimos la curiosidad. El hombre que crece en su intelectualidad, se eleva del plano más animal y pasional. Es muy bueno estudiar la Biblia, autores Santos, y también ciencias, música, arte. Todo ello fortalece nuestra alma y nuestra mente.
Capacitarse más y más en el aspecto laboral, para realizar cada vez mejor el trabajo con el que sustentamos nuestro hogar.
Ocuparse en que todo en la casa marche bien, arreglando lo que haya que arreglar, o derivarlo a terceros, pero encargarse de ello.
Aprender nuevos oficios o actividades, que sean útiles para la familia.

3)         Amistad
Elevar nuestra afectividad con el amor. Cultivar con buena música, poesía, cartas de amor, la afectividad. Dedicar mucho tiempo a escuchar a la esposa para aconsejarla. Ser delicado, decirle que la amamos, que la queremos. Besarla, decirle cosas dulces todos los días, abrazarla. Hacer cosas juntos.

4)         Oración y Sacramentos
Aconsejo a todos los hombres que vayan a la Misa diaria, que es el alimento del amor, para luego poder brindarle a su esposa de este Amor Divino.
Hacer algún momento de oración familiar, sea el Rosario, o la lectura de algún trozo de la Biblia.

Consejos para la vida conyugal
De esposa a esposa
 Estimada Corina,  con  respecto a lo que  cuentas de tu matrimonio,  se me ocurren algunas sugerencias o consejos que quizás podrían ayudarte, atendiendo a mi propia experiencia, y a lo que aprendí también del ministerio del P. Bojorge en mi vida conyugal.

 En  primer lugar me parece que en este caso de la lujuria del varón, o de su tendencia a lo carnal a raíz de la caída del pecado original, la mujer espiritual debe ayudar al varón ejerciendo una función de pedagoga, iluminando, aconsejando, advirtiendo, conduciendo, con  mucha dulzura y paciencia, para que él vaya creciendo en el dominio político de su parte instintiva por la razón y la voluntad.

Para esto es indispensable, principalmente, usar de todos los medios eficaces que Jesucristo nos dejó como dispensadores de  Su Gracia, principalmente la Confesión y la Eucaristía asidua. Esto es mucho más importante que cualquier actividad parroquial o apostolado que podamos hacer, la cual muchas veces, termina en una dispersión y evasión.

Otro medio fundamental es la  oración en la pareja: rezar juntos, meditar, compartir las propias vivencias. Todo esto favorece la comunión espiritual y  ayuda contra los vicios.

Otro medio es motivar el diálogo, aquí la función de la mujer es muy importante, generalmente el hombre es más reservado, y la mujer tiene más  necesidad de comunicar y acoger. Debemos ayudar a crear el hábito de la comunicación, sobretodo de los aspectos y momentos más íntimos de la pareja, entre ellos el aspecto sexual.

Por otro lado, me parece que una de las tentaciones que puede caer la mujer es escindir lo espiritual del sexo, viéndolo solo desde un aspecto animal e instintivo, cayendo en el prejuicio de que el sexo es  un acto solamente carnal y por lo tanto algo siempre malo. Dios bendijo el sexo en el matrimonio, y también el placer que está unido a él, el cual, por supuesto, no es un fin en sí mismo  sino una consecuencia que es querida en función del fin y en consiguiente algo bueno. 
   Querida Corina, espero que estos consejos  sean  de ayuda para ti y tu marido.
 Con cariño
Marina

9.- Respuesta de Corina comentando los consejos de los esposos
¡Hola Padre!
¡Gracias por enviarme a carta de esta mujer!! 
¡Me siento tan identificada!! 
Aquí hay vientos de cambios profundos.
El domingo, cuando fue el baldazo de agua para Mauro al leer tu mail; por la tarde salimos con mate y familia en auto a dar vueltas por zonas de paseo y en un momento me dice: 
 "Te iba a hacer un chiste ( con respecto a algo que comenté) pero cierto que ahora tengo que ser una persona seria, me dijo" (El chiste tenía una connotación sexual) ....fíjate cómo él tomó lo que vos le enviabas en el mail, la descripción perfecta que haces de cómo el varón va actuando tendiendo a la castidad.

