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viernes, 22 de marzo de 2013

EDUCAR EN LA FE A MIS NIÑOS

Cómo hago para educarlos en la fe a los míos.

Lo mío comienza desde la concepción. Cuando me entero que estoy embarazada se los ofrezco al Padre y le pido que sean Santos, Hijos de Dios. A todos les escribo un diario que comienza: “Te recibimos como don de Dios y bien para los hombres…”.

Durante el embarazo le rezo a su Angelito de la Guarda. Cuando comulgo, me imagino todo mi interior alumbrado por la gracia de la eucaristía, especialmente mi vientre y el bebé recibiendo todo ese torrente de luz y gracia.

Después que nacen, de forma natural y espontánea les voy mostrando las imágenes religiosas. Mi esposo también hace lo mismo. De esto tengo dos anécdotas:

María tenía pocos meses y mirando un ícono oriental de la  Virgen hizo un guiño y se rió de una manera muy especial. Intuyo que estaría observando algo especial que los grandes no veíamos, porque es imposible que a esa edad pueda realizar una guiñada.

jueves, 7 de enero de 2010

¿QUÉ LE PASÓ A NUESTRO AMOR? 2ª

¿Qué nos pasa con el amor a Dios?

A la gente en general, no le interesa Dios, ni el amor a Él. Lo mira como esos jóvenes que van obligados a las charlas matrimoniales y dicen. “¡Ufa! ¿Nos van a hablar de Dios?”. O esos adolescentes que recalcitran y se irritan en la clase de catequesis haciendo de todo para sabotearla.

Ante Dios, la creatura humana suele ser o interesada o indiferente.

El amor interesado a Dios, no está del todo mal...
¡Para empezar! ¡Y con tal de que no se quede en el interés!

El amor a Dios debe ser el amor que adolece de una mayor mezcla de interés por parte de sus creaturas. Pero a Él, nuestro amor interesado ¡por suerte! no lo desanima para amarnos siempre y desinteresadamente, como solamente puede amarnos Él.

miércoles, 25 de marzo de 2009

LA PROHIBICIÓN DEL INCESTO
EXPLICADA POR SAN AGUSTÍN

La explicación monogenista del origen de la humanidad ha planteado la pregunta acerca de la necesidad de relaciones incestuosas entre las primeras generaciones de descendientes de Adán y Eva y las razones de su posterior prohibición. Es una cuestión que debo omitir por razones de tiempo pero a la que ha respondido San Agustín en la Ciudad de Dios[1].

La Religión como fuente de toda sociedad

martes, 10 de marzo de 2009

¿PUEDE DESACRALIZARSE EL AMOR SIN ABOLIRLO?

GOEL:
EL DIOS PARIENTE POR ALIANZA:

ELECCIÓN, AMOR, MISERICORDIA, FIDELIDAD,
RELIGIÓN Y PARENTESCO
En todas las religiones y culturas el epos funda el ethos. El epos es la narración de los orígenes y del pasado, la teogonía, el relato de los orígenes, tiene una función de hermenéutica existencial, es decir cultural y pretende arrojar luz y decir algo significativo y orientador para el presente. Algo que inspira y orienta el obrar humano: ethos.
En la revelación que nos trasmiten las Sagradas Escrituras, el obrar de Dios, del Dios de la Alianza, es el fundamento, el modelo ejemplar y el precedente posibilitante a la vez, de la moral y de la cultura de la Alianza (ethos).
Ahora bien, esa conducta divina se define, en la revelación bíblica, por dos atributos divinos: Jen gracia y Jésed amor y misericordia. Por gracia y misericordia Dios elige, ama y se vincula. Jen y Jésed son las dos virtudes del antes y después de la Alianza, las virtudes del Dios de la Alianza.
Y como la Alianza debe perdurar y perpetuarse fielmente, otro de los atributos divinos que tienen su paralelo en el amor humano, cuando es puro, es su fidelidad, su ‘emuná.

El Nosotros divino-humano al que pertenece Dios con los hombres, como veremos, tiende a expandirse y universalizarse, por ejercicio de gracia y misericordia, primero dentro del pueblo mismo de la Alianza y después a nivel de toda la Humanidad. “En ti serán bendecidas todas las naciones” le anuncia Dios en el momento de elegir a Abraham[1].

Insisto en señalar que jen y jésed, gracia y misericordia, así como Go’el = pariente, ‘emunáh, fidelidad, son, en el ámbito de la religión y cultura bíblica que los acuña, términos que pertenecen a la vez al ámbito de las relaciones religiosas (es decir divino-humanas) y al ámbito de las relaciones familiares y sociales (es decir inter-humanas). Jen y jésed son atributos divinos tanto como virtudes esponsales que unen por elección y amor a los esposos, y son también las virtudes que han de regir todas las relaciones de parentesco nacidos de la alianza esponsal y entre los miembros de la tribu y del clan.


sábado, 28 de febrero de 2009

LA DESACRALIZACIÓN
DEL AMOR ESPONSAL
A LA LUZ DE LA CIENCIA
DE LAS RELIGIONES

Confirmo lo dicho en la entrada anterior
considerándolo a la luz de la Ciencia de las Religiones
Tras una vida de estudiar las religiones, el hierólogo Mircea Eliade arribó a esta conclusión: “lo sagrado, - dice – es un elemento de la estructura de la conciencia [humana], no un estadio de la historia de la conciencia”[1].
Y aún más explícitamente, afirma que: "En los niveles más arcaicos de la cultura, todo el vivir del ser humano es ya de por sí un acto religioso, pues tomar el alimento, ejercer la sexualidad y trabajar son actos que poseen un valor sacramental. Dicho de otro modo: ser -o más bien hacerse hombre -significa ser religioso"[2].
Voy a hacer tres consideraciones a propósito de estas afirmaciones de Mircea Eliade: