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sábado, 14 de julio de 2012

CHIARA Y ENRICO: LLEGAR A SER HIJOS DE DIOS


Enrico Petrillo, marido de Chiara Corbella, que murió al rechazar tratar un cáncer para que su hijo naciera: “Chiara y yo hemos deseado profundamente esto: llegar a ser hijos de Dios”

En una entrevista testimonial a Radio Vaticano explica su profunda vivencia espiritual:

* “Vivir con mi mujer, con Chiara, sea como novios, sea como esposos, ha sido precioso. Hemos tenido una vida verdaderamente plena… Ha sido maravilloso  descubrir este amor más grande cada vez que afrontábamos un problema, un drama. En realidad nosotros en la fe veíamos que detrás de esto se escondía una gracia más grande del Señor. Y por tanto, nos enamorábamos cada vez más de nosotros y de Jesús”

* “La gracia que nos ha dado el Señor ha sido la de no haber puesto dificultades, barreras, a su gracia. Hemos dicho este "sí", nos hemos agarrado a él con todas nuestras fuerzas, porque lo que nos pedía era sin duda más grande que nosotros”

* “Si te fías de Cristo descubres que en este fuego, en esta Cruz, no te quemas, y que en el dolor está la paz y en la muerte está la alegría. Reflexionaba mucho, sobre todo este año, sobre la frase del evangelio que dice que el Señor nos da una Cruz dulce y una carga ligera. Sobre todo cuando veía a Chiara que estaba a punto de morir, y estaba obviamente muy turbado. Así, me he llenado de valor y algunas horas antes, eran sobre las ocho de la mañana -Chiara ha muerto a las doce- se lo he preguntado: "Clara, amor mío, pero, ¿esta Cruz es verdaderamente dulce, como dice el Señor?". Ella me ha mirado, me ha sonreído y con un hilillo de voz me ha dicho: "Sí, Enrico, es muy dulce". Así, toda la familia, nosotros no hemos visto morir a Chiara serena: la hemos visto morir feliz, que es algo muy diferente”

3 de julio de 2012.- (Radio Vaticano / Camino Católico) 
Su historia está llegando a todo el mundo. Chiara Corbella, una chica romana de 28 años, murió el pasado 13 de junio. 
Murió después de haberse negado a seguir los tratamientos contra un tumor que le descubrieron durante el quinto mes de embarazo. Con su decisión logró que su hijo Francesco naciera sano. 

Sin embargo, no se trataba de su primer embarazo: María y David murieron después del parto porque nacieron con graves malformaciones.  Antes de morir, Chiara escribió una carta para su hijo Francesco: «Voy al cielo a cuidar a María y a Davide; tú, quédate con papá. Yo rezaré por vosotros desde allá».

Enrico Petrillo, el marido de Chiara, leyó esa carta durante el funeral de la chica. Una ceremonia en la que participaron miles de personas. Pocos días después, Enrico ofreció una entrevista a la Radio Vaticana donde cuenta su testimonio de vida con su esposa y que a continuación ofrecemos íntegramente:

martes, 30 de diciembre de 2008

DE LA SANTIDAD A LA SACRALIDAD

Dos formas y dos etapas religiosas
del matrimonio y la familia
según la revelación bíblica:

EL BUEN AMOR ENTRE NOSOTROS
1. LA SANTIDAD
El matrimonio y la familia en el Antiguo Testamento

El motivo por el cual en el Antiguo Testamento, la familia es santa, es porque ¡Dios es un miembro de la estructura de parentesco! Dios es un miembro de la familia patriarcal y por lo tanto del clan y del pueblo de la Alianza, en la plenitud de sus doce tribus.
Dios entra en relación de parentesco con los patriarcas por el establecimiento de una Alianza. Y se comporta como verdadero pariente, asumiendo y cumpliendo los deberes de protección y providencia de un buen pariente.
Yahveh es no solamente el Dios de los Padres, sino el pariente divino. Es, literalmente: el “Pariente de Isaac” [Génesis 31, 42, 53: Pájad Yitsjaq].

La motivación a la santidad de la familia, en el Antiguo Testamento es la del Levítico: “Sed santos porque yo Yahvé, vuestro Dios, soy santo”. La pertenencia recíproca es la del parentesco: “Soy vuestro Dios, sois mi pueblo, eres nuestro Dios, somos tu pueblo”. “Él es nuestro Dios, a Él pertenecemos” [Ver. Salmo 94, 7: “Porque Él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, el rebaño que Él guía”].

Consecuencias para el matrimonio y es amor esponsal
En esta visión, el matrimonio entre los miembros del pueblo de Dios, es una realidad religiosa porque el amor humano es una imagen y semejanza del amor divino, y porque de él nacen los hijos de la Promesa.

Los vínculos de parentesco entre los hombres son de dos tipos: 1 ) de alianza o 2) de sangre. Ahora bien, de ambos tipos, la alianza es el primero, porque da origen a todos los demás y porque es el más exclusivamente humano.
El parentesco establecido por alianza es la fuente de todo vínculo de parentesco de sangre. La alianza es la forma de parentesco que se entabla libremente. Mientras que el vínculo de sangre precede a la libertad, se le impone. Reclama ser asumido aunque puede ser negado o rechazado. La Alianza es, por el contrario, libre; y es el vínculo espiritual, voluntario y libre más adecuado a la condición de los seres libres y espirituales.