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martes, 16 de octubre de 2018

UNA AYUDA ADECUADA
LA MUJER Y EL VARÓN
VISTOS DESDE DIOS [1 de 13]

Se me pide que les hable de la Mujer como 
Una ayuda adecuada”. 
Como  subtitulo se agregó: "Varón y mujer:
complementariedad originaria y posterior alteración 
de la relación

En otras palabras: ¿Cuál era el designio divino al crear a la mujer? ¿Y cuáles fueron las consecuencias del pecado original para la relación varón-mujer? ¿Qué nos dice la Sagrada Escritura? 
Mi exposición tiene dos partes.  
La primera parte es exegética. La segunda parte es teológica.


1.1.- EXAMINEMOS LA FRASE “UNA AYUDA ADECUADA”. Estamos ante una traducción al español de la frase hebrea: cézer kenegdó..
            Empecemos pues analizando la frase cézer kenegdó.
cÉzer = sustantivo que, como toda palabra hebrea puede tener muy variadas acepciones. 
Puede  significar según el contexto: “ayuda, auxilio, asistencia, socorro, complemento, refuerzo, compañía” (podría hasta designar un préstamo en dinero si el contexto así lo indicara). 
En la Sagrada Escritura  se le  aplica a Dios mismo: “Mi cézer [mi auxilio] viene del Señor que hizo el cielo y la tierra” (Salmo 120, 2).

Kenegedô es un conglomerado de tres elementos. Un adverbio comparativo, un adverbio de lugar y un pronombre personal ke = como
néged = delante, adelante, presente, enfrente, contra, opuesto
ô = pronombre personal sufijo: de él, suyo

El conglomerado adverbial kenegdó se traduce literalmente “como-delante-de-él” o “como él, delante de él” 
Verosímilmente es una abreviatura de kemô unegdô = como él y ante él, semejante a él y en su presencia

Kenegdó Aparece únicamente en este lugar de la Sagrada Escritura. Parecería creada como acertijo para no decir “mujer o esposa”. Quizás porque aún no ha sido narrada la creación de la mujer, se quiso describirla con dos requisitos o rasgos distintivos para sugerir la naturaleza de la ayuda sin decir todavía lo qué será:1º) que le sea semejante y 2º) que esté siempre con él.

 1.2.- TRES TRADUCCIONES 
A TENER EN CUENTA
Retengo por ahora, a cuenta de ulterior clarificación.
1) La Septuaginta o LXX traduce: “un auxilio ante él” [Boethón kat’ autón]
2) la Vulgata latina traduce: “una ayuda semejante a él” [Adjumentum simile sibi].

Por mi parte, considero que la expresión kenegdó es anfibológica. Se deben unir ambas versiones y traducir en una “una ayuda semejante a él y presente a él”. 

1.3.- LA FRASE EN SU VERSÍCULO
Pasemos ahora a considerar el versículo en el que se encuentra la frase.
Traduzco servilmente del hebreo término a término:  “Entonces dijo Yahweh Elohim: No conveniente el-ser-el Adam uno solo.  Harémosle para él  complemento semejante a él ante él” (Gen 2, 18) Wayy'ómer Yahwéh Elohim lo’ tov heyôt ha’adam levaddô // neceséh[1]cézer kenegdô

1.4.- FOTO LIBRO  DEL TARGUM GÉNESIS 
Se nos ha conservado – milagrosamente otra traducción de todo el pentateuco hebreo al arameo que se hablaba en Galilea en tiempos de Jesús y aún hoy se habla en la aldea siria de Malula.