Yo no le dije nada en ese momento.....( para que  ni sus demonios ni él me muerdan) ... pero fui notando cómo todas tus enseñanzas le fueron a dar directamente donde más le dolía y comenzó entonces un proceso del cual estoy admirada y que por efecto cascada me bendice terriblemente, porque ahora sí me siento esposa respetada en estos puntos que te escribí.

Tuvimos nuestra intimidad en estos días después de tu correo y yo no sabía lo que iba a suceder  esta vez, pues pensaba que él se iba a sentir totalmente inhibido y reprimido y alguna factura que me iba a pasar; pensaba yo....pero nada de eso sucedió... El me respetó evitando todo lo que sabe que no me agrada y pudimos tener un momento maravilloso. Nuestra amistad ha crecido mucho.

Algo que me llamó la atención fue que dijera el lunes, ....." el Padre [tú] me juzga.." A lo que yo respondí....el Padre no te juzga...el Padre transmite las santas verdades y vos ves en qué nivel estás o no parado en ella.......fíjate vos que no hay mejor remedio para todos nuestros males que esto......

Y así vamos desde entonces padre querido..... En consecuencia también se afirmaron mis roles, mi profundo deseo de crecer y permanecer en mi hogar, en mi santuario como tú me enseñaste; alejada de tantas distracciones que sólo me retenían en este profundo deseo  de crecer en santidad y de vivir de Cara al Padre que,  gracias a tu ayuda, va creciendo cada día más en mi alma, 

¡Gracias infinitas y eternas porque este hogar ha tenido la bendición de recibir este regalo de verdad absoluta para encaminar nuestras vidas en un mundo lleno de mentiras!!
Tu hija Corina

miércoles, 5 de abril de 2017

SANTO TOMÁS MORO. SU ELECCIÓN MATRIMONIAL

Amas a la mujer a la que quieres hacer el bien. Y amas menos o menos puramente a la que quieres buscando tu propio bien. 

Tomás Moro había hecho amistad con un tal Maister Juan Colte, un caballero de Newhall, Essex, cuyo hija mayor, Juana, se casó con él en 1505.

Roper, el autor de la biografía de este santo, escribe estas líneas acerca de la opción de santo Tomás Moro: "si bien su mente se dirigía hacia la segunda hija de Roper, pues la consideraba más agraciada y hermosa, consideró que eso causaría un gran pesar y algo de vergüenza a la mayor, al ver que su hermana menor era preferida como esposa antes que ella, por lo que, con gran pesar, empezó a dirigir su mente hacia ella", es decir, hacia la mayor de las tres hermanas. Este matrimonio resultó ser sumamente feliz; tuvieron tres hijas, Margarita, Isabel, y Cecilia, y un hijo, Juan.


Los santos nos iluminan. Amar es querer el bien del otro. Y Tomás Moro quiso el bien de la hermana mayor. Esa elección de santo Tomás Moro fue el principio del amor para ambos. 

La iniciativa amorosa del varón aún contraria a la inclinación del sentimiento y la atracción fisica fue el cimiento de un amor matrimonial duradero y feliz. 
Era más puro el amor generoso por la mayor evitándole un disgusto y buscando su bien, que la atracción natural hacia la hermana menor. Y eso fue el mejor cimiento de un buen matrimonio. 
Amas a la mujer a la que quieres hacer el bien. Y amas menos o menos puramente a la que quieres buscando tu propio bien.

El sentimiento no está en nuestra mano pero la voluntad sí, y puede gobernar, para bien, al sentimiento. 

El segundo matrimonio de Tomás Moro demuestra que el segundo matrimonio es, o debe serlo cuando es bueno,  más racional y por motivos racionales. 
Apenas al mes de haber fallecido su primera esposa (10 años menor que él) contrajo matrimonio. No le importó tanto la opinión de la gente cuanto la necesidad de sus hijas huérfanas. Se casó casi inmediatamente, para proveer de madre a sus hijas. Eligió para ello una mujer de clase alta, viuda, rica, menos dócil y más directiva que la primera esposa, pero más capaz como educadora de las niñas de la primera. Miralo en este link
Eso no obstó para que también este segundo matrimonio fuese armonioso aunque naturalmente distinto que el primero.

De este tema me he ocupado antes en este blog respondiendo a "Sonia" acerca de si "Amar está en mi mano". Véalo en :
http://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2009/08/amar-esta-en-mi-mano-1.html
O en:
http://www.es.catholic.net/jovenes/150/2843/articulo.php?id=54989
También recomiendo el comentario de Mariana en la entrada en que responde a Sonia:
http://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2009/08/un-interesante-testimonio-en-relacion.html

Y he retomado esta entrada y otra de Mariana sobre el mismo tema en mi libro: "El Buen amor en el noviazgo" (Editorial Lumen, Buenos Aires - México 2011 páginas 9 a 22)

Véase también: "Qué es enamorarse" en este enlace

viernes, 26 de agosto de 2016

MARIDOS BUENOS PERO ECHADOS DE SU
CASA POR SU MUJER

ME HACEN LLEGAR ESTA CONSULTA 

Padre, le hago una consulta y de paso le envío ​un texto del Padre Royo Marín sobre este tema,​ que tal vez le interes​e​
.
 Ya van varias veces que  se me acerca gente a ​consultarme ​por problemas matrimoniales (como soy abogado, vienen por temas judiciales). 
A veces me dejan porque ​tomo casos de divorcio, sino que siempre trato de arreglar los matrimonios. 
Pero el caso es que me encuentro con varios casos de varones buenos (aunque un poco flojos, o bien fuertes que tal vez no saben darle razones  a la esposa, y no quieren llegar a pegarle), que se ven expulsados de la casa por la mujer. 
Le cuento un caso reciente para que entienda lo que digo: la mujer empezó a trabajar (estaban medio ajustados de dinero y son gente muy humilde). 
Pero en cuanto ella logró cierta independencia económica, en vez de ayudar en la economía familiar, empezó a comprarse ropa, perfumes, etc, etc, etc. No atiende a los hijos (de 9 y 14 años). No cuida la casa, no lava los platos, cocina, etc (cosa que termina haciendo él). 
Él me dice que no le parece mal que ella se arregle, pero no sólo no ayuda en nada, sino que encima le exige que se encargue de todos los gastos él, porque él es el varón y por lo tanto le corresponde asumir los gastos. 
Si bien creo que en ese punto en particular ella tiene razón, también es cierto que ella no cumple con sus deberes. 
Al final, ella le dijo que no lo quería más, y que se fuera de la casa. Y él, (para mí se equivocó mucho), se fue a la casa de sus padres. (Incluso creo que se equivocó en asumir tareas que a ella le correspondían, como lavar o cocinar, porque no lo hacía como colaboración excepcional, sino que lo hacía regularmente).

No quiero demorarlo con el caso (le recomendé que volviera a su casa y se quedara en ella con firmeza aunque sin violencia, le hablé de la influencia del demonio en ella y le dije que rezara, le ofrecí que ella hablara con mi mujer).

Lo que quiero consultarle es: ¿​qué debe hacer un varón en estos casos? La cantidad de varones que se encuentran indefensos (legalmente hablando) para restaurar la familia es cada vez mayor. 
Y no sé muy ​bien ​qué recomendarle (más que lo que dije en el párrafo anterior). 
Porque lo peor, es que muchas mienten denunciando violencia para lograr el apartamiento de la casa del marido. El feminismo invirtió los roles de autoridad (no existe la mentada igualdad, o manda uno o manda el otro), y dejó a la familia sujeta a los vaivenes de las emociones femeninas. 