En  esa fuente documental el versículo que analizamos se traduce al español así:   
 “Entonces dijo Yahweh Elohím: no conveniente el-ser-el-Hijo-del-hombre-uno-solo, haréle una compañera [= zug] semejante a él” 
Nota: Targum Neophyti del Pentateuco Alejandro Diez Macho traduce directamente: “le haré una compañera semejante a él” Gen 2, 18 [‘cbd lyh zug kd nfq byh =  acbad lo zug cad nafaq bih] (cavad; haré // lyh para él, // zug compañera, par // zéveg: matrimonio // kad: como // nafaq: semejante / byh a él) Lo mismo se led en Targum Yerushalayim ( = Jonathan),  Gen 2,18  compañera semejante a él: 

Leamos a continuación el versículo y su contexto en la traducción al español del texto en arameo galilaico

1.5.- FOTO: texto de Génesis 2, 18-20
18 “Y dijo Yahweh Elohim: no es conveniente el ser el Hijo del Hombre[uno] solo, le haré una compañera semejante a él
19 “Y creó Yahweh Elohim de la tierra todas las bestias de la superficie del campo y [etcétera]
20 “Y el hombre dio nombre a todos los animales domésticos y a las aves de los cielos, a todas las bestias de la superficie del campo, pero al hombre no le encontró [Dios] una compañera semejante a él” (Tg. Neophyti I Gen 2,18-20)
Es el texto tal como lo pudo escuchar la Sagrada Familia en su sinagoga de Nazareth o los apóstoles en Cafarnaúm.

1.6.- ZUG: LA PALABRA ARAMEA QUE SE TRADUCE COMO COMPAÑERA es: zug, Zug deriva de una raíz zawag que contiene las ideas de: yugo, yunta, cónyuge (esposa) pareja, compañero/a etc.
En esa raíz aramea y sus derivados se da la misma asociación que hay en  español entre yugo y cónyuge.

1.7.- UN PARÉNTESIS. Jesucristo, el Hijo del Hombre, Nuevo Adán, invita a conyugarse con él: “Venid a mí los que andáis cansados y agobiados y yo os aliviaré, tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí pues soy manso y humilde de corazón. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera. (Mateo 11, 28-30). Durante su vida terrena Jesús está solo “Las zorras tienen nidos y las aves madrigueras, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza” (Mateo 8, 20) No conviene que Cristo el Dios hecho hombre esté sólo. ¿Quién y cuál puede serle compañera semejante e inseparable? Una Iglesia santa formada por almas santas. Pero debo continuar mi exposición. Cierro el paréntesis

Fuente: De mi conferencia en la rama femenina de a Fraternidad Apostólica Santo Tomás de Aquino FASTA –MENDOZA (RA)  En el Foro de la Mujer edición 2018: Mujer custodia de la cultura-- 18 agosto 2018




[1] Corregido de singular a plural siguiendo los LXX



viernes, 13 de octubre de 2017

DEL MIEDO A LA SOLEDAD AL ENCUENTRO CON ÉL
¡TÚ ERES MI CÁLIZ!

Escribo esta experiencia vivida, en la que me cuesta mucho narrar, en forma de agradecimiento a Jesús y María que me han hecho saber que están a mi lado y me ayudaron a salir victoriosa de una situación muy difícil, vivida en estos últimos días.
También lo escribo por si puede llegar a ser útil a alguna persona, para saber discernir cuándo algo viene de Dios o viene "del de abajo". Pido al Espíritu Santo me ayude a escribir lo importante de esta experiencia vivida. Le pido Padre, que corrija lo que le parezca inadecuado.


Una de las formas que el enemigo me ataca, es con los pensamientos, sobre el tema de la soledad.
La soledad, es la grieta por donde se quiere meter en mi vida.
Hace casi 10 años que me separé de mi marido.
Y he sido cuidadosa, y  me he mantenido fiel al sacramento que juré en el altar.
Allí le prometí permanecer "fiel en las buenas y en las malas, en salud y enfermedad hasta que la muerte nos separe".

Hace un mes más o menos, empezó un ataque interior con pensamientos reiterativos:
"te vas a quedar sola", "Tus cosas no se van a arreglar, 
te estas poniendo vieja y nadie te va a mirar, 
quién te va a cuidar cuando seas viejecita, y toda case de otros argumentos…

Así estuve bombardeada ¡todo el fin de semana! 
¡Dale que te dale con esos pensamientos! 
Martillándome en la cabeza, 
invadiéndome con una profunda tristeza, 
hasta tal punto, que, en una misa concelebrada, a la que concurrí, me decía:
"mirá todos estos curas una manga de hipócritas, 
deseosos de poder y vanagloria…etc., etc. 
Y vos aquí padeciendo soledad en tu única vida que vas a vivir." 
Y al llegar al climax de su ataque torturador, se descolgó con el consejo "compasivo" 
Tenes que conseguirte un buen novio.
Hasta le dio a Usted, padre, no lo perdonó. Me decía: "este cura, ­ que se cree?, ¡te está alentando a esta locura por la que vas a quedar más sola que el uno!"
Al comienzo de esa misa estaba bastante perturbada, triste y angustiada, y tenía la cabeza hecha un bombo.
¡Porque además el pensamiento del mal consejero me prometía que me iba a conseguir "al galán de américa!" ¡Jajá! 
Como si fuera algo tan cierto que era cuestión de encontrarlo a la vuelta de la esquina,

Resistiendo bajo el ataque desatado, me quedé para la misa, me hinqué en el momento del Santísimo y le rogué que me ayudara, que viniera con su paz.

Fui a comulgar de todas formas, como una hambrienta y una necesitada. 

Mientras iba en la fila, sentí una voz interior que me decía, como disuadiéndome de mal consejo de "conseguirme uno para rehacer mi vida" como tantas me dicen: "¿Te vas a perder esto? ¿Te vas a perder recibirme en la comunión?" "¿Te vas a perder de mi paz?". El acoso se disipó como una nube.

Pude hacer mi oración de aceptar y darle gracias por todo lo que me había pasado, y confiar y creer que todo, todo, es para mi bien, y el de otros.

Volví para mi casa tranquila. El enemigo se había retirado del campo de batalla.

Al día siguiente, fui al convento a misa y al terminar la misa, la priora me pidió un favor:  Si le podía llevar un cáliz para dorarlo y restaurarlo.

Asentí y me lo entregó, como otras veces, envuelto en su bolsa de franela.

Lo llevé para mi casa, bastante consciente de que me llevaba un objeto de un valor inmensurable, y decidí tenerlo en mi cuarto mientras no lo llevara al taller de reparación. Curioso, porque no era la primera vez que me llevaba un cáliz a reparar. Y nunca me había dado por retenerlo en mi misma habitación.

Cuando se hizo de noche, lo saqué de su tibia funda de franela y me quedé mirándolo, absorta, fascinada. Pensaba: ¡Qué increíble que este cáliz aloje la sangre preciosa de Jesús! ¡Esa misma sangre que fue derramada en el calvario y que ha cargado con todas nuestras miserias. Esa sangre que ha salvado la humanidad, Esa sangre que tuvo que ser derramada para el bien nuestro, para nuestra salvación.

A medida que lo contemplaba con estos pensamientos de fe, me iba maravillando y me entraba un sentimiento tan profundo de entre admiración y gratitud, también gozo profundo.

Y de pronto irrumpió como una luz en mi inteligencia esta palabra interior, como dicha por el Esposo del alma: ¡Tú también eres mi cáliz! ¡En tí vierto mi Espíritu Santo! ¡También tienes que cuidar mi templo!

¡Quedé perpleja!

¡Como que todo fue preparado, para que yo entendiera lo de mantenerme fiel en medio de esos asaltos de guerra espiritual!

¡Y ahí, es cuando caí en la cuenta, pude discernir claramente que todo lo anterior había sido un acoso del enemigo! Provocando perturbación, falta de paz y angustia. Ausencia de Dios.