Cada vez entiendo más ​las razones que aconsejan ​la sumisión de la que hablaba San Pablo. Incluso, aunque no se diga, me parece gravísimo tratar de subvertir el orden impuesto por Dios. Y pensando en ello, busqué en ​Antonio ​Royo Marín, a ver qu​é​
decía (y esto es lo que le envío por si le sirve, aunque supongo que ya lo conocerá):
 "835. Deberes especiales de la esposa. Debe, ante todo, obedecer y reverenciar a su marido, según el mandato del Apóstol (Col 3,18), como jefe y cabeza de la familia. Ha de llevar el cuidado de la casa en la forma que corresponde a la mujer y administrar los gastos diarios con prudencia y sabiduría, sin excederse en lujos superfluos ni quedarse por debajo de lo que corresponde a su estado y condición social. Ha de procurar contentar en todo a su marido (aunque sin atentar jamás a la ley de Dios) para que se encuentre a gusto en su hogar y no vaya a buscar en otra parte lo que le falta en su propia casa.
Accidentalmente estaría obligada la esposa a alimentar a su marido con sus bienes propios si por enfermedad u otro motivo razonable fuera incapaz de procurarse el sustento por sí mismo. Pero no debe la esposa tomar el mando y gobierno de la casa, a no ser en casos muy excepcionales, v.gr., para evitar la ruina de la familia por los vicios y despilfarros del marido.
Aplicaciones. Peca gravemente la mujer si con riñas o insultos excita a su marido a la ira o la blasfemia; si quiere gobernar la casa con desprecio de su marido; si le desobedece gravemente, a no ser que el marido se exceda en sus atribuciones o le pida alguna cosa inmoral; si es negligente en la administración y cuidado de la casa, de suerte que se sigan graves perturbaciones a la familia; si se entrega a diversiones y pasatiempos mundanos con grave descuido de sus obligaciones de esposa y madre; si exaspera a su marido con su afán de lujo o con sus gastos excesivos; si es frívola y mundana y le gusta llamar la atención a personas ajenas a la familia, con desdoro de su marido, etc."
(Teología Moral para Seglares Tomo I, P Royo Marín).
Cuando leímos esto con mi mujer, nos sorprendimos del desconocimiento que hay sobre la gravedad de este pecado. Si eso es pecado mortal, cuantas faltas menores serán veniales? Y cuántas se confiesan sobre esas cuestiones?
No hay muchos sacerdotes que adviertan sobre esto a las mujeres. Puede ser que no quieran formalizar el pecado de suyo material, pero, no debería insistirse más en estas cosas? Si el pecado es grave es porque causa un daño grave. En este caso, es evidente para cualquiera que quiera ver. Y sin embargo, ni se trata el tema.
No sé si no me equivoco, pero cada día me doy cuenta más y más de la gravedad familiar/social que acarrea la falta de santa sumisión de las mujeres. El diablo ha hecho un excelente trabajo.
No sé si le sirve el texto del P Royo Marín, pero se lo envío.
 No sé tampoco, si tiene algo más que recomendar sobre las situaciones que le mencioné.
 Le mando un abrazo en Cristo
 Gracias por todo Padre.