Hoy lo cuento como una anécdota de una batalla ganada. 
Hoy, vuelvo a decir con más fervor y convicción, "Jesús, esposo mío, en ti confío". NN






viernes, 20 de enero de 2017

EL HOMBRE Y LA MUJER
PAYADA DEL PADRE L. CASTELLANI

Payada del parangón


entre la malicia 

del hombre

 y la mujer



«De los bichos del Señor
de pezuña, garra o ala,
el macho es el peliador,
pero la hembra es la mala.
«El criollo que caza tigre
en el Chaco o en Formosa,
un poncho envolviendo un puño
y al otro la refalosa,
cuando sale tras un rastro
sabe que arriesgó la vida,
pero sabe que la juega si es una tigra parida;
porque en los bichos que alientan
de pezuña, garra o ala,
el macho es el peliador,
pero la hembra es la mala.
«El cuyano que buscando
nido de cóndor, se encumbra,
sabe que habrá fiesta y cueca
si el macho cóndor lo adumbra:
mas si no hay pichón y hay huevos,
y la señora empollando,
ya no supo lo que viene,
ni si volverá, ni cuándo:
pues todo bicho que alienta,
de pezuña, garra o ala,
el macho es corajudo,
pero la hembra es más mala.


«El toro es cosa de empuje,
sobre todo cuando toria;
cuando están embrama y topan,
no hay cosa pior en la historia;
con todo y eso los torian
en la tierra de los godos,
pero toriar una vaca
no es asunto para todos;
porque los seres que nadan
o reman a pata o ala,
el macho será violento,
pero doña Ella es mala.
«¿Quién dirá la tijereta,
con ser un rétil de nada,
lo saca huyendo al chimango
si le roza la nidada,
y es la madre la que pega
siempre el primer grito y saque,
revoliando como chispas
contra el otro badulaque;
porque de todos los bichos
que el mar y la tierra encierra,
la mujer es la venganza
y el hombre es sólo la guerra.
«¿Qué varón clavara un clavo
en la sien de un enemigo,
o le trozara el pescuezo
cuando el otro está bebido?
Ustedes no irán a créerlo,
mas la Biblia, libro santo,
de dos mujeres lo cuenta
que lo han hecho, y otro tanto;
pues de todo par que existe
defendiendo nido y cuero,
él es el más peliador
de los dos y no el más fiero.
«El caballo sólo cocia;
patea y muerde la yegua.
El hombre es guerrero y transa,
da condición, firma tregua,
y en las luchas más fatales
guarda honor y acepta ley.
La mujer tiene sus hijos,
tiene un solo Dios y un Rey;
porque desde el rétil que anda
hasta el ave que navega,
la ira del hombre es bruta,
pero la mujer es ciega.
«El hombre junta consejos
y para sus parlamentos,
mira pa'todos los lados
de la rosa de los vientos;
pero la mujer furiosa
no la para ni el Eterno.
Por eso, pues, las mujeres
no las ponen de gobierno;
porque si se enoja y manda
justicia seca ahora mismo,
ella agarra un país entero,
capaz que l'hunda al abismo.




«Y es que debe ser que el hombre
tiene oficios mil diversos,
y ella no tiene más que una
quehacer única y debida.


El hombre afuera agenciando
mil tesoros y universos,
y ella guarda dentro della
lo más caro, que es la vida.
Y por eso, de los bichos
de todo pelaje y suerte,
el varón es más robusto,
pero la madre es más fuerte

viernes, 8 de abril de 2016

CANCIÓN VULGAR
José María Pemán

A los afortunados a quien Dios dio buena mujer
A la afortunada esposa de los afortunados varones
Una canción vulgar que suena a sublime



Canción vulgar
 Para mi mujer

Voy a cantar hoy, mujer,
una tan honda poesía,
que sólo tú, que eres mía,
vas a saberla entender.
Voy a cantar de un querer
tan unido a mi vivir,
que en cuanto voy a decir,
mujer, no debe asombrarte
que hoy falte en primor y en arte
lo que me sobra en sentir.

Estos versos de hoy no son
vanos y dulces sonidos
que enamoran los oídos
sin llegar al corazón.
No son rosas de pasión
que florecieron ayer
y que, al punto de nacer,
faltas de vida, se helaron:
frutos son que maduraron
al abrigo de un querer.

Y así como un rumor blando
en las horas estivales
denuncia entre los jarales
al río que va cantando,
así quiero yo, rimando,
mujer, mi culto sentir,
saber de tal modo urdir
los versos de mi cantar,
que puedas tú adivinar
cuanto no acierte a decir…

No es mi querer una ardiente
pasión vana y alocada,
como burbuja irisada
que se lleva la corriente.
Es un querer mansamente
tan entramado y tan fino
y, por modo peregrino,
tan elevado y tan llano,
que tiene un mucho de humano
y un no sé qué de divino.

Por eso no voy, mujer,
a hacer un cantar de amores
que ahogara en falsos primores
la hondura de este querer.
Fuera intentar sin poder
el pretender expresar
mi sentir en un cantar
que brotara de mi pluma…
¿Qué nos descubre la espuma
en las honduras del mar?

Inútil y necio fuera
rimar en una canción
cosas tan del corazón
que nadie las entendiera.
Con honda pasión sincera
la canción de este querer
ya está rimada, mujer,
en el alma de los dos…
¡Sólo nosotros y Dios
la podemos entender!

Escucha, pues, la escondida
canción de mi corazón;
escúchame esta canción,
que es la canción de mi vida…
¡Es tan hondo y tan sentida,
que al decírtela hoy a ti,
yo no sé que siento en mí,
que quiere hacerme entender
que Dios se alegra, mujer,
de ver que te quiero así!

A ti te debo, mujer,
la más íntima dulzura
y la más rara ventura
que a nadie pude deber;
porque te debo el saber
íntimamente gozar
la poesía de un hogar
lleno de amor y alegría…,
¡que es la más honda poesía
la fuerza de ser vulgar!

A tu vida pura y sana,
con mi pobre vida unida,
debo el amar hoy la vida
sencilla, buena y cristiana…
Poesía cotidiana
que ilumina cada hora,
y conforta, y enamora,
y es eterna, y nunca hastía…,
¡que por nacer cada día
no es menos bella la aurora!

Por ti aprendí la verdad,
y, de verdades henchida,
el alma le dió a la vida
cimientos de eternidad.
Por ti amo la austeridad
del recio y hondo sentir;
por ti, en mi claro vivir,
de ritmo grave y pausado,
ni me avergüenza el pasado,
ni mi inquieta el porvenir.

Por ti tan sólo, mujer,
hoy siento mi pobre vida
preciada y ennoblecida
de un nuevo y alto valer;
que es tan noble este querer,
y es tan puro y verdadero
el fervor hondo y sincero
en que abrasándome estoy,
que hoy sé lo mucho que soy
por lo mucho que te quiero.

Tras la falsa idealidad
vagaba yo, solo y triste,
mientras que tú no me diste
el pan de la realidad.
En ti encontré la verdad
y puse la vida en ti
porque, al hallarte, entendí,
de mí mismo escarmentado,
que el corazón te ha enseñado
más que los libros a mí.

Desde entonces, mi poesía,
mujer, debe ser tu orgullo,
porque su sentir es tuyo
y sólo la forma es mía.
Mi pobre forma vacía
con tus sentires henchí,
y hoy pienso, mujer, que así,
a pesar de los pesares,
algo valdrán mis cantares
por lo que tienen de ti.

Y así, si llegara el día
en que este mi nombre oscuro
alcanzara el inseguro
favor de la nombradía;
si esta mi pobre poesía
lograra el tiempo vencer,
es porque lleva en su ser
y en su intimidad secreta
más que el arte de un poeta,
el alma de una mujer.