 Juan  

Respondo:
De acuerdo con el consejo que le diste a ese varón cuyo caso me presentas como ejemplo. ​
El  varón sólo puede ser echado de casa por la esposa en algunos casos, como por ejemplo:
1) que descubra que él vive en estado de adulterio y no quiere o no puede corregirse
2) que bebe y bebido la maltrata

No son motivo para echarlo 
1) la enfermedad
2) la pérdida del empleo

No puede echarlo, si él es el dueño de la casa desde antes del matrimonio.







sábado, 16 de julio de 2016

UNA MUJER QUE DEJA SU PROFESIÓN POR ESTAR JUNTO A SU ESPOSO

"dejé mi trabajo para dedicarme a mi esposo y a mi casa y Dios ha estado conmigo cada día"


Nací y fui criada dentro de una familia católica practicante, de clase media baja, tengo solo una hermana. Nuestros padres muy trabajadores los dos. Nos inculcaron siempre que debíamos estudiar, tener una profesión y trabajar de eso, nuestra madre,  siempre hizo énfasis en la importancia de la independencia económica de nuestros esposos. Su mayor orgullo y realización,  fue vernos a las dos graduadas con títulos universitarios.
Mis padres siempre estuvieron juntos, pero nunca se dedicaron a ellos como esposos, crecí sintiendo esa falta. No queriendo repetir ese modelo, soñé siempre con formar una familia, pero estando siempre al lado de mi esposo, y muy presente a diario en la casa y en la crianza de mis hijos.


Ya de adulta adoraba mi trabajo, mi profesión, pero muy en el fondo sabía que no me iba a dedicar a eso el resto de mi vida, que no era mi vocación. Nunca tuve grandes metas profesionales, sentía que mi realización personal no pasaba por ese lado.
Mi esposo, es un hombre de campo, cuando lo conocí y decidimos casarnos fue que surgió el gran desafío de romper con la estructura que venía en mí desde niña, esa que, sobre todo, imponen la sociedad y la cultura dominante:  trabajar, ser independiente y buscar la realización personal en la profesión, fuera de la casa. 


Desde el primer día de novios,  nos planteamos que al casarnos íbamos a estar juntos a diario, no cabía para nosotros la posibilidad de vivir yo en la ciudad y mi esposo en el campo y vernos solo los fines de semana. Decidimos instalarnos y hacer nuestra casa en el campo, por lo tanto, los primeros meses de casados viajaba a diario a la ciudad para trabajar, manejaba entre ida y vuelta 120Km,  y me dedicaba a la casa en la medida que podía, no quería que alguien más estuviera en mi casa haciendo lo que yo consideraba mi rol y mi deber.  Solo estaba posponiendo tomar la decisión que había tomado cuando me animé a soñar con que algún día tendría esposo e hijos y me dedicaría a ellos. 


No fue una decisión fácil de tomar, surgieron muchos miedos, de todo tipo, pero en ese tiempo alguien me dijo en una conversación ajena a este asunto, " Dios ayuda a la mujer que se dedica a su casa", y me terminé de convencer... Y lo hice, dejé mi trabajo para dedicarme a mi esposo y a mi casa y Dios ha estado conmigo cada día. No ha sido fácil, muchas veces se extraña la comodidad de la vida en la ciudad, tuve que renunciar a muchas cosas y no solo materiales y económicas, renunciar al reconocimiento profesional fue lo que más me costó. La gente reconoce a los que son trabajadores responsables, profesionales, pero no se reconoce o aplaude a las mujeres que se dedican a su esposo, a su casa. Escuché a muchos diciendo que era una locura, que lo pensara mejor, que no abandonara mi carrera, mi independencia. Hubo muchos que sí me apoyaron y hasta se emocionaron con mi decisión. Escuchar a mi esposo seguido agradecerme por haberlo elegido, por haber decidido acompañarlo y dejar todo, hace que valga la pena cualquier dificultad. 


Nunca me arrepentí, nunca fui más feliz, a pesar de que no es fácil. Nunca me sentí tan realizada y tan orgullosa de mí misma. Nuestro matrimonio creció muchísimo, nos unimos mucho más, somos muy compañeros y no me imagino viviendo de otra manera.


Ser esposa y ama de casa es el regalo más lindo que Dios me ha dado. Y así con el corazón agradecido, espero la llegada de nuestros hijos. 


Caro