¡Un alma pura y henchida
de poesía noble y sana!
¡Un alma buena y cristiana,
y, por cristiana, sufrida!
¡Un alma, en fin, que a la vida
de un poeta supo dar
un objeto en que emplear
el ardor de su sentir,
y un modelo que seguir,
y una pasión que cantar!

Un alma, en fin, sin doblez,
y de tan puro sentir,
que logró, mujer, unir
la hondura y la sencillez;
y, honda y sencilla a la vez,
es cual remanso que llena
el agua limpia y serena,
que al ser claro, aun con ser hondo,
permite ver en el fondo
hasta los granos de arena.

Ésta es, mujer, la canción
de mis sentidos amores,
tan escasa de primores
como henchida de emoción.
Tú que con el corazón
sabes, mujer, vislumbrar
cuanto no pude expresar
en mis pobres versos…, ¡dime
si no es mi canción sublime
a fuerza de ser vulgar!

viernes, 10 de julio de 2015

AMOR DE VARÓN Y AMOR DE MUJER

EL AMAR DEL VARÓN 
NO ES IGUAL 
QUE EL AMAR DE LA MUJER
Por  Salvador Casadevall

El hombre y la mujer reaccionan de diferente manera en su forma de amar.
El amor no significa lo mismo para el hombre que para la mujer.
Saber esto, es saber ya, desde el noviazgo, que habrá que estar dispuesto a poner esfuerzo para comprender mejor al otro.

Alguien escribió: El amor de un hombre es el mundo y el mundo de una mujer es el amor.

Estas palabras ilustran bastante bien la importancia que cada sexo atribuye al amor.
El hombre está volcado al mundo que debe construir y organizar. El amor que él tiene por su mujer y el amor que le llega desde su mujer, son ciertamente muy importantes para él. Pero vistas sus obligaciones que tiene en el mundo de su profesión, de su actividad va descubriendo cosas que tiene que hacer y organizar y que le lleva tiempo. Y eso le acapara gran parte de su mente.

La mujer no es indiferente a lo que pasa en el mundo pero para ella lo más grande es el amor. Decir que el amor es algo importante para una mujer, no es suficiente, es necesario decir también que el amor, para una mujer, es todo. Porque la mujer se da totalmente en su amor, no sabe darse hasta la mitad: ella se da enteramente y para siempre.
Un novio que no sospecha el inmenso lugar del amor en el corazón de la novia, no podrá comprenderla. Lo mismo un esposo que no es consciente de la primacía del corazón en su esposa, no llega a llevarla a la felicidad.

El amor del hombre es un amor de iniciativa, de conquista. Así vemos comúnmente que es el muchacho el que va en busca de la chica y le declara su amor. La chica acepta o rechaza. Porque en el amor, la actitud femenina es una actitud de acogida del otro, de disponibilidad hacía el otro. La mujer cuando ama tiene una total entrega.

Otro rasgo que caracteriza el modo de amar propio de cada sexo es la rapidez con que el hombre llega a reacciones físicas y la lentitud de la mujer frente a estas mismas reacciones. Para hablar claramente y se entienda bien, el hombre no tiene necesidad de larga preparación para sentirse preparado para el acto conyugal. Esta disposición es provocada con mucha facilidad en él. Puesto en presencia de la mujer atractiva, todo hombre se sentirá rápidamente atraído. Muy pronto experimentará el poderoso dinamismo del instinto.

Es que la sexualidad del hombre está más concentrada y localizada que la sexualidad de la mujer. En la mujer está como más distribuida, como más oculta en todo su cuerpo. Alguien lo graficaba muy bien así: el hombre es como una estufa eléctrica: se enciende y ya calienta. La mujer es como un hogar, necesita tiempo para distribuir su calor.

Los esposos deberán tener muy en cuenta estas dos actitudes sobre la marcha que deben dar a su intimidad amorosa. La esposa siempre necesita de una amorosa preparación. A la mujer no le basta ser amada y amar. No basta que uno se entregue y que uno gane la vida para ella y para los hijos. A ella le gusta y le hace falta, que aquel que la ama se lo diga y a veces no necesita palabras: con señales y actos de afecto y ternura. Que los novios y los maridos que deseen hacer feliz a su novia o a su esposa se acuerden de esto y, por su parte, vamos a rogar que las esposas sean comprensivas por los olvidos que con frecuencia tenemos los esposos.

Salvador Casadevall
<salvadorcasadevall@yahoo.com.ar>
REFLEXIONES DESDE LA FAMILIA
para acompañar a vivir

viernes, 22 de mayo de 2015

A PARTIR DE QUE ELLAS SE PUSIERON PANTALONES

MEDIO SIGLO DESPUÉS
Presentamos la Notificación reservada 
del Cardenal Giuseppe Siri
fechada en Génova el 12 de junio de 1960

“La mujer no se pondrá vestido de hombre ni el hombre se pondrá un vestido de mujer, porque el que hace esto es una abominación para el Señor tu Dios”.

Esto fue escrito en el libro del Deuteronomio (22, 5) hace unos dos mil quinientos años. Aunque fue dicho siglos antes.

Cuando hace apenas medio siglo las hijas de Eva se dijeron “¿por qué no?” y empezaron a ponerse pantalones nadie se alarmó demasiado.

El Cardenal de Génova avizoró algunas de las consecuencias más graves que esto acarrearía en el futuro y dio la voz de alerta a los pastores cuando les profetizó , en parte, cosas que vemos hoy.

A PROPÓSITO DEL VESTIDO MASCULINO DE LA MUJER
Cardenal Giuseppe Siri
Notificación del 12 de junio de 1960
(Traducción directa del italiano: P. Horacio Bojorge S.J.)

El uso de ropa masculina por parte de la mujer
Las primeras señales de nuestra tardía primavera indican un cierto aumento este año en el uso de la ropa de hombre empleada por mujeres y jóvenes, aún en el caso de madres de familia.
Hasta el año 1959, en Génova, tal vestimenta significaba usualmente que la persona era un turista, pero ahora parece haber un número significativo de jóvenes y mujeres de la misma Génova que están escogiendo, por lo menos para los viajes de placer, llevar ropa de hombres (pantalones). La difusión de esta costumbre impone una seria reflexión sobre este asunto y les pedimos a quienes está dirigida esta Notificación que le presten toda la atención de quien está consciente de ser responsable ante Dios.
Buscamos, ante todo, ofrecer un equilibrado juicio moral sobre el uso de ropa masculina por parte de la mujer. De hecho, nuestras consideraciones no pueden sino preocuparse por el aspecto moral.

I. UN JUICIO MORAL
1.- De por sí no constituye una falta de modestia grave
Primero, cuando se trata de cubrir el cuerpo de la mujer, el llevar pantalones de hombre no se puede decir que constituye, de por sí, una grave ofensa contra la modestia, porque pantalones ciertamente
cubren más del cuerpo de una mujer que lo que cubre las faldas modernas.
2.- Pero podría serlo a causa del cómo se usan los pantalones
No es cuestión solamente de si se cubre el cuerpo sino de cómo se lo cubre. Desde este punto de vista, no sería exacto decir que los pantalones no puedan ser usados de forma menos llamativa que las polleras. Más aún, los pantalones pueden resaltar de tal manera lo que cubren que motiven una preocupación mayor que la pollera. Se trata de una posibilidad que, si bien no se puede exagerar artificiosamente, no puede tampoco dejar de ser tenida en cuenta

II EL ASPECTO MÁS GRAVE
En el hecho de que las mujeres se vistan con prendas de varón, hay un aspecto que nos parece más grave que lo relativo al pudor.
La ropa de varón usada por la mujer:
-- Modifica la psicología propia de la mujer
-- Tiende a enrarecer las relaciones entre la mujer y el varón
-- hiere fácilmente la dignidad materna ante los hijos
Consideremos cuidadosamente cada uno de estos puntos.